Siempre me he sentido atraído por el mundo de la medicina , tanto por sus aspectos más científicos y técnicos como por los aspectos más humanos; cómo no sentirse fascinada por la perfección mecánica del corazón, la complejidad del sistema nervioso central o el poder de la psique humana; cómo no disfrutar de esta profesión que cada día nos demuestra lo importante que es ser una buena persona y que nos inspira para superarnos cada día, ayudando a aquellos que nos necesitan.
Pero para llegar a ejercer la medicina y poder ayudar a los demás debemos pasar por la facultad, y estudiar la carrera de Medicina . Tengo que reconocer que la carrera me ha resultado larga y muy dura, sobre todo los primeros años, pero no me arrepiento de haberla estudiado, y animo a todos aquellos que de verdad deseen ser médicos a que se embarquen en esta aventura. Lo llamo aventura aunque a veces resulte una verdadera odisea: vais a tener que enfrentaros a temarios absurdos, clases soporíferas, exámenes injustos y prácticas indecentes, pero también conoceréis a aquella persona que os inspirará, que admiréis y asentará las bases del tipo de médico que realmente queráis ser en un futuro.
Actualmente soy estudiante de sexto, me faltan unos meses para poder terminar y lo que he aprendido de mi experiencia es que hay que estudiar medicina , porque es una profesión preciosa, muy gratificante desde el punto de vista personal e intelectual, y aunque a veces la situación se nos complique, surjan dificultades o tengamos miedo, no debemos inquietarnos, pues siempre podemos pedir ayuda a nuestros compañeros, amigos y familia, que nos apoyaran y ayudaran a seguir adelante, para poder alcanzar al fin la meta: ser buenos médicos.