para tus peques y para ti
Sarampión
Las manchas se caracterizan por comenzar en la cara y después se distribuyen por el resto del cuerpo. Comienzan siendo pequeñas manchas rosa o rojas, que se van uniendo hasta formar manchas de mayor tamaño. Al segundo día se extienden al tórax y al tercero a las extremidades.
Varicela
Comienzan siendo unas pequeñas manchas rojas en el tórax y cuero cabelludo. En un periodo máximo de 24 horas se extienden a la cara, brazos y muslos, y se transforman en vesículas que están llenas de un líquido transparente. A partir del tercer día estas vesículas se secan y dejan en su lugar una costra o cascarita que no debe extraerse porque dejan cicatrices.
Escarlatina
Aparecen pequeños granitos rojos en las axilas y la ingle que se transforman en manchitas rojas. A las 24 horas se extienden al tórax y piernas y por último a la cara, distribuyéndose especialmente en las mejillas, mentón y la boca. Los puntitos rojos están tan cerca uno del otro que parece una sola mancha rojiza.
Quinta enfermedad
Se enrojecen las mejillas, no tiene sobresaliencias, es una mancha lisa, a veces con los bordes sobreelevados. A los pocos días la erupción se extiende al tórax, piernas y brazos. También se la denomina eritema infeccioso o parvovirus.
Sexta enfermedad
Después de un episodio febril de 3 ó 4 días, aparece una erupción en el abdomen. Son manchas rojizas o de color rosado de 2 a 5 milímetros de diámetro, rodeadas por un halo blanquecino. También se la denomina exantema súbito o roseola del lactante.
Urticaria
Son las clásicas "ronchas", erupción redondeada de diferentes tamaños, con el centro mas claro. Son debidas a reacciones alérgicas por medicamentos o alimentos.
Sudamina
Son pequeños puntos blancos, más grandes que la cabeza de un alfiler. Se localizan del cuello para abajo, extendiéndose a las axilas, pero especialmente en el abdomen, sin incluir al ombligo.
Dermatitis atópica
Son vesículas con contenido líquido que se rompen con facilidad sobre una piel enrojecida. Al cicatrizar forman costras. Aparecen en la cara y en la cabecita del bebé o en los pliegues de brazos y piernas en niños más grandes.
BRONQUIOLITIS
¿Qué es la bronquiolitis?
La bronquiolitis aguda del lactante es una enfermedad infecciosa que afecta a los bronquiolos (los bronquios más pequeños que forman la parte terminal del árbol respiratorio). Puede ser causada por agentes infecciosos o por alergia. Los agentes causales más comunes son:
• Virus
Sincicial respiratorio, Parainfluenza, Influenza y Adenovirus.
• Bacterias
Neumococo, Estreptococo y H. influenzae.
La bronquiolitis afecta con más frecuencia a bebés menores de 2 años de edad y es frecuente en las épocas invernales. Es una enfermedad muy grave hasta los seis meses y puede dejarles secuelas a los menores de tres meses. Los bebés prematuros suelen necesitar incluso hospitalización.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas que podría presentar el bebé son los siguientes:
• Tos
• Fiebre moderada o alta
• Aumento en la frecuencia respiratoria (taquipnea) y silbidos con la entrada de aire en los pulmones (sibilancias)
• Somnolencia, irritabilidad, o dificultad para dormir
• Rechazo del alimento y a los líquidos
• Retracción durante la inspiración del espacio intercostal y del hueco supraesternal
• Pausas respiratorias prolongadas o apneas
• Movimiento del perímetro de las fosas nasales que indica un esfuerzo importante para respirar
¿Cuáles pueden ser las complicaciones?
Las complicaciones que se asocian a esta enfermedad están relacionadas con el agotamiento del bebé por el esfuerzo que realiza para poder respirar y también por la imposibilidad de ingestión de alimentos y líquidos. Incluso se puede llegar a cuadros de deshidratación.
¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento se basa en bajar la fiebre, hidratación y nebulizaciones. El niño debe ser colocado en un ambiente caliente, bien oxigenado y con saturación de vapor de agua. En este último caso son muy eficaces los vaporizadores ambientales. Si el bebé rechaza la alimentación por boca a veces es necesario la colocación de sueros endovenosos.
En los casos que se sospeche una causa bacteriana se deben administrar antibióticos de amplio espectro. También es útil la kinesioterapia respiratoria. Algunos pediatras utilizan broncodilatadores en las nebulizaciones o incluso corticoides para reducir el espasmo bronquial.
A veces puede ser necesaria la internación del bebé debido al agotamiento del bebé o a la prolongación de la enfermedad.
NOTA: Ante episodios de tos en el bebé o cualquier alteración respiratoria debes consultar inmediatamente al pediatra.
DIARREA
¿Qué es la diarrea?
Se denomina diarrea a la evacuación intestinal de materia fecal líquida, no a heces blandas y frecuentes. Algunos niños evacuan varias veces por día y otros sólo pocas veces a la semana, ambos son normales.
La diarrea aparece súbitamente y está asociada a dolores cólicos abdominales.
Puede ser causada por exceso de comidas o agentes infecciosos (virus o bacterias) presentes en las comidas o en los líquidos que tome tu bebé.
La mayoría de las veces se soluciona solo, sin tratamientos especiales, pero si aparecen signos de deshidratación, consulta al pediatra sin perder tiempo. Cuanto más pequeño sea tu hijo, más rápido se deshidrata.
Los signos de deshidratación son los siguientes :
• Cara pálida con mejillas hundidas
• Ojos hundidos sin brillo
• Lengua y mucosas secas
• Disminución de la cantidad de orina evacuada, o no orinar por más de 6 horas
Si la diarrea se prolonga por más de 3 días debe realizarse un cultivo de materia fecal para individualizar al gérmen que la provoca. Los más frecuentes son la Salmonella, Shigella y Giardia, que necesitan tratamientos específicos.
¿Qué debo hacer?
Continúa con el amamantamiento y trata de convencerlo que ingiera líquido en pequeñas cantidades pero frecuentemente.
Existen soluciones de hidratación en las farmacias que son de utilidad, y reemplazan el sodio y potasio perdido con la diarrea y los vómitos.
El apetito del niño estará ausente por varios días. No comer por 2 días no le causará ningún daño si ingiere líquidos en cantidad suficiente. Cuando tolere comidas sólidas, evita durante los primeros días las muy grasosas, que pueden provocar nuevamente una diarrea.
Ofrécele comidas muy livianas como arroz blanco, galletas livianas o caldos salados.
Tu niño se encargará de hacerte notar cuando estará listo para comidas mas apetitosas. Es muy importante, para evitar la diarrea en tu bebé, que su lugar esté en condiciones óptimas de higiene. Por eso lávate siempre las manos antes de estar en contacto con él, como así también mantén limpios todos sus juguetes.
OTITIS
¿Qué es la otitis media?
Cuando el pediatra explica que el bebé tiene una otitis media, está diciendo que ve líquido en el oído medio (ver dibujos). Cuando ese líquido está infectado, el cuadro se denomina otitis media aguda. En cambio si ese líquido en el oído medio no está infectado, la misma es indolora y se la denomina otitis media con derrame. A continuación explicaremos cada uno de los casos.
• El oído normal
A uno y otro lado de la membrana del tímpano hay aire que permite al tímpano vibrar fácilmente. Cualquier líquido en el oído medio drena por la trompa de Eustaquio. Si ésta esta tapada o inflamada por un resfrío, se acumula líquido y el tímpano reduce su capacidad vibratoria.
La otitis media aguda
El líquido acumulado en el oído medio se infecta. Se produce inflamación de la membrana timpánica que hace presión sobre el tímpano reduciendo su capacidad vibratoria. Generalmente hay dolor e inflamación
. La otitis media con derrame
Es cuando la infección se ha resuelto pero todavía hay líquido en el oído medio que debe reabsorberse. El aire exterior empuja la membrana del tímpano retrayéndola hacia adentro impidiendo que el tímpano pueda vibrar, lo que reduce la audición sin producir dolor.
¿Qué causa las infecciones del oído?
Habitualmente, una infección de un oído es una complicación de un resfrío. Se produce cuando el resfrío causa tumefacción y bloqueo de la trompa de Eustaquio, de manera tal que se acumula líquido en el oído medio y se infecta.
Los bebés y los niños pequeños que comienzan a caminar, tienen una trompa de Eustaquio más corta y más angulada que los niños mayores y esto los hace más propensos a la otitis media.
La mayoría de los niños superan la tendencia a desarrollar infecciones del oído cuando tienen más de 4 años de edad.
Otros factores que aumentan el riesgo de infección son:
• Exposición a infecciones virales frecuentes en las guarderías
• Exposición pasiva al cigarrillo
• Uso de chupetes
• Antecedentes familiares de infecciones auditivas frecuentes
Se ha comprobado que la lactancia materna disminuye el riesgo de infecciones del oído.
¿Cuáles son los síntomas?
Para saber si tu bebé tiene una infección de oído tienes que ver si presenta alguno de estos síntomas:
• Irritabilidad y llanto
El síntoma más común de una infección de oído es el dolor de oído. Si bien un niño más grande puede decir que tiene dolor de oído, el bebé puede simplemente estar irritable y llorar más que lo habitual. Puede también agarrar, tirar y darle vuelta a sus orejas constantemente con sus manos, una señal que indica que le duele.
• Trastornos en la alimentación y en el sueño
La alimentación, el estar acostado y la succión causan cambios de presión dolorosos en el oído medio, de manera tal que el bebé puede comer menos de lo normal o tener un trastorno para dormir.
• Trastornos físicos
Otros síntomas son la fiebre, diarrea, pérdida del equilibrio, dificultad en la audición, y la salida de un drenaje amarillo o manchado con sangre del oído. También puede tener mal olor que sale de sus oídos. El dolor de oído o la irritabilidad también pueden estar causados por un dolor de garganta.
¿Cuál es el tratamiento?
Habitualmente la otitis media aguda se trata con antibióticos. Sin antibióticos, la mayoría de las infecciones (alrededor del 70%) mejoran en pocos días. Pero incluso con antibióticos, algunas infecciones (alrededor del 10%) no mejorarán en un corto plazo. Lamentablemente es imposible saber qué bebés andarán mejor. Habitualmente los pediatras prescriben un antibiótico y se beneficia una mayor cantidad de bebés (alrededor del 20%).
Para la infección de oído no complicada, el antibiótico usado más a menudo es la amoxicilina que trata la causa bacteriana más común de las infecciones del oído, una bacteria denominada Streptococcus pneumoniae. Si continúan los síntomas, el pediatra puede prescribir algún otro tipo de antibiótico que actúe sobre bacterias menos comunes, tales como el Haemophilus influenzae, resistente a la amoxicilina. Esto no quiere decir que el bebé no responde a la amoxicilina, sólo que en esta infección en particular no ha respondido a la misma.
Todavía la amoxicilina es el mejor antibiótico para intentar en primer término ante infecciones del oído. Hay que asegurarse de que el bebé tome el medicamento durante el tiempo aconsejado por el médico, ya que aún cuando los síntomas se han ido, algunas bacterias debilitadas todavía pueden estar presentes. Se puede utilizar acetaminofeno o ibuprofeno para el dolor y la fiebre si es necesario. Además se pueden aplicar compresas tibias o una bolsa de agua caliente en el área alrededor del oído para disminuir el dolor. Las gotas nasales salinas y los humidificadores pueden ayudar a aliviar la congestión nasal.
Uso excesivo de antibióticos
El uso excesivo de antibióticos puede traer problemas. Los antibióticos pueden matar bacterias "sanas" en el aparato digestivo de las misma manera que matan las bacterias responsables de la infección del oído. La ausencia de bacterias sanas puede hacer más fácil que se asienten en el organismo bacterias que causan enfermedades y puedan provocar diarrea.
También, cuando se usan antibióticos a menudo, existe la probabilidad de que se desarrollen bacterias resistentes a sus efectos. Las infecciones causadas por bacterias resistentes pueden ser muy difíciles de tratar.
El médico decidirá cuál es el mejor tratamiento para el bebé. No prescribirá un antibiótico si considera que la infección está causada por un virus, dado que los antibióticos no tienen efectos contra los virus. Puede no prescribir un antibiótico si tiene una otitis media con derrame (que habitualmente no causa dolor) en vez de una otitis aguda. En la otitis media con derrame, el líquido del oído medio puede mantenerse durante semanas incluso luego de un tratamiento adecuado de la infección del oído.
Queridos padres, recuerden que si no comprenden por qué el pediatra no le prescribe un antibiótico para vuestro bebé con otitis, pregúntenselo, pero no le exijan que se lo de en forma innecesaria. Hay que trabajar en conjunto padres y pediatras para impedir el desarrollo de resistencia a los antibióticos.
¿Cuándo debo llamar al médico?
El bebé debe sentirse mejor a las 48 ó 72 horas después de comenzar a recibir el antibiótico. Si los síntomas como la fiebre, el dolor y la irritabilidad todavía están presentes luego de 3 días de medicación, te aconsejamos llamar al pediatra. El pediatra controlará al bebé varias veces hasta que todos los signos de la inflamación e infección hayan desaparecido. ¡No falten a ninguna de las citas!
PAROTIDITIS (PAPERAS)
¿Qué es la parotiditis o paperas?
La parotiditis, comúnmente llamada paperas, es una enfermedad viral que afecta a las glándulas parótidas y en menor grado a los testículos, con un riesgo de esterilidad masculina muy bajo.
Se produce en la infancia, y deja inmunidad permanente, es decir que sólo se enfermará una vez en la vida.
Como ocurre con la mayoría de las enfermedades virales, los bebés están protegidos los primeros 6 meses de vida por la transferencia de anticuerpos maternos antes del nacimiento.
El período de incubación es de 2 a 3 semanas.
¿Cuáles son los síntomas?
La enfermedad se manifiesta con fiebre, faringitis, dolores de oídos, y a veces erupción muy parecida a la del sarampión (pequeñas ronchas rojas separadas por piel sana).
Lo característico de la enfermedad es la inflamación de las parótidas (glándula salival ubicada en el ángulo de la mandíbula por debajo del lóbulo de la oreja).
La afectación puede ser uni o bilateral, es muy dolorosa, y deforma el relieve de la mandíbula. Desaparece en quince días sin dejar ninguna secuela.
Puede complicarse con orquitis (inflamación del testículo), en un 20% de los casos que aparecen después de la pubertad. Continúa a la inflamación de las parótidas, y muy pocas veces es causa de esterilidad. Se caracteriza por dolor intenso en uno o los dos testículos, y tumefacción de los mismos.
¿Qué debo hacer?
Lo más importante es la prevención mediante la vacunación Triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis). En la enfermedad solamente se indican antitérmicos, reposo y a veces antiinflamatorios.