InicioParanormalCivilización Z. Parte 2.
Hola hola amigos taringueros. Hoy he venido a traerles la segunda parte de mi historia de zombies. Espero que sea de su agrado y recuerden que cualquier comentario, duda, sugerencia y/o queja serán recibidas y tomadas en cuenta. Si les gusta síganme y esperen a la continuación,y si quieren, dejen puntos. Recuerden que cualquier comentario que negativo que sea ofensivo junto a los comentarios sin sentido alguno, serán eliminados. Sin nada más que decir, aquí está la historia:
Día 4.
-¿Qué es ese sonido? Mejor iré a ver.
Antes de bajar se puso ropas más adecuadas y agarró un revólver calibre .38 y la escopeta de corredera. Se enfundó el revólver y llevaba la escopeta en mano. Agarró sus llaves de la casa y salió a ver qué pasaba. Cuál fue su sorpresa al encontrarse a un joven de su edad aproximadamente en medio de la calle defendiéndose de los zombies con un rifle de aire de un solo tiro.
-¡Oye tú, necesito ayuda!
-¡Espera!
Lucio con la escopeta empezó a dispararle a los zombies en la cabeza. Se acabo los 4 cartuchos y tuvo que recargar.
-¡Rápido que me comen!
Justo cuando metió el último cartucho ya era muy tarde. Un no muerto le había llegado por la espalda al joven y lo había mordido en el cuello, derribándolo dejando paso a otros zombies para tomar un trozo de él.
-¡Ayuda, ayuda!
-Mierda…
Eran como 8 zombies y los mató con la escopeta, luego la dejo en el suelo y desenfundó el revólver y abrió fuego a las cabezas. Habían muerto todos pero el chico presentaba varias mordeduras y era imposible hacerle una amputación para evitar la extensión de la infección.
-Ayuda, ayúdame…
-Lo siento, tengo que acabarte.
-No, por favor, quiero vivir, quiero vivir…
Empezando a lagrimar, Lucio dijo:
-Lo siento, no tengo otra opción.
-No…
Pulso el martillo del revólver y le disparó en la cabeza. Examinó el cadáver y encontró una caja de 250 diábolos, además de llevarse el rifle. Se puso la escopeta en la espalda y se fue con lo que obtuvo de aquella tragedia.
Ya en casa, puso el rifle y los diábolos junto a la puerta de madera en caso de emergencia. Dejo la escopeta en un sillón y se fue a desayunar. Agarró un pan y le puso cajeta, con un vaso de leche. En lo que comía, abrió su revólver y le recargó.
-Será mejor que lo tenga conmigo todo el tiempo, por si acaso.
No podía dejar de pensar en aquel pobre diablo que había muerto, así que se le ocurrió una idea para alejar a los muertos. Fue con el revólver en mano y saco algo de cuerda que había guardado. Fue a por el cadáver, le puso la soga al cuello y lo colgó al árbol de una casa alejada como por 4 cuadras de distancia de la suya, para usarlo como cebo distractor. Regresó a su casa y se preparó para ir a las gasolineras.
-¿Cómo podre irme de manera rápida y silenciosa? ¡Ya sé, mi bicicleta!
Fue a por su bicicleta que tenía guardada. Checó las ruedas y la sacó de la casa. Le puso segura a la puerta y fue con su revólver, un ligero rifle calibre .22 con un cargador de 15 balas, municiones, un machete, más un par de bidones de 20 litros cada uno para la gasolina amarrados a la bicicleta.
Tardó como media hora en llegar a la primera gasolinera. Calculó que era como medio día y se puso a examinar las máquinas dispensadoras.
-Vacía, vacía, vacía, vacía, al fin algo de combustible.
A duras penas pudo llenar uno de los bidones y se fue. Pudo ver a lo lejos que en un hotel se veían los huéspedes no muertos deambulando por el edificio. Se fue a la siguiente bicicleta que quedaba como a 5 minutos. Ya llegando pudo ver, que el empleado estaba deambulando por ahí. Se bajó de la bici y con el machete le cortó la cabeza. Viendo que la cabeza seguía viva, le clavó el machete en la cabeza.
-¿Qué acaso ustedes nunca mueren cabrones?
Se fue a las máquinas y empezó a examinarlas.
-Bueno aquí hay un poco más para el otro bote.
Ya cuando estaban llenos ambos volvió a su casa. Tardó como una hora, porque tuvo que eliminar a algunos zombies que estorbaban. Llegó y cerró la puerta. Como era muy tarde mejor se fue a dormir, no sin antes asegurar todos los accesos al edificio.

Día 5.

-Hola, ¿hay alguien ahí?...
-¿Mamá, papá, son ustedes?...
-¡No, no se vayan!...
-¿Luis? ¡Luis, oye por acá hermano!...
-No te vayas…
-¿Dónde están todos?...
-¿Amigos? ¡Amigos!
-¡No, amigos, no se vayan, no, por favor, no!
-¡No!...

Lucio se despertó empapado en sudor.
-Solo fue un sueño, solo un sueño. ¿Dónde estarán?

Mientras tanto en Tehuacán, Puebla…

-¡Luis Juan, Luis Martín, rápido, despierten, tienen que venir!
-¿Qué pasa mamá?
-Es importante, vamos.
-Atención refugiados, por cuestiones de seguridad hoy al mediodía ustedes serán evacuados. Los infectados se incrementan por decenas día por día y es más difícil eliminarlos. Empiecen a empacar sus cosas, que partimos en 3 horas.

-¿Qué? No puede ser… mierda.
-Lucio, ¿dónde estás hijo?
-¡Eloísa, apúrate, se nos acaba el tiempo!

Córdoba, Veracruz.
-¡Fernanda, corre, ahí vienen!
-¡Ahí voy Grecia, esperen, aún no cierren!
-Carlos, Enrique, vengan con los bates, tenemos un quinteto de ellos.
-Ahí vamos Grecia, cambio y fuera.

Un par de personas, salieron enmascarados y con bates de beisbol con clavos. Se acercaron a los no muertos y con golpes a las cabezas de los zombies los mataron.
-Bien hecho, vamos todos de vuelta.
-Que buena idea fue la de usar la escuela como fuerte.
-¡Alguien vaya por los tubos y el rifle de aire, hay zombies en las rejas!- Gritó Enrique.
-¿Ha habido algún intento de comunicación por parte de otros sobrevivientes?
-Nada, Fer, creo que somos los únicos en toda la ciudad.
-No, no puede ser, hay alguien más allá afuera, esperando.
-Que mal que solo evacuaron Fortín y Orizaba, y solo algunas áreas, las colonias y fraccionamientos no fueron evacuados, pudimos habernos ido con los militares.
-Puede ser, puede ser. Pero ahora tenemos otras cosas que hacer.
-¿Habrá alguien afuera?

Fortín, Veracruz.
-Mejor me preparo, parto mañana por la mañana. A terminar algunas cosas por si acaso.
Lucio bajó y terminó de empacar. Dieron las 3 de la tarde y fue a comer. Terminó de comer y cuando eran como las 5 de la tarde escuchó algo afuera. Agarró la escopeta de corredera, una lámpara ya que estaba un poco opaco y un machete y salió a investigar.
-Hola, alguien ahí.- Se asomó por una esquina para ver había. Vio a alguien con un fusil AK-47 en mano y un revólver enfundado.
-Soltó y escondió sus armas. Menos el revólver que se lo escondió bajo la camisa y el cuchillo que se lo escondió en el calcetín.
-Hola, oye…
El individuo abrió fuego contra Lucio pero este previó ese ataque y se lanzó al suelo. Desenfundó el revólver y vació todas las balas en el pecho del individuo. Se acercó al cuerpo para ver si efectivamente había muerto. Empezó a examinar que traía. Una pistola Python .357 y el rifle junto a 5 cargadores para el rifle y una caja de 100 balas para el revólver en su mochila, también una botella de agua sin abrir y un poco de marihuana.
-Debió ser narcotraficante. Mejor dejo la droga, no quiero volverme adicto en medio de este caos. *Suspiro* Rayos…
Una bala le había dado en la pantorrilla, se apresuró y entró a la casa. Desinfectó la herida con alcohol y con una de las pinzas para agarrar órganos, sin anestesia, sacó la bala.
-¡Carajo, duele!
Cuando sacó el proyectil se hizo un torniquete para evitar un posible desangre. Podía caminar, pero cojeando.
-Bueno, tan siquiera estoy vivo. Ojalá que me dé tiempo para irme. Ay, si que duele.
Se fue a su casa y llevo el cuerpo a un terreno baldío alejado para usarlo cebo distractor para los zombies.
-Debo de seguir preparando las cosas, debo apresurarme, me queda poco, tiempo.
Lucio empezaba a dormirse por todo lo que pasó.
-No debo dormirme, no debo dormirme, el refugio, mis padres, mi hermano, no…
Pero fue inútil su esfuerzo de mantenerse en pie y cayó dormido en uno de los sillones cercanos a la puerta al garaje, cuando iba a terminar de empacar.

Día 6.
-¿Qué pasó, qué paso? ¿Sigo vivo, estoy entero? ¿Qué hora es?
Cuando recuperó su percepción de la realidad, miró su reloj digital de muñeca.
-12 de la tarde. Mierda, el refugio será abandonado mañana. Debo de terminar, pero primero tengo que desayunar.
Encontró un viejo radio que tenía por ahí en el comedor, le puso pilas y lo encendió. Paso de señal en señal por F.M., nada, luego A.M., ya cuando se estaba a punto de rendirse, escuchó una voz.
-Esto es una grabación. Hola, si hay alguien ahí, soy el general Rodríguez, del refugio en Tehuacán, Puebla. El refugio fue evacuado ayer, debido a ciertas complicaciones con los infectados. No se registraron bajas durante el desalojo del refugio. Hemos partido en un convoy que se ha divido por varias zonas a través de toda la República Mexicana. Si usted sigue en su vivienda y no ha sido evacuado, los refugios se encuentran en:
- La Paz, Baja California Sur.
- Mexicali, Baja California.
- Mérida, Yucatán.
- Chetumal, Quintana Roo.
- Campeche, Campeche.
Eso ha sido todo… Esto es una grabación…

-¡Mierda, mierda, mierda! ¡Carajos, maldita sea! ¡Ahora, que se supone qué haga! ¡Me lleva la…! Calmado, calmado, tengo que tranquilizarme, debe de haber una solución. Estoy seguro que algo se puede hacer. Mejor sigo buscando por la radio, quizás haya alguien más por ahí, debe de haberlo.
Y Lucio siguió cambiando de frecuencia, así todo el día, frecuencia tras frecuencia, ya al final del día se le agotaron las pilas y tuvo que irse. Ya eran como las 7 de la noche.
-Carajo, ya empieza a anochecer, será mejor que me prepare y vuelva a encerrar la casa. Iré a buscar unas pilas, ¿dónde estará la linterna?
Aunque aún había luz, él debía buscar por los lugares más oscuros de su casa para encontrar unas pilas.
-Demonios, creo que no hay aquí. Un momento, debe de haber en la veterinaria. Aunque ya es muy tarde, mejor me esperaré a mañana en la mañana para ir por las baterías.
Dieron las 9 de la noche y Lucio se fue a dormir, no sin antes haber asegurado todos los accesos de la casa.

Mientras en la escuela…
-¡Atención todos, es hora de dormir, vuelvan a los a los salones!- Gritó Enrique.
-¡Ya escucharon, de vuelta a los edificios, recuerden asegurar las ventanas y puertas de las aulas!- Le acompañó Carlos. En otra parte de la escuela, en la dirección estaban Grecia y Fernanda conversando.
-Estamos peor cada día Grecia, no creo que podamos aguantar más en estas condiciones. Necesitamos armas, armas de verdad, cuchillos, machetes o algo así. Y si se puede, armas de fuego. ¿Tú padre era cazador, no es así?
-Era, pero recuerda que cuando esas cosas llegaron tuve que huir, deje todo atrás… hasta a mi familia. Además, tienes que tomar en cuenta, que, a pesar de que mi casa está a poca distancia de dónde estamos, esa zona se encuentra en abundancia de estas cosas.
-Cierto, pero también debes de tomar en cuenta que se nos empiezan a acabar los suministros. A pesar de que somos como 30 personas y nos racionamos la comida y el agua, los suministros no bastan, la reserva está a punto de agotarse. Dentro de un par de días, sino menos, estaremos en crisis. Con lo que pudimos traernos de nuestros hogares, no basta, entiende. Necesitamos esas armas para ir por comida.
-Lo sé, lo sé. Pero entiende, es muy peligroso, ¿no te acuerdas que ayer casi morimos por apenas un par de botellas de agua y una lata de salchichas? Debe de haber una manera de solucionarlo.
-Oigan, será mejor que duerman, mañana nos espera un largo día.-Dijo Martín, otro miembro de la comunidad que vigila la escuela.
-Ya vamos, ya vamos, Dios mío, que desesperado.- Replicó Grecia. Martín se fue y ellas apagaron todo y se durmieron
-Necesitamos un milagro.- Dijo Fernanda.

En algún lugar de Tabasco…
-Atención todos, dentro de unas pocas horas llegaremos a Campeche. No desesperen. Llegaremos aproximadamente mañana por la noche, sino sufrimos ninguna dificultad.-
-Será mejor que durmamos, hay que descansar.- Dijo Eloísa.
-Tienes razón, Luis duérmete.-Dijo su esposo.
-Ya voy, ya voy.-Entre quejidos afirmó el hermano de Lucio.
-¡Sargento, tenemos un problema!
-¿Qué pasa cabo?
-Camino bloqueado.
-¿Pero de qué?
-Mírelo usted mismo.
-Oh, mierda.- Enfrente de ellos, había una multitud de no muertos.
-¡Soldados, preparen las armas, va a haber un gran tiroteo!
-¡Sargento, ¿qué pasa?!- Preguntó Luis.
-Barrera de infectados, hijo, mejor tápense los oídos, esto va a hacer mucho ruido.
Luis se fue y les dijo las instrucciones a todos. Y entonces se escucharon unas órdenes y después varios disparos. Mientras tanto todos intentaban dormir.
-¡Vamos, vamos, acaben con esos bastardos…!

Eso ha sido todo por hoy amigos, espero les haya gustado. Esta es la parte 1 si es la primera vez que leen mi historia:

Eso es todo, hasta la vista.
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