Pesa seis toneladas. Dejó de funcionar en 2005. Si bien ya no quedan combustibles tóxicos en su interior, se calcula que 26 grandes pedazos del aparato podrían superar la barrera de la atmósfera, incluidas piezas de titanio y depósitos.

Un satélite de investigación estadounidense inactivo podría ingresar alrededor del viernes o sábado en la atmósfera terrestre, donde se hará pedazos, aunque algunas partes de la basura espacial de seis toneladas podrían no desintegrarse, según indicó un comunicado de la Nasa.
Medios rusos especulan con que Moscú se ubica en la "zona de riesgo" en la que podría caer el satélite defectuoso UARS (Upper Atmosphere Research Satellite), del tamaño de un colectivo escolar.
De acuerdo a la Nasa, aún es demasiado pronto para pronosticar dónde y cuándo caería el UARS. De todas formas, la agencia espacial aclaró que el riesgo de que alguien salga herido es "extremadamente pequeño".
Desde el comienzo de la navegación espacial en los año 50 no se produjo ningún daño durante la caída de basura espacial a la órbita terrestre, añadió la NASA.

Un satélite de investigación estadounidense inactivo podría ingresar alrededor del viernes o sábado en la atmósfera terrestre, donde se hará pedazos, aunque algunas partes de la basura espacial de seis toneladas podrían no desintegrarse, según indicó un comunicado de la Nasa.
Medios rusos especulan con que Moscú se ubica en la "zona de riesgo" en la que podría caer el satélite defectuoso UARS (Upper Atmosphere Research Satellite), del tamaño de un colectivo escolar.
De acuerdo a la Nasa, aún es demasiado pronto para pronosticar dónde y cuándo caería el UARS. De todas formas, la agencia espacial aclaró que el riesgo de que alguien salga herido es "extremadamente pequeño".
Desde el comienzo de la navegación espacial en los año 50 no se produjo ningún daño durante la caída de basura espacial a la órbita terrestre, añadió la NASA.