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Los trolls son los demás

Taringa5/10/2009

Los trolls son los demás

Los psicólogos creen que trolls y autores obedecen a la misma necesidad de atención



El mito del troll, ese ser malvado que se dedica a reventar la pacífica vida on line, es tan antiguo como la propia red. El blogger o forero novato enseguida aprende una palabra que apenas traspasa internet. Una de las excepciones acaba de suceder gracias a la revista Time, que ha coronado como hombre más influyente del mundo al "rey de los trolls", el jovencísimo fundador de 4chan, la página con más "flames" por píxel cuadrado.

La literatura al respecto es escasa, pero a cambio la entrada de la Wikipedia española merece la pena. Casi todo el conocimiento es práctico: los dueños de las páginas que han alcanzado cierto renombre y los responsables de participación de los medios 'on line' conocen bien a sus trolls. "No es malo que los haya, de hecho tenemos alguno muy majo como Pablito, un cabronazo muy listo y muy divertido", explica el fundador de Menéame Ricardo Galli. El debate sobre la moderación de comentarios ya está superado en blogs y medios y los sistemas de control (registro, listas blancas y negras, moderación previa y a posteriori, control 24 horas, sistemas de karma y de puntuación de comentarios) son habituales.

Pero algunas veces un troll especialmente bueno consigue su objetivo, se salta todos los filtros mecánicos y humanos y logra desestabilizar el sistema en el que se integra. Galli se refiere en concreto a Me_meneo_pensando_en_ti, el usuario que ha provocado el mayor disturbio de la historia de Menéame y para el que no escatima halagos: "Es un troll que miente, manipula, se ampara en el anonimato para no decir quién es. Seguro que a estas alturas se le ha subido el ego por el techo", cuenta. La semana pasada este usuario de Menéame consiguió que una crítica a la página fuera la noticia más exitosa nunca vista por esa comunidad. Ha sido votada más de 10.000 veces y comentada más de 2.700 veces. El sueño de cualquier troll.

La visión de Me_meneo_pensando_en_ti, que en unos días pasó de ser uno de los usuarios más reputados de la página al destierro, es en cambio muy distinta. Cuando en soitu.es hablamos con él hace unos días se mostraba bastante divertido con la revuelta que había provocado y negaba todas las acusaciones vertidas sobre él. En cuanto a su identidad real, no quiso desvelarla: "mi vida en internet y mi vida privada no tienen nada que ver", afirmaba. Esperaba que gracias a su acción, "los administradores no serán tan prepotentes... se han creído que los usuarios no son imprescindibles, cuando todos nos lo hemos trabajado tanto o más que ellos".

"El término 'troll' se utiliza de forma indiscriminada, generalizada, prejuiciosa. En los blogs muchas veces al que critica se le califica así", explica el psicólogo Alfonso Alcántara, editor de yoriento.com. Para él, no se trata tanto de un calificativo que describe a una persona determinada como de un comportamiento que cualquiera puede desarrollar en un momento dado. Troll es, pues, una etiqueta: "No existen por un lado los buenos y por otros los trolls. Yo mismo puedo tener un blog y ser un troll en los de otros", dice.



La red es un entorno nuevo y admite comportamientos que fuera serían inaceptables. Puede que alguien me insulte en un momento dado por la calle, pero nunca lo haría de forma constante, y nunca se consideraría una parodia sino acoso. Twitter, Facebook... no hacen nada para evitarlo. Los bits son libres, pero tiene que aparecer nuevas formas de uso", afirma el profesor del IE. "Internet no puede regirse por algo tan caótico como el anonimato", quien hace años administró una numerosa comunidad que sufrió sus propios trolls. "Existe una falta de establecimiento del medio, no hay una normalidad". En el futuro, "las identidades serán mucho más controladas y habrá un mayor acuerdo entre el mundo virtual y el real".

El fenómeno es exclusivo de internet, explica Alcántara, debido al anonimato que nos ampara. En el mundo real las críticas se piensan, pero no se le suelen trasladar directamente a un desconocido. Y son las páginas más populares las que concentran a los trolls. Para el psicólogo se trata de un síntoma del éxito de la página: "cuanta más participación hay, más atención consiguen". Cree también que los trolls mienten cuando afirman no darle importancia a su actividad on line. "Puede parecer que dejan sus comentarios de forma descuidada, pero en realidad le dedican mucho tiempo, y por tanto, les interesa. No lo reconocen (es como el que va a ligar y aguanta por si acaso hasta las 5 de la mañana pero lo niega) y a veces se escudan en que van a revelar 'las mentiras' de un blog o cosas así". Tampoco dicen la verdad aquellos 'trolleados' que dicen pasar del asunto. "¡Claro que les molesta! A todos nos gusta caer bien, y podemos tener 50 reacciones positivas que nos fijaremos en la negativa".

Guía de uso

La clave para ser un buen troll consiste en ser muy experto y muy desagradable, profundiza el psicólogo. Como en tantas otras cosas, se trata de una cuestión de conocimiento y formas. "Todos hemos caído alguna vez, aunque nadie lo quiera reconocer", explica Javier Pedreira, uno de los creadores del popular blog Microsiervos. "Quizá depende del tema, de que te toque cerca... o de que hayas trabajado mucho precisamente en esa anotación". El suyo fue el primer gran blog que eliminó los comentarios, una decisión en la que los trolls no fueron determinantes, afirma Pedreira, pero sí influyentes. "Si no hubiéramos tenido que perder tanto tiempo vigilando los comentarios probablemente no los hubiéramos tenido que cerrar". La medida funcionó: abandonaron. Hoy, los Microsiervos apenas reciben un puñado de mails anuales de sus antes abundantes trolls. Necesitan ser vistos, resume Pedreira.

¿Y cuál es el secreto para soportar a los trolls, aparte de cerrar los comentarios? Alcántara cree que hay tres alternativas. La primera, contestarles, sólo consigue "alimentarlos", y es contraproducente. La segunda, no contestar, funciona pero es más lenta y se corre el peligro de que otros comentaristas los animen. La tercera forma de comportarse ante un troll —y según él, la más efectiva— consiste en el viejo truco de darles la razón como a los tontos con un "tienes razón" o "lo tendré en cuenta". La sabiduría popular que dicta "don't feed the trolls" (no alimentar a los trolls) acierta de pleno.

Parecidos a los bloggers

Pero la gran pregunta es por qué los trolls actúan así. "Buscan atención", responde el psicólogo consultado, "aunque cada vez hay más competencia económica y profesional dentro de los blogs y pueden existir otro tipo de intereses". Pero la razón principal sigue siendo la eterna necesidad de llamar la atención y sentirse reconocido dentro de un grupo. Algo que curiosamente trolls y 'trolleados' comparten: "son las dos caras de una misma moneda. La participación en internet y la escritura de artículos tienen mucho que ver con la necesidad de tener audiencia, de que otro te lea. Psicológicamente, lo que mantiene a ambos tiene que ver con la atención. Unos lo han hecho de manera adaptativa. Los otros quizá son más hábiles recabando atención", afirma Alcántara. "De hecho, hay autores que buscan la polémica para atraer visitas. Muchos dirán que no, que escriben porque les gusta o por motivos genéricos. Pero los que siguen es porque ven que cada vez son más leídos, aunque tengan poca audiencia". Hay, eso sí, una excepción a todo lo anterior, avisa Alcántara. Se calcula que un 5% de la población puede tener problemas psicológicos.

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