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Lugares que te van a interesar.

Paranormal4/10/2015
El mundo entero está lleno de lugares misteriosos, de lugares ocasionalmente denominados “malditos”. Muchos de ellos están en total abandono y tan solo queda el vestigio de lo que en su día fueron. Pero a pesar de que algunos están abandonados, parece como si “algo” se negara a marchar, como especie de infestaciones, de hechos que se sucedieron en un pasado.

Muchos pueblos son calificados como malditos por los extraños casos que se han sucedido, con una fenomenología extraña que va más allá de lo conocido. Cuando esto sucede no se tarda en llamar a estos pueblos “malditos”. Fenómenos relacionados con lo negativo, desapariciones de alta extrañeza, casos de rituales oscuros o leyenda negra, pero bajo esta denominación también están los pueblos en los cuales se han sucedido o se suceden gran cantidad de fenómenos paranormales aun cuando no estén tan relacionados con lo negativo y oscuro.

Comencemos...

Poveglia: la isla de los muertos veneciana.



Poveglia es una pequeña isla situada entre Venecia y el Lido en la Laguna de Venecia, al norte de Italia. Un pequeño canal divide la isla en dos partes y a día de hoy su visita sigue estando prohibida. De hecho los venecianos la llaman “la isla del no retorno”. No es un lugar especialmente violento en el oleaje pero algunas veces, este es capaz de arrastrar restos humanos carbonizados procedentes de la historia más terrorífica que podamos imaginar.





La oscura historia de la Isla de Poveglia comenzó durante la época romana cuando se usó para aislar víctimas de la peste de la población general. Siglos más tarde serviría para el mismo menester.

A comienzos del Renacimiento (XIV ),Europa sufrió una tremenda plaga de peste bubónica. En Venecia se cebó especialmente, un lugar del que era imposible escapar, sus ya sucias aguas, la humedad y el trasiego de mercaderes hicieron el resto. Se llegó a tal extremo que no había sitio dónde dejar los cadáveres, se apilaban como montañas de naipes, pero no era suficiente y había que buscar una salida a la situación desesperada. Ante tal desastre humano las autoridades de la ciudad deciden en consenso con el clero que los cuerpos sean trasladados a la isla de Poveglia.

Los cadáveres eran trasladados a la isla y en enormes fosas eran incinerados. Mientras Venecia y media Europa era devastada por la peste negra, según un censo de la época fue aniquilada más de un tercio de la población europea. Las autoridades médicas y civiles decidieron que no sólo había que llevar a los muertos, sino también a los que padeciesen los síntomas. Hasta allí eran arrastrados hombres, mujeres y niños todavía vivos y lanzados a las piras crematorias. En pocos años más de 160.000 personas acabaron sus días en aquella isla.

Tal fue el enorme crematorio que se originó y tal fue la cantidad de restos humanos calcinados que a día de hoy el oleaje aún arrastra despojos humanos a las costas más cercanas a la isla. Nadie puede visitar la isla salvo los dueños de los viñedos que allí existen, incluso los pescadores temen acercarse al lugar por si acaso sus redes capturan huesos humanos.



Durante un tiempo, el gobierno italiano fue el propietario de la isla, pero fue vendida más tarde. El dueño la abandonó en la década de 1960 y fue la última persona en tratar de vivir allí. Una familia recientemente trató de comprar la isla y construir una casa de vacaciones en ella, pero después de pasar la primera noche allí, se marcharon al día siguiente corriendo muy asustados y se negaron a comentar nada sobre lo sucedido. El único hecho que sí sabemos es que una de sus hijas sufrió un desgarro en la cara y requirió catorce puntos de sutura.

Varios psíquicos han visitado la isla y el hospital abandonado, pero todos ellos han sentido allí un miedo a la muerte atroz. De vez en cuando algunos temerarios han esquivado las patrullas de la policía para explorar la isla, pero todo el mundo que lo ha hecho se ha negado a regresar diciendo que hay una atmósfera pesada maligna, que sientes como si alguien respirara sobre tu cuello, ves sombras en movimiento y que los gritos y gemidos de los torturados que atraviesan la isla hace insoportable permanecer allí.

Un informe de unos buscadores de emociones equivocadas que huyeron de la isla, dice que después de entrar en el hospital abandonado, una voz sin cuerpo les ordenó, “Salgan inmediatamente y no vuelvan”.Ellos nunca pudieron hacerlo.

Actualmente (si bien solo durante los días ya que a la noche no queda nadie ahí, seguramente por ser de la zona y conocer las leyenda sobre ese lugar), se dice que la están refaccionando…

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Can Bogunyà: el pantano maldito de Terrassa.



No sé a vosotros, pero a mí personalmente no hay cosa que me dé más canguele que un pantano pequeño, oscuro y silencioso en plena noche. Quizás sea un trauma infantil, cuando mi padre me llevaba de pesca nocturna a un pantano cercano a mi pueblo y a las primeras de cambio se iba a dormir al coche… y allí me quedaba yo, caña de pescar en mano disfrutando de los sonidos de las alimañas nocturnas y de los azarosos chapoteos cercanos en aquellas negras y frías aguas. Y eso que en aquel pantano, a diferencia del que os mostramos hoy, no existía una larga lista de ahogados en extrañas circunstancias ni tampoco existía a escasos metros de distancia un viejo hospital abandonado con una de las leyendas negras más famosas del país.



El pantano en el que nos damos hoy un chapuzón se conoce como pantano de Can Bogunyà, o LLac Petit (Lago pequeño en castellano antiguo), y se encuentra a unos seiscientos metros del conocido Hospital del Torax de Terrassa, a unos veinte kilómetros de Barcelona. El pequeño lago fue construido a principios del siglo pasado por el dueño de la finca, posiblemente para tener una reserva de agua para el regadío de sus cosechas. La cosa es que las cosechas desaparecieron y el pequeño lago de apenas diez mil metros cúbicos quedó para uso y disfrute de ahogados, algunos naturales, otros no tanto…

El primer ahogado formal data de 1925, un tal Antolí Balbé, que inauguró el macabro ranking del lago. A partir de ahí, el goteo de fiambres es constante hasta la fecha. Con el paso de los años los fiambres que aparecen flotando en sus aguas van aumentando sin hacer distinciones de ningún tipo; desde niños y adolescentes que se ahogan porque sí, como los de toda la vida, hasta otros que aparecen maniatados y envueltos en lonas.

Pese a la cercanía del lago a una gran metrópolis como Barcelona, el lugar se encuentra bastante aislado del mundo, rodeado de bosques de pinos y barrancos. No es de extrañar que personajes un tanto oscuros lo tengan como lugar privilegiado para deshacerse de lo que les sobra, y entiéndase por igual en las sobras tanto cadáveres como vehículos de toda índole que según parece se amontonan en el fondo del pantano. Los más vagos ni tan siquiera llegan al lago, y dejan a los cadáveres en los barrancos de los aledaños, donde se han encontrado unos cuentos en los últimos años.

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Viandas: la casa de los espíritus.



Formábamos un nutrido grupo de investigadores unidos todos en busca del misterio… La cita era en el restaurante “Viandas”, popular por los extraños acontecimientos paranormales que en él y desde él se han retransmitido conformándose como uno de los casos paranormales mejor documentados de la última década en nuestro país.


Entre los que estábamos en esa investigación en vivo, el pasado mes de Octubre, destacaban investigadores como Luis Mariano Fernández, Miguel Ángel Del Puerto, ex profeso para esta investigación Guillermo León, Nacho Ares o nuestra redactora Clara Tahoces. La tarde ya había comenzado con las distintas grabaciones de los anteriores con óptimos resultados, así la investigadora Clara Tahoces junto con Nacho Ares había podido recoger en su grabadora un buen número de psicofonías con extrañas voces de niños pidiendo ayuda en lastimeras peticiones que impresionaban a todo el que las oía, no fue lo único pues también se pudieron captar las extrañas formaciones esféricas luminosas de las que ya informó “Más Allá” en un número anterior. Por la noche se concentró un mayor número de participantes los cuales fueron también testigos de diferentes acontecimientos cuando menos anormales: se repitieron extraños ruidos de abrir y cerrar los cerrojos de las grandes ventanas que iluminan la casa, extrañas descargas de estática, bajadas de temperaturas y aumentos de humedad anormales, voces de “ninguna parte” que llamaban a algunos de los componentes de esta investigación, aportes, raps o lo más impresionante la experiencia vivida por Luis Mariano Fernández, un cámara y el investigador sevillano José Manuel García Bautista cuando en el transcurso de una entrevista fueron testigos directos de la muda presencia y frío paseo es un extraño volumen humano, neblinoso, por uno de los ciegos patios traseros de la última y encantada planta de “Viandas”… donde no había nadie salvo ellos tres. Posteriormente en otras grabaciones de audio y video se visionaron nuevas esferas de luz paseándose por las habitaciones, extraños sonidos captados por los mini-disc y nuevas psicofonías con las inquietantes voces infantiles que no provenían de ninguna parte… Sólo el pasado de esta casa nos puede desvelar su secreto presente y sólo es la casa la impenitente testigo de acontecimientos que se escapan a toda razón racional.



Quizás los datos obtenidos en una sesión de oui-ja tengan alguna significación pese a que no son el tipo de experiencia que solamos valorar .En aquella sesión se obtuvieron posibles pistas como alguien que falleció en ese mismo lugar a manos de un familiar sobre el año 1837 y que se llamaba “Olga” cuyas extrañas relaciones nos llevan a un incendio en el inmueble sobre 1800… Hoy sabemos que en el siglo XIX hubo un incendio en el inmueble y que junto al hoy famoso y encantado restaurante hay un colegio teresiano cuyos principales inquilinos son niños… Bajo “Viandas” y perteneciente al conjunto del Colegio se encuentra una cripta, una cripta bajo “Viandas” pero sin acceso desde el local… un punto ciego pero de sumo interés. Pero nuestro convencimiento es que en “Viandas” habita algo más que los vestigios de un solo ser, nuestras impresiones son que nos encontramos ante un caso que de inicialmente ser calificado por nosotros como de fantasmas o poltergeist (algo totalmente diferente) ha pasado a todo un caso de casa encantada en pleno corazón de Sevilla y es que en este lugar hay algo más…

Habría que retrotraerse a los inicios de esta investigación, cuando a comienzos del año 2003 la gerente del establecimiento nos comentaba las diferentes experiencias vividas por todos los empleados de “Viandas” muchos de los cuales abandonaron su puesto de trabajo al no soportar la convivencia con el repentino inquilino...

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El kilómetro 239 de la carretera maldita.



Muchas carreteras del mundo son tristemente conocidas por la cantidad de accidentes que en ellas ocurren, pero hay una en Alemania que va más allá, no solo por la cantidad de accidentes extraños e inexplicables que en ella ocurren , sino porque todos se producen en un mismo punto que para la gente del lugar esta maldito. El kilómetro 239.

Durante muchos años, los lugareños de las localidades alemanas de Bremen y Bremenrhaven, reclamaron a las autoridades una carretera decente que uniera las dos comarcas sustituyendo al antiguo y más que transitado camino existente.

En 1929, ese deseo se hizo realidad y se inauguró por fin la carretera, ahorrando mucho tiempo en desplazamientos de los vecinos de ambas localidades. La carretera más que moderna para la época y muy bien señalizada, rápidamente tuvo gran aceptación y mucho transito.

Pero algo pasaba. Los accidentes de tráfico comenzaron a sucederse de manera alarmante. Al principio se pensó que era por fallo humano, pero las buenas condiciones de la vía, y que en unos pocos meses la cifra de accidentes llegara a cien comenzó a desatar la alarma y se la empezó a llamar “carretera de la muerte”.

Pero el pánico llegaría después, cuando al seguir creciendo los accidentes, se comprobó que todos ocurrían en el mismo punto kilométrico, el kilómetro 239, lo que le valió el nombre de “carretera maldita”. Ese punto era un tramo de carretera recta perfectamente asfaltado y con gran visibilidad.



Las leyendas comenzaron a dispararse y mucha gente evitaba pasar por la carretera y daba largos rodeos, aun así, los accidentes seguían, y muchos testigos relataban a la policía que iban conduciendo con normalidad y al acercarse al kilómetro en cuestión, “una extraña sensación comenzaba a invadirlos, como si una fuerza misteriosa poseyera el coche sacándolo fuera de la carretera a pesar de agarrar el volante con fuerza”

Los campesinos del lugar comenzaron a creer con determinación que la carretera en ese punto estaba poseída e hicieron un exorcismo para alejar al supuesto demonio. Una de las historias locales es que desde ese día todos los aparatos de radio de la zona comenzaron a emitir extrañas interferencias.



La policía comenzó a investigar la zona, y al no encontrar nada anormal, presionados por la gente del lugar contrataron a un experto en sucesos paranormales llamado Carl Wehrs. Carl visitó la zona en busca de actividad magnética con una vara de acero en las manos, pues por la zona pasaba un río subterráneo y Carl achacaba este fenómeno a la fuerza magnética que el rió subterráneo despedía. Pero al llegar al km 239, la vara saltó de manera violenta de sus manos como si alguien la arrojara.

Carl buscó una solución. Enterró una caja de cobre junto a la carretera, con trozo de cobre en forma de estrella. La gente estaba segura que esa estrella era parte de algún conjuro para alejar el demonio que la carretera tenía, y lo cierto es que los accidentes cesaron de inmediato avivando aún más la leyenda del lugar.

Unos días después la caja fue desenterrada y los accidentes comenzaron de nuevo, por lo que las autoridades locales repitieron el proceso de enterrar la caja donde se cree que sigue aún, y desde entonces ningún extraño accidente se ha vuelto a producir en ese punto.

¿Esa caja contiene un conjuro como creen los habitantes de la zona que mantiene calmado al demonio que creen habita en ese punto o es un simple trozo de metal que mantiene el magnetismo de la zona a raya?. Un misterio que quizás nunca se desvele.

(NO HAY MUCHAS FOTOS)

Vysehrad, la colina embrujada de Praga

Si Praga es un baúl de arte e historia, la colina de Vysehrad es la llave de todos sus secretos. El diablo, san Lucas, san Longino, un cementerio vivo, treinta y cuatro fantasmas, y mil leyendas más que forman parte de la más enraizada tradición del país… La mítica princesa pagana, Libuse, hija del padre de la patria checa, Cech, eligió una colina sobre la que se divisa el río Moldava y lanzó una profecía que perdura aún entre la tierra y el cielo de la eterna Praga: “Aquí nacerá una ciudad cuya fama y gloria llegará hasta las estrellas”. Así fue y así lo cuentan las leyendas checas. Pero en realidad, entre aquellas rocas, nació también uno de los lugares más enigmáticos y simbólicos que hay en toda Europa: Vysehrad. Quizá sea difícil entender la historia de este lugar sin pasear entre sus calles y árboles, sin divisar su iglesia negra y su “jardín” de tumbas, pero se trata del decorado adecuado para divagar entre los dos mundos. Libuse, el inicio de esta historia, marcó el enclave de una fortaleza que ha sido testigo de luchas de poder, morada de monarcas y escenario de cruentas batallas en las que el objetivo era asegurar el control de un bastión estratégico en las guerras checas.



La muerte se ha abierto paso entre sus murallas y ha dado lugar a diferentes leyendas. Cuentan que en lo que parecen ser los restos de una atalaya medieval, conocida como el Baño de Libuse, era donde la princesa alternaba con sus amantes, que una vez usados eran arrojados al río. Dicen también que entre sus rocas duerme un ejército de hidalgos que volverá de nuevo a la vida portando sus armas cuando la nación checa esté en peligro. Una vez al año, un león sale de la roca y lanza un fuerte rugido a modo de advertencia sobre la necesidad de auxilio. Al no recibir respuesta, el animal vuelve a su sueño eterno y con él, el ejército de hidalgos que, entre otros, está integrado por todos aquellos que perecieron debajo de la enigmática roca, ahogados en el Moldava.



No es la única leyenda que habla de espectros en este lugar. Exactamente son treinta y cuatro los fantasmas que dicen que moran en la fortaleza. Muchos escritores checos han escrito sobre estos relatos que forman parte de la cultura de la ciudad. Popelka Biliánova, editó un libro que se titula Los cuentos de Vysehrad. Nadie conoce como ella los secretos de la colina, ya que en su tiempo libre subía a su cementerio a cuidar y deambular entre sus tumbas. Su extraño carácter, dicen, quedó plasmado en sus relatos. De entre los treinta y cuatro espectros de la colina, los checos hablan de veinte damas blancas, entre ellas la princesa Libuse.



Se aparecen en lo que era el palacio de los reyes. Un horticultor fue el primero en verlas, junto a sus hortalizas, andando sobre ellas. A la mañana siguiente, todas las plantas estaban con los tallos aplastados sin que nunca más volvieran a erguirse. La Doncella Negra es otro de los fantasmas que se dice que habita Vysehrad. Junto a los restos de la muralla de Spicka, la figura es vista y escuchada. Se dice que gime y solloza, pero además, exhala un aliento helador que hace que a su lado tampoco crezcan las plantas. La imagen más terrorífica de los fantasmas de la fortaleza es la de perros negros e ígneos. Nueve dicen que se aparecen entre sus calles. El más conocido es un can negro con una cadena de fuego que se desboca cuando la noche cae sobre Vysehrad y corre desde la rotonda de san Martín –antigua ermita– a la Puerta de Ladrillos. Su última visión, cuando desaparece, es ya convertido en una gran bola de fuego. Otra leyenda nos habla de un perro negro y de enormes ojos de fuego como guardián de un desconocido tesoro. Pero la más inverosímil de las imágenes es la de un can sin cabeza que acompaña a una carroza tirada por caballos sin cabeza y que dirige un cochero también sin cabeza. La narración asegura que a esta carroza infernal se la ve rodando sobre las murallas de la fortaleza. No acaba aquí la increíble historia espectral de la colina: dos arquitectos que fueron allí ahorcados intentan estrangular a los transeúntes que divisan; una rosa blanca, plantada entre sus jardines, es una sentencia de muerte: quien la encuentre y la toque, fallecerá; un baile de esqueletos se produce algunas noches junto a la rotonda de san Martín; un mayor francés merodea el castillo desde los tiempos de la ocupación gala –en 1742–. Todos estos espectros forman parte del universo del más allá que es Vysehrad.



La columna del diablo Frente a la iglesia de san Pedro y san Pablo, en el jardín de Karlach, se halla partida en tres trozos la conocida como columna del diablo –antes estuvo colocada en el propio templo y después en el cementerio que lo orilla–. Es un símbolo en el que se escenifica la guerra entre lo cristiano y lo pagano. Su origen, que no está definido, habla de que pudo ser soporte de la antigua iglesia citada –siglos XI y XII–, hasta que en 1503 se derrumbó dentro del edificio y quedó como reliquia. Otras teorías creen que la columna era un antiguo medidor de tiempo o pudo ser una picota medieval. Esta explicación entronca con lo que algunos historiadores opinan que es el inicio de Vysehrad: al llegar los eslavos a la colina encontraron restos de un poblado celta en el que se había construido un medidor de tiempo a través de grandes columnas. Sin embargo, la columna del diablo es otro episodio de misterio. Dicen que un poseso al que hubo que hacer un exorcismo sacó de su cuerpo un demonio, llamado Zardan, que reconoció que él había traído la columna desde Roma. Y es que el maligno apostó con un sacerdote de Vysehrad que era capaz de traer una columna de la basílica de san Pedro antes de que éste concluyera una misa. El cura, que contó con la ayuda del citado apóstol, consiguió que el diablo perdiera la apuesta, por lo que la arrojó con fuerza y la partió en tres. Dentro del templo hay un cuadro de origen gótico que escenifica la leyenda.



Y si de cuadros hablamos, en san Pedro y san Pablo hubo una pintura de mayor relevancia aún: Nuestra Señora de las Lluvias, que es una obra del siglo XV. El cuadro original, que se expone en la Galeria Nacional y que anteriormente estuvo colgado de las paredes de una iglesia que está debajo de Vysehrad, El Acatamiento de Nuestra Señora, representa a la Virgen amamantando al Niño Jesús. Su padre, su pintor, dicen que es el apóstol san Lucas. Otros le dan un origen menos relevante y apuntan a un cuadro pintado en Italia en el siglo XIV y traído después a Bohemia. Sea o no verdad la historia de san Lucas, la pintura fue venerada por miles de checos. Después de la Guerra de los Treinta Años (1648) y en pleno periodo de recatolización, el pueblo consideró que la pintura era milagrosa. Peregrinos de toda Chequia acudían hasta la iglesia a pedir protección a la Virgen. Especialmente, el pueblo suplicaba para que cayera lluvia y hubiera buenas cosechas, de ahí su nombre. El emperador José II acabó con esta tradición después de más de un siglo de culto y prohibió que se continuara la milagrosa procesión. El sarcófago y el cementerio Un sarcófago que se conserva bajo un altar de la imponente iglesia de Vysehrad es otro enigma más de este lugar. El sarcófago de san Longino fue traído a Praga por el emperador Carlos IV. Otros dicen que proviene de la bóveda romana no conservada de la última etapa de los premislitas. El hecho es que en 1420 los husitas saquearon el castillo y sacaron el sarcófago del templo para arrojarlo al río Moldava. Dicen que el cuerpo del santo se hundió en las profundidades, mientras que el ataúd quedó flotando sobre las aguas.



Desdicha e infortunio fue el destino de los que cometieron tal barbaridad. No pararon de ocurrir graves desgracias a todos los que intervinieron en el ultraje hasta que el sarcófago volvió a su enclave. Pero, aunque el ataúd de san Longino ocupa un lugar preferente en la historia de Vysehrad, nada en este lugar sería igual sin su cementerio. Allí están enterrados importantes artistas y científicos de la historia de la República Checa, como el arqueólogo Václav Krolmus, la escritora Bozena Nemcová, y los poetas Vitezslav Halek y Jan Neruda, entre otros. Allí murieron, por ejemplo, muchos jesuitas que trataban a leprosos. Allí, la muerte se convierte en prosa negra. Lo hace a través de un jardín de mármol, en el que cada tumba o nicho es un trozo de tiempo detenido, una imagen, un pensamiento. Pasear por Vysehrad es distinto. Una iglesia alta y negra al fondo; decenas de bellas y extrañas esculturas que simbolizan la muerte a sus pies. Dos manos gigantes y retorcidas, una especie de duende sin sujeción o una alegórica muerte con capucha y sin rostro, son algunas de las tumbas del cementerio. Increíble lugar en el que toda la magia de la colina que se convirtió en fortaleza adquiere sentido.

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