Un hombre se rocía con gasolina frente a la sede de una entidad bancaria griega en Tesalónika. Tiene 56 años y es el propietario de un pequeño negocio.
La insostenible situación del país le han hecho tomar la drástica decisión de prenderse fuego. Al parecer, se encuentra arruinado tras solicitar varios préstamos al banco.
Un oficial de policía trata de extinguir el fuego del cuerpo de este comerciante griego. El agente tiene éxito y finalmente no se teme por su vida.