¡Un loco de la guerra!
Se llama Cass Andy. Después de tantos años de luchar contra la disforia de género que tantos problemas le dio, decidió "cortar por lo sano": Agarró un cuchillo y se la cortó sin asco. Podría haber muerto desangrado.
Ahora, tras cumplir los 48 pirulos, se hace llamar Kristy. La decisión que tomó podría haberle costado la vida, a tal punto que los médicos debieron volverle a conectar el apéndice. Ahora quiere tener una operación adecuada para separar su pene.
Como agravante de todo, Andy se cortó su miembro luego de tomar varias cervezas, lo que podría haberle provocado una hemorragia incontrolable.
El hombre aseguró haber estado muy desconforme con su sexo y también declaró que desde pequeño quiso cambiar su género. "Me miré hacia abajo y dije que eso no debería estar allí", explicó.
“El dolor era increíble. Sólo tardó un par de minutos antes que rápidamente me di cuenta del peligro, traté de detener la hemorragia y marque a emergencias”, relató.