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Tiburones everywhere

Ecologia7/13/2011



¿Dónde viven los tiburones?


Hábitat

La gran diversidad de tiburones se refleja en su distribución alrededor del mundo. Los tiburones se han adaptado para ocupar cualquier tipo de ecosistema marino en cada continente. Los encontrarás en océanos abiertos y en lagunas de coral, en pantanos de mangle, en estuarios de ríos y en mares poco profundos. Algunas especies de tiburones frecuentan también regularmente aguas dulces; se sabe que el tiburón toro por ejemplo viaja unos 3000 kilómetros a contracorriente por el Río Amazonas.

Mucha gente asume que los tiburones están confinados a las aguas cálidas. Es cierto que muchas de las especies más conocidas de tiburones, tales como el tiburón tigre, se adaptan mejor a la vida en cálidos mares tropicales, a pesar de que estos tiburones también han sido hallados en aguas heladas del Atlántico norte, a las afueras de la costa de Islandia. Pero otras especies prefieren el agua más fresca, incluyendo el famoso tiburón blanco, e incluso hasta los mares más fríos albergan una amplia variedad de especies de tiburones. En donde quieras que vivas, las probabilidades apuntan a que existan tiburones de algún tipo cerca de tu costa más cercana.


¿Qué comen los Tiburónes?


Dieta

Es fácil ser engañado por la popular imagen del tiburón como depredador voraz. Aún cuando es cierto que algunas especies de tiburones atacan y consumen presas más grandes, la mayoría de los tiburones están adaptados para comer otras fuentes más abundantes y locales de alimentos. Irónicamente, el tiburón más grande de todos, el tiburón ballena, vive prácticamente en exclusiva a base de una dieta de plancton y peces pequeños, mientras que los cazadores como los tiburones blancos, comen de todo, desde peces más grandes a focas e incluso hasta cadáveres de ballenas. En el medio de estos casos extremos, se sabe que los tiburones se alimentan a partir de pequeños crustáceos tales como cangrejos y langostas, calamares, bancos de peces, moluscos de las profundidades y hasta de aves marinas.

Quizás el más famoso de todos por su ambición y oportunismo es el tiburón tigre. En el estómago de estos tiburones ha sido encontrado todo tipo de cosas, incluyendo placas de autos, llantas, latas de gasolina, cadenas y cualquier otra cantidad de cosas fabricadas por el hombre, así como toda una galaxia de artículos naturales como serpientes marinas, tortugas y hasta aves marinas.


1. Existen más de 400 especies diversas y únicas de tiburones. De todas ellas, la mitad miden entre 15 y 91 centímetros de longitud; y más del 80% de todos los tiburones son más pequeños que los seres humanos. Menos del 5% de ellos son de tamaño gigante como el tiburón blanco, el tiburón ballena y el peregrino, que pueden crecer entre 3,60 y 13,70 metros.



2. Los humanos representan una amenaza mucho mayor para los tiburones de lo que ellos lo son para nosotros: la sobreexplotación, el corte de aletas (finning) y la destrucción de su hábitat representan un daño real para las poblaciones de tiburones. La cantidad de tiburones martillo ha disminuído en un 89% durante las últimas dos décadas.



3. Cuando se frota la piel de un tiburón desde la cola hacia la cabeza es extremadamente áspera, ya que está compuesta por dentículos dérmicos, hechos del mismo material que los dientes. Históricamente, muchas culturas usaban la piel del tiburón como papel de lija.



4. Los tiburones pueden perder hasta 1000 dientes por año. Estos son reemplazados constantemente a lo largo de su vida.



5. Muchos tiburones pueden ver los colores. Además de su vista excelente, la mayoría de ellos tienen una audición y olfato muy agudos. Poseen una habilidad sensorial única para detectar corrientes eléctricas, utilizando unos poros rellenos de gel llamados ampollas de Lorenzini.



6. Los tiburones no poseen huesos en el cuerpo. Sus esqueletos están compuestos de cartílago.



7. La piel de un tiburón azul hembra es casi el doble de gruesa que la de un macho. Le brinda protección durante el salvaje proceso de apareamiento de los tiburones azules.


8. La mielga es uno de los tiburones que más viven, alcanzando entre 70 y 100 años de edad.



9. La boca del tiburón ballena puede medir 2 metros de ancho, a pesar de que generalmente se alimenta con el diminuto plancton.



10. Los tiburones poseen la capacidad de aprender comportamientos calificados. En el escenario de un acuario, han sido condicionados a responder a objetivos coloreados para recibir alimento.


MITO: Los tiburones no piensan.
REALIDAD: Falso. En algunos acuarios y laboratorios se han entrenado tiburones para golpear objetos de colores y formas con el objetivo de recibir su alimento. También han sido condicionados para salir a la superficie y presentarse por sí mismos para realizar procedimientos veterinarios. Este tipo de condicionamientos demuestran que son capaces de aprender.

MITO: Los tiburones se hunden si dejan de nadar.
REALIDAD: Esto es verdad para la mayoría, pero no todas las especies. Los tiburones tienen una vejiga aceitosa que los ayuda con su flotabilidad, pero si detienen su movimiento hacia adelante se hundirían, por la falta de una vejiga natatoria llena de aire que posee la mayoría de los peces vertebrados.

MITO: Los tiburones son comedores indiscriminados.
REALIDAD: Falso. Todo lo que uno tiene que hacer, es mirar la forma de los distintos dientes de varias especies de tiburones, para darse cuenta de que poseen dietas muy especializadas. Algunos tiburones, como los mako, poseen dientes puntiagudos lisos para atravesar y atrapar presas rápidas. Otros, como el tiburón blanco, poseen dientes aserrados para arrancar y extraer trozos de carne. Mientras que otros tienen dientes trituradores planos, como el suño cornudo, para comer crustáceos y moluscos. Por último, están los que tienen dientes realmente únicos, tales como los del tiburón tigre, diseñados para cortar a través del duro caparazón de las tortugas marinas. Cada especie posee una dieta única a pesar de que, a veces, puedan comer algo que han confundido con su presa natural.


MITO: La población de tiburones es sana y estable.
REALIDAD: Falso. Como consecuencia de la sobreexplotación por parte de la industria pesquera dirigida a los tiburones, y de la captura accesoria producto de otras pescas, los tiburones se encuentran en un rápida disminución, siendo matados en un promedio de 250.000 por día. Algunas poblaciones, como las de tiburones martillo, han visto una disminución del 89% durante las últimas dos décadas. Siendo los superdepredadores del océano, ayudan a mantener las aguas saludables cazando peces heridos o enfermos. Sin un aumento de la protección, las poblaciones de tiburones continuarán disminuyendo.


Ordenes

Los tiburones se clasifican en ocho órdenes, cada uno de acuerdo a características físicas comunes que agrupan a especies emparentadas. A pesar de que parece bastante simple, clasificar a los tiburones no es nada fácil, debido a que las características empleadas para definirlos no son siempre inmediatamente obvias. Algunas de estas características incluyen el número de branquias, el número y tipo de aletas, la presencia de una membrana sobre el ojo, el tipo de reproducción e incluso la estructura de las válvulas del intestino. Como resultado, dos especies que lucen de modo similar pueden pertenecer a órdenes completamente distintos, como el tiburón Mako y el tiburón Azul, mientras que otros que lucen diferentes pueden ser miembros del mismo orden; un buen ejemplo de esto son el tiburón Alfombra y el Martillo, pertenecientes al mismo orden, los Carcarriniformes.

Clasificar a los tiburones es tan complicado que incluso los expertos no pueden concordar sobre cuáles especies precisamente pertenecen a qué orden. Algunas autoridades ponen al tiburón Anguila, del cual sólo se conoce una especie, en un orden separado que se denomina Chlamydoselaquiformes. Mientras, otros asignan a un grupo conocido como los tiburones zarza, cuyas dos especies son catalogados como Escualiformes por la mayoría de los taxonomistas, a un orden propio llamado Equinoriniformes.

Los ocho órdenes comúnmente más reconocidos son:

Heterodontiformes: Tiburones Cabeza de Toro, que contienen un solo género y sólo diez especies, incluyendo el Suño Cornudo.


Orectolobiformes: Tiburones Alfombra. 34 especies, incluyendo el Tiburón Ballena, el Tiburón Nodriza y el Tiburón Cebra. ( Acontinuacion imagenes posteadas segun el correspondiente orden )









Lamniformes: Tiburones Mackerel. 16 especies, incluyendo los muy conocidos Tiburón Blanco y el Mako.



Tiburones de territorio. El grupo más complejo, con unas 270 especies, incluyendo los Tigre, Martillo y los Tiburones Punta Negra de Arrecife.



Hexanquiformes: Tiburones Vaca. 4 especies con seis o siete branquias.



Escualiformes: Pintarrojas. Unas 115 especies, incluyendo la Pintarroja, el Tiburón Gato y Tiburón Linterna.



Escuantiniformes: Tiburones Angel. Unas 18 especies, todos con forma aplanada.



Pristioforiformes: Tiburones Sierra. 8 especies, todos con hocico en forma de serrucho





¿Qué es un tiburón?


Hay varios especies distintas de tiburones; muchos no lucen como la clásica imagen del tiburón.

Los tiburones son un grupo sorprendentemente diverso de criaturas y definirlos no es tan fácil como parece. A pesar de que todos son peces, ellos difieren enormemente en la forma de su cuerpo, tamaño, hábitat, comportamiento y dieta. Muchos de ellos no lucen para nada como los animales a los que asociamos con la clásica imagen de un tiburón: algunos son casi planos habitantes del fondo, mientras que otros son criaturas de aspecto extraño que viven en las enormes profundidades. Pero hay algunas características que son comunes a todos los tiburones.

A diferencia de otros peces, los tiburones tienen un esqueleto hecho de cartílago en vez de hueso. El esqueleto está reforzado en algunos lugares por unas placas especiales llamadas tesserae, que están formadas por sales de calcio sólido.

Todos los tiburones tienen dientes que son producidos regularmente y que mudan en intervalos regulares. Algunos pueden producir miles de dientes al año, los viejos se van aflojando y son remplazados por una nueva fila de dientes detrás de ellos.

¡Hasta la piel de los tiburones tiene dientes!. Una de las características más definidas de los tiburones son pequeñas escamas que lucen como dientes cubriendo su piel, éstas son llamadas dentículos dérmicos. Son estos dentículos los que le dan a la piel del tiburón la apariencia de un papel de lija.

Los tiburones tienen al menos cinco pares de hendiduras branquiales, que casi siempre están ubicadas a cada lado de su cabeza. Algunas especies tienen hasta siete pares de hendiduras branquiales.

Casi todos los otros peces tienen vejigas natatorias que les ayudan a flotar, pero los tiburones carecen de estas y usan otros medios para mantener su flotabilidad.


Evolución del Tiburón


Los tiburones han existido por mucho tiempo. Los primeros tiburones que se conocen, evolucionaron hace unos 400 millones de años, más de 200 millones de años antes que los dinosaurios, y eran depredadores bastante comunes. Más de 2.000 especies han sido identificadas a partir de los archivos fósiles, comparadas con las casi 1.000 que sabemos que existen hoy en día.

Los tiburones más antiguos que se conocen eran muy diferentes en apariencia a sus contrapartes modernas. Algunos lucían más como anguilas que como peces típicos. Muchos de ellos tenían hocicos redondeados en vez de los puntiagudos con los que asociamos a los tiburones de la actualidad; tenían cerebros más pequeños y sus dientes eran suaves, en vez de afilados o serrados como los que típicamente observamos hoy en día en los tiburones modernos. Sus aletas eran menos flexibles y maniobrables y, posiblemente, los tiburones de la antigüedad eran menos ágiles que sus primos modernos. Pero en algunas cosas eran muy similares a los animales a los hoy llamamos tiburones, con el mismo esqueleto cartilaginoso, múltiples hendiduras branquiales y dientes reemplazables.


Reproducción de los tiburones


Al igual que la gran mayoría de los animales, los tiburones se reproducen sexualmente. La actitud de apareamiento de los tiburones puede ser muy compleja y los rituales previos entre machos y hembras varían considerablemente entre las especies. Los patrones de comportamiento como nado sincronizado, mordiscos y cambios de color son comunes. Algunas especies tales como el tiburón peregrino se enganchan en una compleja actitud de dar vueltas en grupo, cuyo propósito todavía no se entiende.

Una vez que los tiburones se han apareado exitosamente y los huevos de la hembra han sido fecundados internamente, los embriones se desarrollan en una de estas tres maneras, dependiendo de la especie:

Ovíparos: Los tiburones depositan en rocas o en algas los huevos, cuyas gruesas cáscaras son resistentes a los depredadores. Los huevos se incuban por días o semanas después, dejando a las crías defendiéndose por sí solas. La gran mayoría de las cáscaras de los huevos son rectangulares y algunas, tales como “el monedero de la sirena” que dejan las pintarrojas, son comúnmente arrastradas a las costas del mar.

Vivíparos: los tiburones dan a luz a las crías, que son alimentadas en el útero de la hembra por medio de la placenta o a través de una secreción conocida como leche uterina. Este tipo de reproducción asegura que la cría estará bien alimentada durante su desarrollo y por lo tanto estará en forma para sobrevivir los rigores del mar inmediatamente después de su nacimiento.

Ovovivíparos: Este tipo de tiburones también soporta a sus embriones internamente y da a luz a las crías, pero no provee ninguna alimentación directa a su prole. En su lugar, los tiburones en desarrollo dependen de los huevos del saco vitelino para subsistir. Algunas especies de tiburones, tales como los tiburones mackerel, practican la oofagia, en la que las madres producen una pequeña cantidad de huevos no fertilizados que son ingeridos por los embriones en desarrollo.


Un Repelente Para Tiburónes


Un repelente para tiburones pensado para proteger… a los tiburones
Aletas puntiagudas que se acercan velozmente, bocas enormes que se abren amenazadoras, dientes afiladísimos... los ataques de tiburones han estado presentes desde siempre en las pesadillas de cualquiera que estuviera en contacto con el agua, en todos los mares y en todas las latitudes.

Encontrar un repelente que mantuviera a los tiburones a distancia ha sido un sueño largamente acariciado por marinos, nadadores, surfistas y pescadores.

Este sueño es compartido por los ecologistas, preocupados por los cientos de miles de tiburones que mueren inútilmente cada año, al quedar atrapados en redes de pesca de atunes y peces espada de todo el mundo, y por investigadores y empresarios marítimos, que ven sus valiosos equipos submarinos dañados por las poderosas mandíbulas de los tiburones. De los numerosos intentos que han sido llevados a cabo desde la Segunda Guerra Mundial, casi todos fracasaron, y sólo dos han dado resultados.

Por un lado, un repelente eléctrico, desarrollado por investigadores australianos, que recibe el nombre de Shark Shield. Este repelente emite una señal eléctrica de bajísimo voltaje, produciendo un severo malestar en el tiburón que lo obliga a retroceder. Este malestar pasajero no es experimentado por quien lo emite ni por otras especies marinas, sólo por el tiburón, y no le produce ningún daño permanente.

Aunque se han llevado a cabo pruebas exitosas, este repelente sólo produce efecto en algunas especies de tiburones y bajo determinadas circunstancias. El otro repelente, de origen químico, está siendo desarrollado en EE.UU.

Es sabido que animales y vegetales se comunican con otros individuos de su misma especie por medio de sustancias químicas, llamadas feromonas. Se sabe también que, al ser atacadas, algunas especies de peces emiten feromonas que funcionan como una señal de alarma para sus semejantes, advirtiéndoles del peligro. Después de años de investigación, se pudo establecer que no se encontraban tiburones en las cercanías de donde hubiera un ejemplar muerto, lo que permitió demostrar que, al morir, un tiburón segrega una feromona que transmite a sus congéneres una clara señal de peligro y los conmina a la fuga. Esto llevó a los investigadores del laboratorio Oak Ridge, en Nueva Jersey, a aislar los químicos de la feromona en cuestión del cadáver de un tiburón. Al proseguir sus investigaciones, han llegado incluso a producir la sustancia artificialmente, sin sacrificar tiburones en el proceso.

Las pruebas realizadas sobre varias especies han sido coronadas por el éxito, y se sigue intentando sobre otras especies como los tiburones tigre, toro, y martillo.

Es importante destacar que este producto no es tóxico ni para el tiburón ni para el medio ambiente. También es posible su empleo en la pesca comercial, ya que no repele a las otras especies. Actualmente, se está estudiando su aplicación en múltiples usos: las ya mencionadas redes de pesca, tablas de surf y cremas bronceadoras.

Aunque estos productos están todavía en una etapa temprana de desarrollo, se espera conseguir un resultado eficaz en los próximos años. Los surfistas, bañistas, marinos y tiburones de todo el mundo, agradecidos.












Pesca Excesiva


Al igual que cientos de especies de peces, los tiburones están bajo la creciente presión resultante de la industria de la pesca global. Mientras las reservas de peces comestibles descienden, muchas flotas de pescadores están optando por los tiburones como fuente alternativa de comida, con efectos catastróficos potenciales no sólo para la población de tiburones, sino para el ecosistema marino también.

A la población de tiburones le lleva un largo rato reponerse de la pesca excesiva. Ellos crecen muy lentamente y les lleva un buen tiempo alcanzar la madurez sexual: 20 años o más en algunas especies. Cuando se reproducen, generan pocas crías en comparación con otras especies de peces. Estos factores ya han puesto en peligro varias especies de tiburones, particularmente en las áreas costeras donde existen grandes grupos de tiburones a los que alimentar, tal como la costa del Atlántico Norte de América. El descenso del número de tiburones tiene serias consecuencias para los ecosistemas en los que viven. Los tiburones son parte esencial de la cadena alimenticia, y su naturaleza depredadora los ayuda a mantener a raya el número poblacional de las especies de sus presas. Sin tiburones que ayuden a mantener un balance saludable, los ambientes marinos están bajo un gran riesgo de daño permanente. Al igual que cientos de especies de peces, los tiburones están bajo la creciente presión resultante de la industria de la pesca global. Mientras las reservas de peces comestibles descienden, muchas flotas de pescadores están optando por los tiburones como fuente alternativa de comida, con efectos catastróficos potenciales no sólo para la población de tiburones, sino para el ecosistema marino también. A la población de tiburones le lleva un largo rato reponerse de la pesca excesiva. Ellos crecen muy lentamente y les lleva un buen tiempo alcanzar la madurez sexual: 20 años o más en algunas especies. Cuando se reproducen, generan pocas crías en comparación con otras especies de peces. Estos factores ya han puesto en peligro varias especies de tiburones, particularmente en las áreas costeras donde existen grandes grupos de tiburones a los que alimentar, tal como la costa del Atlántico Norte de América.

El descenso del número de tiburones tiene serias consecuencias para los ecosistemas en los que viven. Los tiburones son parte esencial de la cadena alimenticia, y su naturaleza depredadora los ayuda a mantener a raya el número poblacional de las especies de sus presas. Sin tiburones que ayuden a mantener un balance saludable, los ambientes marinos están bajo un gran riesgo de daño permanente.


Pesca por Equivocación


La pesca excesiva y la caza de aletas son las mayores amenazas que existen a nivel mundial para la población de tiburones, pero la caza accidental es también un gran problema. Cada año mueren millones de tiburones al quedar atrapados por medios que pretendían atrapar a otros peces, especialmente en anzuelos destinados a atunes o a peces espada. La pesca con red también es un gran problema y muchos tiburones se ahogan cada año luego de quedar atrapados en redes que estaban destinadas a otras especies. Sólo en el mar Mediterráneo, unos 100.000 tiburones mueren cada año como consecuencia de la pesca accidental.

Algunas especies, tales como los tiburones peregrino, son lo suficientemente flexibles como para sobrevivir la captura accidental en redes, aun cuando hayan pasado varias horas fueras del agua. Pero la mayoría de los tiburones que son atrapados de esta manera no son tan afortunados, y algunos estudios muestran que más del 75% de los tiburones que son atrapados accidentalmente mueren antes de poder ser liberados indemnes. Mientras que la pesca accidental de otras especies, tales como delfines, ha disminuido luego de grandes campañas publicitarias para protegerlos, la mala reputación, sin bases, que tienen los tiburones aminora los esfuerzos para protegerlos de esta práctica destructiva y ruin.


Caza de Aletas


Cientos de aletas de tiburón secándose en una granja de aletas. Esta práctica está causando mucho daño a la población de tiburones, sobre todo en Asia del Este.
La caza de aletas es una práctica terriblemente destructiva que involucra atrapar a un tiburón, cortarle las aletas y desechar el resto del animal, que a menudo es nuevamente lanzado en el agua para que muera. Unos 100 millones de tiburones mueren de esta manera anualmente, lo que causa un gran daño en la población de tiburones. Las aletas de tiburones son consideradas una exquisitez en algunas partes del mundo, sobre todo en el este de Asia. Un plato de sopa de aleta de tiburón puede alcanzar un precio de hasta $100, convirtiendo a los tiburones en criaturas muy rentables para los pescadores, lo que implica que la demanda por ellos aumente a medida que crece la población asiática.

Algunos países, entre los que destaca los Estados Unidos, han prohibido durante los últimos años la caza de aletas. Pero estas prohibiciones son complicadas de monitorear en cualquier lado, especialmente gracias al hecho de que los tiburones emigran regularmente a través de las fronteras internacionales. La caza de aletas todavía se practica alrededor del mundo en lugares tan apartados como Sudamérica y Australia, y como resultado muchas de las especies están en declive. Los tiburones azules están particularmente bajo un gran riesgo; algunas autoridades estiman que el 90% de las aletas que se consiguen pertenecen sólo a esta especie.







Productos de Tiburónes


Desafortunadamente para los tiburones, no sólo es su valor como alimento lo que está amenazando su supervivencia. Se está desarrollando una gran industria alrededor del uso de productos de tiburón como una manera para mantener la salud humana, a pesar de la carencia de buena evidencia científica que la soporte. El aceite extraído del hígado del tiburón se está haciendo cada vez más popular como impulsor del sistema inmunológico e incluso como una vía para prevenir el cáncer, gracias a la creencia errónea de que los tiburones no sufren de tumores cancerosos. El cartílago de tiburón es valorado por la misma razón.

A menudo se ve a la venta productos de tiburón en tiendas turísticas ubicadas alrededor de zonas marinas, a pesar del hecho de que en muchos países es ilegal atrapar a los animales de donde provienen estos productos. Los dientes y las mandíbulas del gran tiburón blanco pueden alcanzar grandes sumas en el mercado internacional; dientes solos a menudo se venden por más de $100 y un conjunto completo de mandíbulas proveniente de un tiburón grande, puede llegar a cotizarse en $10,000 en los Estados Unidos.

El contrabando ilegal de dientes y mandíbulas de tiburones blancos está convirtiéndose en una práctica cada vez más común en países como Sudáfrica, donde los tiburones están protegidos por la ley.


Selacofobia

Selacofobia, el nombre científico que se le da a un miedo persistente y anormal a los tiburones, es un problema para muchos nadadores. Los que lo padecen son totalmente incapaces de nadar en el mar, aún cuando estén seguros de que se han implementado redes u otros procedimientos de seguridad. Algunas personas tienen tanto miedo de los tiburones que incluso una foto de ellos puede ocasionarles un ataque de pánico y existen varios casos grabados de gente que está tan aterrorizada que son incapaces de nadar en piscinas que están ubicadas a cientos de kilómetros del mar, o incluso bañarse, por temor a ser atacados por un tiburón.

La aparición de este trastorno afloró poco después del estreno de Tiburón, y muchos de quienes lo sufren y algunos psicólogos, atribuyen el miedo a los tiburones específicamente a esta película. Algunos científicos han establecido que Tiburón es indirectamente responsable de la gran escala de la matanza de tiburones alrededor del mundo desde 1975, y creen que ha contribuido directamente como resultado, al descenso de la población de tiburones blancos. Esta fobia puede ser tratada profesionalmente de la misma manera en la que son tratados otros miedos irracionales tales como el miedo a volar o a las arañas, a pesar de que encontrar la aproximación correcta para cada individuo puede resultar complicado. La hipnoterapia, la terapia conductual y la medicación han sido utilizadas de manera exitosa.


Tiburónes de Película


Los tiburones fueron arrastrados al ojo público, a la fuerza y memorablemente, por la película Tiburón de 1975, la legendaria película de Steven Spielberg sobre un tiburón blanco depredador de hombres. Basada someramente en una serie de ataques de la vida real que tuvieron lugar en Nueva Jersey en 1916, Tiburón fue un gran éxito alrededor del mundo, a pesar de su suspenso genuino y de las representaciones gráficas de los ataques. Spielberg y su equipo construyeron un impresionante tiburón mecánico que asemejaba a uno real (apodado Bruce) que fue utilizado para varias escenas de la película, a pesar de que la mayor parte del pietaje involucró a tiburones blancos de verdad que fueron filmados por buzos desde una celda.

Los intentos subsecuentes de representar a tiburones fueron recibidos con menos euforia. Deep Blue Sea (1999), la película sobre un grupo de científicos que acdidentalmente crea, mientras está tratando de encontrar una cura para el mal de Alzheimer, un trio de tiburones super inteligentes depredadores de hombres, fue menos cautivante que Tiburón e hizo poco por mejorar la relación entre los tiburones y los humanos. Una excepción fue la película animada del 2003, Finding Nemo, en la que Barry Humpries nos otorga una actuación memorable como el feroz tiburón australiano que está tratando de corregir sus arranques depredadores ¿El nombre del tiburón? Bruce, por supuesto.
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