La desertificación es un proceso de degradación ecológica en el que el suelo fértil y productivo pierde total o parcialmente el potencial de producción. Esto sucede como resultado de la destrucción de su cubierta vegetal, de la erosión del suelo y de la falta de agua; con frecuencia el ser humano favorece e incrementa este proceso como consecuencia de actividades como el cultivo y el pastoreo excesivos o la deforestación. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el 35% de la superficie de los continentes puede considerarse como áreas desérticas. Dentro de estos territorios sobreviven millones de personas en condiciones de persistente sequía y escasez de alimentos. Se considera que la expansión de estos desiertos se debe a acciones humanas. Cuando el proceso es sin intervención humana, es decir, por causas naturales se lo llama de la desertización.
CAUSAS DE LA DESERTIFICACION
Baja jerarquización de los Recursos Naturales.
Concepto de duración infinita del Recurso Natural
Limitados conocimientos técnicos /científicos
Poca adopción y/o desarrollo de alternativas apropiadas
Escasa o nula gestión empresarial.
Problemas de tenencia de la tierra..
Mínimo valor agregado de los productos regionales.
Falta de planificación y seguimiento de las actividades productivas.
Ausencia de políticas y legislación adecuadas de uso de los Recursos Naturales.
CONSECUENCIAS DE LA DESERTIFICACION
Consecuencias sobre el medio ambiente:
Erosión hídrica y eólica y pérdida de fertilidad por:
Sobre pastoreo.
Desmontes masivos.
Ausencia de manejo conservacionista.
Reemplazo de especies nativas por exóticas.
Arbustificación de sabanas y bosques por:
Sobre pastoreo.
Extracción forestal indiscriminada.
Desaparición de semilleros y/o cohortes de reemplazo de especies leñosas por:
Tala sin contemplar el diámetro mínimo.
Leña para uso doméstico.
Uso inadecuado de la masa forestal:
Como alimento del ganado en forma en forma directa.
Reemplazo por herbáceas más productivas.
Destrucción de bosques y pastizales por fuegos accidentales y/o intencionales.
Desaparición de especies de fauna por:
Caza indiscriminada.
Habilitación excesiva de tierras para agricultura, sin consideración de su capacidad de uso
Erosión.
Salinización.
Alcalinización.
Pérdida de las propiedades físicas y biológicas.
Disminución de fuentes de agua.
Contaminación.
Consecuencias en la producción
Disminución de la productividad agropecuaria.
Caída de los rendimientos.
Disminución de los ingresos del productor
Migración de la población rural.
Población rural con las necesidades básicas insatisfechas.
Pobreza.
Prácticamente la mayoría de las regiones en que se divide al país presentan
problemas de desertificación más o menos severo.
En la región Pampeana Semiárida (20.000.000 de ha), con suelos arenosos de
pendientes suaves, se generalizó la agricultura con prácticas incorrectas y el sobre pastoreo
en las áreas más secas. Las sequías periódicas desataron procesos de erosión eólica (más
de 8 millones de ha) dando origen a médanos y exponiendo los suelos a la erosión hídrica
(4 millones de ha).
En la Patagonia (80.000.000 de ha), estepa con relieve de mesetas, la causante
principal de la desertificación está dada por el sobre pastoreo ovino. Los sistemas
ganaderos extensivos establecidos hace más de un siglo no contemplaron el uso sustentable
del pastizal natural, acentuando sus condiciones de aridez por disminución o eliminación de
la cubierta vegetal. Coexisten en el ambiente patagónico los valles irrigados con procesos
de salinización y revenimiento. Actualmente más del 30% de la superficie de la región se
encuentra afectada por procesos erosivos eólicos e hídricos severos o graves.
El Chaco semiárido (32.000.000 de ha), gran planicie ubicada en el centro norte
del país, presenta un ecosistema con vocación forestal sujeto a desmonte masivo y sobre
pastoreo, que junto a la agricultura expoliativa expone los suelos a las precipitaciones y
temperaturas extremas, generando pérdidas de fertilidad y eficiencia hídrica y procesos
erosivos.
Esta situación se agrava hacia el oeste donde la región del Chaco árido presenta las
condiciones más extremas de aridez del Gran Chaco Americano.
Los Valles áridos del Noroeste y la Sierras Secas Centrales (15.000.000 de ha),
áreas montañosas con sistemas agrícolas bajo riego y ganadería extensiva en los faldeos
montañosos, presentan problemas de erosión en las cuencas hidrográficas por sobre
pastoreo, deforestación e incendios.
En el área de Cuyo (20.000.000 de ha) coexisten importantes áreas bajo riego, con
problemas de salinización y revenimiento freático (oasis de cultivo), con extensas llanuras
fluvioeólicas “de las travesías”, sujetas a sobre pastoreo y deforestación. Se destacan por su
importancia los procesos de desertificación que afectan la cantidad y calidad de los
recursos hídricos superficiales y subterráneos.
La Puna (11.000.000 de ha), altiplanicie despoblada, ubicada al noroeste a más de
3000 metros de altura, junto a la desierta región Altoandina (8.000.000 de ha) está sujeta
a procesos de erosión hídrica y eólica, fundamentalmente por sobre pastoreo.
Las formaciones boscosas de la Argentina han sufrido una dramática disminución. A
comienzos de siglo, existían 100 millones de ha de bosques, pero en los últimos 75 años la
reducción de la superficie forestal natural, por efecto de la explotación con objeto maderero
y energético, sobre pastoreo y el desmonte para la ganadería y agricultura, alcanzó el 66%
(mayoritariamente en las zonas secas) de su superficie original.
Mención a parte, es el caso de los procesos de desertificación producidos en los
mejores suelos del país, correspondientes a la Pampa Húmeda , afectada en distintos
grados por erosión hídrica, y que agregado a la fuga de materiales, a una extracción minera
de nutrientes por parte de la agricultura (monocultivo) y el abandono de rotaciones con la
ganadería, plantea que los suelos más ricos del país se vean obligados a ser fertilizados
masivamente con agroinsumos sintéticos, en poco tiempo.
Tomemos conciencia