El próximo viernes se cumple un siglo del nacimiento de Juan Manuel Fangio, una de las más grandes figuras del deporte argentino. Un recorrido por su historia, desde el debut a bordo de un taxi preparado para correr con elementos prestados, hasta el quíntuple campeonato obtenido en la Fórmula Uno internacional y sólo superado por el alemán Michael Schumacher. Su paso por La Plata. Cómo lo recuerdan hoy referentes del automovilismo platense
Hay nombres destinados a vivir para siempre en la memoria de los argentinos. El de Juan Manuel Fangio, de cuyo nacimiento este viernes se cumplen cien años, es uno de ellos. Su singular e intensa vida, que hoy sigue siendo una referencia obligada para el deporte argentino y mundial, es tan rica en experiencias que inspiró desde libros hasta películas. Unos y otras se encargaron de relatar la epopeya del adolescente que creció en los talleres mecánicos de Balcarce soñando con convertirse en corredor de autos para transformarse con el tiempo en quíntuple campeón del mundo y sinónimo de triunfador en el deporte.
Hasta 2002, cuando el alemán Michel Schumacher igualó el record de Fangio (al que superaría más tarde al obtener siete campeonatos), los logros obtenidos por el balcarceño habían sido únicos e inalcanzables. Hoy no dejan de ser un hito para el automovilismo mundial, donde el nombre de Fangio sigue despertando resonancias que lo vinculan al esfuerzo, al coraje y a la gloria.
Mientras tanto, referentes actuales del automovilismo platense reconocen que el nombre de Fangio sigue siendo una referencia, aún cuando los tiempos en que el quíntuple reinó en las pistas poco y nada tienen que ver con los actuales. En los años de Fangio, años de pioneros, la muerte era una compañera permanente de los corredores. Los autódromos, las normas de seguridad y los autos eran completamente distintos y planteaban desafíos diferentes. Al mismo tiempo, los pilotos eran, a la vez, mecánicos. Hoy los avances tecnológicos dibujan un escenario diferente. Con un mayor énfasis puesto en las normas de seguridad y un rol distinto para los pilotos.
A Fangio le llamaban "Chueco" por sus piernas arqueadas desde sus tiempos de futbolista del club Rivadavia de Balcarce, actividad en la que destacaba como delantero y goleador.
Hijo de italianos (el más pequeño de seis), nació el 24 de junio de 1911 en Barcarce, 430 kilómetros al suroeste de Buenos Aires, una de las zonas rurales más ricas de Argentina cuyo cultivo más importante es la papa. Su relación con la mecánica desde su adolescencia le inclinó por el automovilismo, mientras jugaba al fútbol y practicaba el boxeo.
Su abuelo Giusseppe había llegado a la Argentina en 1887. El hijo de Giusepe, Loreto, se casó con Herminia Déramo. Juan Manuel, el hijo más chico, sería errónamente anotado un día antes en el registro civil, dado que Loreto se presentó en esa dependencia y dijo "anoche tuve otro hijo", frase que fue interpretada como "en la noche del 23 y no en la madrugada del 24 de junio", un error que nunca sería enmendado en el documento del quíntuple campeó mundial.
La educación formal de Juan Manuel se cumplió en las escuelas número 1 y número 4 de Balcarce, aunque paralelamente aprendía el oficio de la fragua y el templado de los hierros en la herería de Frasncisco Cerri. Desde los once años, Juan Manuel manejaba, pero con eso no le alcanzaba y tenía una permanente curiosidad por el funcionamiento y durabilidad de los motores y le obsesionaba saber cómo ganar destreza para manejar en grandes distancias. Más tarde comenzó su carrera en los talleres mecánicos de la zona, virtuales galpones donde se trabajaba todavía de manera artesanal, utilizando piedras para rectificar tapas de cilindros y limas para trabajar los árboles de levas.
Tan grande era su interés por la mecánica que llegó a trabajar sin cobrar y recibiendo como compensación una moto y aun auto de parte de sus empleadores.
A los 17 años sufrió una pleuresía que lo mantuvo durante muchos meses inactivo, en épocas (los años `20) en las que resultaba difícil superar esa enfermedad.
Fue ayudante en una herrería y más tarde aprendiz y operario en talleres mecánicos de las marcas Rugby, Ford y Studebaker.
Una de las curiosidades de los comienzos de Fangio en el automovilismo fue que no contaba con registro para conducir. Tampoco lo tenía cuando se coronó por quinta vez campeón del mundo. ¿La razón?: en aquellos años no era frecuente exigir el carnet a los conductores y mucho menos en pueblos y ciudades del interior del país.
Pero a pesar de no contar con un registro de conductor, Fangio ya tenía, en su juventud, características que anunciaban un destino de grandeza. Un año antes de que obtuviera su primer campeonato del mundo, Xul Solar, artista argentino que estaba interesado por lo esotérico, publicó un estudio según el cual Fangio estaba destinado a los grandes destinos. Si bien el artista se basó en pseudociencias como la astrología para sacar sus conclusiones, el tiempo terminó dándole la razón.
DEBUT COMO PILOTO A LOS 25 AÑOS.
Debutó como piloto a los 25 con un taxi Ford A modelo 1929, propiedad del padre de un amigo, en una carrera regional. Con todo, esa participación no figura en ningún registro, dado que Fangio debutó con el seudónimo de "Rivadavia", para que sus padres no se enteraran. Corrió como acompañante de un piloto de la zona llamado Manuel Ayerza. Al coche lo preparó junto a sus amigos adaptandolo mediante el uso de elementos prestados.
Más tarde llegaría la etapa del Turismo Carretera (TC), de la identificación con Chevrolet y de una rivalidad deportiva que dividiría en dos a los sentimientos del país: la que enfrentaba a Fangio con Oscar Alfredo Gálvez.
Se cuenta que cuando Fangio decidió correr el Gran Premio de 1939 buscaba una cupé Ford, pero como no la consiguió a tiempo compró sin mucha convicción la Chevrolet negra de un productor de papas de la zona. A partir de entonces y por diez años Fangio sería sinónimo de Chevrolet y Gálvez de Ford. Y a pesar de que su rivalidad deportiva se convertiría en el Boca-River del automovilismo argentino, eso no les impidió compartir una intensa amistad.
En 1940 Fangio ganó una carrera de 9.500 kilómetros entre Argentina, Bolivia y Perú con un Chevrolet comprado con aportes de sus vecinos de Balcarce.
Ese año se clasificó campeón argentino del TC. Repitió en 1941 y estuvo parado hasta 1946 a causa de la Segunda Guerra Mundial. A partir de ese año combinó pruebas de coches estándar y monoplazas y ganó su primera carrera frente a pilotos europeos en Buenos Aires.
Cuando en la Argentina ya era una figura indiscutible, viajó a Europa, participó en diez carreras y ganó seis en 1949, con Maserati en San Remo, Pau y Perpignan; en Marsella con Simca, en Monza con Ferrari y en Albi con Maserati.
En su debut en la Fórmula Uno, en 1950, fue subcampeón detrás de Giuseppe Farina. A estas alturas, en Argentina se estrenaba con singular éxito esa temporada la Película "Fangio, el demonio de las pistas", protagonizada por el actor Armando Bo.
Fue campeón mundial por primer vez en 1951 con Alfa Romeo. Se cuenta que era tal su pasión por el automovilismo que al firmar su contrato con la escudería dijo a los dirigentes: "pongan ustedes los ceros que quieran", dejando en claro que su objetivo era la gloria y no el dinero.
Tras ganar los Grandes Premios de Berna, Reims y Barcelona obtuvo su primer campeonato. Al año siguiente sufrió un grave accidente en Monza con un Maserati y estuvo cuatro meses internado en un hospital. En el mundillo del automovilismo creyeron que estaba acabado.
Pero volvió y fue subcampeón mundial detrás de Alberto Ascari en 1953. Firmó contrato en 1954 con Mercedes Benz, empresa con la que se relacionó en términos de negocios para el resto de su vida. En Fómula Uno consideró al de Mercedes "el mejor equipo" del que participó y en el que más a gusto estuvo. Rescataba de ese trabajo, la fuerte interacción entre pilotos, técnicos y propietarios de la marca. Eso permitía, a juicio de Fangio, que todo funcione a la perfección y nada quede librado al azar.
Tras ganar las pruebas de Reims, Nürburgring, Berna y Monza obtuvo su segundo título mundial.
Fangio ganó con Mercedes W196 las carreras de Buenos Aires, Spa-Francorchamps (Bélgica), Zandvoort (Holanda) y Monza y obtuvo su tercer mundial en 1955.
Al retirarse Mercedes Benz de la categoría, el "Chueco" firmó con Ferrari en 1956. Y aunque tras ganar en Buenos Aires, Silverstone, Nürburgring y Monza, se alzó con su cuarto campeonato, la relación con el mítico Enzo Ferrari siempre sería fría y distante. Ya por entonces el libro "The Life Story of Fangio", de Federico Kirbus y Roland Hansen, era presentado en Europa en inglés y francés.
Su quinto campeonato en la F1 lo obtuvo en 1957 con Maserati al ganar las pruebas de Buenos Aires, Mónaco, Rouen-les-Esasrts (Francia) y Nürburgring. En 1958 ganó su última carrera en Buenos Aires y se retiró en Reims.
La carrera de Nürburbring, en 1957, merece un renglón aparte: fue considerado uno de sus grandes triunfos del quíntuple y una obra cumbre del volante. Obtenida en un circuito por demás intrincado, la victoria parecía facil, cuando Fangio debió ingresar en boxes en el giro 12 y notó que sus mecánicos no sólo no trabajaban como de costumbre, sino que lo hicieron mal, provocando una demora que parecía irremontable. Las dos Ferraris lo superaron y le sacaron una fuerte ventaja. Pero fangio no se dio por vencido, puso todo su empeño y su pericia en el manejo y logró alcanzarlas y superarlas: "Cuando me bajé supe que nunca más en mi vida iba a manejar como ese día", dijo Fangio.
EL RECORD
Ese mimos año fue secuestrado en Cuba por el Grupo "26 de Julio" y no pudo competir en el Gran Premio de ese país con Maserati 450S. Recibió todo tipo de distinciones en su país y en el mundo. En 1974 asumió como presidente de Mercedes Benz Argentina y en 1984 como Presidente Honorario Vitalicio.
Fangio se declaró varias veces admirador del brasileño Ayrton Senna, tres veces campeón del mundo, fallecido en un accidente ocurrido en el Gran Premio de Imola en 1994, un año antes de la muerte del propio quíntuple, que tuvo lugar el 17 de julio de 1995.
En aquella temporada ganaba su primer título en la F-1 el alemán Michael Schumacher, quien poco antes de igualar con cinco la marca de campeonatos ganados por el argentino, afirmó: "No creo que sea justo compararme con Fangio, pues ahora los coches son más seguros y él logró sus campeonatos a una tremenda velocidad teniendo en cuenta los vehículos que existían en su tiempo".
Schumacher obtuvo el sexto título en 2003, ocho años después de la muerte del "Chueco", y el último en 2004. Hasta ese año, el alemán ganó 94 de 224 carreras disputadas y Fangio 24 de 51. El primero obtuvo la pole en 70 ocasiones y el argentino en 39.
Fuente
Hay nombres destinados a vivir para siempre en la memoria de los argentinos. El de Juan Manuel Fangio, de cuyo nacimiento este viernes se cumplen cien años, es uno de ellos. Su singular e intensa vida, que hoy sigue siendo una referencia obligada para el deporte argentino y mundial, es tan rica en experiencias que inspiró desde libros hasta películas. Unos y otras se encargaron de relatar la epopeya del adolescente que creció en los talleres mecánicos de Balcarce soñando con convertirse en corredor de autos para transformarse con el tiempo en quíntuple campeón del mundo y sinónimo de triunfador en el deporte.
Hasta 2002, cuando el alemán Michel Schumacher igualó el record de Fangio (al que superaría más tarde al obtener siete campeonatos), los logros obtenidos por el balcarceño habían sido únicos e inalcanzables. Hoy no dejan de ser un hito para el automovilismo mundial, donde el nombre de Fangio sigue despertando resonancias que lo vinculan al esfuerzo, al coraje y a la gloria.
Mientras tanto, referentes actuales del automovilismo platense reconocen que el nombre de Fangio sigue siendo una referencia, aún cuando los tiempos en que el quíntuple reinó en las pistas poco y nada tienen que ver con los actuales. En los años de Fangio, años de pioneros, la muerte era una compañera permanente de los corredores. Los autódromos, las normas de seguridad y los autos eran completamente distintos y planteaban desafíos diferentes. Al mismo tiempo, los pilotos eran, a la vez, mecánicos. Hoy los avances tecnológicos dibujan un escenario diferente. Con un mayor énfasis puesto en las normas de seguridad y un rol distinto para los pilotos.
A Fangio le llamaban "Chueco" por sus piernas arqueadas desde sus tiempos de futbolista del club Rivadavia de Balcarce, actividad en la que destacaba como delantero y goleador.
Hijo de italianos (el más pequeño de seis), nació el 24 de junio de 1911 en Barcarce, 430 kilómetros al suroeste de Buenos Aires, una de las zonas rurales más ricas de Argentina cuyo cultivo más importante es la papa. Su relación con la mecánica desde su adolescencia le inclinó por el automovilismo, mientras jugaba al fútbol y practicaba el boxeo.
Su abuelo Giusseppe había llegado a la Argentina en 1887. El hijo de Giusepe, Loreto, se casó con Herminia Déramo. Juan Manuel, el hijo más chico, sería errónamente anotado un día antes en el registro civil, dado que Loreto se presentó en esa dependencia y dijo "anoche tuve otro hijo", frase que fue interpretada como "en la noche del 23 y no en la madrugada del 24 de junio", un error que nunca sería enmendado en el documento del quíntuple campeó mundial.
La educación formal de Juan Manuel se cumplió en las escuelas número 1 y número 4 de Balcarce, aunque paralelamente aprendía el oficio de la fragua y el templado de los hierros en la herería de Frasncisco Cerri. Desde los once años, Juan Manuel manejaba, pero con eso no le alcanzaba y tenía una permanente curiosidad por el funcionamiento y durabilidad de los motores y le obsesionaba saber cómo ganar destreza para manejar en grandes distancias. Más tarde comenzó su carrera en los talleres mecánicos de la zona, virtuales galpones donde se trabajaba todavía de manera artesanal, utilizando piedras para rectificar tapas de cilindros y limas para trabajar los árboles de levas.
Tan grande era su interés por la mecánica que llegó a trabajar sin cobrar y recibiendo como compensación una moto y aun auto de parte de sus empleadores.
A los 17 años sufrió una pleuresía que lo mantuvo durante muchos meses inactivo, en épocas (los años `20) en las que resultaba difícil superar esa enfermedad.
Fue ayudante en una herrería y más tarde aprendiz y operario en talleres mecánicos de las marcas Rugby, Ford y Studebaker.
Una de las curiosidades de los comienzos de Fangio en el automovilismo fue que no contaba con registro para conducir. Tampoco lo tenía cuando se coronó por quinta vez campeón del mundo. ¿La razón?: en aquellos años no era frecuente exigir el carnet a los conductores y mucho menos en pueblos y ciudades del interior del país.
Pero a pesar de no contar con un registro de conductor, Fangio ya tenía, en su juventud, características que anunciaban un destino de grandeza. Un año antes de que obtuviera su primer campeonato del mundo, Xul Solar, artista argentino que estaba interesado por lo esotérico, publicó un estudio según el cual Fangio estaba destinado a los grandes destinos. Si bien el artista se basó en pseudociencias como la astrología para sacar sus conclusiones, el tiempo terminó dándole la razón.
DEBUT COMO PILOTO A LOS 25 AÑOS.
Debutó como piloto a los 25 con un taxi Ford A modelo 1929, propiedad del padre de un amigo, en una carrera regional. Con todo, esa participación no figura en ningún registro, dado que Fangio debutó con el seudónimo de "Rivadavia", para que sus padres no se enteraran. Corrió como acompañante de un piloto de la zona llamado Manuel Ayerza. Al coche lo preparó junto a sus amigos adaptandolo mediante el uso de elementos prestados.
Más tarde llegaría la etapa del Turismo Carretera (TC), de la identificación con Chevrolet y de una rivalidad deportiva que dividiría en dos a los sentimientos del país: la que enfrentaba a Fangio con Oscar Alfredo Gálvez.
Se cuenta que cuando Fangio decidió correr el Gran Premio de 1939 buscaba una cupé Ford, pero como no la consiguió a tiempo compró sin mucha convicción la Chevrolet negra de un productor de papas de la zona. A partir de entonces y por diez años Fangio sería sinónimo de Chevrolet y Gálvez de Ford. Y a pesar de que su rivalidad deportiva se convertiría en el Boca-River del automovilismo argentino, eso no les impidió compartir una intensa amistad.
En 1940 Fangio ganó una carrera de 9.500 kilómetros entre Argentina, Bolivia y Perú con un Chevrolet comprado con aportes de sus vecinos de Balcarce.
Ese año se clasificó campeón argentino del TC. Repitió en 1941 y estuvo parado hasta 1946 a causa de la Segunda Guerra Mundial. A partir de ese año combinó pruebas de coches estándar y monoplazas y ganó su primera carrera frente a pilotos europeos en Buenos Aires.
Cuando en la Argentina ya era una figura indiscutible, viajó a Europa, participó en diez carreras y ganó seis en 1949, con Maserati en San Remo, Pau y Perpignan; en Marsella con Simca, en Monza con Ferrari y en Albi con Maserati.
En su debut en la Fórmula Uno, en 1950, fue subcampeón detrás de Giuseppe Farina. A estas alturas, en Argentina se estrenaba con singular éxito esa temporada la Película "Fangio, el demonio de las pistas", protagonizada por el actor Armando Bo.
Fue campeón mundial por primer vez en 1951 con Alfa Romeo. Se cuenta que era tal su pasión por el automovilismo que al firmar su contrato con la escudería dijo a los dirigentes: "pongan ustedes los ceros que quieran", dejando en claro que su objetivo era la gloria y no el dinero.
Tras ganar los Grandes Premios de Berna, Reims y Barcelona obtuvo su primer campeonato. Al año siguiente sufrió un grave accidente en Monza con un Maserati y estuvo cuatro meses internado en un hospital. En el mundillo del automovilismo creyeron que estaba acabado.
Pero volvió y fue subcampeón mundial detrás de Alberto Ascari en 1953. Firmó contrato en 1954 con Mercedes Benz, empresa con la que se relacionó en términos de negocios para el resto de su vida. En Fómula Uno consideró al de Mercedes "el mejor equipo" del que participó y en el que más a gusto estuvo. Rescataba de ese trabajo, la fuerte interacción entre pilotos, técnicos y propietarios de la marca. Eso permitía, a juicio de Fangio, que todo funcione a la perfección y nada quede librado al azar.
Tras ganar las pruebas de Reims, Nürburgring, Berna y Monza obtuvo su segundo título mundial.
Fangio ganó con Mercedes W196 las carreras de Buenos Aires, Spa-Francorchamps (Bélgica), Zandvoort (Holanda) y Monza y obtuvo su tercer mundial en 1955.
Al retirarse Mercedes Benz de la categoría, el "Chueco" firmó con Ferrari en 1956. Y aunque tras ganar en Buenos Aires, Silverstone, Nürburgring y Monza, se alzó con su cuarto campeonato, la relación con el mítico Enzo Ferrari siempre sería fría y distante. Ya por entonces el libro "The Life Story of Fangio", de Federico Kirbus y Roland Hansen, era presentado en Europa en inglés y francés.
Su quinto campeonato en la F1 lo obtuvo en 1957 con Maserati al ganar las pruebas de Buenos Aires, Mónaco, Rouen-les-Esasrts (Francia) y Nürburgring. En 1958 ganó su última carrera en Buenos Aires y se retiró en Reims.
La carrera de Nürburbring, en 1957, merece un renglón aparte: fue considerado uno de sus grandes triunfos del quíntuple y una obra cumbre del volante. Obtenida en un circuito por demás intrincado, la victoria parecía facil, cuando Fangio debió ingresar en boxes en el giro 12 y notó que sus mecánicos no sólo no trabajaban como de costumbre, sino que lo hicieron mal, provocando una demora que parecía irremontable. Las dos Ferraris lo superaron y le sacaron una fuerte ventaja. Pero fangio no se dio por vencido, puso todo su empeño y su pericia en el manejo y logró alcanzarlas y superarlas: "Cuando me bajé supe que nunca más en mi vida iba a manejar como ese día", dijo Fangio.
EL RECORD
Ese mimos año fue secuestrado en Cuba por el Grupo "26 de Julio" y no pudo competir en el Gran Premio de ese país con Maserati 450S. Recibió todo tipo de distinciones en su país y en el mundo. En 1974 asumió como presidente de Mercedes Benz Argentina y en 1984 como Presidente Honorario Vitalicio.
Fangio se declaró varias veces admirador del brasileño Ayrton Senna, tres veces campeón del mundo, fallecido en un accidente ocurrido en el Gran Premio de Imola en 1994, un año antes de la muerte del propio quíntuple, que tuvo lugar el 17 de julio de 1995.
En aquella temporada ganaba su primer título en la F-1 el alemán Michael Schumacher, quien poco antes de igualar con cinco la marca de campeonatos ganados por el argentino, afirmó: "No creo que sea justo compararme con Fangio, pues ahora los coches son más seguros y él logró sus campeonatos a una tremenda velocidad teniendo en cuenta los vehículos que existían en su tiempo".
Schumacher obtuvo el sexto título en 2003, ocho años después de la muerte del "Chueco", y el último en 2004. Hasta ese año, el alemán ganó 94 de 224 carreras disputadas y Fangio 24 de 51. El primero obtuvo la pole en 70 ocasiones y el argentino en 39.
FANGIO PENTACAMPEON MUNDIAL DE FORMULA Y ORGULLO DE TODOS LOS ARGENTINOS
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