1. Haga una lista de las situaciones en las que le gustaría perder la vergüenza o mejorar sus relaciones sociales con los demás comportándose de manera más extrovertida.
(La idea de crear esta lista de situaciones es saber en qué deberás esforzarte más por superarlas)
2. En la comodidad de su hogar, visualícese a sí mismo dando el paso de perder la vergüenza y dirigiéndose a la persona deseada con total confianza. Imagínese desplegando todo su encanto y posibilidades, y dedique unos momentos a sentirse como si lo estuviera haciendo
3. Practique el discurso las veces que haga falta hasta que se sienta convencido de él. Piense y diga en voz alta las frases que le gustaría pronunciar en el momento por venir, en cómo quiere expresarse, el tono de voz, los gestos con los que acompañará a su voz y expresión facial
(La práctica y la experiencia son los mejores aliados a la hora de perder la vergüenza)
4. Cuando se encuentre en la situación en la que normalmente siente vergüenza, manténgase relajado a través de una respiración pausada, no siga el hilo de pensamientos fustrantes o negativos que dicen que usted no podrá hacerlo y recuerde todas sus prácticas anteriores
( . Recuerde que nada de lo que suceda significará el fin del mundo y intentarlo Felicítese por haberlo intentado, independientemente del resultado)
la timidez es un efecto de la falta de seguridad en uno mismo. Uno no se considera competente en lo que hace, o se cree que vale poco como persona, con lo que siempre que habla con alguien esa inseguridad desencadena un efecto de introversión, pues el tímido se dice a sí mismo constantemente "Seguro que sabe que no valgo nada", "Se van a reír de mí", "Le daré pena y por eso habla conmigo" y cosas similares
Realmente es difícil de definir todo lo que a uno le pasa por la cabeza cuando sufre un ataque de timidez en una situación social, pero casi siempre lo que se siente es miedo al rechazo. El ser un humano es por definición, un animal social, y por tanto busca la aceptación de la manada (el resto de la sociedad). Cuando uno cree que no gusta a los demás, o lo que es peor, que es normal que no guste tal y como es, cualquier situación en la que tenga que tratar con otras personas se vuelve incómoda.
El primer paso para vencer la timidez es saber que todo está en nuestra mente. Tenemos, sí o sí, que aceptarnos y gustarnos a nosotros mismos, porque de otra forma es imposible encontrarse cómodo tratando con gente con la que no tenemos confianza, ya que nuestras inseguridades siempre saldrán a flote.
Una serie de posibles soluciones para intentar que pueda subir la autoestima cuando se halle a niveles muy bajos:
– Hacer hincapié en los aspectos positivos y no en los negativos.
– No permitir que los demás le juzgen a uno como persona. Podrán estar de
acuerdo o no con su forma de pensar o actuar, pero no permita que le critiquen
con calificativos peyorativos.
– Para ganar en cofianza, las metas y tareas iniciales que uno deberá marcar serán de dificultad progresiva. Hay que ir haciendo primero los pequeños logros para poder ir ganando en seguridad personal.
– Echar una mirada atrás, a la vida pasada y tratar de hacer borrón y cuenta nueva.
Intentar comprender y perdonar comportamientos de personas que se portaron
mal con nosotros, olvidar los posibles fracasos que se hayan tenido, porque lo
hecho, hecho está y hay que seguir adelante. El mundo no se acaba con un
tropiezo.
– En la medida en que no se consigue alguna meta, utilizar el fracaso como algo
productivo y no como algo frustrante e insuperable. De un fracaso se aprende
para que la próxima intentona salga mejor.
– Identificar la timidez con la situación en la que se da, en la medida en que
relacionemos el síntoma (timidez) con la situación (hablar en público)
podremos abordar el problema para lograr el cambio.
– Hay que buscar las causas de sus problemas, timidez, incomunicación, etc, en
los aspectos sociales, físicos, políticos y económicos de la situación en que se
mantiene la persona. No hay que caer en el error de buscar la causa en los
defectos de su personalidad.
– Procurar relajarse siempre que se pueda.
(La idea de crear esta lista de situaciones es saber en qué deberás esforzarte más por superarlas)
2. En la comodidad de su hogar, visualícese a sí mismo dando el paso de perder la vergüenza y dirigiéndose a la persona deseada con total confianza. Imagínese desplegando todo su encanto y posibilidades, y dedique unos momentos a sentirse como si lo estuviera haciendo
3. Practique el discurso las veces que haga falta hasta que se sienta convencido de él. Piense y diga en voz alta las frases que le gustaría pronunciar en el momento por venir, en cómo quiere expresarse, el tono de voz, los gestos con los que acompañará a su voz y expresión facial
(La práctica y la experiencia son los mejores aliados a la hora de perder la vergüenza)
4. Cuando se encuentre en la situación en la que normalmente siente vergüenza, manténgase relajado a través de una respiración pausada, no siga el hilo de pensamientos fustrantes o negativos que dicen que usted no podrá hacerlo y recuerde todas sus prácticas anteriores
( . Recuerde que nada de lo que suceda significará el fin del mundo y intentarlo Felicítese por haberlo intentado, independientemente del resultado)
la timidez es un efecto de la falta de seguridad en uno mismo. Uno no se considera competente en lo que hace, o se cree que vale poco como persona, con lo que siempre que habla con alguien esa inseguridad desencadena un efecto de introversión, pues el tímido se dice a sí mismo constantemente "Seguro que sabe que no valgo nada", "Se van a reír de mí", "Le daré pena y por eso habla conmigo" y cosas similares
Realmente es difícil de definir todo lo que a uno le pasa por la cabeza cuando sufre un ataque de timidez en una situación social, pero casi siempre lo que se siente es miedo al rechazo. El ser un humano es por definición, un animal social, y por tanto busca la aceptación de la manada (el resto de la sociedad). Cuando uno cree que no gusta a los demás, o lo que es peor, que es normal que no guste tal y como es, cualquier situación en la que tenga que tratar con otras personas se vuelve incómoda.
El primer paso para vencer la timidez es saber que todo está en nuestra mente. Tenemos, sí o sí, que aceptarnos y gustarnos a nosotros mismos, porque de otra forma es imposible encontrarse cómodo tratando con gente con la que no tenemos confianza, ya que nuestras inseguridades siempre saldrán a flote.
Una serie de posibles soluciones para intentar que pueda subir la autoestima cuando se halle a niveles muy bajos:
– Hacer hincapié en los aspectos positivos y no en los negativos.
– No permitir que los demás le juzgen a uno como persona. Podrán estar de
acuerdo o no con su forma de pensar o actuar, pero no permita que le critiquen
con calificativos peyorativos.
– Para ganar en cofianza, las metas y tareas iniciales que uno deberá marcar serán de dificultad progresiva. Hay que ir haciendo primero los pequeños logros para poder ir ganando en seguridad personal.
– Echar una mirada atrás, a la vida pasada y tratar de hacer borrón y cuenta nueva.
Intentar comprender y perdonar comportamientos de personas que se portaron
mal con nosotros, olvidar los posibles fracasos que se hayan tenido, porque lo
hecho, hecho está y hay que seguir adelante. El mundo no se acaba con un
tropiezo.
– En la medida en que no se consigue alguna meta, utilizar el fracaso como algo
productivo y no como algo frustrante e insuperable. De un fracaso se aprende
para que la próxima intentona salga mejor.
– Identificar la timidez con la situación en la que se da, en la medida en que
relacionemos el síntoma (timidez) con la situación (hablar en público)
podremos abordar el problema para lograr el cambio.
– Hay que buscar las causas de sus problemas, timidez, incomunicación, etc, en
los aspectos sociales, físicos, políticos y económicos de la situación en que se
mantiene la persona. No hay que caer en el error de buscar la causa en los
defectos de su personalidad.
– Procurar relajarse siempre que se pueda.