InicioOfftopicEl siglo de las guerras (parte 4)







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Hola. Esta es la cuarta parte de mi mega post de "El siglo de las guerras" basado en todas las guerras del siglo xx, yendo guerra por guerra en cada post con información fotos y videos. Las otras tres partes anteriores a esta no llegaron ni a los 200 puntos, pensaba no hacer mas los posts estos, ya como todos sabemos murio hace rato la inteligencia colectiva y da bronca ver craps top posts y eso, pero me motivan a seguir haciendo estos posts los pocos que quedan con inteligencia colectiva en taringa que son los que pasaron y se tomaron un rato para leer el post, aunque sean MUY pocos motivan a seguir haciendo estos posts, y ya se que me faltan como 10 partes mas pero de a poco las voy a ir haciendo, y aclaro por si lo piensan estos posts NO son reposts de posts viejos ni copy-paste, recolecto informacion de muchas paginas al igual que los videos e imagenes, los saco de muchas fuentes de informacion diferentes, todos estos posts son propios, luego del ultimo post voy a juntar todos los enlaces mas un poco de informacion adicional con las fuentes de informacion y todos los sitios donde saco la informacion, imagenes y videos.



1937 - 1945 Guerra Chino Japonesa




La segunda guerra sino-japonesa, transcurrió entre los años 1937 y 1945, en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó cuando el ejército japonés, que ya controlaba Manchuria, inició la invasión del norte y el este de China. La invasión concluyó con la rendición de Japón en 1945. En chino, esta guerra es conocida como guerra de resistencia antijaponesa del Pueblo de China o guerra de Resistencia.

La segunda guerra sino-japonesa supuso la culminación de la tensión creciente entre China y Japón, que se remontaba a la anterior guerra entre los dos países. Tras la primera guerra sino-japonesa, Japón había incorporado ya Taiwán a su territorio, y los planes expansionistas de este país continuarían durante el principio del siglo XX. Al final de la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles (1919) había concedido a Japón numerosos privilegios comerciales en China, que causaron un gran resentimiento entre la población y que desembocó en las protestas populares del Movimiento del Cuatro de Mayo en ese día del año 1919. A partir de 1931, Japón establecía el estado títere de Manchukuo en Manchuria, ante la impotencia de la República de China, gobernada por el partido nacionalista Kuomintang (KMT), que parecía incapaz de garantizar la integridad territorial del país.

Esta tensión creciente se convertiría en una guerra abierta el 7 de julio de 1937, tras el incidente del Puente de Marco Polo, cuando tropas japonesas estacionadas en Pekín se enfrentaron al Ejército de la República de China en las cercanías del puente, unos quince kilómetros al oeste de Pekín. Esta batalla comenzó porque las tropas japonesas creían erróneamente que uno de sus hombres había sido hecho prisionero por los chinos. Japón exigió disculpas formales a China, lo cual fue rechazado por el hombre fuerte de China en aquellos momentos, el generalísimo Chiang Kai-shek, quien ordenó al Ejército luchar contra los japoneses en el Norte y el 14 de agosto mandó a la fuerza aérea del Ejército chino a bombardear1 los barcos de la Marina japonesa anclados frente a las costas de Shanghái.

Pocos días antes del estallido de los combates en Shanghái se habían extendido los choques en el Norte: el 9 de agosto las unidades japonesas habían recibido orden de eliminar a las chinas que habían avanzado en Chahar y amenazaban la retaguardia del Ejército de China Septentrional, responsable de la zona al sur de Manchukuo. Mientras, el Ejército de Guandong avanzó desde Manchukuo y tomó Zhangbei, al Sur. Entre finales de agosto y mediados de octubre, unidades del Ejército de Guandong al mando del teniente general Hideki Tōjō continuaron avanzando por la provincia de Chahar siguiendo el ferrocarril Pekín-Suiyuan.3 En la región de Pekín-Tianjin, se formó a finales de agosto un nuevo Ejército con dos ejércitos, en total cerca de cien mil hombres en ocho divisiones, que avanzaron a lo largo de las líneas férreas Pekín-Tianjin y Pekín-Pukou, rodeando ambos flancos de Baoding. Tras derrotar a un ejército chino cuatro veces más numeroso pero poco cohesionado y mal armado, tomaron la ciudad el 24 de septiembre. A comienzos de octubre y gracias a los continuos avances, en mando local comenzó a planear la persecución de las fuerzas chinas hasta Nankín y Wuhan. En el Oeste, también continuaron los avances japoneses, que capturaron Taiyuan el 9 de octubre de 1937.5 En el avance hacia el Sur, tras un breve respiro, el II ejército tomó Jinan el 26 de diciembre. A finales de año el frente se extendía desde el norte de la provincia de Shanxi al Oeste hasta las orillas del Yangzi más al Este.

Jiang estaba convencido de la imposibilidad de derrotar por sí solo a Japón, pero contaba con ganar la guerra si se cumplían tres condiciones: que China pudiese continuar su resistencia ante el avance japonés, que las potencias (especialmente la URSS) interviniesen contra Japón y si este se avenía a pactar. Jiang confiaba en poder lograr que la URSS atacase Japón, con el que mantenía malas relaciones por la rivalidad mutua en el norte de China y Manchuria. En noviembre de 1937 se envió una delegación secretamente a la URSS, con la que había firmado un tratado de no agresión en agosto (21 de agosto de 19378 ), a solicitar su ayuda. Anteriormente, a finales de julio, el Gobierno chino había tratado de lograr el apoyo de las potencias, alegando la infracción japonesa del Tratado de las Nueve Potencias. Estas se reunieron del 3 al 24 de noviembre de 1937 en Bruselas, pero no adoptaron las sanciones económicas ni aprobaron la ayuda militar y financiera que esperaba el Gobierno de Nankín.10 Los Estados Unidos y Japón se opusieron a las medidas contra Japón defendidas por la URSS, que acabó retirándose de la conferencia, para disgusto de Nankín. La pasividad occidental hizo a Jiang más dependiente de la URSS. Durante el primer año y medio de guerra Jiang trató de convencer a Stalin para que atacase Japón, sin éxito, aunque este no se negase nunca rotundamente para evitar el fin de la resistencia china y un acuerdo chino-japonés.

La violenta reacción china provocó la movilización del Ejército Imperial Japonés, que en poco tiempo había logrado hacerse con el control de la región de Pekín y Tianjin en el Norte, y que luego atacó a la bahía de Hangzhou en el sur.

La guerra abierta con Japón puso fin a los intentos de Chiang Kai-shek de unificar el país. Ante el avance japonés, el gobierno del Kuomintang se vio obligado a abandonar la capital Nankín(13 de diciembre), replegándose hacia el interior, primero a la ciudad de Wuhan y, después, a la ciudad interior de Chongqing (20 de noviembre de 1937 ), lugar remoto desde el cual parecía difícil llevar a cabo una contraofensiva.

Entre agosto un ejército japonés de 300 000 hombres atacó Shanghái, los chinos los duplicaban en número, pero la superioridad nipona en disciplina y tecnología inclinó la batalla a su favor, en noviembre de ese año la ciudad ya estaba bajo poder de las tropas japonesas, a un costo de 250 000 chinos muertos. Mientras, otra fuerza japonesa de 140 000 nipones atacó Taiyuan y Xinkou, los defensores chinos (580 000 en la primera y 280 000 en la segunda) fueron vencidos tras dos meses de feroces combates, los chinos tuvieron 200 000 muertos. En menos de un año el ejército japonés ocupó la mayor parte de la franja costera oriental de China, controlando los principales centros de producción económica. Al régimen títere de Manchukuo se sumaron otros tres regímenes títeres, uno en Mongolia Interior, que los japoneses querían separar de China como habían hecho con Taiwán y Manchuria, y otros dos regímenes títeres en Pekín y Nankín. En esta última ciudad las tropas japonesas entraron el 13 de diciembre de 1937 desencadenando una campaña de extraordinaria violencia contra la población civil, la llamada masacre de Nankín, en la que murieron miles de personas (las estimaciones varían desde unas 20 000 a 200 000 víctimas, según las fuentes).

La invasión japonesa supuso también el final de la persecución a la que el gobierno del KMT había sometido al Partido Comunista de China. El estado de crisis nacional forzó la colaboración entre el KMT y el Partido Comunista. Aunque Chiang Kai-shek era al principio reacio a esta colaboración con el Partido Comunista, tuvo que aceptarla a raíz del incidente de Xi'an, cuando el mariscal Zhang Xueliang, militar favorable a una alianza entre el KMT y el Partido Comunista que controlaba la región de Shaanxi, detuvo a Chiang Kai-shek en Xi'an, manteniéndolo prisionero hasta que aceptó el establecimiento de un frente común entre el KMT y los comunistas para defenderse frente a la agresión japonesa.

La invasión japonesa permitió así al Partido Comunista reagruparse en su base norteña de Yan'an, ciudad desde la cual controlaban una parte de Shaanxi y de Mongolia Interior, así como la totalidad de Gansu y Ningxia. Muchos intelectuales afines al Partido Comunista, como la escritora Ding Ling, se unieron a los comunistas en Yan'an, mientras el régimen debilitado de Chiang Kai-shek mantenía un control tenue sobre el sur de China desde la capital provisional de Chonqqing.

A inicios de 1938 el KMT ordenó un contraataque en Xuzhou, se prepararon más de 600 000 hombres que sorprendieron al enemigo, que contaba sólo con 240 000 soldados en la zona. Sin embargo, el poder del ejército nipón se demostró nuevamente cuando en dos semanas la ofensiva fracasó y los chinos tuvieron que retirarse con 100 000 bajas. Al final, la batalla únicamente contribuyó a debilitar aún más la posición del KMT. La ciudad fue capturada por las unidades japonesas el 21 de mayo. La campaña por el control de la ciudad, importante nudo ferroviario, llevó a los japoneses a trasladar tropas desde Manchuria y fue planeada por los mandos en China para forzar al alto mando japonés a continuar la lucha.

A mediados de ese año se produjo la mayor batalla de la guerra, la de Wuhan, la última gran ciudad industrial que no se hallaba ya bajo control japonés, cuando un ejército japonés de 350 000 hombres al mando de Príncipe Kan'in Kotohito atacó la estratégica ciudad a orillas del río Yangtsé. El mayor centro productor de acero y carbón al sur de Manchuria, centro ferroviario de diversas líneas y de gran población, su pérdida podía suponer un enorme revés para el esfuerzo bélico chino. Chiang Kai-shek no estaba dispuesto a perderla por lo que movilizó 1 100 000 hombres para su defensa (incluyendo muchas de sus tropas de élite); la alianza entre el Guomnidang y el Partido Comunista chino fue estrecha en la defensa de la ciudad; los japoneses, a pesar de padecer largas líneas de abastecimiento y el agotamiento de sus tropas por los continuos y duros combates, vieron en esta batalla la oportunidad de aniquilar las principales fuerzas del KMT, por lo que decidieron lanzar un ataque de pinza para rodear a sus enemigos en torno a la ciudad. Dicho plan fracasó: los chinos se defendieron ferozmente causando graves bajas a sus rivales, aunque la ciudad terminó cayendo en manos japonesas el 21 de octubre, no sin que las tropas chinas lograran evacuarla dos días antes e impedir su aniquilamiento. Los chinos sufrieron 400 000 bajas militares y 500 000 civiles, los japoneses 140 000. Tras esta batalla los japoneses detuvieron su avance y el frente empezó a estancarse. Durante la batalla, la principal de los primeros quince meses de combates, en junio, los alemanes decidieron reforzar su alianza con Japón y retirar a los asesores militares destinados con las fuerzas de Jiang Jieshi. En julio y agosto, los duros enfrentamientos fronterizos entre soviéticos y japoneses avivaron las esperanzar chinas de que finalmente la URSS entraría en guerra con Japón. El acuerdo bilateral para acabar con el incidente alcanzado a comienzos de agosto eliminó tal posibilidad.

A finales de 1938, Japón controlaba el norte y una sección importante del centro de China. No obstante, la negativa de los gobernantes chinos a rendirse, a pesar de los desastres militares, frustraron las esperanzas japonesas de una victoria rápida. En efecto, a inicios de 1939, la política expansionista japonesa empezó a buscar territorios menos "problemáticos" al territorio chino, quedando relegado este frente a un segundo plano militar para los gobernantes japoneses. Esto no significó ningún alivio para las tropas chinas, ya que aunque el avance japonés fue más lento, los chinos no pudieron organizar ningún contraataque coherente. Ese mismo año los japoneses destruían una fuerza china de 200 000 hombres en Nanchang. En respuesta los chinos contraatacaron logrando sus primeras victorias importantes en Changsha y otra en Guangxi. Para hacer retroceder a los chinos, el Ejército Imperial Japonés ordenó una ofensiva en todo el frente durante el invierno de 1939 a 1940, en la que se llamó Ofensiva de Invierno, en la que tomaron parte 850 000 soldados japoneses. Tomados por sorpresa, los chinos apenas tenían 550 000 hombres para hacerles frente. Aunque los japoneses tuvieron éxito en la ofensiva, a la larga la acometida fue un fracaso estratégico, ya que los chinos resistieron y pudieron reemplazar las bajas más fácilmente que sus enemigos.

La entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial a finales de 1941 frenó el avance japonés en China. Al igual que en China, la esperanza japonesa de una victoria rápida sobre los Estados Unidos no se concretó, y la llegada al océano Pacífico de tropas estadounidenses convirtió a la guerra con China en una carga para Japón. Si bien la presencia de tropas japonesas en China limitó el alcance de los bombardeos estadounidenses, se tuvo que mantener una gran guarnición de soldados para controlar a la incontable población china, soldados que sin ninguna duda hubieran sido de ayuda en Birmania o Guadalcanal.

A mediados de 1940, los chinos ya se habían recuperado de la ofensiva invernal, y atacaron con éxito Zaoyang y Yichang. El año siguiente los chinos recuperaron Henan y Shanggao. En tanto que los japoneses lanzaron una ofensiva en el sur de Shanxi y recuperaron Changsha, cuando los japoneses intentaron recuperarla en 1942, 300 000 chinos los rechazaron. Tras esto los chinos tomaron Zhejiang y Jiangxi con 300 000 hombres, lo mismo pasó con la provincia de Hubei y en Changde.

Pero no fue hasta 1944 cuando los líderes japoneses mostraron interés en China de nuevo. Debido a la presencia de bases aéreas estadounidenses en China, Japón lanzó la operación Ichi Go con 400 000 soldados, cuyo objetivo era eliminar estas bases, con lo que detendría los bombardeos a las islas japonesas. Además, se formaría un enlace terrestre con la guarnición japonesa en la Indochina francesa. La operación fue un éxito, pero las bases estadounidenses fueron trasladadas a las recién capturadas islas Marianas, y los bombardeos sobre Japón continuaron.

La rendición de Alemania en mayo de 1945 selló finalmente el destino de Japón, ya que permitió al Ejército Rojo soviético intervenir en Manchuria el 8 de agosto de ese año, dos días después de que la bomba atómica fuese lanzada por los Estados Unidos sobre la ciudad japonesa de Hiroshima y un día antes de que otra bomba fuese lanzada sobre Nagasaki. Estos hechos forzarían la rendición japonesa y su retirada de Asia continental.

El final de la guerra supuso la salida definitiva de Japón del territorio chino. Todo el territorio ocupado, así como Manchuria y Taiwán, volvían a estar bajo soberanía nominal china, y Chiang Kai-shek restablecía el gobierno de Nankín. Sin embargo, las fuerzas comunistas de Yan'an, muy fortalecidas por los años de guerra y por la intervención soviética en Manchuria, aumentaban su control sobre numerosas zonas de la China rural. La salida de los japoneses daba paso así a una guerra civil abierta entre el KMT de Chiang Kai-shek y los comunistas de Mao Zedong.

Corea dejó de ser japonesa y se dividió en dos partes: Corea del Norte, la parte apoyada por los soviéticos y Corea del Sur apoyada por Estados Unidos que años más tarde, comenzaría la guerra de Corea.




































1939 - 1940 Guerra Ruso Finlandesa






La Guerra de Invierno estalló cuando la Unión Soviética atacó a Finlandia el 30 de noviembre de 1939, tres meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Como consecuencia, la URSS fue expulsada de la Sociedad de Naciones el 14 de diciembre. Stalin había esperado conquistar el país entero para finales del año, pero la resistencia finlandesa frustró a las fuerzas soviéticas, quienes superaban en número a los fineses en tres a uno. Finlandia aguantó hasta marzo de 1940, cuando se firmó un tratado de paz cediendo cerca del 10% del territorio finés y el 20% de su capacidad industrial a la Unión Soviética.

El resultado de la guerra fue complejo. Aunque las fuerzas soviéticas pudieron finalmente superar la defensa finesa, ni la Unión Soviética ni Finlandia salieron ilesas del conflicto. Las pérdidas soviéticas en el frente fueron tremendas, y la posición internacional del país sufrió. Es más, la destreza combativa del Ejército Rojo fue puesta en duda, un hecho que contribuyó fuertemente a la decisión de Hitler de lanzar la Operación Barbarroja. Finalmente, las fuerzas soviéticas no cumplieron su objetivo primario de conquistar Finlandia, sólo lograron una secesión de los territorios de Petsamo, Salla y la mayor parte de Karelia. Por su parte, los fineses retuvieron su soberanía y atrajeron considerable buena voluntad internacional.

Los preparativos franco-británicos para apoyar a Finlandia a través del norte de Escandinavia (la campaña aliada en Noruega) fueron impedidos por el armisticio del 15 de marzo. Sin embargo, la misión siguió adelante con la nueva meta de ocupar las minas de hierro del norte de Suecia, provocando la invasión de Dinamarca y Noruega por parte de Alemania el 9 de abril de 1940 (Operación Weserübung).

La Guerra de Invierno fue un desastre militar para la Unión Soviética. No obstante, Stalin aprendió de este fiasco y se dio cuenta de que el control político sobre el Ejército Rojo ya no era factible. Tras la Guerra de Invierno, el Kremlin inició el proceso de reinstaurar a oficiales calificados y modernizar a sus fuerzas, una decisión que permitiría a los soviéticos resistir la invasión alemana. Se podría discutir que ni los ejércitos de Francia, Gran Bretaña o EE. UU. habrían estado preparados para la guerra invernal, aunque esto está poco probado. En la Batalla del Bulge (o de las Ardenas) a finales de 1944, se pudo ver, sin embargo, a miles de soldados estadounidenses atrapados por un clima relativamente suave al lado del invierno nórdico.

Finlandia había formado parte del Reino de Suecia hasta que la Rusia zarista la conquistó en 1808 y la convirtió en un Estado colchón entre ambos reinos con la finalidad de proteger la capital rusa de la época, San Petersburgo.

La Carelia oriental (incluyendo el istmo de Carelia que sería el campo de batalla de la Guerra de Invierno) tenía unos antecedentes históricos distintos a los del resto de Finlandia. Fue posesión de la república rusa medieval de Nóvgorod (ver también Guerras sueco-novgorodenses) y más tarde del Estado de Moscú. En 1617 la Carelia Oriental llegó a encontrarse bajo dominio sueco. Durante el dominio sueco, esta región perdió toda la población rusa y carelia. En 1721, como resultado de la Gran Guerra del Norte, el istmo de Carelia regresó a manos rusas, hasta que un siglo más tarde, en 1809, el zar Alejandro I transfirió esta región al Gran Ducado de Finlandia.

Después de la Revolución rusa que llevó a los bolcheviques al poder, Finlandia se declaró independiente el 6 de diciembre de 1917. Se crearon fuertes lazos entre Alemania y Finlandia cuando el Imperio alemán ayudó clandestinamente a los fineses a obtener su independencia. Uno de los medios utilizados fue entrenar a fineses voluntarios, conocidos como Jäger, para enviarlos a luchar contra Rusia durante la Primera Guerra Mundial. La derrota alemana impidió el establecimiento de un príncipe alemán como Rey de Finlandia. Sin embargo, los lazos de unión entre ambos países siguieron siendo fuertes, incluso a pesar de que los fineses no miraban con buenos ojos el ascenso al poder de los nazis.

Por el contrario, las relaciones entre la Unión Soviética y Finlandia fueron frías y tensas desde el inicio. Dos intentos de rusificar Finlandia por parte de la Rusia zarista y la represión violenta de una rebelión socialista en Finlandia habían hecho que ambos países se miraran con desconfianza. Al prepararse Stalin para una inevitable guerra con la Alemania Nazi, se percató de que la frontera finesa (que cruza el istmo de Carelia) estaba a sólo 32 km de Leningrado, siendo una excelente base para una invasión germana. En 1932, la Unión Soviética firmó un tratado de no agresión con Finlandia y en 1934 se reafirmó el tratado por diez años más.

En abril de 1938, los soviéticos iniciaron negociaciones diplomáticas con Finlandia, con el objetivo de desarrollar una defensa unida contra Alemania. Poco a poco, las solicitudes soviéticas de intercambiar territorio con Finlandia se fueron convirtiendo en demandas, y un año después las negociaciones estaban estancadas, mientras que la situación política europea se deterioraba rápidamente.

El 23 de agosto de 1939, la Unión Soviética y Alemania firmaron el Pacto Mólotov-Ribbentrop, que estipulaba que no habría agresión entre los dos países durante diez años. Una cláusula secreta desglosaba el reparto de los países de la Europa Oriental entre los países firmantes. Finlandia quedó en la esfera de influencia soviética, mientras que Polonia debía ser dividida entre ambos. El 1 de septiembre del mismo año, Alemania invadió Polonia, y tres semanas después la Unión Soviética la invadió desde el este. De acuerdo con el pacto germano-soviético, Polonia fue dividida.

En otoño de 1939, la Unión Soviética realizó su última demanda a Finlandia: la frontera debía replegarse 25 km atrás desde Leningrado; además debía permitir el establecimiento de una base naval en la península de Hanko por treinta años. La Unión Soviética ofrecía a cambio un área en Carelia el doble de extensa, pero menos desarrollada que el territorio demandado. El Presidente finés Urho Kekkonen declararía en septiembre de 1963: "Cuando hoy en día, 20 años después, nos ponemos en la posición de la Unión Soviética, a la luz de la invasión de Hitler en 1941, la preocupación que la Unión Soviética tenía, y debía tener, en relación con su seguridad al final de la década de los 30 se vuelve comprensible."

El gobierno finés rehusó aceptar las exigencias soviéticas. El 26 de noviembre tuvo lugar el Bombardeo de Mainila, en el que artillería soviética atacó varias zonas cerca de la aldea rusa de Mainila, anunciando luego que el ataque había sido finés y que varios soldados soviéticos habían muerto. Los soviéticos exigieron de nuevo que Finlandia replegara sus tropas 25 km atrás de la frontera y que pidiera disculpas por el incidente. Finlandia negó estar involucrada en él y rehusó pedir disculpas. La Unión Soviética declaró entonces que el Pacto de No Agresión de 1934 dejaba de estar vigente y el 30 de noviembre atacó a Finlandia con 23 divisiones, que sumaban 450 000 hombres, alcanzando rápidamente la Línea Mannerheim.

Se formó entonces un gobierno títere en el pequeño territorio finés ocupado, en el pueblo fronterizo de Terijoki el 1 de diciembre, estableciéndose la República Democrática de Finlandia, con Otto Kuusinen como Jefe de Estado.

La táctica soviética era simple: se emplearían cuatro ejércitos bajo el mando de Kirill Meretskov, que atacarían la frontera finlandesa de más de 1200 km de longitud, siendo sus principales armas la superioridad numérica y la utilización abrumadora de tanques y aviones. El VII Ejército se lanzaría contra la línea Mannerheim de unos 130 km de longitud desde el Istmo de Carelia, y después de ocupar Viipuri se dirigiría a Helsinki, la capital finlandesa. El VIII Ejército atacaría a su vez desde la ribera oriental del lago Ládoga, mientras que el IX Ejército cruzaría más al norte, alcanzando rápidamente la costa oeste del país en Oulu, dividiendo Finlandia en dos. El XIV Ejército se encargaría de ocupar el puerto de Petsamo, al norte del país, que era considerado una potencial amenaza para el puerto ruso de Múrmansk si fuera ocupado por los enemigos de la Unión Soviética.

Finlandia sólo había tenido tiempo para movilizar a 180.000 hombres, pero los había entrenado en tácticas de guerrilla, en el uso de esquíes para desplazarse, había estudiado la geografía del futuro campo de batalla y obtenido trajes de camuflaje eficientes. El invierno de 1939 a 1940 fue extremadamente duro, con temperaturas de -40° C, que los fineses, sin embargo, podían soportar con mayor facilidad que los rusos. Conscientes de su inferioridad numérica, los fineses no se atrevieron a enfrentarse con los invasores soviéticos a campo abierto, sino que atacaban a los grupos enemigos aislados y hacían de las provisiones enemigas sus principales objetivos. En estos grupos aislados destacaban los francotiradores, los cuales causaban el terror entre las filas soviéticas, como el famoso Simo Häyhä, el cual en los 115 días de guerra llegó a eliminar hasta 540 soldados soviéticos.

A pesar de que existían muchos comunistas en Finlandia, el mal trato infligido a los fineses residentes en la Unión Soviética durante la Gran Purga de Stalin colocó a casi todos los fineses, sin importar su filiación política, contra el país invasor. Además, después de la guerra civil finlandesa, se habían dictado muchas leyes que redujeron la barrera entre los estratos de la sociedad. Este espíritu de unión entre los fineses fue llamado posteriormente el "Espíritu de la Guerra de Invierno", aunque cabe resaltar que a muchos comunistas no se les permitió alistarse en el ejército.

Mientras que el factor político influyó de forma positiva en la defensa finlandesa, en el caso soviético fue todo lo contrario. Los oficiales soviéticos eran extremadamente arrogantes, y aparentemente al mismo tiempo incompetentes, habiendo obtenido muchos el cargo gracias a sus conexiones políticas, más que por sus cualidades. Muchos de estos nuevos comandantes seguían las obsoletas tácticas de la Primera Guerra Mundial, y miedosos de hacer enfadar a los altos oficiales soviéticos, carecían de iniciativa, y en muchas ocasiones sufrieron grandes pérdidas al no retirarse de posiciones donde el sentido común les decía lo contrario, ya que no recibían la orden de hacerlo. Se estima que el 80% de los comandantes del Ejército Rojo fueron reemplazados durante la Gran Purga. Varios testimonios aseguran que entre los ejércitos rusos había bandas de música, anticipando la celebración de una victoria rápida, y también aseguran que los soldados avanzaban despreocupados por el frente, cantando el himno nacional soviético, sin preocuparse por la resistencia finlandesa.

El Ejército Rojo no estaba bien equipado para la guerra en invierno, especialmente en los densos bosques; además muchos de los vehículos utilizados no habían sido probados a temperaturas extremas. De esta manera, tuvo que mantenerse a los vehículos encendidos las 24 horas del día para evitar que el combustible se congelara en el motor.

Todos estos contratiempos contribuyeron a que la fuerza de invasión soviética inicial de 200 000 hombres y 900 cañones no pudiera hacer frente a los 130 000 hombres y cañones desplegados por los defensores en el Istmo de Carelia. Los mil tanques soviéticos fueron muy mal empleados en la ofensiva y se perdieron muchos. Este fracaso es resaltado aún más al comprobarse la pobre preparación de los finlandeses. Muchos de los soldados finlandeses no tenían uniforme y tenían que vestir sus propias ropas y confeccionarse una insignia. Estos uniformes variados fueron bautizados el "modelo Cajander", en alusión al Primer Ministro finés Aimo Cajander. Sin embargo, la mala preparación de los soldados soviéticos enviados a Finlandia entregó muchas armas directamente a los finlandeses que, afortunadamente para ellos, utilizaban el mismo calibre. Así pues, el botín del enemigo fue esencial para mantener la resistencia finlandesa. Además, los líderes soviéticos sentían desconfianza de los soldados rusos que vivían cerca de Finlandia, así que para la invasión movilizaron a soldados del sur del país, menos habituados a pelear en la nieve y en los bosques árticos. El general Meretskov pensaba que la guerra sería corta, no pasando de una semana, por lo que no se molestó en vestir apropiadamente a la tropa. En cambio, la mayoría de la población finlandesa vivía fuera de las ciudades, por lo que ya disponía de ropa de invierno para soportar uno de los peores inviernos en la historia de Finlandia.

En cuanto a la guerra aérea, la Unión Soviética salió malparada también, ya que la fuerte defensa antiaérea finlandesa derribó a un número extremadamente alto de aviones soviéticos. Por ejemplo, para el día 105 de la guerra, la fuerza de cazas finlandeses D-XXI había derribado 120 bombarderos rusos y perdido sólo 12 cazas y 8 pilotos. En total, 684 aviones soviéticos fueron derribados durante la guerra, de ellos 240 por cazas finlandeses. Por su lado, Finlandia perdió 62 aviones.

En el norte, las divisiones soviéticas 103 y 52 lograron capturar el puerto de Petsamo con la ayuda de la artillería costera, pero al ir avanzando hacia Rovaniemi o Ravaniemi, la capital de Laponia, las bajas empezaron a aumentar dramáticamente, llegando a situarse en 42 bajas soviéticas por cada baja finlandesa. Más al sur, los soviéticos decidieron que la toma del pueblo de Suomussalmi era importante para el avance de la guerra en el centro de Finlandia, puesto que al conquistar el centro ferroviario de dicho centro poblado, se podría transportar rápidamente provisiones a las tropas del frente. Para ocupar este poblado se envió a la 163ª División, dotada de 17 000 hombres, una fuerza tres veces mayor a la de los finlandeses en la zona.

Continuando su marcha sobre Rovaniemi, las divisiones 103.ª y 52.ª fueron detenidas finalmente a más de 370 km de su objetivo, mientras que en el centro de Finlandia, las divisiones 88.ª y 122.ª, cuyo objetivo también era Rovaniemi, fueron detenidas 60 km adentro del país. Para diciembre era obvio que la invasión no iba a ser el paseo militar que inicialmente habían pensado. Sin embargo, a pesar de las fuertes bajas que los soviéticos habían sufrido, la mayor humillación estaba por venir.

Como había sido planeado, la 163.ª División soviética, en su mayoría soldados mongoles, avanzó hacia Suomussalmi en noviembre de 1939. El 11 de diciembre empezaron a ser atacados por guerrilleros finlandeses, y debido a su despreocupado avance, sin proteger sus flancos, pudieron ser cercados por una fuerza menor. Para el 30 de diciembre, la 163ª División había sido aniquilada.

La 44.ª División de Infantería soviética también llegó a las cercanías de Suomussalmi, más o menos en la misma fecha en que la 163.ª División estaba siendo cercada. En el llamado "Incidente de Raatteentie", ocurrido durante la Batalla de Suomussalmi, la 44.ª División (cerca de 25.000 ucranianos) marchó por la angosta carretera de Raate directamente hacia una emboscada finlandesa, donde una unidad llamada "Osasto Kontula" (de 300 hombres) bloqueó el paso de la división, mientras el coronel finlandés Siilasvuo y su división de 6000 hombres los atacaban por la retaguardia, dividiendo la división desplegada a lo largo de la carretera en secciones pequeñas, llamadas motti en finlandés, destruyéndola una por una. El 8 de enero, los supervivientes de la 44ª División se retiraron y terminó la batalla de Suomussalmi. En ambos ataques de Suomussalmi, los finlandeses cortaron los suministros soviéticos, por lo que al quinto día sin comida y a temperaturas de -40° C, los soldados soviéticos se empezaron a lanzar desordenadamente contra los hostigadores finlandeses, muriendo cientos debido a esto. Si bien cayeron 800 de los 6300 finlandeses, los soviéticos perdieron 23 000. Además Finlandia capturó 43 tanques, 71 cañones de artillería y antiaéreos, 29 cañones antitanques, tractores, 260 camiones, 1170 caballos y muchas armas, municiones y material médico.

Tras los hechos de los últimos meses, los Estados Mayores aliados concluyeron que la Blitzkrieg no constituía una auténtica guerra, sino una operación irregular capaz de arrollar fuerzas anticuadas aunque inútil ante un Ejército potente; que la URSS era una débil potencia militar con un Ejército primitivo y desordenado; y que la línea Mannerheim, trazada por ingenieros belgas, había demostrado su eficacia. En consecuencia, el alto mando francés dedujo que su línea Maginot resultaba una defensa adecuada; por su parte el Estado Mayor alemán concluyó que la eficacia de la Blitzkrieg y la incompetencia militar soviética auguraban una fácil invasión de la URSS. Noruega comerciaba con ingleses y alemanes y Suecia vendía a éstos abundante mineral de hierro, vital para su industria de armamento. Los cargamentos navegaban hasta Alemania a través del Báltico y, en invierno, cuando el mar se helaba, eran transportados hasta el puerto noruego de Narvik, donde embarcaban con destino a Alemania. Alarmados por la guerra de Finlandia, los británicos planearon ocupar Noruega y cortar la ruta del hierro sueco. Los alemanes planeaban la misma invasión a fin de adelantarse a los ingleses y, en caso de conflicto, utilizar la península escandinava como plataforma aeronaval para atacar Gran Bretaña. La tensión se crispó en febrero de 1940, cuando el destructor inglés ''Cossack'' abordó en aguas noruegas al buque ''Altmark'', auxiliar del acorazado corsario [[Admiral Graf Spee]], que se dirigía a Alemania con 300 prisioneros británicos a bordo.

Después del invierno, Suecia y Alemania presionaron a Finlandia para que negociara la paz. El 29 de enero, los finlandeses recibieron una carta de Moscú, donde se declaraba que el gobierno soviético no se oponía a firmar un tratado para concluir la guerra. Finlandia aceptó, pero las condiciones impuestas eran tan duras que las rechazaron, ya que en ese momento el Ejército Rojo sólo había penetrado unos pocos kilómetros en territorio finés.

Cuando la noticia de Suomussalmi llegó al Kremlin, Stalin furioso había cambiado el mando de la guerra y nombrado a Semión Timoshenko como nuevo comandante. El 1 de febrero se reinició la ofensiva, esta vez con 600 000 soldados descansados o traídos de otros lugares. En esta ocasión, el apoyo de la artillería fue abrumador y exagerado, aunque logró el efecto deseado. Los cansados defensores finlandeses fueron sobrepasados, y a inicios de marzo la línea Mannerheim fue finalmente quebrada, dejando el campo libre a la ocupación soviética.

En este punto Gran Bretaña y Francia ofrecieron ayuda (100 000 británicos y 35 000 franceses, concretamente), siendo enviados el 20 de marzo 15 000 soldados, llegando el resto después. Los aliados exigieron dos condiciones para enviar la ayuda:

Finlandia debía solicitar oficialmente la ayuda.
Noruega y Suecia deberían permitir el paso de las tropas británicas y francesas por el norte de sus territorios.
Se ha sugerido que la verdadera intención de esta ayuda tardía era ocupar el norte de Suecia y los puertos noruegos, privando a Alemania del acero, además de presionar a los dos países ocupados a unirse al bando aliado. Finlandia jamás respondió a esta oferta, ya que el gobierno finés se dio cuenta de que la ayuda jamás llegaría a tiempo para salvar a su país.

El 12 de febrero, los rusos presentaron sus demandas de nuevo, esta vez no sólo exigían a la ciudad de Hanko, sino que también querían el Istmo de Carelia y el norte del lago Ládoga. El 13 de febrero, el canciller finés viajó a Suecia a solicitar ayuda inmediata, pero los suecos se negaron. El 3 de marzo Finlandia declaró que accedería a firmar la paz si se permitía conservar Viipuri y Sortavala, obteniendo una respuesta negativa. El 8 de marzo una delegación finesa se trasladó a Moscú a redactar el tratado de paz, que fue firmado finalmente el 13 de marzo de 1940. A las 11 de la mañana de ese día finalizó la guerra.

Las condiciones del Tratado de Paz de Moscú fueron las siguientes:

Se cedía todo el istmo de Carelia y el territorio al norte del lago Ládoga, incluyendo las ciudades de Viipuri (ahora Výborg), Käkisalmi y Sortavala.
Se cedía un área cerca de Salla y Kuusamo con el objetivo de proteger el ferrocarril de Múrmansk.
Se cedía la parte occidental de la isla Kalastajasaarento, al norte de Petsamo.
Se cedían las islas orientales del Golfo de Finlandia, incluyendo Suursaari.
Hanko estaría ocupada por la Unión Soviética treinta años y además se reservarían el derecho de instalar bases militares.
Otras condiciones establecían que los soviéticos podrían cruzar libremente por Petsamo para llegar a Noruega. Finlandia tuvo asimismo que reconstruir ciertos ferrocarriles destruidos y regalar las máquinas y los vagones para los mismos, así como camas, equipo médico, medicinas, etc. Además no podía formar alianzas con bloques opuestos a la Unión Soviética.

La reacción finlandesa ante las duras condiciones impuestas por la Unión Soviética fue de asombro. Las victorias de diciembre les habían hecho creer que podían derrotar al país agresor, y muy pocos finlandeses se dieron cuenta de lo cerca que estaba su ejército de ser destruido en marzo de 1940. Ese 13 de marzo las banderas finlandesas fueron izadas a media asta.

Los finlandeses declararon haber perdido 25 000 hombres y haber sufrido 55 000 heridos. Las cifras soviéticas fueron retocadas; la única cifra oficial que se puede aproximar a la realidad es la que dio Nikita Jrushchov en sus memorias: unos 270 000 soldados. Finlandia perdió el 10% de su territorio, con unos 450 000 habitantes, que prefirieron irse, dejando desierta la región conquistada, que fue repoblada con rusos. También perdió el 17% de su sistema ferroviario, el 10% de las zonas de agricultura, el 11% de los bosques y el 17% de su capacidad eléctrica.

La República Democrática de Finlandia fue convertida en la República Socialista Soviética Carelo-Finesa, y Otto Kuusinen pasó a ser su canciller hasta 1956, cuando fue anexada a la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.

La Guerra de Invierno es considerada muy importante en el desarrollo de la historia contemporánea, ya que tuvo las siguientes consecuencias:

Finlandia conservó su autonomía y se mantuvo al oeste del Telón de Acero, sin pertenecer nunca al bloque soviético durante la Guerra Fría.
Stalin se dio cuenta de la ineficiencia de su ejército al seleccionar a sus comandantes de acuerdo a su trasfondo político, y de esta manera reinstituyó en su cargo a oficiales destituidos durante la Gran Purga, sólo por no ser entusiastas comunistas, como Konstantín Rokosovski. Además se percató de lo atrasado de las técnicas y máquinas de guerra soviéticas, lo que lo motivó a reformar al Ejército Rojo. Dicha reforma colocó al ejército en una mejor posición para afrontar la futura invasión germana de 1941.
Hitler se dio cuenta también de la debilidad de la Unión Soviética y se convenció a sí mismo de que no debía esperar hasta 1945 para atacarla.

La opinión mundial simpatizó siempre con Finlandia, por lo que voluntarios del extranjero llegaron a apoyar la autonomía del país escandinavo. La cifra oficial es la siguiente: 1010 daneses, 895 noruegos, 372 de la región de Ingria, 346 finlandeses que vivían en el extranjero y 210 extranjeros de otros países. Entre estos últimos se encontraba el actor británico Christopher Lee, que confiesa que por su nacionalidad no se le envió nunca al frente.

Suecia envió a 8000 soldados voluntarios. Sin embargo, a última hora cambió de opinión y fueron retirados abruptamente del frente, muriendo sólo 33 en las pocas horas que lucharon. Además, un tercio de los pilotos suecos se ofrecieron, pero no se les permitió ir y se les bajó el rango. Esta falta de solidaridad sueca causó animosidad entre los finlandeses y los suecos, que aún hoy en día aseguran que si Suecia hubiera apoyado a Finlandia desde el inicio, tal vez la Unión Soviética nunca hubiera atacado. Dentro de los voluntarios suecos que actuaron por su cuenta en apoyo de Finlandia, figuraba el piloto Carl Gustaf von Rosen, pariente político de Hermann Göring.





































Documental de 4 partes.
















La parte 5 de este post va a ser SOLO de la Segunda Guerra Mundial ya que es algo muy largo y hay MUCHA informacion, videos, documentales, imagenes, etc.

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