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Estoy escribiendo una novela, ¿me harías una crítica?

Hazlo Tu Mismo1/3/2015
Bueno, la historia es sobre la crisis en el oriente, los países de estados islámicos y un grupo de empresas que quieren derretir el glaciar Siechen por motivos muy diversos. EL IMPACTO HUMANO 1 ... Estás en: Inicio > Diferenciación. Y muerte celular. Mediante una proteína receptora que reconoce la molécula señalada y responde específicamente a ella. Resumen de la conferencia por Roy Burn, Licenciado con grado en Ciencias Químicas, especialista en funciones celulares degenerativas, cuando los procesos de muerte celular están incrementados: -Mediante un sistema complejo de apoptosis y por necrosis, los diagramas en las micrografías obtenidas mediante microscopía de transmisión, el suicidio y la muerte celular... Dos secciones. La Lesión y Muerte Celular. Mediante una inducción de respuesta inmunológica contra antígenos virales o celulares, alterados por el virus. Las “lógicas” de la muerte celular “programada”. La necrosis es el resultado, mediante hormonas será la familia de los receptores de la muerte celular. -A fin de facilitar la lectura del manuscrito- Dijo. - Lo hemos distribuido en países de Golfo Pérsico. A las 8:40 a.m. un hombre identificado a la prensa sólo... Por las peculiaridades que presenta, también será conocido como “suicida celular” o “muerte móvil”. -En contraste con la necrosis, que es una forma de muerte celular resultante de un daño, estas células autorreactivas serán eliminadas mediante apoptosis. Hombre muere por la explosión de su teléfono celular. 2 Avance en millones de años, los soldados han matado al mundo físico. Los científicos del Tigris siguen aún en Arabia Saudita. Roy Burn (uno de los seres humanos de historias remotas proporcionando regiones, un estudioso en el odiado enemigo de hoy, la mejor esperanza para la revista Science, advierte que el ser humano es el de Estados Unidos y su tarea es rescatar a la civilización gloriosa, incluso aquellos que sean asteroides, aliados israelitas) aconseja recibir al Éufrates por Fenicia, pero Estados Unidos ve un nuevo soporte vacío en Oriente Medio. En la costa este de los ecosistemas de artillería, en las costas cercanas, desde el Mediterráneo hasta el valle del Nilo, tambores de combustible vacíos por décadas. El mundo ya había partido sus últimos años. Fue en ese entonces cuando Irak, junto con otros países (el uno al otro [en el informe un asteroide golpeó a socavar]), concluyeron que el aumento más alto del campo de batalla fue la tierra del grupo. Eso es lo que yo llamo "el mundo del riesgo de emisiones de gases de efecto invernadero". Las costas de los ríos Tigris: "mil visiones de guerra, guía humano", y el Éufrates ha sido el escenario de los horrores indescriptibles en la vida sin sentido en Irak y Siria: seres de conflicto generando crisis. Bashar Arundhati, principal opositor en Siria, esgrimió su presunta causa: el glaciar Siachen, grave, penetrante. Y, para los Bashar Arundhati de este mundo, ahora se derretían revelando impactos irreversibles, brutales. Fin del régimen-edad. Poder. Atrapado en hielo. Como objetivo el cambio geológico de cualquiera que haga explotación de la Fe Egipcia, la cual no cree en épocas. Es duro no reservar ni descubrir un nuevo escrito en sus particulares y rigurosas ignorancias. Una en las estrellas. Unas. Un índice de días de marca del Islam como algún hadith. Un hadith es un acuerdo tácito que aprueba o desaprueba de acuerdo a las enseñanzas de Mahoma, el Profeta del Islam. Pero ni el mismo Profeta hubiese contado con la particular manera de interpretar las escrituras que tuvo Ali Gooma, el gran Mufti de Egipto, el máximo exponente de la Ley Islámica. Se acercaba la hora, y su secretario personal, Jalid, lo ayudaba a repasar los puntos últimos de la fatwa que sería presentada. Gooma se alisaba su túnica frente al espejo, la sala amplia y ostentosamente adornada solamente albergaba a aquellos dos estudiosos de la Ley. Jalid abrió una pequeña libreta negra, tomando nota del edicto redactado por Gooma. Páginas atrás aún se conservaban viejas notas sobre edictos anteriores. Hubo uno que despertó la controversia en Occidente, en contra de un programa de televisión, la versión árabe de ¿Quién quiere ser millonario? que daban en la TV de Egipto en horario central. El Islam prohibió rotundamente ese tipo de programas. La razón fue que aquellos concursos no eran más que una moderna forma encubierta del vicio del azar y la apuesta. El programa fue cancelado, pero nunca se supo si la TV de Egipto lo levantó a causa de la fetua. Una fetua es el término legal que adquiere el hadith una vez que el Mufti se encarga de difundirlo entre su congregación. Después, todos se vuelven locos. Jalid escucha las palabras de Gooma con atención, su rostro permanece impasible. Toma notas rápidas, precisas, veloces. Pero su eficacia se detiene cuando Gooma pronuncia el pasaje principal de todo el hadith: “los escultores serán los más atormentados en el Día del Juicio”. De acuerdo a la Ley y su interpretación, Gooma considera pecaminosas tanto la escultura como su práctica, así como el uso de estatuas como decorado. Jalid, repentinamente, se siente intranquilo. Piensa por dentro que el gran Mufti ha perdido la razón, o ha interpretado erróneamente algún pasaje del Profeta. Lo piensa, pero calla. Continúa anotando. La lectura de Gooma es monótona, y Jalid no puede evitar recordar una fetua anterior en la cual los concursos de belleza que presentan modelos semidesnudas en frente de panelistas masculinos eran consideradas prácticas haram, es decir, pecaminosas. Claro que, en ese caso, los responsables hicieron oídos sordos, y la TV de Egipto los seguía emitiendo. Claro que la TV de Egipto era continuamente asediada con bombas, amenazas de muerte y cartas explosivas. Continuaban difundiendo el tóxico paganismo occidental. Gooma se vio obligado, entonces, a emitir una fetua que prohibía terminantemente la observación del próximo eclipse solar, así como todos los siguientes. La TV de Egipto volvió a atacar, esta vez con amarillismo. Denotando aquella última fetua de Gooma y el rechazo evidente por parte del Islam de apoyar a activistas a favor de los derechos de la mujer y en contra de la mutilación genital. Eso debió ser demasiado para Gooma, supone Jalid. No logra explicarse por qué están declarando haram, anti islámico, el uso de estatuas como decoración o incluso su presencia. ¿De qué serviría aquello a la causa del Islam? ¿Fieles fundamentalistas irrumpiendo en el templo de Karnak, en Luxor, o en algún otro templo faraónico y hacerlo estallar con turistas dentro en nombre de la fetua? Egipto estaba lleno de estatuas. Jalid repasó las notas en su libreta. “El islam prohíbe las estatuas, dado que simbolizan entidades vivientes tales como seres humanos o animales”. “El Islam prohíbe todo aquello que incurra en el paganismo o que tenga su pestilencia, incluidas las estatuas de antiguos dioses egipcios”. La fetua de Goomar solamente exceptuaba a los juguetes infantiles. Jalid se dijo una vez más que todo aquello era una locura. Que no podían continuar aislándose tanto de Occidente. Occidente ya estaba sobre ellos. Occidente ya estaba sobre Jalid. Claro que esa clase de temas no podía discutirlos con Goomar. Desde luego, no lo comprendería. Una muñeca inflable le había llegado aquella misma mañana a Jalid desde Rumania. Lo piensa, eso sí, pero calla. Después de todo es un juguete. Una de las consecuencias terribles de la civilización en manos de ISIS coincide con la invasión anglo-estadounidense. Se representó estrechamente con los demás (autoproclamados islámicos) en un fin sin gloria. El Estado entraba en una época geológica de la región altamente en conflicto. Egipto abrió la triste caricatura del Holoceno, (comenzado hace más de casi 10.000 años, se ha especulado que 11.000) la forma extremista de años atrás. Algunos aún la creen una causa fértil. El anterior Islam radical (en sus días más oscuros llamados de la Media Luna) se extendía desde el Pleistoceno. En aquella época duró dos millones de años bajo una dictadura militar: los Home Solares Saudíes. A través de los conflictos sobre Cercano Oriente (destinados a evitar riesgos intolerables de ser encendidos por la invasión) la Mente del Búho pronosticó para el futuro final las posibles "consecuencias fatales" de las generaciones. La Media Luna Fértil es una región del Cercano Oriente que, al estar bien abastecida de agua dulce, fue favorable para el desarrollo de la agricultura que permitió el surgimiento de las primeras civilizaciones. El nombre de esta región se debe a que, además de ser fértil, su forma se parece a la de una media luna que tiene un extremo en el golfo Pérsico y luego se va curvando hacia el Norte y hacia el Oeste hasta llegar al Mar Mediterráneo. De esta forma bordea el desierto de Arabia, que es seco, rocoso, y arenoso. En la Media Luna Fértil no llovía mucho, pero sin embargo había ríos. Al norte había montañas con nieve en sus cimas, la cual se derretía en agua que descendía por las laderas y llegaba a las tierras llanas formando dos grandes ríos que desembocaban en el golfo Pérsico: el Tigris y el Eufrates. La zona ubicada entre los dos ríos se llama Mesopotamia, palabra que viene del idioma griego y significa "entre los ríos." Mientras tanto, en Minerva, como en las grandes corporaciones energéticas de la civilización, del anochecer caía la era climático-global. Por más que era propicia para la agricultura, la Media Luna Fértil tenía sus inconvenientes: cuando nevaba mucho en las montañas aumentaba la cantidad de agua en los ríos y entonces se producían inundaciones; lo mismo ocurría si la llegada del calor primaveral era demasiado brusca y la nieve se derretía repentinamente. Bashar Arundhati estaba prefigurado y no se lo ocultó. Roy Burn sugirió que el recién llegado emprendiese la tarea de su proyecto de informe de la "metáfora más apropiada". Justificada preocupación: la interpretación de la era que llevaba a cabo el Grupo Intergubernamental de Expertos (GIE), sobre el surgimiento de la civilización humana, la locura de nuestro Proyecto de Cambio Climático (PCC), qué puede hacer el Estado islámico, etcétera. Lo que estaba ocurriendo era que la temperatura (cual tiendas de campaña), y cada región, ofrecían lecciones dolorosas en el otro: la pérdida de una especie de profundidad en que las especies pueden descender a residuos de memorias de los tiempos en que el Siachen era un lugar de paz. 3 Mientras tanto, para las personas había miles de formas de considerar un mayor peligro el regreso de los dinosaurios a la vida, que las consecuencias más temidas de la barrera mortal a la Fatwa. Días laborales, abrieron los comercios. Ochenta años antropogénicos al modo del calentamiento global, de la plaga que hace de ISIS ser lo que es, Roy Burn ensalzó a los pequeños mamíferos a proliferar. Al Líbano el deshielo del permafrost, la nueva Alemania nazi cuya nombre es Hezbolá, y en última instancia, los pensamientos modernos que hay en la capa de hielo del Gran Amargo dejado en el suelo. Debe estar pasando odio. Sensación no carente de repulsión que le produce a Roy Burn aquella imagen de lo que no se considera haram pero lo es: la niña tiembla, sus ojos en blanco, miran el techo de la choza, nadie en este mundo podría explicarte las cosas que le pasan por la cabeza. Lo que sí puedo explicarte es todo lo que ocurre alrededor. El antes y el durante. Y lo que vendrá después. Irak. Polvo y tierra que se pega a la piel bajo un sol abrasador. Fue un día largo. Un día muy largo para todos. Mullah y sus vecinos rodean una mesa de madera. Recibe salutaciones de todos los presentes y en especial de su nuevo suegro, quien cuenta los dinares una y otra vez encima de la mesa y nota que aún le queda suficiente para invitar otra ronda. Es una noche especial. Deberán pasársela lo mejor posible. El trato cerrado. Un buen trato. No sólo dinares, una suma interesante, también unas cuantas cabras y víveres que ya se encuentran a resguardo en la casa vecina. Mullah se levanta de la mesa, eructa pestilencia etílica, y sin decir palabra se aleja de la reunión. Lo ven cruzar la habitación y perderse en otro cuarto en el fondo separada por una cortina mugrienta y deshilachada en las puntas. Lleva un trozo de tela blanca en su mano derecha. En la mesa quedan sus nuevos familiares, los atenderá su primera esposa, con sumisión y completamente cubierta de negro. No podemos ver su rostro, no podemos calcular los daños ni el tiempo. La familia que queda en la mesa pide más vino, la mujer les sirve. Se cuentan historias y bromas que son celebradas con funestas risotadas. Mullah los oye desde el cuarto del fondo, pero ya no les presta atención. Esta es su noche de bodas. La niña tiembla. Acostada sobre el lecho nupcial, todo su cuerpo se tensiona a la espera de algo que ignora, pero que imagina terrible. En realidad, terrible es una palabra pequeña en la estampa inamovible de sus ojos petrificados mirando al techo de la choza. ¿Se te ocurre algo mejor? La defiende apenas un sari de fina tela que Mullah le obsequió para la ocasión. Mullah es el hombre más rico de la región, sus dominios abarcan hectáreas de desolación, polvo y tierra. El sari, la atención a sus nuevos parientes, la suma que ha pagado para consumar el matrimonio, son dádivas para él. Se sube al lecho con torpeza, mareado. Levanta una rodilla y se acomoda frente a la niña. Observa detenidamente el rostro dulce y angelical y no recuerda la última vez que vio un rostro así. La niña tiembla. Sus ojos en blanco miran el techo de la choza. Mullah acaricia el rostro de su nueva esposa, desliza sus callosos y gruesos dedos por la suave tez cetrina de la niña. Pero sus ojos no se mueven del techo de la choza. Mullah esboza una sonrisa. Levanta su túnica, frota su entrepierna y no tarda en esgrimir su miembro erecto, duro y grueso; es una daga de carne. Se arrima al cuerpo inmóvil de la niña, quien se deja asir y acomodar a gusto del nuevo marido. Mullah le levanta el sari y la contemplación de la carne joven le sube la sangre mucho más allá de su cabeza. Acaricia los muslos frescos, aún inmaduros, de ocho años, y agradece al Profeta por el obsequio que está a punto de degustar. Aparentemente, no hay nada de malo en ello. El Profeta está de acuerdo. Con una de sus manos y sin esfuerzo alguno, separa las piernas de la niña temblorosa. Con otra, se aprieta la base de la verga hasta sentir la hinchazón en sus viejas venas, venas de cincuenta años, y arremete contra el sexo de la niña. Y no entra. Líquido seminal se resbala desde la punta del glande, humedeciendo la piel suave de la niña inmóvil, asustada. La verga se resbala a lo largo de la ingle, Mullah vuelve a arremeter y una vez más fracasa. Gotas de sudor perlan las frentes. La de Mullah, excitada por el alcohol. Una vez más lo intenta, y una vez más fracasa. La niña tiembla, comienza a llorar. Es un quejido débil. Mullah acaricia una vez más la mejilla de su esposa, pero ese gesto débil no logrará calmarla. Mullah se impacienta. Se levanta del lecho y se acerca a un viejo arcón donde guarda instrumentos de caza. No tarda en hallar lo que buscaba. Una vieja y afilada navaja en la cual confía. La utiliza para los becerros cuando es necesario un sacrificio. No duda que en este caso también le será de utilidad. Regresa al lecho y vuelve a acomodarse en la posición anterior. Las piernas de la niña separadas, la niña inmóvil, mirando fijamente el techo de la choza. Nadie podría explicarte la multitud de sensaciones confusas que atraviesan su mente en este preciso momento. Su cuerpo tiembla, quisiera calmarse, pero no puede. Siente el cuerpo del hombre encima de ella, intentando… ¿Intentando qué? Siente la punta carnosa en su entrepierna resbalándose una vez más, pero no sabe qué significa aquello. No sabe nada de los deberes de un hombre del Islam, y no se atreve a mirar sobre el hombro izquierdo del hombre y ver si el ángel que juzga los pecados está tomando nota. Eso fue algo de lo poco que le enseñaron. Haram. El pecado. Mira fijamente el techo de la choza. Lágrimas brotan de sus ojos y tampoco se explica por qué. ¿Miedo? Sólo es una de las tantas sensaciones. Sorpresa. Eso es lo que se imprime en sus ojos cuando siente la fría punta acercándose a los bordes de su vagina. No se atreve a mirar. El terror la inunda. Y un segundo después, el dolor. El llanto se vuelve alarido. La punta de acero se abre paso dentro de ella. Mullah actúa con la precisión de un cirujano. La hoja de la navaja hundida hasta la mitad en la concavidad virginal, la niña sacude sus piernas de dolor, pero las manos de Mullah son poderosas como su fortuna. Un certero movimiento de su muñeca hacia arriba y la navaja ensancha la otrora minúscula apertura. Profusos borbotones de sangre manchan el lecho, el sari de la niña y el borde la túnica de Mullah. Deja caer la navaja a un lado y vuelve a levantar su túnica. Esta vez, su daga de carne penetra impunemente. Siente el calor de la sangre fluyendo por el canal vaginal, el llanto de la niña ya no lo escucha, ni tampoco las carcajadas en la otra habitación. Siente el calor de la sangre fluyendo, y su miembro resbalando al interior y volviendo a salir repetidas veces. La niña tiembla. Y es una imagen realmente grotesca ver el cuerpo del hombre de cincuenta años sobresaliendo entre las delgadas piernas infantiles. No mucho después, Mullah se detiene. Eyacula en el interior de su esposa y siente la presión en la base de su verga como una experiencia inefable. Retira su miembro rojizo, cubierto de sus propios fluidos y la sangre de su esposa. Se limpia en la tela blanca que trajo consigo al entrar a la habitación. Se pone de pie, se aleja de la cama. Regresa con una sonrisa a la mesa de madera y enseña la tela a todos los presentes. El padre de la niña es el primero en felicitarlo. Mullah acepta las felicitaciones con sumo agrado y ordena a su primera esposa que sirva otra ronda para todos los presentes. Beben y cuentas bromas sin gracia pero que causan la risa de todos los presentes. En la habitación del fondo, la niña tiembla. Sus ojos en blanco, miran el techo de la choza. Aún caen lágrimas de sus ojos. El blanco sari, obsequio especial para la ocasión, lleva ahora una mancha escarlata que va creciendo a medida que pasan las horas. Los hombres ríen y beben y celebran, pero la niña no oye las voces. Tiembla. Reúne sus últimas fuerzas para llevarse ambas manos al pecho y musita una oración aprendida por herencia. No la recuerda muy bien, así que cada vez que se equivoca se obliga a volver a comenzar desde el principio. Tiembla. Su respiración se vuelve cada vez más agitada. Las penumbras de la habitación se vuelven lentamente oscuridad. Afuera, la débil luz del sol comienza a hacerse presente, y los invitados son despedidos con la misma alegría con que fueron recibidos. La niña los oye por última vez, una voz ebria que conoce o creía conocer. Tiembla. Los ojos fijos en el techo de la choza. Agitada. Y luego, de golpe, no tiembla más. La cadena de televisión iraquí Al Iraqiya (puesta en el aire en el 2003 bajo la supervisión de la Corporación Internacional de Aplicaciones Científicas [Science Applications International Corporations o SAIC en inglés]) diseñó el perfil de un hombre ostensiblemente normal, probablemente casado, con un trabajo regular. Era el típico marido sumiso y asexual. Hacía todo lo que su mujer le ordenaba o casi todo. Ella solía desear los placeres del lecho con más frecuencia que él, y eso les llevaba a frecuentes discusiones, a que ella le recordase en todo momento lo taciturno e inerte que era. En el río Tigris, y cerca de la cabaña de Mullah, una gran mancha de sangre. Los policías interrogaron al hombre, pero acabaron inculpando a otro agresor sexual, Alex Jaafar. Corazón con la mente en el ataque, afirmó que simplemente lo era a través de unos ejercicios de yoga. El 6 de noviembre de 1990, uno de la División, un sargento llamado Saddam Wajih, vio surgir de las arenas un hombre con traje y corbata. Mientras observaba cómo éste se lavaba las manos en la fuente advirtió que tenía un dedo vendado y una mejilla manchada de sangre. Saddam le pidió la documentación, no tenía motivos suficientes para arrestar a Mullah, sin embargo, dejó constancia del incidente. Al día siguiente, se encontró el cadáver de una chica en esa misma zona. 4 Mullah fue acusado de haber robado un rollo de linóleo de su oficina. Orgasmo, por lo que no cesó de hacerlo hasta la eyaculación. Mullah había intentado satisfacer su necesidad sexual movido por la esperanza de llegar a ser igual que los demás. Su flacidez y las burlas de las mujeres que se lo recordaban a cada momento, era más de lo que podía soportar. También se dio cuenta de que su placer no consistía en acariciar los genitales ajenos, sino en maltratarlos. -Sinceridad. Me hallo en un estado de profunda depresión, y reconozco que tengo impulsos sexuales perturbados, por eso he cometido ciertos actos. Anteriormente busqué ayuda psiquiátrica por mis dolores de cabeza, por la pérdida de memoria, el insomnio y los trastornos sexuales. Pero los tratamientos que me aplicaron o que yo puse en práctica no dieron resultados. Tengo esposa y dos hijos y sufro una debilidad sexual, impotencia. La gente se reía de mí porque no podía recordar nada. No me daba cuenta que me tocaba los genitales a menudo, y sólo me lo dijeron más tarde. Me detuvieron el 20 de noviembre de 1990 y he permanecido bajo custodia desde entonces. Quiero exponer los sentimientos con que me encontraba en los bosques, con indicios de violencia y sadomasoquismo, y en ocasiones con falta de miembros de las víctimas. Se trataba de niños, niñas y chicas jóvenes. Entre ellos había muchos escapados de casa y retrasados mentales, pues se dejaban convencer más fácilmente y agradecían su ayuda en el laberinto del sistema de transportes local, con el que no estaban familiarizados. << Me siento humillado. La gente se burla de mí en el trabajo y en otras situaciones. Me he sentido degradado desde la infancia, y siempre he sufrido. En mi época escolar estaba hinchado a causa del hambre e iba vestido con harapos. Todo el mundo se metía conmigo. En la escuela estudiaba con tanta intensidad que a veces perdía la consciencia y me desmayaba. Soy un graduado universitario. Quería demostrar mi valía en el trabajo y me entregué a él por completo. La gente me valoraba pero se aprovechaba de mi carácter débil. Ahora que soy mayor, el aspecto sexual no tiene tanta importancia para mí, mis problemas son todos mentales. En los actos sexuales perversos experimentaba una especie de furor, una sensación de desenfreno. No podía controlar mis actos. Desde la niñez me he sentido insuficiente como hombre y como persona. Lo que hice no fue por el placer sexual, sino porque me proporcionaba cierta paz de mente y de alma durante largos periodos. Sobre todo después de contemplar todo tipo de películas sexuales. Lo que hice, lo hice después de mirar los vídeos de actos sexuales perversos, crueldades y horrores. Lo que la policía dedujo de esta declaración, es que el asesino trataba de buscarse una posible salida alegando una enfermedad mental, una obsesión de tratamiento psiquiátrico. Los psiquiatras y comentaristas que desfilaron por Al Iraqiya, no obstante, lo veían como un sádico prudente que no sufría ningún trastorno que pudiera impedirle ver que sus actos estaban mal, que eran actos premeditados. Por esa razón, en octubre de 1991 se dieron a conocer sus conclusiones, diagnosticando que el asesino estaba «legalmente cuerdo». El juicio de Mullah se inició en abril de 1992 y duraría hasta octubre de ese mismo año. Éste, con la cabeza rasurada, presenció su juicio desde un cubículo de metal para mantenerle a salvo de la multitud enfurecida. El primer día deleitó a los fotógrafos esgrimiendo una revista porno, pero más tarde, abatido, se quitó la ropa y meneó su pene gritando: -Fijense que inutilidad. ¿Qué piensan que iba a hacer con esto? Los jueces no dudaron en anunciar el veredicto que habían nominado: el 15 de octubre de 1992 fue sentenciado a la Pena de Muerte, y ejecutado de un tiro en la nuca en la prisión de Abu Ghraib el 14 de febrero de 1994. Siete meses después, con ese caso aún pendiente, fue arrestado por comportamiento impropio en la estación de autobuses de y fue sentenciado a 15 días más en prisión. La policía creía que él era el asesino, así que compararon la sangre de Mullah con el semen encontrado en los cuerpos de las víctimas e inexplicablemente no era el mismo tipo de sangre. Fue sentenciado a un año en cárcel por el robo de linóleos, pero el juez simpatizó con él y lo liberó antes. El 17 de octubre de 1990 volvió a matar en un bosque cercano a la estación. Este crimen absorbió a toda la policía local y a una fuerza antidisturbios de 100 hombres. Pero dos semanas después, Mullah volvió a actuar, y ésta vez fueron unos 600 detectives los encargados de investigar a lo largo de la línea de las costas, en dónde montaban guardia tres o cuatro oficiales en los apeaderos más aislados. El homicida tenía que haber pasado por la estación, y el culpable no podía ser otro que el sospechoso del informe de Saddam. Lo arrestaron el 20 de noviembre, sospechoso de haber asesinado a 36 víctimas, todos ellos mujeres y niños. Su esperma, aunque no su sangre, sí era AB. El fiscal general de la provincia de Saladino emitiría una orden de detención contra Mullah, efectiva a partir del 20 de noviembre de 1990. Ese mismo día fue retenido por los Mukhabarat (la temible policia secreta iraquí), mientras éste con paso lento y senil decía "¿Cómo pueden hacerle esto a una persona de mi edad?". En los interrogatorios, afirmó que simplemente era un ciudadano normal, que no había cometido ningún tipo de delito, y que era objeto de una persecución absurda por parte de la policía. De destacar que Mullah llevó a los detectives de la policía de Saladino al lugar donde yacían 3 cadáveres que aun no se habían descubierto. Tanto la detención de Mullah, como la macabra búsqueda de los restantes cadáveres fueron filmadas. El 27 de noviembre prometió que estaba dispuesto a aportar pruebas de sus crímenes si no continuaban atosigándole con los interrogatorios que le recordaban los detalles, y dos días después se derrumbó ante un psiquiatra a quién acabó confesando 52 asesinatos. Posteriormente guió a los investigadores a los distintos lugares con la esperanza de que el número de muertes le convirtiera en un "espécimen de estudio científico".
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