InicioSalud BienestarOtitis Media Crónica


¿De qué hablamos?


Se trata de una inflamación persistente que afecta al complejo mucoperióstico de las estructuras del oído medio caracterizada por una otorrea recurrente o persistente de entre 2-6 semanas, a través de una perforación central o marginal de la membrana timpánica.

Son términos equivalentes: otomastoiditis, otitis media crónica activa, otitis media crónica supurativa, otitis media crónica sin efusión y mastoiditis crónica. Hallazgos típicos que nos podemos encontrar son un engrosamiento granular de la mucosa del oído medio, pólipos en dicha mucosa y la presencia de colesteatoma. Afecta a la trompa de Eustaquio, al oído medio y al sistema celular mastoideo.

Afecta sobre todo a la infancia, siendo más común en países en vías de desarrollo. La prevalencia es muy variable, desde menos del 1% de la población general en el Reino Unido hasta el 15% en comunidades aborígenes australianas de niños de entre 6-30 meses (Morris PS, 2005; WHO, 2004).

Los 4 gérmenes que con mayor frecuencia están implicados son: Pseudomona Aeruginosa (32%), Anaerobios (peptococcus y propionibacterium, 55%), E. Coli, Proteus, Estafilococo aureus, Estreptococos , Neumococo, Difteroides y Mycobacterium tuberculosis. La patogenia de la enfermedad es desconocida y se han postulado distintas teorías no siendo ninguna de ellas definitiva (Dynamed, 2007).



Los factores de riesgo más probables son:


*Función deficitaria de la trompa de Eustaquio debido a: Infecciones crónicas o recurrentes de nariz o garganta, obstrucción anatómica, cicatrices o engrosamientos de la mucosa, pólipos, tejido de granulación o por una timpanoesclerosis.
*Enfermedad otológica en la infancia: Perforación timpánica persistente, metaplasia escamosa del oído medio, otitis medias virulentas, áreas de osteomielitis en mastoides.
*Imunosupresión, alergia o debilidad.




Formas Clinicas

Clasificar las distintas formas de OMC debe considerarse un método práctico de describir entidades clínicas específicas, siempre sujeta a cambios. Haremos la clasificación tomando como base principal la presencia y situación de las lesiones de la membrana timpánica (perforación) y de la cadena osicular (Suárez C, 2007).

Otitis Media Crónica con perforación central (Figuras 1 y 2): A su vez se puede dividir según la fase evolutiva en:

Otitis media crónica simple benigna. Se caracteriza por una perforación timpánica central de bordes epitelizados. Presenta lesiones inflamatorias de la mucosa permaneciendo íntegros los elementos de la cadena osicular.
Otitis media crónica con osteitis. Aparecen lesiones más graves con zonas necróticas en áreas de oído medio y mastoides, desaparición de áreas de mucosa y áreas hipertróficas y polipoideas con más frecuencia que en la forma anterior.
Otitis Media Crónica con perforación marginal (Figura 3): También llamada OMC colestetomatosa, es una forma de OMC caracterizada por una perforación que tiene como rasgo fundamental la presencia de epitelio queratinizado escamoso en las estructuras del oído medio.

Otitis Media Crónica con tímpano íntegro: Dentro de este grupo se hace referencia a diversos cuadros inflamatorios del oído medio de distinta índole como:

Otitis media crónica con tímpano íntegro. Término que define a los procesos inflamatorios crónicos del oído medio con membrana timpánica íntegra.
Otitis media crónica adhesiva. Proceso con tendencia a la fibrosis y adherencia timpánica por alteración del sistema de ventilación del oído medio.
Otitis serosa crónica. Cuadro caracterizado por la presencia de derrame en las cavidades del oido medio con un tímpano íntegro en cuya patogenia tiene un papel fundamental la obstrucción de la trompa de Eustaquio.


Figuras 1 y 2.- Otitis media crónica con perforación central




Figura 1 : Perforación central, antigua de bordes gruesos, redondeada, que situada en la pars tensa respeta el anillo fibroso, con secreción purulenta

Figura 2 y 3 : Dos imágenes oído izdo y derecho con lesiones semejantes, gran perforación central que afecta a la pars tensa, permanece el mango del martillo, se respeta el anillo fibroso, y están secas. También aparece en el resto de membrana timpánica que queda placas de "miringoesclerosis".



Figura 4 : Se observa en la pars flácida escamas de colesteatoma junto con restos de cera. En hemitimpano anterior se aprecia una placa de miringoesclerosis".

¿Cómo se diagnostica?


El diagnóstico es fundamentalmente clínico. Debe sospecharse ante un paciente con otorrea recurrente o mantenida acompañada de cierta hipoacusia de transmisión y con otalgia leve o inexistente. Se confirma con el examen otológico mediante el otoscopio en el que podremos observar:

Perforación timpánica: central, marginal (generalmente postero-superior) o atical (pars flacida).
Secreción mucopurulenta o serosa.
Engrosamiento granulomatoso de la mucosa del oído medio.
Pólipos en la mucosa del oído medio.
Colesteatoma: “piel fuera de su localización habitual” con un aspecto de “piel de cebolla”. En un 90% de las OMC colesteatomatosas existe destrucción de algún elemento de la cadena osicular.
Atrofia de la lámina fibrosa.
Necrosis por trombosis de vasos mucosos.
En el caso de una OMC sin efusión, inactiva o seca, aparecerá la membrana timpánica integra.
La OMC en general tiene una evolución tediosa y rara vez presenta una recuperación clínica completa (Agrawal S, 2005, Suárez C, 2007). Las complicaciones han disminuido de forma manifiesta en los últimos años, siendo el colesteatoma su principal causa. Esta disminución puede atribuirse a múltiples factores como la utilización de una terapia antibiótica cada vez más eficaz, al avance de los medios diagnósticos, al perfeccionamiento de la técnica quirúrgica y a las mejoras socioeconómicas que conducen a una mayor conciencia en materia sanitaria. Podemos clasificarlas en:

Intratemporales:
Mastoiditis.
Laberintitis.
Petrositis.
Parálisis facial.
Intracraneales:
Meningitis.
Abscesos.
Tromboflebitis del seno lateral.
Hidrocefalia otógena.


¿Cómo se trata?


El tratamiento médico en las formas crónicas persigue solucionar los periodos de fase aguda supurativa o de actividad. En esta etapa el tratamiento consiste en limpiar cuidadosamente el oído y aplicar gotas tópicas con antibiótico o antiséptico. Las quinolonas (Ciprofloxacino) tópicas son de primera elección pues han demostrado ser superiores tanto a los antisépticos como a los antibióticos por vía sistémica (Acuin J, 2006).

La asociación de corticoides no reporta ningún beneficio adicional (Acuin J, 2006; Hannley MT, 2000). La restitución ad integrum en la OMC de largo tiempo de evolución es excepcional, siendo por lo tanto preciso la realización de algún tipo de timpanoplastia o procedimiento para corregir los elementos cicatriciales del oído medio. Las formas con perforación marginal precisan tratamiento quirúrgico en la gran mayoría de los casos (Macfadyen CA, 2006).

SI PREGUNTAN PORQUE HICE ESTE POST ES PORQUE YO PADESCO DE ESA MALDITA ENFERMEDAD
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