En la temporada invernal, los diferentes cambios en la temperatura ambiente, tanto en el calor como en frío, causan frecuentemente alteraciones en la salud, la temperatura baja altera los mecanismos de defensa pulmonar y predispone a muchas enfermedades, tales como gripas, sinusitis, amigdalitis, bronquitis y hasta bronco neumonías. Por esta razón es necesario tomar recomendaciones preventivas.
Procure protegerse ante los cambios bruscos de temperatura. Ingerir suficientes líquidos, de preferencia alimentos calientes como: atoles, café, leche, chocolate, té, cereales, sopa, etc., Utilizar crema grasosa para la cara y piel para evitar resequedad y quemaduras si vive en lugares muy fríos. No salir de su casa si se acaba de bañar con agua caliente. Revisar periódicamente la instalación de gas y verifique que no existan fugas, hágalo particularmente cuando vaya a dormir. Si tiene ropa que ya no utilice, obséquiela a alguien que la necesite. Reporte de cualquier persona que vea dormir en la vía pública. La temporada puede ser lluviosa y húmeda, tenga cuidado.
Cuidado con la piel
Hidratación, protección y nutrición son los cuidados básicos que necesita la piel para luchar contra los efectos del frío y de los cambios bruscos de temperatura.
Proteja su piel con una crema hidratante más consistente, rica y grasa de la que utiliza en verano, para evitar la pérdida de la capa hidrolipídica de la piel. La grasa es el primer aislante contra el frío.
Las personas con cutis sensibles o problemas de rosácea o cuperosis deben mostrarse cuidadosas con los cambios bruscos de temperatura, ya que pueden dañar la piel a largo plazo.
No olvide el cuidado del resto del cuerpo. El abuso de prendas de abrigo demasiado cerradas o ceñidas y la falta de oxigenación impiden que transpiremos correctamente, lo que puede provocar la descamación de la piel.
Labios, manos y nariz
Para evitar que sus labios se corten o resequen, protéjalos con hidratante labial o pintalabios.
Las manos también sufren en invierno. Aplíquese a diario una crema hidratante y use guantes si la exposición al frío es prolongada.
Si su nariz tiende a enrojecer a causa del frío, elimine de su dieta todo lo que le provoque mala circulación (como café, alcohol, picante o tabaco).
Aumentar la ingesta de vitaminas y frutos secos
Combata las agresiones del invierno tomando vitaminas A y C. La A (preferentemente, en la grasa de la leche, mantequilla, margarina enriquecida, quesos, hígado y en la yema de huevo), defiende la piel del frío, evita la sequedad del cutis, y las grietas en los labios, e incluso previene la formación de sabañones. La vitamina C (abunda en cítricos, tomates, pimientos verdes, coliflor y verduras en general) aumenta las defensas y ayuda a prevenir catarros y resfriados.
La ausencia de sol, tan propia de los días invernales, disminuye la capacidad del cuerpo para asimilar la vitamina D, que regula la absorción de calcio y fósforo. Por ello, a las mujeres con problemas de osteoporosis les puede convenir ingerir un suplemento extra de calcio (1.000 mg al día).
En invierno, el cuerpo necesita más calorías para defenderse del frío. Añada a su dieta pequeñas cantidades de frutos secos y endulce la leche y el café con miel.
Deporte, también en invierno
Practique ejercicio físico: entrará en calor y combatirá el frío.
Aficiónese a la sauna o a los baños de vapor. Son excelentes para que el cuerpo sude y elimine toxinas, importante en cualquier época de año.
Los aficionados a deportes de invierno deben extremar las precauciones cuando se exponen a los rayos solares y a las bajas temperaturas de las altas montañas. Evite alergias y quemaduras solares aplicándose crema protectora (factor de protección mínimo: 15) cada dos o tres horas. No olvide los labios, son especialmente sensibles.
(Si usted sufre de alguna enfermedad) prudencia al realizar esfuerzos físicos en el exterior
Los esfuerzos físicos al aire libre no son recomendables porque pueden agravar eventuales problemas cardiovasculares.
Evitar cambios bruscos de temperatura
Si va a exponerse a temperaturas muy bajas, elija prendas de abrigo de tejido térmico. Mantiene la piel seca, conserva el calor y permite que se evapore el sudor.
Evite los cambios bruscos de temperatura. Los extremos son perjudiciales.
Mantenga la temperatura de su vivienda en torno a los 22 grados, pero recuerde que la humedad es necesaria para evitar que la atmósfera se cargue demasiado. La media de humedad idónea para mantener la frescura del ambiente es del 60-70%. Para conseguirla, puede instalar un humidificador cerca de los radiadores .
Especialmente las personas de edad, las personas con enfermedades crónicas y los niños deben adoptar medidas para protegerse del frío.
Evitar salir, sobre todo por la noche
Quedarse en casa, a la noche
La noche es el período donde hace más frío, por lo tanto, es mejor quedarse en el hogar durante la noche.
Evitar llevar a los bebés y a los niños afuera
Evite sacar a los bebés y a los niños aunque estén abrigados.
Abrigarse bien
Si una persona debe salir al exterior, debe abrigarse bien, cubriéndose sobre todo las manos, los pies, la cabeza y el cuello.
En caso de riesgo de hipotermia o de congelación, cubrirse bien estas partes del cuerpo, pero también la nariz y la boca para respirar menos aire frío.
Usar buenos zapatos
Usar unos buenos zapatos permite evitar un resbalón sobre el hielo en el pavimento.
Antes de utilizar el coche, es preferible verificar su estado general y consultar el pronóstico del clima.