Como en el jardín nada es "ya", vayamos preparando el terreno para esta flor fabulosa que otorga calidez a las temporadas frescas Aunque hay numerosas especies, la Camellia japonica es la que estamos acostumbrados a ver en nuestro país. Si bien no tienen perfume, su mayor atractivo radica en su forma y en el amplio rango de sus colores, que van desde el blanco, pasando por cientos de tonos de rosado hasta llegar al rojo; incluso hay algunas variegadas (de pétalos que mezclan el rosa con el blanco). Además de que no requiere de muchos años para empezar a florecer, otro aspecto que la hace una gran favorita en jardines pequeños es que no pierde las hojas, que, por otra parte, son de un verde intenso y brillante y que, al margen de florecer cuando la mayor parte de los árboles están desnudos, lo hace en situaciones de media sombra. Por su belleza, las camelias no necesitan de un contenedor sofisticado para lograr un impacto seguro. No se trata estrictamente de flores de corte (no tienen un tallo como para armar ramos altos), por lo que les basta un recipiente bajo, cuya boca puedan cubrir sus amplias corolas. Puede ser una tetera antigua, un vaso de peltre, una azucarera de cerámica o un sencillo frasco transparente. Como ocurre con las azaleas, una de las claves para su buen desarrollo es la acidez del suelo, lo que puede conseguirse agregando hojas de pino al suelo que las cubre y las rodea. CONSEJOS DE EXPERTOS 1. Las camelias necesitan un suelo rico en materia orgánica, buen drenaje y un pH ácido de alrededor de 5,5. 2. Plantas de media sombra, les conviene el sol de mañana. También necesitan buena aireación, por lo que no deben colocarse contra paredes o cercos. 3. Para cultivarlas en suelos pesados, se excavan hoyos grandes que se rellenan con la misma mezcla que se usa cuando se plantan en macetas: media parte de tierra negra, un cuarto de turba de río (resaca) y un cuarto de pinocha (hojas de pino) bien molida. 4. Se aconseja fertilizarlas a principios de primavera con un producto de alto contenido de nitrógeno que estimule la brotación; y, a fines de verano, con un fertilizante rico en potasio para incentivar la formación de yemas florales. 5. Si caen flores sin abrir, se puede deber a un exceso de pimpollos en la rama. En ese caso, se sacan los más débiles hasta dejar dos en cada una. Otra posible causa es el ataque de botrytis, un hongo que, además, amarrona los pétalos.
Decorá con flores: todo sobre las alegres camelias
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