

NAUTILUS

DESCRIPCIÓN
Hace más de 400 millones de años, el género Nautilus se distribuyó ampliamente en todos los océanos del mundo. Numerosos fósiles sobreviven para dar pistas sobre la evolución de la vida en la Tierra.
Estos animales son conocidos como Nautilina, ya veces se denominan fósiles vivientes porque su forma se ha mantenido igual para cientos de millones de años.


Nautilus pompilius es la especie más grande, llegando a medir hasta 268 mm de diámetro. Sin embargo la mayoría no suele sobrepasar los 20 cm. Nautilus macromphalus es la especie más pequeña, midiendo en torno a 16 cm.
Vive en aguas cálidas relativamente poco profundas, pero ha sido cogido a una profundidad de unos 500 metros aproximadamente.

El Nautilus es gregario; habita en bancos que se desplazan cerca del fondo del mar y sube por la noche para alimentarse de pequeños animales, por ejemplo, crustáceos vivos o muertos. Sus tentáculos atrapan y sujetan a la presa, que despedaza con sus mandíbulas córneas. La concha tiene dibujos color crema y marrón y es casi invisible en el agua.
Tiene un diseño aerodinámico y flota en el agua en posición bastante estable, con la abertura hacia arriba

FISIOLOGÍA

Su concha presenta una bien diseñada espira y un hermoso color, y se halla dividida en varias cámaras. Su concha está dividida en cámaras por los septos, que tienen forma de vidrio de reloj, con sus extremos circulares. Cada tabique tiene un orificio más o menos centrado para el sifón, que está rodeado en la parte posterior del septo [convexa] por un corto tubo, o gollete sifonal.

Puede hallarse en los océanos Índico y Pacífico. El Nautilus vive en la última cámara de su concha , que es la cámara de habitación, en el extremo anterior. El cuerpo puede recogerse en esta cámara, cerrando la abertura por medio de una pieza muscular. La concha es, pues, a la vez refugio y soporte.

El aire disuelto en el agua es absorbido a través de las cuatro branquias, desde donde pasa a través de un tubo llamado sifúnculo, que une todas las cámaras regulando de esa manera la flotabilidad. Al contrario que muchos otros cefalópodos, el nautilos demuestra ser relativamente tolerante a la falta de oxígeno ya que puede mantener su flotabilidad en los bajos fondos carentes de oxígeno.
Emplea como método de locomoción la propulsión a chorro, mediante la cual absorbe agua contrayendo sus músculos y la expulsa a presión.


El ojo de los nautilos no es tan sofisticado como el del resto de los cefalópodos. Carece de cristalino y córnea, asemejándose a una cámara estenopeica. Presentan una pupila abierta al mar y se estima que la calidad de su visión es muy inferior a la de otros cefalópodos.
También carecen de bolsa de la tinta, aunque los registros fósiles indican que sus antepasados sí que la tuvieron. Ésta pérdida puede ser debida posiblemente a su cambio de hábitat hacia aguas profundas, donde no era necesaria.


Al morir, el nautilo abandona la concha , que asciende a la superficie del mar, donde queda flotando vacía, a disposición de quienes quieran recogerla.
