De todos es bien sabido que la Coca-Cola no es demasiado bueno.Existe el mito de la rata en la lata, del trozo de carne deshecho a la mañana siguiente, etc. Lo que no es ningún mito es el efecto que produce en el cuerpo.
Durante los primeros diez minutos tras la ingesta de una Coca-Cola, 39 gramos de azúcar recorren nuestro tracto gastrointestinal descompensando drásticamente el equilibrio osmótico del tubo digestivo con el medio envolvente. Tal concentración de glucosa atrae al agua de toda la cavidad peritoneal provocando una deshidratación casi inmediata del organismo al viajar la misma desde el medio externo, al tracto digestivo donde se haya el azúcar. Esto, eventualmente puede ocasionar diarrea dada la mezcla de heces y agua.
Trascurridos veinte minutos, gran parte de la glucosa ya ha pasado a sangre aumentando la glicemia total y provocando un incremento súbito de insulina. A nivel hepático, se desencadena una respuesta inmediata y con tal de reducir la ingente cantidad de azúcar en sangre, el hígado procederá a transformar la glucosa en glucógeno a través de la glucogénesis. Tras cuarenta y cinco minutos la totalidad de la cafeína ya discurre libremente por el torrente sanguíneo causando las mismas respuestas que cualquier estimulación simpática dada su mimética actividad adrenérgica. Los efectos más inmediatos son la excitabilidad característica, midriasis pupilar (dilatación de la pupila) y estrés fisiológico que trata de compensarse con la liberación, a nivel cerebral, de dopamina, el neurotransmisor responsable de crear una falsa sensación de alivio, satisfacción y bienestar. Este mecanismo es muy similar al llevado a cabo por algunas drogas que terminan creando una adicción casi irreversible.
Para terminar, la reabsorción de agua y otros electrolitos como el sodio, también se bloquea. Lo que conlleva a que se expulsen por la orina, con lo cual, no sólo nos deshidratamos sino que además perdemos todo tipo de elementos nutrientes para nuestro organismo.
Testimonio sobre la coca-cola:
Yo tomaba CocaCola a toda hora, Coca-Light pues, y era un verdadero deleite pues me animaba y sabía bien. Sin embargo, en una visita a mi médico homeópata amigo mío, llegue a su consultorio con una coca 600ml en mi diestra;él al verme me miró y dijo,”¿Sabe lo que está ud. tomando realmente…”? Después de consultarlo me dió una exposición de los efectos de este brebaje mal llamado “la chispa de la vida” (pues sí, te hace explotar), decidí dejar de beberla. A la semana de dejar este veneno, DEJARON DE DOLERME MIS RODILLAS INCLUSO POR EL FRÍO, MIS HOMBROS TAMBIÉN (me aquejaban dolores reumáticos desde hace años); dejé de tener “piquetes” y dolores hepáticos y se mes está desinflamando mi cuerpo y sobre todo mi estómago y me siento PERFECTAMENTE. ASEGURO QUE JAMÁS TOMARÉ ESTA INFAME BEBIDA, pues quiero dejar de ser un miembro de esa comunidad mundial que paga por envenenarse a sí mismo.
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