Porno para mujeres
Durante décadas la industria del porno intenta reinventarse de mil y una maneras, siempre intentando salir del gueto y buscando la aceptación de la masa borrega que gasta su dinero en los centros comerciales. La mayoría de esas transformaciones nunca cuajan del todo y por alguna extraña razón, la masa termina por expulsarlas cual exorcista al demonio. Ejemplos tenemos muchos: Porno en catalán, porno en 3D, porno más erótico que porno y sobretodo la pelota que siempre reboto: ¡El porno para mujeres!.
Alguien con mucho tiempo libre, decidió que las mujeres tienen una sensibilidad diferente a la hora de llegar al orgasmo y que se debe realizar un porno diferente. Con más argumento, mejores diálogos y sobretodo menos machista. Veamos, si es cierto que el porno más comercial está más pensado para el macho ibérico y siempre filmado en planos donde manda el pene sobre la vagina sometida.
Incluso el SEB tiene un área específica dedicada a las mujeres y sus sensibilidades a la hora de consumir sexo de manera privada. Pero eso no quiere decir que el 100% de las mujeres rechacen el porno generalista o necesiten veinte minutos de dialogo sesudo, antes de poderse tocar la patata. Mujeres hay mucho tipos, igual que hombres, elefantes y piedras rocosas. Para gustos están los colores y para variedad los tubes de porno pirateado. Pero repito, eso no hace que se deba crear una industria paralela con un porno específico y centrado en un público concreto. Sobre todo, teniendo en cuenta que el porno como mejor se disfruta es en pareja y como preámbulo de un buen polvo.
Casualidades de la vida, en las últimas semanas tuve el placer de charlar con dos señoritas que solo se parecen en el blanco de los ojos. Con ellas, pude departir sobre porno y la mayor de las sorpresas apareció, al charlar sobre sus gustos a la hora de consumir cine marrano. La primera señorita se llama Desiré, tienen diecinueve años y es amante de los deportes extremos. Esta chica de preciosos ojos azules, me confeso sin mucho esfuerzo que se masturba diariamente mirando porno, nunca dedicado para mujeres y que si dispone de tiempo, suele buscar escenas que simulen violaciones. ¡Que nadie se asuste!. Se refiere a las famosas escenas japonesas, donde una colegiala con su uniforme sube al autobús de turno y una manada de manos (ajenas) le toca hasta en el DNI. Desiré se siente atraída por la dominación y el sometimiento. Le pone ser la mujer rodeada por mil penes ajenos y no poner resistencia ante la lluvia de pollas. No mira porno para mujeres, quiere masturbarse ante el ordenador y deja el romanticismo para cuando encuentre pareja. Pero en la intimidad de su dormitorio, no necesita besos y promesas de matrimonio. ¡Con sus violaciones simuladas le basta!
La otra chica se llama Cristina, supera las cuarenta primaveras y ejerce de abogada. Hablando con ella (además de descubrirle que existía el porno gonzo) me conto que sus escenas preferidas son aquellas de madrastras que se lo montan con su hijastra y el novio de la primera. Aunque si no encuentra ninguna, se conforma con escenas de infidelidades o de señoritas que se lo montan con el primer mensajero que llama a la puerta del hogar. Pero no necesita porno con argumento y delicadezas de velas, inciensos, poemas, etc.
En el fondo todos somos seres humanos que obedecemos instintos animales y demás bajezas palpitantes. A la hora de meternos en la cama el orgasmo es la única meta que tenemos y aunque muchos en conversaciones públicas, decimos lo mucho que nos gusta la tranquilidad, el polvo con tiempo, con pasión… Lo cierto es que finalmente la carne manda y encerrados en un cuarto, delante de un ordenador, el porno es porno. ¡Sin etiquetas!
Cuando uno tiene cinco minutos para una paja rápida, apenas tiene tiempo de bajarse los pantalones. No estamos para perder un solo segundo y todos recordamos la era del video VHS, cuando perdíamos eternidades adelantando los diálogos. Ahora con internet eso ya no pasa y como el porno viene dosificado en escenas, poco nos queda para adelantar. Pero eso no hace que nos conformemos con lo primero que nos cae delante del teclado.
No quiero decir que el porno para mujeres no deba existir, faltaría mas. La variedad en el porno es necesaria como la lluvia en verano, pero no soporto que me quieran colar necesidades sociales que no existen . Esta bien que se cree un porno mas “soft” para aquellos que tienen toda una tarde por delante y una pareja en el sofá. ¡Pero no le pongáis la etiqueta femenina! De la misma manera que no hay hamburguesas para mujeres, rock para mujeres y dibujos animados para mujeres. No necesitamos porno para mujeres… Buscad otra etiqueta, todos saldremos ganando.