Hallan en la Guajira fósil de la serpiente más grande del mundo "Este ser pesa más que un bisonte y es más largo que un autobús urbano", observó el experto Jack Conrad del Museo Estadounidense de Historia Natural en Nueva York, que está familiarizado con el hallazgo. "Fácilmente podía comerse algo del tamaño de una vaca. Un ser humano sería presa fácil", dijo el paleontólogo Jason Head, de la Universidad de Toronto en Missisauga. "Si tratase de entrar en mi oficina para comerme, tendría dificultades para colarse por la puerta". La bestia probablemente se alimentaba de los antepasados de los cocodrilos en un bosque hace 58 a 60 millones de años, agregó. Head es el autor principal de un informe sobre el hallazgo que publica la revista Nature en su edición del jueves. La misma edición presenta otro informe significativo: un grupo de científicos dijo haber hallado la más antigua evidencia de vida animal, vestigios de esteroides producidos por esponjas hace más de 635 millones de años en Omán. Los descubridores de la serpiente la bautizaron Titanoboa cerrejonensis, que significa "boa colosal de Cerrejón", por la región donde fue hallada. Carlos Jaramillo, un geólogo colombiano que trabaja en la sección de estudios tropicales del Instituto Smithsonian, con sede en Washington, y que ayudó en el descubrimiento, explicó que la Titanoboa fue descubierta en el 2004 en una mina de carbón a cielo abierto en Cerrejón, en el departamento de Guajira. Explicó que desde hace seis años realizan investigaciones, en parte patrocinadas por el Smithsonian, en la mina para buscar fósiles de distintos tipos, desde hojas y frutas hasta cocodrilos. El interés de hacer investigaciones en la mina es porque "es una ventana a cómo funcionaron los trópicos hace millones de años. Para nosotros es una mina de oro, no una mina de carbón. Es increible", dijo Jaramillo desde Panamá, donde funciona su departamento de estudios tropicales. Una vez descubierto, el fósil de la serpiente -específicamente sus vertebras- fue enviado primero al Smithsonian en Panamá y después al Museo de Ciencias Naturales de Florida, de la Universidad de la Florida, para limpiarlo y analizarlo hasta que finalmente se determinó que era el mayor descubierto hasta ahora. Jaramillo aseguró que el fósil volverá a Colombia en el 2011 y quedará a cargo del Instituto Colombiano de Geología y Minería (Ingeominas), un organismo oficial que ayudó a conseguir los permisos para sacar a la Titanoboa fuera del país y hacerle estudios. Aunque relacionada con la moderna boa constrictora, se comportaba más como una anaconda y pasaba todo el tiempo en el agua, dijo Head. Podía deslizarse sobre tierra y también nadar. Conrad, que no participó en el descubrimiento, calificó el hallazgo de "increíble... supera todo lo imaginable sobre el tamaño de las serpientes". La Titanoboa supera el récord para la longitud de una serpiente en 3,35 metros (11 pies), sobrepasando a una criatura que vivió hace unos 40 millones de años en Egipto, precisó Head. Entre las serpientes actuales, la mayor registrada es una pitón de 9,14 metros (30 pies) de largo, que a su vez mide de 3,70 a 4,60 metros (12 a 15 pies) menos que la típica Titanoboas, dijo Jonathan Bloch, coautor del estudio. Fósil de Megalodón Descubierto en Venezuela Restos de un posible Megalodón y otros vertebrados de gran tamaño no identificados hasta el momento fueron descubiertos por unos pescadores de la península de Araya en el Estado Sucre a comienzos del 2011. Rafael Rojas y otros lugareños verificaron en la zona estos bien conservados ejemplares. Se estima que los últimos representantes de la especie Megalodón, se habían extinguido a finales del Neógeno, aproximadamente entre 5 y 2.6 millones de años. Esto concuerda con una posible teoría en la que el río Orinoco desembocaba en el Estado Sucre durante esa época y que su delta fue moviéndose hasta su actual posición por los diferentes movimiento orogénicos que ha ocurrido en todo este tiempo. Entre los restos fósiles encontrados en la localidad, se pueden observar elementos postcraneales referibles a un conjunto de vértebras, de los cuales se descarta que sean parte de un Megalodón, ya que esta especie como todo los tiburones, no poseían un esqueleto osificado, sino compuesto por vértebras cartilaginosas, las cuales son muchas veces difícil de conservar durante el proceso de fosilización. Por este motivo, lo que principalmente se conserva de los tiburones fósiles, son sólo sus dientes. Estos restos vertebrales según especialistas en la materia, son referibles a un cetáceo; Las características morfológicas de los centros vertebrales son diagnosticas de este grupo, inclusive faltando los restos de las apófisis o procesos laterales y espina dorsal. Sin embargo, sería necesario encontrar más piezas, elaborar más estudios y realizar pruebas científicas para llegar a un nivel o a una determinación taxonómica más precisa que pudiera permitir una identificación hasta nivel genérico o específico. La importancia de todos estos fósiles encontrados, hace pensar a científicos la posibilidad y existencia de un antiguo ambiente con acumulación de organismos por sedimentación, teniendo una variada paleodiversidad, que permitía el desenvolvimiento ecológico de todos los grupos que habitaron el lugar. La presencia de una gran cantidad de especies de tiburones, en especial las evidencias referibles al Megalodón, llevaría a pensar en un ambiente marino con abundantes presas. En otras partes del mundo, son muy comunes en los yacimientos del Neógeno marino, en los cuales hay restos de grandes cetáceos asociados con abundantes dientes de Megalodón, ya que estos grandes mamíferos marinos eran parte de su dieta. En rocas del Mioceno del Estado Falcón y del Estado Sucre, se han colectado restos vertebrales de grandes cetáceos fósiles, en los cuales se encuentran clavados dientes de Megalodón. Lo cual asevera las interacciones tróficas entre ambos grupos; tal como lo hace hoy en día el gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias), con ballenas y otros mamíferos como focas y lobos marinos. Fósil de Piatnitzkysaurus Descubierto en Argentina Hallado en la formación Cañadón Asfalto en la provincia de Chubut, este dinosaurio carnívoro pertenecía al grupo de los terópodos. Habitó la zona durante el Jurásico Medio, hace 165 millones de años. Con 5 metros de largo, era un cazador activo que muy probablemente atacara en grupo a dinosaurios saurópodos, especialmente a individuos juveniles. Las garras de las manos -grandes y curvas- eran usadas durante la caza como complemento de sus formidables dientes cónicos muy comprimidos, largos, curvados hacia atrás y afilados, que sugerían que el animal no era un feroz depredador de presas grandes sino más bien de pequeños vertebrados. Tenía andar bípedo gracias a sus miembros posteriores fuertes y largos, que contrastan con sus miembros anteriores reducidos. Su cabeza fuerte medía aproximadamente 50 centímetros.
Fosiles de Animales Antiguos Recientemente Encontrados
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