Una nueva guerra mundial no está lejos y se cierne un combate mortal entre Estados Unidos y China, sostiene el magnate estadounidense George Soros.
Para evitar el conflicto global, según dijo el inversor en una conferencia en el Banco Mundial la semana pasada, Washington debe hacer concesiones para dejar que la moneda china se una al resto de monedas del Fondo Monetario Internacional.
"Sin esto, […] hay un peligro de una tercera guerra mundial", dijo Soros citado por MarketWatch.
Pero Serguéi Samuilov, un experto del Instituto de EE.UU. y Canadá de la Academia de Ciencias rusa, cree que ni los círculos financieros estadounidenses ni el Congreso controlado por los republicanos seguirán el consejo del influyente magnate.
"Hay que tener en cuenta la convicción de EE.UU. sobre su excepcionalidad y de que deben dominar a otras naciones, inclusive el sector financiero. EE.UU. no está preparado para la aparición de un rival del dólar", comentó al portal SvPressa.
Un amplio conflicto entre EE.UU. y China sí es posible en el futuro próximo, pero no habrá un enfrentamiento militar directo, sino que se aplicarán otras tecnologías, según opinó Konstantín Sokolov, el vicepresidente de la Academia de Problemas Geopolíticos.
"Tendrán lugar múltiples enfrentamientos en forma de guerras civiles iguales a las que se están desarrollando en Oriente Medio", señaló.
"Por supuesto, China hará todo lo posible para asegurar la victoria de las fuerzas leales a Pekín en tales conflictos. EE.UU. jugará sus propias cartas", agregó.
El periodista Harry J. Kazianis explora los posibles escenarios de cómo se podría desatar una guerra entre EE.UU. y China, que como consecuencia podría llevar a una guerra mundial atómica.
Aunque las posibilidades de una "guerra total" entre China y EE.UU. son remotas, todavía existen, asegura el periodista y miembro del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, Harry J. Kazianis, en su artículo publicado por 'The National Interest'.
A continuación, analiza cinco escenarios que podrían desatar un conflicto abierto entre los dos países. Sin abordar sus posibles consecuencias, Kazianis asegura que en caso de que ocurra, habría una "clara posibilidad de una tercera y posiblemente atómica guerra mundial".
1. Una crisis en el mar de China Oriental
Una de las maneras de cómo EE.UU. podría entrar en guerra con China sería a través de una guerra regional en Asia, en concreto, un conflicto entre China y Japón por las disputadas islas Senkaku. Mientras la tensión continúa y EE.UU. sigue afirmando que las islas se "administran" por Japón, lo cual "significa que entran bajo el abrigo protector de la coalición de EE.UU. y Japón", la posibilidad del conflicto entre Beijing y Washington permanece real, advierte el periodista.
2. Una crisis en el mar de China Meridional
"El mar de China Meridional sigue representando lo que viene a ser una herida abierta para las relaciones entre EE.UU. y China, una herida que podría sangrar en cualquier momento", advierte Kazianis. "Siempre existe la posibilidad de un enfrentamiento que podría provocar una crisis mayor en la que EE.UU. se sentiría obligado a intervenir", opina el autor.
En el mar de China Meridional, los riesgos son obvios, expresa Kazianis, explicando que "si un aliado de EE.UU., sobre todo Filipinas, se involucrara en un enfrentamiento importante con China, la coalición EE.UU.-Filipinas podría desatar una reacción de eventos en cadena".
3. Un incidente en el mar
Un incidente en el mar en el que mueran marineros chinos o estadounidenses "definitivamente podría ser la causa de la intensificación de tensiones o de un conflicto mortífero", opina Kazianis. Como ejemplo, el autor alude al incidente que tuvo lugar en diciembre de 2013, cuando un buque militar estadounidense estuvo a punto de chocar contra un buque de guerra chino.
4. Un incidente en el aire
De forma similar al caso anterior, en opinión del autor, un accidente aéreo también podría ser una posible causa de conflicto entre los dos países, recordando que en 2001 ya se registró un incidente cuando un avión de EE.UU. chocó contra un avión chino, provocando una crisis en las relaciones de los dos países. "Desgraciadamente, la posibilidad de un choque chino-estadounidense en el aire sigue siendo una posibilidad real", expresa el periodista.
5. Taiwán
En opinión de Kazianis, a pesar de que las tensiones entre China y Taiwán se han reducido considerablemente desde la elección del presidente Ma Ying-jeou, no existen garantías de que la situación no empeore en el futuro, lo cual podría tener como consecuencia un posible conflicto entre China y EE.UU.
Varios expertos internacionales, incluidos estadounidenses, destacan cada vez más que la política de Washington dirigida contra los países que representan su contrapeso en la arena mundial puede provocar un conflicto armado a nivel global.
El analista Mike Billington advierte que el mundo pronto podría afrontar un conflicto global por las políticas militares de EE.UU. en relación a Rusia y China, y sus planes para aumentar la presencia de sus fuerzas alrededor de las dos superpotencias. Sin embargo, no es el único experto reconocido que considera que Washington ya ha entrado en una confrontación con otros países.
La ex funcionaria de la Casa Blanca, Philippa Malmgren, declaró en diciembre que desde el punto de vista del Pentágono, EE.UU. ya está en una guerra con China y Rusia. "Hace poco estuve en una reunión con altos funcionarios del Departamento de Defensa y su visión consiste en que ya estamos en una confrontación con China y Rusia. Pero dicha guerra no se realiza a través de las armas tradicionales sino en el ciberespacio", aseguró Malmgren en una entrevista para el portal King World News.
Por su parte, el politólogo y economista norteamericano Paul Craig Roberts, opina que EE.UU. no ha hecho nada más que convencer a Rusia y China de que "Washington tiene intenciones de guerra, y haberse dado cuenta de ello ha empujado a los dos países hacia una alianza estratégica", mientras que la "propaganda antirrusa podría motivar una catástrofe nuclear global".
El experto en Rusia y profesor de la Universidad de Nueva York, EE.UU., Mark Galeotti, concuerda con esa idea y asegura que "Occidente y Rusia están en una guerra", ya que las "sanciones económicas son en realidad otro medio de guerra". A su vez, el excongresista Ron Paul también declara que las sanciones son un "acto de guerra" contra Rusia, mientras que el "golpe del Estado" en Ucrania, que provocó la crisis política en ese país, fue realizado por Washington.
En la estrategia global están ocurriendo cambios estructurales, donde Rusia y China están formando un bloque en contrapeso a las directrices militares de EE.UU. y Japón, asegura en uno de sus artículos el portal Want China Times.
Mientras los líderes occidentales decidieron boicotear los eventos organizados por Rusia para conmemorar el 70 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, y el comandante en jefe de la OTAN Philip Breedlove decía que la Unión Europea y EE.UU. podrían entrar en una tensa confrontación con Rusia, China, por su parte, decidió fortalecer su cooperación con Moscú, afirma el portal taiwanés.
En su visita a Rusia, el presidente chino Xi Jinping no solo asistió al desfile militar en la Plaza Roja, sino que también firmó millonarios contratos y una serie de acuerdos de cooperación con Moscú. Además las partes, entre otros aspectos, discutieron la iniciativa de Pekín para construir una zona económica denominada la 'Ruta de la Seda' que conectará Europa y Asia, señala en el artículo.Según el portal, el movimiento del líder chino para fortalecer las relaciones entre Moscú y Pekín en medio de las sanciones antirrusas dictadas por Washington y Bruselas, revela el "manifiesto decisivo" de China en respuesta a las directrices militares y las estrategias de cooperación económica comercial de EE.UU. en las regiones del Pacífico y el Atlántico.