SMILODON

Smilodon ('cuchillo'-'diente' en griego antiguo) es un género extinto de félido dientes de sable de la subfamilia de los macairodóntinos. El macho más grande de la especie Smilodon populator pudo pesar hasta 300 kg, rivalizando con el tigre moderno por el título de félido más grande de todos los tiempos.1 Apareció en América del Norte a finales del Plioceno, y se extinguió en América del Sur durante el Gran intercambio americano.2 La característica más conocida son sus enormes caninos, que lo convierten en uno de los mamíferos prehistóricos más conocidos por el público general. A veces se les denomina «gatos de dientes de sable» (término impreciso porque han existido otros felinos de dientes de sable que no estaban relacionados) o «tigres de dientes de sable» (también incorrecto porque tampoco eran tigres).3 Se extinguieron a raíz de los cambios climáticos que tuvieron lugar a finales del Pleistoceno y la modificación de los ecosistemas que ocasionaron estos cambios, pero es posible que la llegada de los humanos también contribuyera a su extinción.4

Máxima extensión de la edad del hielo a la región ártica durante el Plioceno.
EXTINCION
Smilodon se extinguió hace aproximadamente doce mil años, haciendo parte de la megafauna que se extinguió a finales del Pleistoceno. Otras víctimas de esta extinción fueron los mamuts, los ciervos gigantes y los o forusrácidos. Parece que independientemente de las causas de la extinción, estas no afectaron directamente a Smilodon, siendo en lugar de ello una consecuencia de la desaparición de las grandes presas que cazaba. Posteriormente, a ser incapaz de adaptarse para atrapar presas más pequeñas y rápidas, a causa de su constitución pesada, se extinguió por falta de alimento. Como en el caso de la mayoría de animales de la megafauna del Pleistoceno, existen tres teorías principales para explicar la extinción de los grandes mamíferos y, por consiguiente, de Smilodon.
Caza por parte de los humanos
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En varias ocasiones en los últimos cientos de miles de años, las especies del género Homo han causado la extinción de numerosas especies de animales por la caza excesiva. Con la llegada de los humanos a América, la caza de mamuts, bisontes y otros grandes mamíferos habría afectado gravemente las poblaciones de presas de las cuales dependía Smilodon. Con el paso del tiempo, esta situación se habría vuelto insostenible para los felinos, los cuales terminarían por extinguirse.
Los proponentes de esta teoría, postulada por primera vez por Paul S. Martin de la Universidad de Arizona en la años sesenta, destacan la aparente coincidencia de la expansión de los humanos en todo el mundo con la extinción de numerosas especies de animales. La evidencia más convincente de esta teoría es que el 80 % de las especies de grandes mamíferos de Norteamérica se extinguieron en los mil años siguientes a la llegada de los humanos al continente.21 Otro ejemplo es el de Madagascar, colonizado desde hace aproximadamente 1.500 años, donde se extinguieron en los siglos siguientes a la llegada de los humanos los hipopótamos que allí habitaban, lo mismo que los grandes primates como el lémur gigante (Megaladapis).
En cambio, quien se oponen a esta teoría argumentan que los métodos de caza primitivos de los humanos prehistóricos no podrían haber tenido un impacto tan profundo sobre las poblaciones de mamíferos y ponen el ejemplo de África, donde los humanos llegaron mucho antes y sin embargo no hubo ninguna extinción significativa. Otro de los argumentos en contra de esta hipótesis es que, en la naturaleza, los depredadores no acostumbran a cazar las presar hasta agotarlas, pues las necesitan para alimentarse y durante las temporadas de reproducción.22 Sin embargo, los humanos podrían ser una excepción gracias a su capacidad de cambiar a otro tipo de presa o incluso a una alimentación a base de vegetales si una determinada especie se extinguiera.
Los proponentes de esta teoría, postulada por primera vez por Paul S. Martin de la Universidad de Arizona en la años sesenta, destacan la aparente coincidencia de la expansión de los humanos en todo el mundo con la extinción de numerosas especies de animales. La evidencia más convincente de esta teoría es que el 80 % de las especies de grandes mamíferos de Norteamérica se extinguieron en los mil años siguientes a la llegada de los humanos al continente.21 Otro ejemplo es el de Madagascar, colonizado desde hace aproximadamente 1.500 años, donde se extinguieron en los siglos siguientes a la llegada de los humanos los hipopótamos que allí habitaban, lo mismo que los grandes primates como el lémur gigante (Megaladapis).
En cambio, quien se oponen a esta teoría argumentan que los métodos de caza primitivos de los humanos prehistóricos no podrían haber tenido un impacto tan profundo sobre las poblaciones de mamíferos y ponen el ejemplo de África, donde los humanos llegaron mucho antes y sin embargo no hubo ninguna extinción significativa. Otro de los argumentos en contra de esta hipótesis es que, en la naturaleza, los depredadores no acostumbran a cazar las presar hasta agotarlas, pues las necesitan para alimentarse y durante las temporadas de reproducción.22 Sin embargo, los humanos podrían ser una excepción gracias a su capacidad de cambiar a otro tipo de presa o incluso a una alimentación a base de vegetales si una determinada especie se extinguiera.