El increíble caso del pescador que fue abducido por extraterrestres en la Costanera
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“Todo esto que voy a relatarles no es un producto de mi imaginación, sé que no es fácil de creer pero es la más absoluta realidad de un hecho ocurrido hace muchos años, pero que, recién ahora, siento la necesidad de dar a conocer”.
Una noche de agosto de 1956, un joven de 18 años pescaba en la Costanera porteña, a orillas del Río de la Plata a las 11 de la noche. “Era una noche fría, pero sin viento”. Se podían ver claramente las estrellas. Estaba solo, muy solo, en “ese largo murallón”, concentrado en la boya, abstraído. Con la sensación de que era el “único habitante del planeta”.
Pasaron varios minutos hasta que, de repente, se sintió observado. Y, luego de un momento de confusión, pudo ver que había alguien como él, casi a su lado, muy alto y con una vestimenta extraña que irradiaba “destellos chispeantes”.
Para su sorpresa, ya sin poder controlar su voluntad, inmediatamente lo invadió la tranquilidad y segundos después comenzó a “sentir” su diálogo. “No articulaba palabra alguna”. Sacó un artefacto, “como un estuche de maquillaje”. Lo colocó sobre el borde del murallón y se hizo la luz y apareció, “de la nada”, una forma que flotaba sobre el agua: “Un plato hondo invertido de unos cincuenta metros de diámetro”.
Así cuenta Orlando Ferraudi en su libro “¿Y por qué yo?”, en detalle, la invitación de EZKA a un VIAJE INTERPLANETARIO que duró seis horas y que lo llevó a conocer respuestas y nuevos interrogantes sobre el origen de la raza humana, otras razas que habitan la Tierra y secretos sobre la Atlántida, la vida submarina en el Golfo de México y velocidades que superan a la conocida por el hombre.

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“Todo esto que voy a relatarles no es un producto de mi imaginación, sé que no es fácil de creer pero es la más absoluta realidad de un hecho ocurrido hace muchos años, pero que, recién ahora, siento la necesidad de dar a conocer”.
Una noche de agosto de 1956, un joven de 18 años pescaba en la Costanera porteña, a orillas del Río de la Plata a las 11 de la noche. “Era una noche fría, pero sin viento”. Se podían ver claramente las estrellas. Estaba solo, muy solo, en “ese largo murallón”, concentrado en la boya, abstraído. Con la sensación de que era el “único habitante del planeta”.
Pasaron varios minutos hasta que, de repente, se sintió observado. Y, luego de un momento de confusión, pudo ver que había alguien como él, casi a su lado, muy alto y con una vestimenta extraña que irradiaba “destellos chispeantes”.
Para su sorpresa, ya sin poder controlar su voluntad, inmediatamente lo invadió la tranquilidad y segundos después comenzó a “sentir” su diálogo. “No articulaba palabra alguna”. Sacó un artefacto, “como un estuche de maquillaje”. Lo colocó sobre el borde del murallón y se hizo la luz y apareció, “de la nada”, una forma que flotaba sobre el agua: “Un plato hondo invertido de unos cincuenta metros de diámetro”.
Así cuenta Orlando Ferraudi en su libro “¿Y por qué yo?”, en detalle, la invitación de EZKA a un VIAJE INTERPLANETARIO que duró seis horas y que lo llevó a conocer respuestas y nuevos interrogantes sobre el origen de la raza humana, otras razas que habitan la Tierra y secretos sobre la Atlántida, la vida submarina en el Golfo de México y velocidades que superan a la conocida por el hombre.
