Tú que pasas y levantas contra mí tu brazo, que inconsciente me zarandeas, antes de hacerme daño, mírame bien...
Yo soy el armazón de tu cama, la madera de tu barca, la tabla de tu mesa, la puerta de tu casa, la viga que sostiene tu techo, la cama en que descansas...
Yo soy el mango de tu herramienta, el bastón de tu vejez, el mástil de tus ilusiones y esperanzas.
Yo soy el fruto que te nutre y calma tu sed, la sombra bienhechora que te cobija contra los ardores del sol, el refugio bondadoso de los pájaros que alegram con su canto tus horas y que limpian tus campos de insectos.
Yo soy la hermosura del paisaje, el encanto de tu huerta, la señal de la montaña, el lindero del camino.
Yo soy el calor de tu hogar en las noches largas y frías del invierno, el perfume que embalsama a todas horas el viaje que respiras, el oxígeno que vivifica tu sangre, la salud de tu cuerpo y la alegría de tu alma; y hasta al fin, yo soy el ataúd que te acompaña al seno de la tierra.
Tú que me miras, tú que me plantaste por tu mano, tú que me diste el ser y puedes llamarme hijo... óyeme bien, mírame bien... ¡y no me hagas daño!
YO SOY EL ÁRBOL...
Una de las mayores amenazas para la vida del hombre en la Tierra es la deforestación. Esta actividad que implica “desnudar el planeta de sus bosques” y de otros ecosistemas como de su suelo, tiene como resultado un efecto similar al de quemar la piel de un ser humano. ¿Por qué decimos esto? Sin lugar a dudas, los bosques ayudan a mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad, limitan la erosión en las cuencas hidrográficas e influyen en las variaciones del tiempo y en el clima. Asimismo, abastecen a las comunidades rurales de diversos productos, como la madera, alimentos, combustible, forrajes, fibras o fertilizantes orgánicos.
Ayudanos a concientizar a la gente con este problema que nos perjudica a todos. LA TALA INDISCRIMINADA DE ARBOLES Y DEFORESTACIÓN
Espero que les haya gustado 
Saludos

Saludos