De la pileta hacia... ¿dónde?

Michael Phelps ganó ocho medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín y es considerado por muchos el mejor nadador de todos los tiempos, pero a juzgar por las cosas que le estamos viendo hacer últimamente, lo más probable es que la próxima vez que se tire a una pileta se vaya a pique como un cascote. Ni bien volvió de China se apretó a Lindsay Lohan (igual, ¿quién no?)

, después salió en Saturday Night Liverecomendando una dieta de 12 mil calorías y unos días atrás hizo un comercial para promocionar el Guitar Hero World Tour en el que arma una banda de rock con Kobe Bryant, Tony Hawk y Alex "Madonna" Rodríguez. Pero de nadar... nada.
Ahora, como si la fama y la fortuna no le alcanzaran para enfiestarse una veinteañera distinta todas las noches en un jacuzzi lleno de Dom Perignon, se supo que también se dedica a hacer fiestas privadas. ¿Cómo es eso? La esposa de un ejecutivo de televisión tuvo ganas de hacer una celebración en una piscina, y pensó que tener al nadador más famoso del mundo haciendo unos largos mientras sus amigos se emborrachaban haría retorcer de envidia de sus compañeras de pilates. Así que lo mandó a llamar y le pagó 100 mil dólares por un ratito. Como ven, la plata llama a la plata.
Teniendo en cuenta esto, Pop Life ve el filón y se dispone a armar su propia agencia de deportistas que cobran por hacer estupideces en fiestas. A continuación, la lista de precios, aptos para todo bolsillo.
- Por 50 mil dólares, Manu Ginóbili se pasa toda la noche embocando maní y chizitos en la boca de tus invitados desde no menos de cinco metros (si falla, igual cobra).

- Por 5 mil dólares, Juan Román Riquelme lleva a tu casa su característica calesita para que los chicos se diviertan a lo grande. Ventaja adicional: te enfría la gaseosa.
- Por 5 mil pesos, Gastón Gaudio se autoputea durante horas en un rincón y rompe cuatro raquetas para deleite de tus invitados. Pero después se curte a tu hermana.

- Por mil pesos, Oscar Ruggeri rememora sus años dorados y le fractura el fémur a un convidado a elección mientras cuenta chistes de Gioia delante de una monja (el organizador debe proveer la monja).

- Por 50 pesos, un sanguche de milanesa y una Pritty de ananá, la Mole Moli se deja noquear por tu tía abuela.

Autor: Diego Mancusi