Los aficionados al cine de terror se saben la historia al dedillo: un grupo de incautos amigos decide coquetear con los sobrenatural y dialogar con el mas allá pintan un alfabeto en una tabla o un rudimentario dialogo monosilábico en un folio, o se colocan delante de un espejo y dicen tres veces el nombre de una entidad diabólica a medianoche, y preguntan .
La ultima encarnación de la ouija y demás métodos para comunicarse con el mas allá, como no, vía redes sociales, y que como todos los ingredientes para convertirse en un buen creepypasta y que como toda buena historia de terror viral viene acompañadas de pruebas supuestamente infalibles, latiguillos de “le paso al amigo de una amiga” y esa atmósfera cómoda e inquietante de “esto ya lo he oído yo antes”. Se trata de una actualización del tablero de la ouija, esta vez en versión low cost: solo es necesario un papel en el que se dibuja una cruz, y en los cuatro sectores que se forman se escriben dos “sí” y dos “no” en zonas alternas. se coloca un lápiz en la línea horizontal y otro sobre él, en equilibrio, siguiendo la línea vertical.
Ya da miedo, ¿eh? es solo el principio: hay que preguntar (a las bravas, ni concentración, ni velas, ni círculo interno): “Charlie, Charlie, ¿estás ahí?”. el desafío original, por supuesto, viene en inglés (“Charlie, Charlie, are you here?”), pero por suerte el mundo espiritual se expresa en esperanto y el hipotético charlie entiende a quien se atreva a iniciar el ritual, responde si es que está ahí y contesta a cualquier pregunta que se le haga, de temas trascendentales a chorradas como pianos el resultado suele ser éste: un grupo de críos, entre incrédulos y temerosos, hace el juego y acaba con gente con costillas fracturadas amontonándose en un pasillo.
Se juega originalmente con dos monedas, que al ser lanzadas al aire, si caen del mismo lado, cara, significa si; escudo, implica no. si caen combinadas significa: tal vez. otra modalidad es con seis lápices sostenidos por dos sujetos (tres cada uno) formando un rectángulo… si los lápices en contacto se desplazan hacia adentro, es “si” y si lo hacen hacia afuera es “no”. los jóvenes criollos lo hacen colocando sobre un papel que tiene indicado un no y un si, dos lápices en cruz (símbolo cristiano), que debe moverse y apuntar hacia la respuesta a la pregunta formulada, “movido” por el “ser” invocado y si se le requiere prueba de su presencia, provoca algún ruido. en todo caso hay que pedir “permiso” al “espíritu” para salir del “juego”, por lo que este, tiene el control.
Similar a la oüija, que según wikipedia: “es un tablero dotado de letras y números con el que supuestamente se puede entablar contacto con los espíritus de los difuntos….”. Más simple el charlie-charlie y por tanto de más fácil práctica para nuestros jóvenes, abriendo puertas a fuerzas desconocidas que afectan, de alguna manera, a los de espíritus débiles. Aunque sin documentar, se habla de casos de violencia, sangre, daños emocionales, sueños perturbados, intranquilidades y hasta muertes inexplicables.