Báez negó haber lavado dinero, pero aceptó vínculos con Fariña
La ruta del dinero K
Por primera vez fue indagado como sospechoso por la Justicia. Fue por la compra de un campo en Mendoza. Entregó un escrito y se negó a responder preguntas.
Pasaron 59 años para que el empresario kirchnerista Lázaro Báez pisara un juzgado y tuviera que dar explicaciones ante la Justicia. Ayer tuvo su debut: declaró en indagatoria ante el juez Sebastián Casanello, pero no respondió preguntas. En un escrito de 41 carillas al que tuvo acceso Clarín, negó cualquier vínculo con la compra de varios campos en la provincia de Mendoza y otras acusaciones que se le hicieron el marco de la causa de “la ruta del dinero K”. También cuestionó duramente al juez, al que acusó de hacer una “excursión de pesca”, y al fiscal Guillermo Marijuán, que estuvo presente en la audiencia, y el rol de los medios de comunicación en el caso. Báez minimizó el rol de Leonardo Fariña en la obtención de un fideicomiso con el Banco Nación, aunque se vio forzado a admitir el vínculo laboral con el valijero.
La audiencia de ayer fue muy breve. Primero, Báez escuchó la acusación en su contra, relatada por el secretario del juzgado. Esto es, que Fariña y Federico Elaskar habrían realizado operaciones financieras e inmobiliarias en su nombre para “canalizar fondos de origen ilícito”. Se destaca la compra de campos en Mendoza por un total de 3400 hectáreas. La operación fue realizada por Fariña en diciembre de 2010. Pagó 5 millones de dólares en efectivo. Dos años después, vendió los terrenos al empresario Roberto Erusalimsky en 1.800.000 dólares. Para la Justicia, el valijero actuó por orden y con fondos de Báez. Así lo declaró Fariña en su primera indagatoria, aunque el martes cambió rotundamente esa versión y dijo que lo hizo para Carlos Molinari.