Es un cuadro de mucho dramatismo, que se presenta con ahogos, palpitaciones, taquicardia, sudoración, temor a lugares cerrados o con mucha gente, ante la altura, situaciones de stress, sensación de muerte, etc.
Se calcula que el 5% de la población, en algún momento de su vida toma conciencia de esta sintomatología, recurriendo el 50 % a la consulta médica psiquiátrica-psicológica, consumiendo antidepresivos, ansiolíticos, remedios florales, bioenergética, Reiki, etc.
La Homeopatía Unicista , hace la toma del caso, modaliza los síntomas característicos, los generales físicos y particulares. Repertoriza, ordena lo analizado, y se compara el conjunto de síntomas con la Materia Médica, obteniendo un medicamento dinamizado para la totalidad sintomática, acorde a la ley de los semejantes.
Depende de la corriente homeopática, se evalúa la totalidad modalizada buscando la Idea Errada de Ser sobre la base de la perfección perdida, con la idea de haber transgredido las leyes o normas con el consecuente sentimiento de pena o condena. Para otros, que se basan en las experimentaciones puras o patogenesias, y extraen de estas, ciertos síntomas que despertaron las sustancias dinamizadas, escudándose en las leyes y principios homeopáticos, pero con una mentalidad organicista, legado de la escuela alopática, tratan una parte pero no el Todo, con la consiguiente supresión de síntomas y la profundización de los síntomas a órganos más vitales.
La Psicohomeopatía, que no es ningún reduccionismo de la Homeopatía, se maneja con los mismos principios y leyes, no es continuadora ni antecesora, solo es una manera de atender y comprender al paciente en forma holística, logrando una escucha profunda, analizando además sus sueños simbólicos, su conflicto simbólico arquetipal, como por ejemplo al tema del Ataque de Pánico, en la relación padre-hijo, madre-hijo y el largo camino de la individuación, atravesado por dichos conflictos, han provocado un bloqueo en el mismo.
Para ello es fundamental el conocimiento de la Alquimia antigua y moderna, tal como lo hizo Hahnemann y uno de sus mejores discípulos, el Dr. Jan Scholten, un gran alquimista actual que como su maestro estudió mineralogía, física y química.
Comprendió la importancia de la Tabla Periódica, que es el Todo, como acceso a todo vehículo terapéutico, que de acuerdo a las propiedades de los gases y minerales, se puede caracterizar al elemento para ubicarlo dentro de un esquema referencial y compararlo con las experimentaciones hechas en seres humanos sensibles, llamadas patogenesias, y corregir o revisar los vicios que estas presentan.
El paciente que sufre un ataque de pánico, se encuentra bajo una tormenta de síntomas que son expresión de su existencia debilitada, en estado de desequilibrio energético. Descubre en la Psicohomeopatía, una escucha que se compromete con el dolor y el sufrir, para comprender y medicar ese “Bloqueo” existencial, que el paciente olvida o niega, para transformarlo en síntoma de características comunes pero de modalidad propia.
En muchos casos se fracasa porque el homeópata cree o está convencido que el “simillimum” administrado es el adecuado, pero no se logra equilibrar los “síntomas modalizados” o sus circunstancias.
Cuando en la práctica se medica el Bloqueo que puede coincidir con un duelo no resuelto, una pérdida pecuniaria o fracaso económico, divorcios, abandono materno, violencia familiar, violación, etc., entonces emerge una personalidad de características diferentes a las observadas en la primera entrevista, lo que se manifiesta es la naturaleza propia de la persona que ha sido avasallada por las circunstancias, que aprovechó el terreno adecuado para dominar, tal como vemos en toda relación huésped – terreno que deriva en un cuadro infeccioso como una gripe o angina o cualquier enfermedad infectocontagiosa.
También vale la explicación de aquellos que defienden la teoría del desajuste o síndrome de adaptación, que no es ni más ni menos que el “stress” o enfermedad de la modernidad.
El arsenal terapéutico medicamentoso es vasto y sumamente efectivo, ya desde la antigüedad que se usa los muriaticum para el duelo no resuelto, hoy asociado a conflictos maternos, lo mismo que argentum nitricum, depende el caso se usan los phosphoricum, los lacs o leches dinamizadas que destraban esa falta de crecimiento y ayudan a madurar desde lo psíquico, la personalidad tipo arsenicosa que vive la vida como una sensación de muerte. No se les quita el mérito a los medicamentos de origen animal dinamizados, de propiedades venenosas en la naturaleza, pero llenos de energía curativa cuando se los dirige en forma certera.
El objetivo es provocar la liberación de esa energía negativa provocada por las circunstancias ante dichas y tratar el desequilibrio constitucional con el fin de alcanzar los altos fines existenciales.
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