Para conocer el fondo marino, o al menos una parte de él, ya no es preciso mojarse los pies. Sólo hay que conectarse con Google Earth. Bien es cierto que no cubren la totalidad del fondo marino, sólo una superficie aproximada del 10%, pero a efectos educativos o para satisfacer la curiosidad, resulta más que suficiente por el momento.
No es una experiencia inmersiva como la que se disfruta buceando, pero sale más barato, y es posible recorrer la superficie del fondo marino con todos sus accidentes geográficos. Esta nueva experiencia es el fruto de más de 20 años de difícil investigación llevada a cabo por oceanógrafos y topógrafos de la Universidad de Columbia. Para lograrlo han tenido que hacer más de 500 viajes en barco, y han implicado a más de 12 instituciones diferentes países.
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