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La rosa damascena: una rosa en el desierto

Ecologia9/15/2012





La rosa damascena: Una rosa en el desierto





La rosa Damascena, cultivada en el corazón del desierto de Marruecos, es una de las especies más perfumadas del mundo. Y también, una flor que moviliza leyendas y una industria millonaria.





Rumbo al oeste, desde el Atlántico, el paisaje explora todos los matices entre el marrón y el amarillo; algún rojo, tal vez, pero nada más. Son kilómetros de montaña. Luego, planicies áridas, ruinas ocres y el desierto que se insinúa hasta instalarse, perpetuo e implacable, en el corazón de Marruecos. Pretenciosas, las guías de turismo agotan el paisaje marroquí en el dorado mundo de los médanos africanos. Así lo venden a los viajeros y así lo compran ellos, tan ávidos de aventura.
Pero unos y otros, en el apuro, se pierden un valioso secreto que comparten, desde hace años, los pobladores de una villa cercana a la ciudad de Ouarzazate y los principales cordones montañosos del país, un angosto valle serpentea, silencioso, hasta que el ritmo cambia, el aire embriaga y el color se rompe. Pájaros, aromas, puro verde… Parece una ilusión, pero no. Este milagro de la naturaleza, obra y gracia de los ríos Dades y M’Ghoun, fue bautizado el Valle de las Rosas y es la cuna de la rosa Damascena, una de las especies florales mas perfumadas y cotizadas del mundo

La leyenda ha recorrido varias generaciones de marroquíes con estoica perseverancia. Y dice así: El calor apretaba con la furia del desierto. De rodillas, envuelto en pesadas telas y sin agua para beber, el profeta Mohammed cumplía su prometida jornada de oración. Fruto del sacrificio, una lágrima recorrió la mejilla del religioso hasta caer en el seno de una flor que la acogió entre sus pétalos. Desde entonces, la sagrada gota bendice a la rosa del desierto con la “divina” esencia que la distingue entre sus pares.

Pero el relato no termina ahí, porque a la rosa la bautizaron “Damascena” y en Marruecos, tierra fértil de historias milenarias, no hay “porque sí” que agote una respuesta: La rosa, cuentan los pobladores, llegó a ese rincón de Marruecos en manos de un grupo de peregrinos que atravesó el desierto desde Damasco, capital de Siria. Al descubrir el oasis, tras meses de penoso caminar por altos médanos, los hombres sembraron esta flor como símbolo de agradecimiento. Conocido oficialmente como Valle de Dades, el lugar adoptó con los años el nombre de la flor que llevaría la leyenda a todo el mundo.
La rosa Damascena no es, por supuesto, la primera flor que hunde sus raíces en las añejas leyendas que abonan una cultura. Pero es la única, sí, que ha logrado que todo un pueblo organice su vida alrededor de su producción.
En el siglo XIX, la costumbre nació ajena a su belleza y al enorme potencial económico que hoy sorprende hasta a las propias autoridades del Reino de Marruecos. En ese entonces, los campesinos de la región plantaban largas hileras de rosales alrededor de sus sembrados para que las espinas, cual “púa” de natural “alambre”, mantuvieran el trigo y la cebada a salvo del hambriento ganado.





Rosa Damascena Trigintipelata


Pero, muy pronto, el rumor de la rosa con “mágicos” aromas empezó a inquietar a pueblos vecinos y la demanda creció hasta desplazar a los cereales del centro de la escena. Con el tiempo, el arte de un buen pimpollo se convirtió en un saber que hoy involucra a todos los miembros de las numerosas familias.
En el Valle de Dades, la cosecha dura un mes. Los cultivadores trabajan sólo a la mañana y a la noche porque al mediodía el calor es intolerable. El trabajo no es particularmente difícil pero es lento y agotador. Las mujeres y las niñas, a cargo de la recolección, tardan más de una hora en cosechar un kilo de rosas. El corte debe ser exacto y cuidadoso y cada flor debe ser tratada con la delicadeza de un cristal. Tras separar el tallo, los pétalos son llevados a las destilerías para dar comienzo el proceso industrial.





“Quatre Saisons”
Rosa Damascena Bifera


Se necesita una tonelada de pétalos para producir un kilo de esencia de rosas, el concentrado se vende en el mercado de las flores a 900 dólares por kilo. Cuando las condiciones meteorológicas son favorables, se suelen cosechar en la región unas cuatro mil toneladas de rosas. Es un volumen más que importante para un mercado en pleno crecimiento que mueve en todo el mundo más de 30 mil millones de dólares por año.
Lugar de encuentro y tránsito de las civilizaciones beréber, árabe, y romana, Marruecos es un país de una riqueza incomparable. Por su privilegiada ubicación geográfica, la coexistencia de realidades opuestas ha sido siempre la esencia de su personalidad.
Y la rosa Damascena claramente, no es ajena al perpetuo contraste que define a este rincón norafricano.
Orgullo para unos, negocio para otros, la rosa marroquí es una de las rosas de mayor calidad del mundo, pero su costo es bajo porque su producción es casi artesanal y porque aún no goza de los “privilegios” de las especies patentadas.





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