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el lado emocional de la sexualidad (hombres y mujeres)

Info9/25/2011

EL LADO EMOCIONAL DE LA SEXUALIDAD


La sexualidad también se siente por dentro.




UNA CONEXIÓN QUE NO SE PUEDE DESLIGAR

El ser humano tiene una conexión muy estrecha entre el área emocional y su sexualidad. Este vínculo es muy profundo y no puede ser desligado con facilidad, lo cual quiere decir que las relaciones sexuales siempre influenciarán emocionalmente a una persona, ya sea de manera positiva o negativa. Cuando hablamos de emociones es necesario hacer diferencia entre la forma en que estas son percibidas por los hombres y las mujeres, pues ambos sienten e interpretan de manera diferente las cosas. Con respecto a esto se dice que las mujeres son más emocionales y más sensibles que los hombres, pero esto no es así; tan solo hay diferencias. Desde este punto de vista analizaremos cada género y como somos influenciados positiva o negativamente por la sexualidad.



EL LADO EMOCIONAL DE UNA MUJER


Las mujeres buscan dos cosas en una pareja, por un parte sienten la necesidad de ser protegidas y por otro lado requieren sentirse únicas. Estos dos grandes requerimientos le hacen tener una conducta específica que puede influenciar sus gustos y deseos. Por ejemplo a una mujer puede llamarle la atención un hombre de aspecto fuerte por la sensación de seguridad que este le brinda, pero si ese mismo sujeto también tiene una apariencia agresiva, entonces su mente le dirá que puede ser peligroso para ella y tal vez no se interesará en él.
En ese sentido las mujeres realizan un minucioso análisis de un hombre, para ver si realmente les da esa sensación de seguridad y protección que necesitan y de manera involuntaria revisan aspectos como la fuerza física, su salud (aseo), temperamento, estabilidad emocional y económica, destrezas en diferentes áreas y otras más.

La necesidad de ser únicas y ocupar un lugar importante, influye su manera de ser y de mostrarse a los demás. Para una mujer es de vital importancia llamar la atención de algún modo y que las personas que la rodean noten que ella está ahí. A una mujer no le gusta pasar desapercibida, a ellas les gusta ser admiradas aun por personas que no las conocen.

Una mujer no se sentirá bien con una pareja que solo la quiere por un momento (sin compromiso) y mucho menos si la razón es que existe otra mujer ocupando un lugar más importante que ella. Esta necesidad pone en las mujeres un fuerte deseo de escuchar halagos y palabras especiales para ellas, también les fomenta el deseo de ser consentidas y amadas.



¿Cómo influyen estas emociones en la sexualidad de una mujer?

Como explicamos anteriormente la sexualidad no puede desprenderse de las emociones, por lo tanto las mujeres también experimentan sus dos grandes necesidades emocionales en el área sexual. Generalmente una mujer prefiere ocupar un lugar de sumisión durante una relación sexual, pues esperan que su pareja asuma el rol dominante y fuerte, aunque siempre hay excepciones. Por esta razón las mujeres pocas veces toman la iniciativa de empezar y prefieren ser buscadas en vez de buscar. También vemos este comportamiento en su preferencia de ser tocadas a tocar. La necesidad de ser únicas es de suma importancia en el aspecto sexual y tal vez sea lo más importante a largo plazo para ellas.


Durante una relación sexual la mujer espera recibir cariño, amor, caricias, espera sentirse importante y valiosa, espera ser tomada en cuanta como persona más que como un juguete de placer ligero. Por esta razón es que las mujeres son reservadas en el aspecto sexual y a pesar de sentir placer físicamente, no andan buscando desesperadamente encuentros sexuales sino que prefieren satisfacer primeramente su necesidad emocional.



¿Qué problemas hay cuando las expectativas emocionales de una mujer no se cumplen en el aspecto sexual?


Muchas veces las mujeres seden a sus requerimientos y se entregan en una relación sexual, para buscar un poco de amor y de cariño, pero si no reciben esto experimentan una sensación de frustración. Si una mujer se siente usada como un juguete de placer por un hombre, sentirá que no es única, tendrá problemas de autoestima y le será difícil valorarse como mujer.

Para las mujeres es incomodo sentir que solo son objetos sexuales y no les agrada que la única admiración que despiertan en los demás sea de tipo sexual, pues esto les hace pensar que no son tan importantes y que no las valoran realmente, aunque muchas logran aprovechar esta situación para elevar un poco su autoestima y sentirse especiales.
Sin embargo, si tienen relaciones sexuales bajo estas condiciones se sentirán frustradas, ya que ellas también esperan inspirar respeto, ternura y cariño.

Otro problema que se presenta en torno a las emociones con respecto a las relaciones sexuales es el aspecto moral y los valores de cada mujer. En nuestra sociedad tenemos diferentes puntos de vista con en relación con los principios morales de la sexualidad.

Cada persona tiene un código de ética que varía de acuerdo a su formación. Cuando este código se rompe, entonces la persona experimentará un sentido de culpa e inconformidad consigo misma. Un ejemplo de esto puede ser la fidelidad, el esperar hasta cierta edad o época para comenzar la vida sexual, entre otros.



EL LADO EMOCIONAL DE UN HOMBRE


Los hombres tienen varios requerimientos emocionales que influyen su manera de pensar y de actuar. Uno de ellos es el impulso de competencia o el deseo de triunfar sobre otras personas. Lo anterior se manifiesta no solo en el aspecto sexual sino en la mayoría de sus actividades, donde le es necesario destacarse por encima de otros. Un ejemplo de esto puede verse en el deporte, en los juegos, en los negocios, en el trabajo y demás situaciones de competencia.

Otra emoción relevante en la vida de un hombre es el deseo de proteger. Esta necesidad influye su gusto hacia las mujeres, pues los lleva a desear que su pareja sea frágil, delicada y dócil, pues de esta manera se sienten protectores. El gusto hacia las mujeres también está influenciado inconscientemente por la necesidad de reproducción, es decir que sin darse cuenta se interesan por mujeres que muestren rasgos de fertilidad, como son el abdomen plano, un vientre simétrico, los senos bien definidos ya sean grandes o pequeños y otras características que asocian involuntariamente con la reproducción.

Un hombre también necesita sentir que dirige y que tiene autoridad, por esta razón la gran mayoría asumen un papel dominante con su pareja. Esta necesidad también los conlleva a un fuerte deseo de ser dueños de muchas cosas, entre las cuales se incluye a su pareja.


¿Cómo influyen estas emociones en la sexualidad de un hombre?



En general, el deseo sexual de un hombre está más influenciado por sus sentidos corporales que por sus emociones. Ya vimos como estas emociones pueden influir en el gusto de un varón y determinar el tipo de mujer que le gusta, pero ellos pueden tener relaciones sexuales con alguna chica que ni siquiera les guste. La razón es que para un hombre está primero la estimulación de su cuerpo que sus requerimientos emocionales. En ese sentido un hombre podría ceder a sus necesidades de competir, proteger y dominar si al hacerlo recibirá placer físico.

Lo anterior no significa que el aspecto emocional esté desligado de la sexualidad de un hombre, solo está diciendo que el deseo sexual está regido en principio por sus sentidos, lo cual influye en la decisión de tener sexo, más no influyen en lo que siente internamente un hombre después de la relación sexual.

Recordemos que la sexualidad de una persona no consiste solo en el instante que practica el acto, sino que hace parte de integral de su ser y ocupa gran parte de su tiempo. Esto nos da claridad para entender cómo funcionan las emociones en la sexualidad de un hombre, las cuales se manifiestan principalmente cuando ha pasado el encuentro sexual.


¿Puede un hombre sentirse mal emocionalmente después de una relación sexual?



Existen diferentes situaciones que pueden afectar sicológicamente a un hombre después de una relación sexual. En general los hombres son muy propensos a tomar la decisión de estar con alguien basados en “el calor del momento” y no en la razón, pero cuando todo ha terminado, las emociones, las normas morales y en general la razón, comienzan a cavar profundamente en su mente y es en este instante cuando el hombre puede sentirse mal o arrepentido. Por ejemplo si un hombre es infiel a su pareja a la cual quiere realmente y tienen relaciones sexuales con otra mujer, puede experimentar un sentido de culpa y una profunda decepción de si mismo cuando todo ha terminado.

Otra situación que puede afectar sicológicamente a un hombre después de una relación sexual, es el hecho de no haber tenido un buen desempeño sexual. Esto golpea fuertemente su ego y le genera problemas con su autoestima. Este problema no es exclusivo de los hombres mayores, pues hay muchas formas de causar la insatisfacción de una mujer, como la eyaculación precoz, la disfunción eréctil, la falta de tacto en cuanto a las verdaderas necesidades sexuales/emocionales de una mujer, entre otras.

Hay otros problemas emocionales que pueden manifestarse a largo plazo; uno de ellos tiene que ver con su historial sexual. Cuando un hombre ha tenido muchas compañeras sexuales, tendrá un “nivel de exigencia” cada vez mayor con respecto a su satisfacción. El problema esta en que no todas las mujeres incluyendo a su pareja podrán ponerse a ese nivel y el único afectado será el mismo, por qué le será difícil mantener una pareja estable y sentirse bien con ella.




sexualidad y emociones

La sexualidad está presente a lo largo de toda la vida y varía según las diferentes etapas vitales. Engloba el sexo, el erotismo, el placer, la identidad de género, la orientación sexual, la intimidad, los vínculos afectivos, el amor y la reproducción. La sexualidad se interrelaciona del tal manera con la personalidad, que se practica y se expresa en todo el que somos. Las emociones influyen en nuestra sexualidad porque estamos sumergidos en un estado emocional durante todo el día. Las emociones condicionan nuestra conducta, y una alteración de éstas facilita la aparición de problemas sexuales.



¿Cuál es la definición de salud sexual?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido salud sexual como un estado completo de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad, tener salud sexual no es solo la ausencia de enfermedad, disfunción o malestar. En el año 2002 se añadió que la salud sexual requiere un acercamiento positivo y respetuoso hacia la sexualidad y a las relaciones sexuales, así como la posibilidad de obtener placer y experiencias sexuales seguras, entregas de coerción, violencia y discriminación. Posteriormente se adicionó que para conseguir salud sexual hay que respetar, proteger y satisfacer los derechos sexuales de todas las personas.


Por lo tanto, los elementos claves de la salud sexual son:


Bienestar (no sólo de ausencia de enfermedad).
Implica el respeto, la seguridad, la no discriminación y la no violencia.
La salud sexual depende del cumplimiento de ciertos derechos humanos.
Es importante durante toda la vida de la persona, no sólo en la etapa reproductiva, sino también durante la juventud y tercera edad.
La salud sexual se expresa a través de sexualidades diversas y diferentes formas de expresión sexual.
La salud sexual está influenciada por las normas de género, los roles, expectativas y dinámicas de poder. Tiene que ser entendida dentro de los diferentes contextos de cada cual (sociofamiliar, cultural, económicos y políticos).
¿Qué es sexualidad?
La salud sexual no puede ser definida sin considerar el concepto de sexualidad. El sexo, la identidad de género y los roles, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción forman parte central del ser humano a lo largo de toda su vida. La sexualidad se expresa en pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, roles y relaciones, y si bien todas ellas, son dimensiones de la sexualidad, no se necesario que ocurran todos. La sexualidad se refiere, no sólo a los aspectos más biológicos sino también a su interacción con los factores psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, legales, históricos, y religiosos. La sexualidad se interrelaciona del tal manera con la personalidad, que se practica y se expresa en todo el que somos, sentimos, pensamos y estiércol. Su pleno desarrollo depende de la satisfacción de las necesidades fundamentales del ser humano, como el deseo de contacto, la intimidad, la expresión emocional, el placer, la ternura y el amor. Por lo tanto no sólo se asocia la sexualidad a la capacidad reproductiva sino a un conjunto de dimensiones donde el placer forma parte importante.


La sexualidad de cada persona es única y viene determinada por:


La anatomía y fisiología.
La psicología.
El contexto cultural, social, político y económico.
Las relaciones con los otros.
Las experiencias madurativas, donde las emociones juegan un papel muy importante a lo largo de la vida.

¿Qué es una sexualidad sana?


La sexualidad es universal en todas las personas, donde el placer es el fin último. En el camino de obtenerlo está todo el mundo emocional, y por lo tanto si hay carencia de placer, no sólo hay que buscar causas biológicas, sino que hay que explorar en este mundo emocional.
El concepto de sexualidad sana incluye 3 elementos básicos:

La aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva, y para regularla conforme a una ética personal y social.
La ausencia de sentimientos de miedo, vergüenza y culpabilidad, de creencias infundadas y otros factores psicológicos negativos que inhiban la reacción sexual y que perturben las relaciones sexuales.
La ausencia de trastornos orgánicos, de enfermedades y deficiencias que dificulten la actividad sexual y reproductiva.
¿Influyen las emociones en la sexualidad?
La vida sexual es un acto humano de intercambio emociones, rico en deseos y en sensaciones pero también lleno de frustraciones, y de matices de las experiencias vitales propias.

Según Antonio Damasio (prestigioso neurólogo que ha dedicado su actividad profesional al campo de las neurociencias), las emociones tienen como finalidad la conducción de la vida, esencialmente son programas motores innatos al que se añaden estrategias cognitivas. Los sentimientos son las cogniciones (pensamientos) sobre aquello que nos emociona. Primero surge la percepción y evaluación de un determinado estímulo, que dispara la emoción, se ejecuta ésta y aparece el estado emocional. Todo este proceso emocional está mediado por estructuras neuroquímicas cerebrales. Estamos sumergidos en un estado emocional que ocupa la mayor parte del día y que determinará un estilo cognitivo y por lo tanto una determinada actuación.

La sexualidad forma parte de las experiencias humanas que están implicadas en el establecimiento de vínculos interpersonales, y la ciencia nos ha demostrado que en este proceso participan de forma activa numerosos circuitos cerebrales. Se han encontrado algunas áreas cerebrales más involucradas que otros (hipotálamo), y se han descrito algunas de las sustancias neuroquímicas implicadas en algunos de los procesos de la sexualidad como la testosterona en el deseo sexual, la dopamina en el refuerzo y atractivo, la oxitocina en la afectividad y el enamoramiento y la vasopresina en los sentimientos de celos.


Cada emoción nos predispone de una manera diferente a la acción, cada una de ellas nos señala una dirección, que en el pasado nos permitió resolver una situación de la nuestro existencia. Nuestro bagaje emocional tiene un valor muy importante para nuestra supervivencia. En esencia las emociones son impulsos que nos traen a actuar de forma automática y cada una de ellas juega un papel dentro de nuestro repertorio emocional. Las principales dimensiones de las emociones son: el enfado, la tristeza, el miedo, la alegría, el amor, la sorpresa, la aversión y la vergüenza.

Estos estados emocionales influyen en la sexualidad y la salud sexual de las personas. Emociones de vergüenza o miedo sobre aspectos de la sexualidad, pueden condicionar de tal manera la vida sexual, que pueden representar un problema a la vez del pleno desarrollo de esta. Para conseguir el placer sexual a través de las emociones, hace falta una actitud abierta, de aceptación de un mismo, de emociones positiva hacia el sexo, de capacidades comunicativas, y de evitar sentimientos de fracaso o desprecio. Personas que presenten alteraciones de las emociones, como por ejemplo personas con enfermedades mentales, serán más vulnerables a sufrir problemas sexuales o disfunciones sexuales. La vulnerabilidad de un individuo viene determinada no sólo por factores intrínsecos (cómo por ejemplo presencia o ausencia de enfermedad congénita, estado inmunológico), sino también por otros factores psicológicos y otros factores determinados por la familia, el entorno social, cultural, jurídico, económico y político.

Todas las experiencias vitales, que se dan en un contexto determinado, ayudan a configurar el bagaje emocional de cada cual y por lo tanto condicionan la respuesta a los diferentes estímulos, situaciones y retos que plantea la vida. La sexualidad es una de las dimensiones de la existencia del ser humano que se verá claramente influida por la impronta emocional.

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