Les enseñaré cómo hacer uno de los experimentos caseros más impresionantes. Se trata de hacer una espuma de fuego de forma muy sencilla que podrás tener ¡en tu propia mano! El experimento conlleva algo de riesgo pero si se toman las medidas de precaución adecuadas no tiene por qué haber ningún problema.
Materiales:
- Laca para el pelo o desodorante (en spray).
- Jabón líquido concentrado (como el que usamos para lavar los platos).
- Una pajita o cañita.
- Un cuenco grande y otro pequeño.
- Agua.
- Un mechero o encendedor.
Procedimiento:
Lo primero que tenemos que hacer es coger un cuenco grande con un poco de agua y echar en él un chorrito de jabón concentrado. Lo mezclamos bien todo con ayuda de la pajita.
Una vez bien removido, cogemos el spray y lo echamos en el interior de la mezcla a través de la pajita. Para ello, metemos un extremo de la cañita en el cuenco y el otro lo ponemos en la boquilla del bote de spray. Apretamos y soltamos el gas durante unos segundos. Comprobaremos que se ha formado una buena cantidad de burbujas: las burbujas de fuego
Ya está todo listo. Ahora, el primer paso (y más importante) es poner al lado un cuenco pequeño con agua y humedecernos previamente la mano para evitar quemaduras. Después, cogemos una buena cantidad de burbujas con la misma mano y, por último, las encendemos con el mechero (y lo retiramos rápidamente). Observaremos cómo se forma al instante una gran llamarada en nuestra propia mano, sin quemarnos. ¡Increíble!
Explicación:
Las lacas en spray o desodorantes son altamente inflamables. Cuando introducimos su gas en la mezcla de agua jabonosa, lo que hacemos es concentrarlo en múltiples burbujas que, al coger en la mano, se inflaman rápidamente al entrar en contacto con una llama. La reacción exotérmica que ocurre es la siguiente:
2CH3OH + 3O2 --> Calor + llama + 2CO2 + 4H2O
Por otro lado, no nos quemamos la palma de la mano porque la capa de agua que nos echamos tiene una alta capacidad calorífica, es decir, el calor generado por la reacción se disipa en el agua.
Les enseñaré un experimento de supervivencia muy útil para evitar que vuestras cerillas se echen a perder al mojarse. Se trata de un truco con una simple vela para conseguir unos fósforos impermeables, es decir, que se puedan sumergir en el agua sin problemas
Materiales:
- Una caja de cerillas.
- Una vela (de parafina).
- Cinta aislante.
Procedimiento:
Lo primero que tenemos que hacer es encender la vela, con una de las cerillas o con un mechero, y la dejamos así un rato. Alrededor de la llama se irá formando un pequeño "charco" de cera derretida, que es lo que necesitamos. Cuando haya la suficiente, lo que tenemos que hacer es ir envolviendo en ella la parte superior de las cerillas, de forma que queden bien impregnadas de parafina. Una vez hecho, las dejamos secar.
Por otro lado, tenemos que cubrir con un trozo de cinta aislante las dos bandas de fósforo de los laterales de la caja de cerillas, para evitar que se mojen.
Una vez esté todo listo, ya podemos llevar a cualquier excursión nuestra caja de cerillas a prueba de agua. Para comprobar que funciona, probamos en casa a meterlo en un recipiente con agua.
Para encender uno de nuestros fósforos impermeables, lo único que tenemos que hacer es quitarle la cera de la cabeza con la uña, despegar la cinta aislante de la banda de fósforo y... ¡hacer lo de siempre! La cerilla se prenderá sin ninguna dificultad
Explicación:
Lo que hemos hecho al impregnar los fósforos de cera ha sido impermeabilizarlos, de forma que el agua no sea capaz de pasar a través de ellos. Así, conseguimos que, al quitar la cera, el fósforo esté intacto y se pueda encender perfectamente. Por otro lado, la banda de fósforo tampoco podía mojarse, pero con la cera se habría estropeado, por lo que la mejor solución era colocar un poco de cinta aislante.
Por último, añadir que la parafina es un buen combustible (por eso se utiliza en las velas), por lo que las cerillas, aparte de ser resistentes al agua, durarán más tiempo encendidas.
Les enseñaré una forma casera muy sencilla de hacer hielo seco. Lo más complicado es encontrar un extintor, pero lo podemos pedir fácilmente prestado a algún amigo o familiar que tenga un negocio. Con hielo seco podemos hacer un montón de experimentos caseros chulísimos, así que sigue leyendo y averigua cómo conseguirlo
Materiales:
- Un extintor de CO2 o nieve carbónica.
- Una bolsa de tela o toalla (es MUY importante que sea transpirable).
- Guantes de protección.
Procedimiento:
Después de ponernos unos buenos guantes de protección, empezamos con el experimento. Retiramos el seguro que tiene la anilla del extintor y colocamos la bolsa alrededor de la boca por donde va a salir el dióxido de carbono. Nos aseguramos de dejar una esquina libre para almacenar en ella el hielo seco y fijamos bien el resto de la bolsa. Finalmente, retiramos la anilla y apretamos durante unos segundos.
Como podremos comprobar al retirar la bolsa del extintor, trozos de hielo seco han quedado atrapados en ella. ¡Listo! Ya podemos utilizarlo para hacer una infinidad de experimentos caseros
Para comprobar que nuestro hielo seco casero funciona a la perfección, lo único que tenemos que hacer es meterlo en un recipiente con agua y veremos cómo comienza a salir humo de él.
Os recordamos que es muy importante manipular el hielo seco con guantes, ya que se encuentra a una temperatura muy baja y nos puede provocar quemaduras.
Explicación:
Cuando un gas es sometido a mucha presión, su energía cinética disminuye y se provoca un cambio de estado. Esto es lo que ocurre en el extintor. El dióxido de carbono que hay en su interior se encuentra en estado líquido, pero, al liberarlo, la presión disminuye y se convierte en gas, su estado natural.
Sin embargo, al quedar atrapado en la bolsa de tela a una temperatura muy baja (-78º C), se lleva a cabo el proceso llamado sublimación y el CO2 pasa directamente de gas a sólido, sin pasar por estado líquido. De esta forma conseguimos nuestro hielo seco, que no es más que dióxido de carbono solidificado.

