Registrate y eliminá la publicidad! 0-800-está todo bien Imagínense un mundo en el que reine el caos, con una entropía in crescendo,y que cuando soliciten ayuda sean atendidos por la voz suave y calma deAraceli (sin Kiefer Sutherland pintado a su lado) para solucionarlestodos sus problemas… Esto es casi una realidad, salvo por la definiciónde la frase "solucionar problemas". Un detalle, nada más. Aquí recopilo algunas anécdotas en tono jocoso perono menos real de lo que sucede cuando un usuario común y corriente esrehén de los servicios de atención al cliente de empresas a las quepoco le importa el cliente, paradójicamente. Todo esto me lo contó unamigo. Tal cual. ¡Yameyá! Sábado a las 15.30. Suena el teléfono y atiendosemidormido con pocas ganas y mucha cara de siesta. Una voz muyagradable me dice: "Buenas tardes, soy Pamela D@#id (¡no puede ser esa Pamela llamándome a mí!) de la empresa Cacofónica. Lo llamo para saber si cuenta con servicio de telefonía y si es así cuál tiene… (aquí quedo anonadado, atónito, pasmado: pónganle cualquier sinónimo que cuadre y muchos puntos suspensivos)". -A ver -le digo, tratando de ser amable ycoherente-, si estás hablando conmigo por teléfono quiere decir quecuento con un servicio de telefonía y si me llamaste es porque tengo unnúmero telefónico que casualmente está en la guía de papel de laempresa para la cual estás trabajando. Silencio. Y después: -Este..., no…, era para ofrecerle (afianza su voz casi sensual) un plan de minutos libres para usuarios residenciales... -Mirá, antes de que sigas te informo que ya tuve unservicio de esos y me salió mucho más caro de lo que pagabahabitualmente. Además, estuve un mes para darlo de baja. -Ah…, bueno…, disculpe. No, no la podía perdonar: ella no era esa Pamela. Zapatófono Los que peinamos canas (o ni siquiera peinamos)podemos recordar al verdadero pionero del teléfono celular en los 60:Maxwell Smart. El Superagente 86 dejó su impronta y parece que tambiénsu genética dispersada entre los siempre dispuestos, correctos ylúcidos empleados de la empresa Molestar. Domingo, 8.15. Suena el celular. Mensaje. "Sirecargás 20 pesos te regalamos unas pantuflas y media docena deempanadas salteñas". Uno a esa hora lee lo que puede. Recuerdo a lafamilia del que presionó el botón y envió ese mensaje masivo y meconsuelo por no ser el único elegido de madrugada un domingo. 9.07 del mismo día. Suena otro mensaje. Esparecido, pero en vez de 20 son 30 pesos y te cambian las pantuflas ylas empanadas por galletitas de agua sin sal y dulce de batata conchocolate. Llamo desde mi Molestar al *666 (el número de labestia) y le explico lo sucedido a un muchacho muy gentil: ¿porqué recibo a cualquier hora promociones que nunca solicité a manera de spam? Me dice que yo debería haber llamado para solicitarque no las quería, que por defecto los usuarios reciben esto y que sino lo quieren deben dar de baja la opción. Indignado, le pido por favor que me quite de lalista. Me pide mis datos nuevamente, escucho el teclado, según éltramita la baja y me informa: -Quédese tranquilo que en el término de una semana no le van a llegar más mensajes. Cómo cuesta ser amable… Lo increpo pero mecontengo: pienso que sólo es un empleado que pone la oreja. Le digo quenunca solicité el servicio y que lo dé de baja inmediatamente,porque una semana es una burla y no sé qué otras cosas. Dice que nopuede hacer nada porque el sistema es así (siempre la culpa es delsistema). Corto y chau. Ya pasaron dos meses y todavía recibo las promociones. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=M6hpUzBgZaM Plan doblete Me llaman, me seducen, me convencen y... me estafan. Todo en ese orden y de manera muy afable y correcta. Contrato la promoción "Doblete" de la empresaCacofónica: por apenas 45 pesos me dan Internet banda ancha y llamadaslocales gratuitas. Muy lindo, hasta que llega una factura de más de 300pesos. Obviamente, reclamo va, reclamo viene, alguien con tonada cordobesa desde el call center de Calamuchita me dice que van a emitir una factura nueva y que no pague la anterior (igual no pensaba hacerlo). Al tiempo llega una factura por... 150 pesos. A ver, por si no quedó claro: eran 45, no 300 ni 150. Va de nuevo. Reclamo va, reclamo viene y que no la pague, que pague y reclame… etcétera. Luego de cuatro meses la factura llega bien,pero nadie aclara que nunca te va a costar 45 pesos. Siempre hay algoque no cuentan y encima, teniendo el servicio, recibís llamados almenos tres veces por semana donde te ofrecen lo mismo, de nuevo, una yotra vez. ¿La base de datos? Bien, gracias. Sólo para entendidos Las empresas de telecomunicaciones cuentan conservicios especiales corporativos y selectos en todo, desde su precio,atención 24/7, y hasta su personal. O al menos eso creía. Piensen en un sitio web importante quecontrata estos exclusivos servicios y además cuenta con muchotráfico: digamos, promedios de 4.000.000 de páginas vistas por mesy 30.000 visitas por día. Y de pronto, algo no funciona y decae superformance. De inmediato, llamado de reclamo: -Buenos días. ¿Me comunicás por favor con el área de soporte porque...? -A ver… un minuto…-Pasan como cinco-. Mirá, elflaco que está con las bases de datos salió a fumar. Si podés, llamádentro de un rato. Ahí es cuando uno tiene que tener a mano un antiácido y alguna estampita con un rosario, si es creyente. Cuesta creer, porque no se trató de algoesporádico: fue casi una costumbre que el servicio no anduviera. Loúnico que variaba era la excusa frente a la urgencia. "Pobre gente", pensé, "también tiene que comer.Además, qué son tres meses para agregarle memoria al server... ¡No espara tanto, che!" Calling in the rain Caían cuatro gotas y me quedaba sin teléfono, lo que traía algunos inconvenientes. Llamo al *SUERTE y asiento el reclamo. Luego de 15 días y sin poder reclamar por teléfonoporque había un reclamo anterior (e irresuelto, por supuesto) me acercoa las oficinas de Cacofónica, donde hay una gran cola de gente en lamisma que yo. Hasta que una señora (claramente de armastomar) propone un piquete en la oficina del gerente. Lástima quealguien avisó y un policía bloqueó a la "horda de ocho salvajesusuarios". Después el gerente técnico atendió los reclamos yprometió soluciones que no llegan muy rápido. Llueve, no hay teléfono;sale el sol y tengo. Magia de la climatología. Pasa un tiempo, llueve y otra vez out.Casi con un abogado en la mano (sonó simpático: en realidad estaba enla agenda de mi Molestar), pido hablar con el gerente técnico y me dala razón: va a cambiar el par telefónico a una caja que no filtre agua. Este proceso duró meses y estoy tratando de no tomar otro antiácido con gusto a tiza. Terapia barata Como buenos argentos deberíamos sacarprovecho de estas situaciones y de otras que se producen por eldespilfarro de recursos y por la genialidad de algunos asesores,directivos, marketineros y demás especímenes de estas empresas que,evidentemente, tienen por norma que a los clientes hay que llamarlosdocenas de veces a cualquier hora, tengan o no sus servicioscontratados, y esto no es contraproducente para nada. Hecho lo cual,los clientes o los futuros clientes rogarán por sus servicios. Ridículamente estúpido. Por ello y aprovechando que Freud inventó elpsicoanálisis al darse cuenta de que tenía madre, deberíamos llamarante cualquier duda, razón o circunstancia que lo ameritara (o no: porvenganza también vale) a alguno de estos operadores. Que escuchen, por ejemplo, que cuando éramos chicosle teníamos miedo al hombre de la bolsa, o que todavía a los 40dormimos con la luz prendida por miedo al cuco, o cualquier otra dudaexistencial y no tanto. La idea es que nos sirva para que nos atiendan de maravillas prometiéndonos soluciones verdaderas. ¡Y todo esto gratis! Sí, señor: 0800 y listo.
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