La otra cara de Monstano en Argentina y el Mundo Monsanto es una empresa multinacional que se dedica a la transformación genética de semillas para volverlas resistentes al herbicida que ellos mismos venden bajo la marca “Roundup”. Dicho herbicida está compuesto por el glifosato, un agroquímico altamente tóxico causante de alzhéimer, trastornos endócrinos y en sistemas reproductivos, malformaciones, abortos espontáneos y otras graves consecuencias que afecta a la salud de humanos y animales. Para explicarlo mejor, lo que se hace es cultivar el campo y rociarlo con el herbicida para evitar el crecimiento de malezas y asegurar el desarrollo de cultivos modificados y patentados. Estas semillas artificiales afectan al pequeño agricultor que pierde su derecho sobre los granos que se encuentran patentados y bajo el sello “Monsanto”. Según lo expresado por la Jefa de Gobierno, se instalarán dos centros de investigación y desarrollo en Tucumán y en Córdoba. Es por ello que desde estas provincias se están realizando movilizaciones, manifestaciones y marchas para expresar el rechazo a la llegada de Monsanto. Es así que el pasado sábado 1 de diciembre se llevó a cabo un festival organizado desde el movimiento Indignados Tucumán y en conjunto con organizaciones como la Asamblea de la Plaza, Proeco grupo ecologista y los chicos de la Juventud Socialista para informar y alertar a los ciudadanos con respecto a esta situación. Así, con bandas locales y sketch teatral, estos grupos se manifestaron contra los transgénicos y el glifosato. “Buscamos expresar la preocupación por la instalación de la estación experimental Monsanto acá en Tucumán. Estas acciones son para generar conciencia, lograr que la gente se sume a la causa y se dé cuenta que esto nos afecta a todos” comentó a La Palta Debra Jansen, participante en la organización del evento. Sin embargo, la imagen que Monsanto tiene para la mayoría de los interesados en la química y la biotecnología es muy positiva, puesto que, al ser una multinacional líder, suele promocionar becas e investigaciones para dichos especialistas. Es esta la mirada, sumado al “incremento de las fuentes de trabajo”, con la que el gobierno nacional justifica y se enorgullece de la llegada de la empresa. “El problema central de Monsanto es que justamente su dinero viene de productos que son altamente tóxicos y que son permitidos en algunas partes del mundo como una manera de acelerar los procesos productivos sin importar el daño a la salud que hagan” expresó a La Palta el Fiscal Federal Dr. Antonio Gustavo Gómez. Es importante hacer alusión al alto nivel de impunidad que gira en torno a estos negocios donde grandes sumas de dinero se invierten desde la multinacional para acordar con los gobiernos. “La contaminación de Monsanto y de los agroquímicos están dirigidas a maximizar un negocio. En la República Argentina la gran explosión de la soja ha provocado que Monsanto se instale con una fuerza muy importante y también instale su laboratorio más importante de trabajo en genética. Entonces, eso ha hecho una alianza muy fuerte con el gobierno y en este momento el encargado de controlar que Monsanto no contamine es exactamente el mismo organismo encargado de promocionar la agricultura” comentó el Fiscal Federal Gómez y explicó a nuestro colectivo que “ahora, una cosa son los límites de contaminación administrativos y otra cosa son los delitos ambientales. Hay tanta impunidad en este sentido, especialmente en el norte del país, que la empresa tiene asegurada ‘tranquilidad’ en función de la impunidad. Esto es como la imagen de un tornado: empezás mirando como multinacional cuál es el lugar del mundo donde podés hacer dinero, y en estos momentos el dinero se hace fácil contaminando, entonces la multinacional llega a contaminar para hacer dinero. Ese dinero genera la corrupción porque le permite comprar la voluntad administrativa para obtener todas las patentes y los permisos. Y esa corrupción y ese dinero, a su vez, generan impunidad dentro de lo que es el poder judicial. A mayor impunidad, mayor capital de inversión, mayor contaminación y, otra vez, mayor corrupción e impunidad. Esto es como un huracán hacia arriba que arranca todos nuestros recursos”. Se espera que para diciembre de 2013 todo esté listo para que Monsanto tome lugar en suelo argentino. Luchar y manifestar el rechazo a este veneno que afecta a la biodiversidad de la naturaleza es una tarea muy importante para todos los que persiguen un país sano, libre de contaminación, libre de impunidad y que le dice sí a la vida. Lo que no se dice de la nueva planta de Monsanto en Córdoba Las semillas transgenicas para la Planta de Malvinas Argentinas Los promotores de la instalación de Monsanto en Malvinas Argentinas argumentan que la planta no generara contaminación al ser una “procesadora de semillas”; tratan de ocultar el carácter tóxico de la misma detrás de la simbólicamente apreciada concepción de “semilla” que tienen todos en general. También intentan esconder los poderosos venenos con que trataran a esas semillas, y sobretodo buscan disimular en qué han convertido a esas semillas de maíz manipuladas por Monsanto, la empresa más siniestra e inescrupulosa entre todas las multinacionales. Para divulgar esta información, la Red de Médicos de Pueblos Fumigados emite este primer Informe sobre la nueva semilla que se procesará en la planta, utilizando la información que ha podido ser obtenida hasta este momento con mucha dificultad. En poco tiempo emitiremos un 2º Informe sobre el proceso de tratamiento de las semillas en el proyectado establecimiento. 1º Informe: El maíz venenoso de Monsanto Monsanto produce actualmente tres semillas de maíz que comercializa en la Argentina. Una es el Maíz MON810, semilla al que han injertado genes transgénicos a través de bombardeo con micropartículas, logrando que las plantas que se generan de todas ellas, durante su ciclo vital, en cada una de sus células, secrete una toxina (toxina Bt, procedente del bacilo turingiensis), tóxica para insectos lepidópteros (mariposas) que atacan estos cultivos. El maíz MON810 contiene entre otros genes implantados, genes que convierten en resistentes a los antibióticos de uso común en medicina humana (resistencia a aminoglucócidos). La Unión Europea prohibió, por esta razón, el ingreso de esas semillas a su territorio en 2004 a través del art. 2 de la Directiva 18/ 2001 del Parlamento Europeo y del Consejo Ejecutivo de 12 de marzo de 2001 (1) (el Ministerio de Salud argentino parece que nunca se dio cuenta de ello). Paralelamente muchos países de Europa denunciaron el impacto ambiental que estas plantas venenosas de maíz generan, al secretar insecticidas todo el tiempo durante el que están vivas, causando una huella mucho mayor a la que generan las fumigaciones esporádicas con agrotóxicos. Últimamente científicos canadienses detectaron la toxina Bt inclusive en sangre de cordón umbilical de niños recién nacidos, confirmando la amplísima contaminación generada por este tipo de cultivo. Es preciso reconocer que esta toxina no es inocua para los humanos, por lo que la preocupación médica está aumentando (2). En la Argentina el maíz MON810 se conoce como Tecnología MaízGard® (MG) y se utiliza desde 1998. En 2004 Monsanto incorporó un maíz resistente al glifosato. Esta semilla permitió rociar con glifosato los cultivos de maíz y también a la población rural vecina del cultivo, con las consecuencias ya conocidas, sobre todo por los vecinos de Bº Ituzaingo de Córdoba. La ventaja era que no crecerian plantas entre los surcos con maíz, entonces este progresaria fuerte y alto sin competencia por el sol, el agua o los nutrientes del suelo. Pero glifosato no es atóxico como miente aún Monsanto, ni se puede tomar un vaso lleno de roundup como propone el Ministro de Ciencia y Tecnología Barañao: produce cáncer, malformaciones y es disruptor endócrino (3). Monsanto en 2007 lanza una versión que cruzaba los dos monstruosos maíces transgénicos, NK603 X MON810, llamado aquí MaízGard Roundup Ready 2® (MGRR2), una semilla que genera una planta resistente a glifosato y secretora permanente de insecticida. El nuevo maíz mutante de Monsanto Recientemente el gobierno nacional, en un arranque de complacencia transgénica, aprobó nuevas semillas, entre ella una de Monsanto y Dow, el maíz MON89034 x TC1507 x NK603. Esta es una versión mejorada del maíz Bt (MON810), aquel que generaba una toxina que permanentemente mataba a algunos insectos perjudiciales para el cultivo. Ahora el nuevo mutante de maíz no sólo genera un veneno, sintetiza tres venenos diferentes, que se secretan todo el tiempo. El nuevo maíz (si aún se le puede llamar así) es capaz de matar todo tipo de orugas y gusanos de mariposas que traten de anidar en sus chalas, hojas o espigas, y ahora también es capaz de exterminar a las temibles vaquitas de San Antonio, un coleóptero que suele anidar en su raíz. Este nuevo maíz, que según la anuncio la Presidenta durante su encuentro con los líderes de Monsanto, se llamara comercialmente: “Intacta”, también quedará intacto bajo la lluvia de glifosato, para el que tiene dos nuevos genes que le dan la capacidad de sobrevivir, y además será resistente a un segundo herbicida: el glufosinato que comenzará a llover sobre los 12 millones de personas que viven en las zonas de cultivos transgénicos del país. El nuevo y venenoso maíz que Monsanto preparará en Malvinas Argentinas vendrá a generar niveles de contaminación y daño ambiental nunca imaginados; pensar que muchos países desarrollados rechazan al maíz que produce una sola toxina Bt, y nosotros autorizamos y cultivaremos un maiz que tiene tres venenos Bt, cuyo impacto es desconocido y que aún asi fue autorizado por el SENASA en base al principio de equivalencia sustancial de transgénico con orgánico; equivalencia que imaginan hipotéticamente, pero que desconocen y afirman como real con temeraria irresponsabilidad (Resolución Nº 382/2012, Ministerio de Agricultura de la Nación)(4). Intacta, el nuevo maíz mutante de Monsanto, significará una escalada más en la carrera por aumentar la cantidad de herbicidas con los que se bañan nuestros campos; hoy glifosato solamente consume 280 millones de litros/kg por año, glufosinato lo acompañará rápidamente aportando su propia y reconocida toxicidad en humanos; y la realidad demostrará como es falso el argumento de que estos manipuleos genéticos disminuyen el uso de agrotóxicos (5). La experiencia nacional demuestra que desde que se aprobó la soja RR no deja de crecer el consumo de venenos agrarios; con venenos es imposible impedirle a la naturaleza penetrar en los extensos monocultivos con plantas (malezas) que se adaptan a los agrotóxicos; esta carrera contra la naturaleza sólo le conviene a las empresas de biotecnología que inventan una solución falsa y dañina todos los años para sostener su negocio. A la vez, por el carácter de cruzamiento de los distintos mutantes acoplados del maíz, es muy probable que más de un 25% de las nuevas plantas continúen reproduciendo genes de resistencia a antibióticos de uso en medicina que son utilizados como genes marcadores en el proceso de transgénica del MON89034, lo que es una amenaza concreta a las herramientas terapéuticas de la medicina actual. Además Intacta es híbrido, nadie podrá guardarlo para volver a sembrarlo: ya no vuelve a crecer; inevitablemente contaminará genéticamente a otros maíces vecinos y las empresas multinacionales cobrarán derechos de propiedad genéticas a los productores; ya nada será como antes. El maíz en poco tiempo no podrá convertirse en mazamorra o un buen locro, este es un maíz pensado para forraje de animales o principalmente para biocombustible. Para comer habrá que ir a Mac Donald. En conclusión, la semilla INTACTA, el nuevo maíz mutante de Monsanto, que se preparará en la nueva planta, es una verdadera amenaza a la salud humana y al ambiente general de nuestro país. El maíz es el alimento que permitió a los humanos progresar a través de 15.000 años en América, su semilla es convertida ahora a través de biotecnología en un asesino serial capaz de resistir la lluvia combinada de venenos en fumigaciones aéreas o terrestres sistemáticas, que matarán a todas las plantas cercanas al cultivo menos al nuevo mutante; y será también una usina permanente de toxinas insecticidas cuya consecuencias ambientales en nuestro delicado equilibrio ecológico-sanitario (recordar epidemia de dengue 2009) son por lo menos imprudentes y alarmantes. Con esta base de información se debería desencadenar la aplicación inmediata del principio de precaución de la legislación ambiental y frenar el proyecto Intacta de Monsanto. Malvinas Argentinas, un humilde pueblo trabajador cercano a la Ciudad de Córdoba, caracterizado por sus carencias y la dignidad de sus habitantes, no merece convertirse en la factoría de este temible maíz venenoso. La historia de las factorías de Monsanto en todo el mundo sólo refieren contaminación, dolor y muerte; no queremos eso para Malvinas Argentinas y tampoco queremos que sea cómplice de este negocio macabro que impulsan Monsanto y los gobiernos de los estados nacional, provincial y municipal, deslumbrados por el productivismo extractivista de corto plazo. El mundo segun Monstano link: http://www.youtube.com/watch?v=LdIkq6ecQGw
La otra cara de Monstanto
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