Hernán Piquín Por medio de este post quiero presentarles a Hernán a través del testimonio de mi viejita que vio el gran esfuerzo realizado por su mamá, Irma, y por el mismo protagonista. Testimonio de mi mamá Cuando nos mudamos a Villa de Mayo en el 79´ éramos como los “bichos raros”. Al poco tiempo me enteré que nos decían “los de la capital” y a mi hijo, “el polaquito”, aunque ninguna de las dos cosas eran verdad. Mi esposo y yo trabajábamos y salíamos vestidos de acuerdo a nuestros puestos, ahora que lo recuerdo no puedo menos que sonreír. Estábamos a media cuadra del asfalto, que era una de las calles principales y por allí pasaba el colectivo que nos llevaba hasta la estación de ferrocarril. Fui conociendo a los vecinos, gente en general venida de la provincia, donde trabajaba solo el esposo y la mujer era ama de casa. El primero que hizo amistades fue mi hijo, y por suerte en la cuadra había varios chicos de su edad y de los que me fui por el azar convirtiendo en una maestra particular, uno de ellos era Hernán Piquín, nuestro vecino. En ese tiempo nos separaba un alambrado, el que él saltaba con gran agilidad para venir o irse de casa. También le gustaba bailar y lo hacía en puntas de pie. Cumpleaños de mi hermano Hernán es el chiquitín que tiene swetter escote en V, mirando la primer foto, el segundo desde la izquierda, y en la segunda con cara de asombro a la derecha de mi hermano. También están mi hermano, el cumpleañero (de paso se los presento); el hermano de Hernán, Claudio; Claudia; Marcelo; Fabián; Julio; Flavia; Patricia; Silvana; Segio, mis primas y otros que no reconozco. A los once años y en contra de todos, su mamá decidió hacerle una prueba en el Colón, e inmediatamente fue aceptado. Y comenzó una gran lucha, puesto que había que salir a las cinco de la mañana, ya que es el tiempo que se necesitaba para llegar al teatro alrededor de las siete de la mañana. Su mamá empezó a trabajar para cubrir los gastos así que volvían para la hora del colegio, comiendo en el tren, con frio, en vagones sin puertas ni vidrios, y muchas veces cancelados por falta de mantenimiento, por ser tan antiguos, o por algún accidente. Cuanto más avanzaba en su carrera los obstáculos eran mayores, pues empezaron los ensayos. Ya se vislumbraba como primera figura. Yo lo ayudaba con los estudios, en el poco tiempo que le quedaba, y hasta una vez con mucha bronca fui a hablar con algún profesor que no entendía que su futuro estaba en su carrera y a pedir que consideraran el esfuerzo que hacía ya que el Colón también le exigía el secundario. Con los años y debido a sus viajes aprendió a hablar varios idiomas, y a conocer todos los lugares que le costó tanto estudiar en las clases de Historia o Geografía. De una sensibilidad especial, no se olvida nunca de sus primeros pasos, de quienes lo ayudaron y mantiene un gran orgullo de su barrio y su localidad de Villa de Mayo y lo manifiesta en cada oportunidad en que es entrevistado. Cada vez que pienso en lo que nos ha contado Irma en las tardes de mate en la casa de "Doña Blanca", sobre lo que ella y su hijo se han esforzado para cumplir su sueño, no puedo evitar que corra una lágrima por mi cara. No tengo palabras para explicar lo emocionante que es ver cómo conserva su humildad y cómo cada vez que viene de visita al barrio, parece que nunca se hubiese ido, que no se hubiese codeado con grandes artistas, para mi sigue siendo Hernán, mi vecino. Nunca podré borrar una vivencia de hace aproximadamente dos años atras, yo salía de mi casa rumbo al kiosco, y él esperaba en la puerta de su casa a que su mamá le abriera mientras hablaba por teléfono, bajé a la calle y lo saludé; se lo veía algo exaltado, apurado tal vez, no se...; me devolvió el saludo, e inmediatamente dijo a quién le hablaba por teléfono -A ver, esperá, esperá...- y bajó a la calle a darme un beso y un abrazo y preguntarme cómo estaba y como estaban mi mamá y mi papá. Después de mi respuesta, les envió saludos y volvió a su llamado. Quedé "helada", porque, era Hernán, mi vecino, y no aquel que recorrió el mundo, apareció en cine o en novelas. También no puedo evitar emocionarme al ver el FB de mi vecinita en dónde tiene fotos con él compartiendo unos mates con su amiga de la infacia, Claudia (mamá de mi vecinita). Es destacable cómo mantiene su humildad y sobre todo es un ejemplo a seguir. Y esto es simplemente lo que por medio de este post quería contar o resaltar de él, ahora que se encuentra tan en boga por su participación en Tinelli, lo que intento es que lo conozcan un poquito más, y que conozcan por qué yo le tengo un gran aprecio y no solo por su participación en este programa. Igualmente existen miles de personas que siguen su trayectoria desde hace años, seguramente a ellos también les movilizará algo esta pequeña "biografía". Gracias por leer Diana
Hernán Piquín
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