InicioOfftopicTe cuento mi historia, léela!
Hola a todos, empiezo este post para contarles una historia, quizás no muy interesante, pero es mi historia, y espero disfruten, o al menos se entretengan por cinco minutos.


Todo comenzó en el 2013 después de mi ultima internación, en la no tan hermosa Clínica Psiquiátrica Cepsa, no podía hacer mucho de nada porque andaba medicada y me controlaban bastante para cuidarme (osea evitar que me mande alguna cagada) y pasaba mis días y noches en la pc mirando películas, leyendo algún libro y boludiando por facebook, esto ultimo me llevo a conocer a quien hoy es mi gran compañero, un lince de T! si aunque ustedes no lo crean! Con el comenzamos a comentar giladas en un grupo de facebok donde teníamos amigos en común, luego el me agrego y pasábamos largas horas de la madrugada hablando de todo un poco sin aburrirnos.

En ese momento de mi vida después de una recaída (trastorno limite de personalidad, depresión, ansiedad, ataques de pánico, y trastorno del sueño) me encontraba pensativa acerca de muchas cosas, pero de algo estaba segura, no quería hundirme mas, y se acercaba una fecha que me solía sumergir en la mas honda de las tristezas, el 20 de julio, comúnmente conocida como "el día del amigo" ese día en particular todavía se me sigue escapando alguna lagrima, ese día era el cumpleaños de mi viejo, y a pesar de tener varios amigos que me invitaban a salir, siempre me deprimía mucho, porque ese día siempre lo disfrute festejando con el su cumpleaños, pero después de la internación tan fresca todavía no quería deprimirme, no quería darle oportunidad al dolor de venir a instalarse de nuevo como si mi vida fuera su casa.

Tome la desicion de que iba a hacer algo, hablando con el simpático lince que había conocido por facebook arregle para salir con el y otros amigos en común, así fue como quedamos en que nos íbamos a encontrar en la esquina del Luna Park y de ahí ir juntos a reunirnos con los demás. Hacíamos previa en el Obelisco, y el había accedido a comprarme un vodka porque yo tenia todo cerrado por casa. Llegamos al Obe y empezamos a tomar, ahora debo confesar con vergüenza vienen los recuerdos borrosos, se que en algún momento me pregunto si lo acompañaba al cajero a buscar plata, se que no recuerdo como terminamos caminando de la mano, se que nos besamos no se si a la ida o a la vuelta del cajero automático, pero esa noche, que había decidido no dejar que la tristeza se instalara, conocí al lince que hoy es mi compañero.

Vinieron meses de noviazgo y felicidad como al comienzo de toda relación, pero para un roto siempre hay un descosido dicen no? bueno para esta loquita, había un loquito, solo que a el todavía no le había llegado el telegrama de aviso.
Pasaron los meses, el había conseguido un trabajo como administrativo en un laboratorio bromatologico, pero créanme cuando les digo que no tuvo suerte con sus empleadores, su jefe era un obsesivo que se metía en todo lo que tenia que hacer, porque siempre tenia una mejor manera de hacer las cosas y lo interrumpía siempre para explicárselo, no, no era solo el quien lo sufría, muchos otros empleados también, así fue que renunciaron dos administrativos y quedo el haciendo el trabajo de tres personas, dos veces salio del trabajo en una crisis de nervios, diciendome que no podía mas, que no quería volver, hasta que renuncio.

Por Diciembre yo había conseguido trabajo, temporal, pero trabajo al fin, se venían las fiestas y habíamos decidido pasar una fiesta en la casa de cada uno, navidad en la mía y año nuevo en la de el, bueno al menos eso habíamos planeado, porque llegamos al 31 de Diciembre, y a el le pinto de la nada un raye de que estaba mal, estábamos mal, y medio que quería mandar todo a la mierda, para ese entonces yo estaba muy enamorada, pero por sobre todas las cosas quería verlo bien, y si estar conmigo le hacia mal, bueno, aun separados quería seguir apoyándolo, nos sentamos en un banco de la plaza de mi ciudad natal, y comenzamos a charlar, no llegábamos a nada y había decidido que no estaba segura de ir a pasar año nuevo a la casa de mi futuro ex novio, así que le dije que entráramos al bingo, que si me estaba dejando al menos tenia que tener suerte, bueno la cosa es que si, ganamos los dos en el bingo, y nos fuimos a comprar alcohol, porque yo no iba a volver a mi casa a dar explicaciones de porque no estaba en lo de el, y el no quería ir a la suya, no estaba de animo, así que nos fuimos a capital federal para emborracharnos y ver amigos, por el camino las cosas se habían calmado un poco, y planeábamos pasar un rato en un telo, y después encontrarnos con amigos en el Obelisco.
Pero como a mi nunca me salen bien las cosas, no estábamos enterados que los telos no abrían los 31 de diciembre, bueno si, vivimos en un tupper a veces. Sin saber mucho que hacer recordamos que en mi ciudad para vernos y poder ormir juntos a veces íbamos a un hotel, un hotel de verdad, bastante feo, pero servia.
Estábamos en capital, así que decidimos ir al primer hotel que nos cruzáramos y quedarnos ahí, bueno en el primero que nos cruzamos la habitación mas barata salia mas que muy cara, pero el amable señor que nos atendió nos recomendó un hotel cerca que era mas accesible, así llegamos al hotel Lafayette, donde pedimos una habitación, y subimos a dejar nuestras cosas, después bajamos a comprar algo para comer, y volvimos a subir a darnos una ducha porque hacia mucho calor y hacia horas dábamos vueltas.
En esa habitación nos reconciliamos, y terminamos pasando un fin de año brindando, y cuando llegaron las doce salimos a caminar, estaba lloviendo, después del sofocante calor llovía, eso no lo olvido mas. Días después estaba todo mas que bien aunque me quedo haciendo ruido todo su planteo de esa tarde, sus actitudes, etc... y cuando el río suena es porque piedras trae.

Aunque parezca mentira, era Enero y nos estábamos mudando juntos, yo había conseguido ese trabajo en una parrilla, con horarios chotos, pero la plata no era mala, y el había accedido a buscar trabajo en mi ciudad, así que después de 6 meses de conocernos estábamos instalándonos en nuestra caja de fósforos, si era muy chiquito, una habitación, una cocina y un baño. Todo un encanto físico de lugar, con unos hermosos vecinos (una parejita) que a través de las paredes podíamos escuchar pelearse a golpes. Nos mudamos contentos de poder de esta manera estar juntos, pero a pesar de la alegría y la libertad de tener nuestro propio lugar no todo son flores y arcoiris, pasaban los meses y el no conseguía laburo, y comenzaba a estar triste y desganado todo el tiempo, viviendo en una ciudad donde no tenia amigos, y alejado de los suyos, poco a poco comenzó a alejarse mas, ya no hacia planes con nadie, no tenia ganas ni siquiera de hablarles, y estaba amargado. Al tiempo yo me quede sin laburo, me anote para terminar el ultimo año de secundario (mi segundo intento de hacer tercero) y el consiguió un trabajo en un diario local como vendedor de suscripciones al diario, trabajo del que a los meses lo rajaron porque en un crisis de nervios insulto a una clienta que no lo había tratado bien y yo deje el cole porque volvieron mis ataques de pánico.

Después de eso, teníamos momentos de paz y felicidad y momentos de angustia, la peleábamos mucho para salir adelante juntos, pero después de esa crisis de nervios algo me hizo click y hablando y hablando, el me comentaba cosas que le pasaban, que sentía, que me eran muy familiares, y le dije que teníamos que buscarle un psiquiatra y que comenzara un tratamiento, pero enseguida consiguió trabajo de nuevo. Estaba como administrativo en una empresa de locutorios, quizás si hubiera sido un trabajo mas tranquilo no hubiera llegado a donde llegó, pero la realidad es que era un trabajo sumamente estresante, había un mal ambiente generalizado, tenia un jefe hijo de puta que exigía que haga horas extra gratis, y cada vez lo rebajaba mas con las tareas que le pedía, un garca que tenia hasta varios locutorios a nombre de una de las empleadas, y abusaba por demás de su posición de empleador. Ese trabajo termino por detonarle la cabeza, necesitábamos que el trabajara, pero su salud había deteriorado al punto de que necesitaba llamarme para poder calmarse durante la media hora de almuerzo, y a veces mientras salia a hacer algún tramite, estaba muy mal. Renuncio.

Allá por Junio vino una amiga de ambos de visita, se quedaba en casa a pasar una vacaciones en Buenos Aires, estábamos de mejor animo, algo pobres, sobreviviendo pero de mejor animo, había días que el estaba mas sensible, o mas distraído, o mas abstraído, pero algo había mejorado, y con nuestra amiga nos estábamos divirtiendo y ayudaba a mejorar el animo, hasta que llego Julio, y una noche note que estaban mis toallitas femeninas intactas y sin abrir, yo siempre compraba de un mes para otro, me acosté con el en la cama y le pregunte si recordaba si me había venido, y me dijo que no se acordaba, y un silencio incomodo se instalo cuando se quedo callado, me pregunto despacito "eso quiere decir que...?" "nada" le respondí "seguro tengo otro quiste, no te hagas historia, mañana compramos un test así cuando la ginecóloga me pregunte ya le digo que me asegure y listo" .

Al día siguiente a las casi siete de la tarde recordé que no habíamos ido a comprarlo y le pedí que vaya mientras yo me quedaba cocinando, fue, nervioso, y volvio con el test, me dijo que no era necesario hacerlo por la mañana, que con tres horas de retención alcanzaba, así que miramos la hora y nos quedamos cenando y mirando alguna serie con nuestra amiga. Llego la hora y después de comentarios graciosos del estilo "te imaginas si..." fui muy tranquila a hacerme el test, tres minutos de espera después vi el resultado en la tira reactiva, dos rayitas, positivo, dos rayitas, llanto, lo llame y se lo mostré, no quería salir del baño, estaba entre histérica e ida y no podía parar de llorar. Ambos sin trabajo, con un alquiler que pagar, esperando un bebé, no me entraba en la cabeza. Asumí que tenia que ser un quiste, estaba negada a que fuera un bebé, los quistes en los ovarios a veces pueden dar falsos positivos. Al día siguiente busque un laboratorio, y al siguiente estaba a la siete de la mañana en ayunas sacándome sangre para confirmar o no que era. Esa misma tarde abrí el sobre en la entrada del laboratorio, positivo, un bebé, era un bebé.
A pesar de que no estábamos listos para esto, comenzamos a planear que hacer, así que decidimos que el tenia que comenzar su tratamiento para poder trabajar tranquilo, buscamos una psiquiatra en un centro de salud municipal, y arranco. También sabíamos que dejar de alquilar para poder guardar plata para la llegada de nuestro futuro hijo.

Su primer tratamiento no fue muy bueno, me decía constantemente que sentía que la medica no lo entendía, o no le prestaba atención, y para esto era diciembre ya habíamos dejado de alquilar y el ya había conseguido, gracias al hermano de una amiga, un trabajo de limpieza en una parrilla de Palermo. A pesar de que tenia buenos y malos días en el trabajo, y creo que me pase mas de la mitad de los días que laburo ahí persuadiéndolo de que no renuncie, de que el podía , su tratamiento no iba bien, pero en el trabajo lo vieron bien, y decidieron tomarlo como Comis (ayudante de mozo) ahí se desbarranco todo, ganaba bien, muy bien, pero hacia un mes trabajaba y se sentía cada vez peor, aprendió lo que tenia que hacer al boleo porque nadie le explico muy bien nada, simplemente ponía lo mejor de si, y hacia lo que podía. Hasta que un día no aguanto mas y me llamo diciéndome que no podía entrar a trabajar, que estaba mal, y que se iba para su casa, aviso en el trabajo y se fue. Después de eso vinieron días con ataques de pánico y su psiquiatra estaba de vacaciones, así que decidí llevarlo la guardia de la ultima clínica donde me había atendido, y ahí comenzó un nuevo tratamiento de manera particular, la psiquiatra le dio 15 días de licencia y luego otros 15 mas, cuando quiso volver al trabajo lo esperaban con su liquidación.

Con su nuevo tratamiento iba mejor, pero nos estábamos desangrando económicamente, ya que pagábamos cada consulta y los remedios eran caros, yo venia con un embarazo complicado, contracciones antes de tiempo, y solo podía moverme en remis para ir al medico a los controles y hacerme los estudios. Así y todo estiramos cada peso, el estaba mejor, me apoyo, me cuido, se aseguro de mi bienestar. Pero yo no estaba bien, ni con el embarazo ni con mi cabeza, un mes y semana antes de mi fecha de parto, tuve que comenzar de nuevo a ver un psiquiatra, después de ocho meses sin mi tratamiento, porque apenas me entere del embarazo suspendí la medicación y la psiquiatra me dijo que no podía tomar nada, el apoyo de la medicación era muy poquito era muy poquito e iba cada semana a control con el psiquiatra hasta la ultima semana de embarazo. El 21 de marzo fue la fecha de mi parto programado, ese día después de un parto inducido sin éxito fui a quirófano e hicieron salir a mi bebé, Dio, ya eramos padres!!! Nuestra alegría era mucha, Dio es hermoso, un bebé sonriente que nos llena de alegría, pero también un desafío, un desafío para dos personas con sus respectivos trastornos.

El fue religiosamente a sus consultas, aunque le cuesta acostumbrarse a el tratamiento, y a veces se cuelga con el horario de la medicación, da lo mejor de si a pesar de pasar momentos de desesperanza y agobio. Yo ahora después de una recaída no tan grave, pero si preocupante por estar todo el embarazo sin tratamiento, estoy tomando de nuevo mi medicación, e intentando ser lo mas fuerte posible por mi compañero en esta vida, que hoy comenzó un nuevo trabajo y por nuestro bebé.

Hoy reflexiono, el podría haber conocido a cualquier chica, una que no hubiera estado internada tres veces, una que no llevara 5 años de tratamiento, una que no cargara con tantos diagnósticos, pero me conoció a mi. Yo creí haber conocido a alguien sin problemas,con una vida normal, sin ningún tipo de problema de salud parecido a los míos, pero me equivoque, lo conocí mas y mas y me di cuenta cuan parecidos podían ser nuestros problemas, por suerte, porque gracias a haber pasado por todo esto muchos años antes que el pude ayudarlo a buscar una manera de enfrentarlos, y tratarlos.
Hoy somos una familia, somos padres, intentando hacer lo mejor posible a medida que surgen los desafíos que aparecen.
Casualidad, destino, causalidad, no se, solo se que es mi historia y la vivo feliz.
Espero que disfrutaran leyendo, gracias si llegaron hasta el final, y si de casualidad mi amor entras a taringuear cuando llegues del trabajo y ves esto ¡¡¡¡TE AMO!!!


Te cuento mi historia, léela!


trastornos de la personalidad


amor


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