- La temporada de exámenes hace que muchos estudiantes recurran a la autoestimulación como alivio al estrés de las pruebas
- La sexóloga García Mañas insiste en que “en ocasiones, se puede utilizar las relaciones eróticas o las prácticas masturbatorias principalmente para relajarse y no para erotizarse o experimentar placer
M. tiene 18 años y estudia filología inglesa. Se considera un “exniño prodigio”, pero con la adolescencia sus resultados escolares han empeorado. Está desesperado por conseguir buenas notas, pero hay algo que le roba tiempo precioso que, según él, tendría que emplear para preparar los exámenes. A medida que se acercan las pruebas, M. se masturba más a menudo. Empezó como una técnica para relajarse y se ha convertido en “una adicción” que le impide centrarse en los libros. Al aproximarse las fechas de los exámenes, este estudiante apela a las comunidades virtuales en búsqueda de ayuda: “¿Cómo puedo dejar de masturbarme y centrarme en mis estudios?”, pregunta. Dos líneas más abajo, sin embargo, añade: “Bueno, si creéis que no hay manera de controlar este hábito, por lo menos decidme cómo puedo correrme más rápidamente y robarle el menos tiempo posible a mi carrera”.
“La masturbación sirve para conocerse mejor, aprender acerca de nuestra respuesta a la excitación y el orgasmo y, sobre todo, para disfrutar y liberar tensiones”
Las estadísticas hablan claro. Un 95% de los hombres y un 89% de las mujeres busca placer en solitario, en la mayoría de los casos incluso a diario. Más de las mitad de ellas usa algún juguete para alcanzar el orgasmo y suele llegar al clímax mucho más rápidamente que en compañía. Todos lo hacen: los que mantienen relaciones sexuales con frecuencia y los que no se comen una rosca; las embarazadas (el barrigón puede dificultar la penetración, al mismo tiempo que el deseo sexual se incrementa por la mayor aportación de circulación sanguínea a la zona pélvica), los niños (para consolarse tras experimentar cansancio, soledad, aburrimiento o para dormir) e incluso algunos animales, como las ardillas y los delfines. Los estudiantes también.
Aún faltan ocho meses para mayo, consagrado como el mes de la masturbación a final en los años 90, cuando se celebró el primer maratón anual de autoerotismo colectivo en San Francisco y es temprano para empezar a prepararse para la operación bikini del próximo verano con la dieta del onanismo, creada -cómo no- por un japonés, el doctor Hideo Yamanka (¡ojo! Solo funciona para los hombres). Sin embargo, la temporada de exámenes hace que muchos estudiantes recurran a la autoestimulación como alivio al estrés de las pruebas.
Ana García Mañas, terapeuta sexóloga y psicóloga en Primera Vocal, asegura que la masturbación es una práctica erótica que no conlleva riesgos ni beneficios. “Puede servir para conocerse mejor, para aprender acerca de nuestra respuesta a la excitación y el orgasmo y, sobre todo, para disfrutar y liberar tensiones. Eso sí, siempre que la persona que lo practique lo desee y lo disfrute”, explica. “Difícilmente alguien disfrutará de la masturbación si se siente culpable o mal cuando la lleva a cabo. Por eso se trata de un asunto muy íntimo y personal”.
De momento no existe ningún estudio científico que relacione la masturbación con el rendimiento estudiantil, ni en una dirección ni en otra
La terapeuta sostiene que de momento no existe ningún estudio científico riguroso que relacione la masturbación con el rendimiento estudiantil, ni en una dirección ni en otra. “Parece más bien que cada persona busca sus maneras de relajarse y disfrutar (hacer deporte, leer un libro, salir, etc). De la misma manera que nadie se pregunta cuántos libros hace falta leer para ser considerado un libroadicto, no tiene sentido pensar en que más masturbaciones puedan ser indicadores de un trastorno compulsivo o de adicción”, agrega.
La idea de que buscar placer en solitario cause trastornos mentales, tisis, esterilidad y un amplio abanico de otros tipos de desgracias, afortunadamente ha quedado relegada al siglo XVIII. Los estudios médicos han demostrado que el orgasmo (en solitario o en compañía) libera tensiones, mejora el estado de ánimo y reduce la depresión, favorece la relajación, refuerza el sistema inmunológico, combate el insomnio, mejora la circulación sanguínea, reduce la tensión, la presión arterial y, de paso, ayuda a prevenir distintas patologías como diabetes tipo 2, cistitis, síndrome de piernas inquietas e incluso algunos tipos de cáncer, según unos expertos. El onanismo, en particular, proporciona un mejor conocimiento del propio cuerpo, ayuda a mitigar el dolor menstrual y a contraer con más eficacia los músculos durante el parto.
“Si obtienes escasos resultados en matemáticas, es que las matemáticas no son lo tuyo. Estudiar lengua es aburrido, tocarse a diario, no”
La sexóloga García Mañas insiste en que “en ocasiones, se puede utilizar las relaciones eróticas o las prácticas masturbatorias principalmente para relajarse y no para erotizarse o experimentar placer. Esto se debe a que el orgasmo es una poderosa descarga de energía eléctrica en la que se liberan una serie de hormonas relacionadas con sensaciones agradables, eso sí, siempre que el individuo las interprete como tales”.
Los que sigan convencidos de la importancia de la abstinencia, al menos en periodo de exámenes, pueden sumarse al reto de los Fapstronautas, personas que renuncian a la masturbación y al porno durante 90 días, o dedicarse a la lectura de consejos apocalípticos sobre cómo evitar el onanismo con “un estilo de vida saludable y eligiendo bien las amistades” para “prepararse para el amor sólido”.
Si aún se siente miedo a que el onanismo afecte el rendimiento en los estudios, puede ser de ayuda la pragmática reflexión de Merlin, usuario de un foro online. Ante la enésima pregunta de un estudiante desesperado y enterrado por un sentimiento de culpabilidad por pasar más tiempo con las manos en el entrepierna que entre los libros, zanja la cuestión con mucho sentido común. “Dudo que la masturbación tenga un impacto negativo en tus notas”, escribe. “Si obtienes escasos resultados en matemáticas, es que las matemáticas no son lo tuyo. Estudiar lengua es aburrido, tocarse a diario, no. Así que deja de sentirte culpable”.