El BMW i3 es un vehículo eléctrico con cinco puertas y cuatro plazas que mide 3,99 metros de longitud. Hay dos versiones, una con motor eléctrico de 170 CV y otra con ese mismo motor más otro de combustión, de dos cilindros, para incrementar la autonomía (este motor no puede mover las ruedas). En ambas versiones la tracción es en las ruedas traseras. A la primera versión se le denomina BMW i3 y a la segunda BMW i3 REX —REX proviene del inglés «Range Extender», es decir, «Extensor de Autonomía»
El i3 está disponible desde 35 500 euros y el i3 REX desde 39 990 euros(en Europa). Estos precios incluyen la batería, que tiene ocho años de garantía o 100 000 kilómetros.
Este vehículo sobresale por su suavidad de funcionamiento y cualidades dinámicas. El motor no produce ningún tipo de vibración, es muy silencioso y entrega la fuerza sin apenas demora desde el instante en que se pisa el acelerador. El i3 puede ganar velocidad con mucha rapidez, aunque siempre a costa de sacrificar varios kilómetros de autonomía. Ésta puede fluctuar entre casi 200 kilómetros y menos de 70, en función del tipo de conducción que se practique y los dispositivos de confort que se activen. Tiene un acelerador que produce mucha retención a medida que se va soltando (circunstancia que se aprovecha para cargar la batería) y al que hay que adaptarse para conducir de forma fluida y sin deceleraciones bruscas. La suspensión es firme, hace que la carrocería tenga poco balanceo en las curvas y aísla correctamente de las irregularidades del asfalto.
La capacidad total de la batería de iones de litio es 22 kWh y la útil 18,8 kWh. El consumo de energía declarado por BMW es de 12,9 kWh/100 km según el nuevo ciclo europeo de pruebas (NEDC). A modo comparativo, el Renault Zoe tiene una batería de iones de litio con una capacidad útil de 22 kWh y un consumo promedio de 14,6 kWh/100 km. El tiempo de carga de la batería depende del sistema utilizado. En casa, en un enchufe convencional, el tiempo es, según BMW, ocho horas. Por unos 700 euros (más otros 700 euros de la instalación) BMW vende el Wallbox, un sistema más rápido que el anterior para recargar las baterías
BMW ha conseguido que el i3 sea un vehículo ligero a pesar de su condición de coche eléctrico. Su masa, 1270 kilogramos, es muy inferior a la del Nissan Leaf, Renault Zoe y Renault Fluence Z.E. Esta ligereza se ha conseguido, en parte, gracias al uso de fibra de carbono
Existen tres modalidades de utilización del coche: «COMFORT», «ECO PRO» y «ECO PRO+». El modo «ECO PRO» permite incrementar la autonomía en 20 kilómetros con respecto al modo «COMFORT», mientras que el «ECO PRO+» supone otros 20 kilómetros adicionales. Estos kilometrajes adicionales sólo se consiguen si se utiliza ese programa de funcionamiento desde el inicio del recorrido y con la batería llena. No son reservas de combustible. No se puede llegar a 146 kilómetros de recorrido en modalidad «COMFORT» y apretar el botón para pasar al modo «ECO PRO+» y disponer de 40 kilómetros de autonomía adicionales.
El BMW i3 de autonomía extendida utiliza un motor de combustión de dos cilindros y 650 centímetros cúbicos, con el que se recarga la batería. Con este motor adicional y el depósito de nueve litros de gasolina que va situado en el eje delantero, la autonomía asciende a unos 350 kilómetros aproximadamente, con la ventaja de que se puede repostar en cualquier estación de servicio, cada pocos kilómetros si fuera necesario, para realizar un trayecto largo.
El interior del i3 tiene un aspecto moderno y práctico, por lo fácil que resulta controlar todas las funciones disponibles y por la cantidad de huecos que hay para depositar objetos. La carrocería del i3 levanta 1,58 metros sobre el suelo, casi lo mismo que un Ford B-MAX y un Hyundai ix20, pero la altura disponible dentro del habitáculo está más próxima a las de los turismos de similar longitud —como un Ford Fiesta o un Peugeot 208— que a la de los monovolúmenes citados y otros similares. Las cuatro personas que caben en el i3 tienen más espacio a su disposición que en la mayoría de los turismos pequeños de cinco puertas, sin embargo, su maletero es de los más pequeños, 260 litros.
El equipamiento de serie del i3 incluye climatizador, sensores traseros de ayuda a aparcamiento, control de presión de neumáticos, control de estabilidad, navegador, entrada para dispositivos USB y llantas de aleación. En opción hay elementos como los asientos con calefacción, la alerta por cambio involuntario de carril, la cámara de visión trasera, la pintura metalizada y el acceso y arranque sin llave. Los faros de ledes también son una opción; de serie viene con unos halógenos (con bombillas H7) y no puede tener de xenón. Otra opción es un sistema de climatización basado en el principio de la bomba de calor (sólo la versión 100 % eléctrica), cuyo consumo energético es un 30 % inferior al de un sistema convencional.
Las versiones del BMW i3 sin motor de combustión tienen un masa de 1270 kilogramos. Con el motor de combustión la masa es 1390 kg. El principal problema de los coches eléctricos es el elevado peso de las baterías de acumuladores disponibles para ser usadas en un automóvil con la tecnología actual. El volumen de las baterías también es un problema, pero no tan grande como su peso. El principal problema del peso es que influye negativamente en el consumo. Cuanto más pesado es un coche más consume, especialmente en ciudades, donde con las continuas arrancadas hay que acelerar la masa del coche continuamente y para acelerarla se requiere energía.
Debido a este problema, en BMW decidieron en 2007 fabricar un vehículo eléctrico con una carrocería realizada con fibras de carbono, sobre un chasis de aluminio. Una estructura de fibra de carbono pesa un 50% de lo que pesa una estructura de acero del mismo tamaño y de resistencia equivalente.
(estructura en fibra de carbono)
El i3 está disponible desde 35 500 euros y el i3 REX desde 39 990 euros(en Europa). Estos precios incluyen la batería, que tiene ocho años de garantía o 100 000 kilómetros.
Este vehículo sobresale por su suavidad de funcionamiento y cualidades dinámicas. El motor no produce ningún tipo de vibración, es muy silencioso y entrega la fuerza sin apenas demora desde el instante en que se pisa el acelerador. El i3 puede ganar velocidad con mucha rapidez, aunque siempre a costa de sacrificar varios kilómetros de autonomía. Ésta puede fluctuar entre casi 200 kilómetros y menos de 70, en función del tipo de conducción que se practique y los dispositivos de confort que se activen. Tiene un acelerador que produce mucha retención a medida que se va soltando (circunstancia que se aprovecha para cargar la batería) y al que hay que adaptarse para conducir de forma fluida y sin deceleraciones bruscas. La suspensión es firme, hace que la carrocería tenga poco balanceo en las curvas y aísla correctamente de las irregularidades del asfalto.
La capacidad total de la batería de iones de litio es 22 kWh y la útil 18,8 kWh. El consumo de energía declarado por BMW es de 12,9 kWh/100 km según el nuevo ciclo europeo de pruebas (NEDC). A modo comparativo, el Renault Zoe tiene una batería de iones de litio con una capacidad útil de 22 kWh y un consumo promedio de 14,6 kWh/100 km. El tiempo de carga de la batería depende del sistema utilizado. En casa, en un enchufe convencional, el tiempo es, según BMW, ocho horas. Por unos 700 euros (más otros 700 euros de la instalación) BMW vende el Wallbox, un sistema más rápido que el anterior para recargar las baterías
BMW ha conseguido que el i3 sea un vehículo ligero a pesar de su condición de coche eléctrico. Su masa, 1270 kilogramos, es muy inferior a la del Nissan Leaf, Renault Zoe y Renault Fluence Z.E. Esta ligereza se ha conseguido, en parte, gracias al uso de fibra de carbono
Existen tres modalidades de utilización del coche: «COMFORT», «ECO PRO» y «ECO PRO+». El modo «ECO PRO» permite incrementar la autonomía en 20 kilómetros con respecto al modo «COMFORT», mientras que el «ECO PRO+» supone otros 20 kilómetros adicionales. Estos kilometrajes adicionales sólo se consiguen si se utiliza ese programa de funcionamiento desde el inicio del recorrido y con la batería llena. No son reservas de combustible. No se puede llegar a 146 kilómetros de recorrido en modalidad «COMFORT» y apretar el botón para pasar al modo «ECO PRO+» y disponer de 40 kilómetros de autonomía adicionales.
El BMW i3 de autonomía extendida utiliza un motor de combustión de dos cilindros y 650 centímetros cúbicos, con el que se recarga la batería. Con este motor adicional y el depósito de nueve litros de gasolina que va situado en el eje delantero, la autonomía asciende a unos 350 kilómetros aproximadamente, con la ventaja de que se puede repostar en cualquier estación de servicio, cada pocos kilómetros si fuera necesario, para realizar un trayecto largo.
El interior del i3 tiene un aspecto moderno y práctico, por lo fácil que resulta controlar todas las funciones disponibles y por la cantidad de huecos que hay para depositar objetos. La carrocería del i3 levanta 1,58 metros sobre el suelo, casi lo mismo que un Ford B-MAX y un Hyundai ix20, pero la altura disponible dentro del habitáculo está más próxima a las de los turismos de similar longitud —como un Ford Fiesta o un Peugeot 208— que a la de los monovolúmenes citados y otros similares. Las cuatro personas que caben en el i3 tienen más espacio a su disposición que en la mayoría de los turismos pequeños de cinco puertas, sin embargo, su maletero es de los más pequeños, 260 litros.
El equipamiento de serie del i3 incluye climatizador, sensores traseros de ayuda a aparcamiento, control de presión de neumáticos, control de estabilidad, navegador, entrada para dispositivos USB y llantas de aleación. En opción hay elementos como los asientos con calefacción, la alerta por cambio involuntario de carril, la cámara de visión trasera, la pintura metalizada y el acceso y arranque sin llave. Los faros de ledes también son una opción; de serie viene con unos halógenos (con bombillas H7) y no puede tener de xenón. Otra opción es un sistema de climatización basado en el principio de la bomba de calor (sólo la versión 100 % eléctrica), cuyo consumo energético es un 30 % inferior al de un sistema convencional.
Las versiones del BMW i3 sin motor de combustión tienen un masa de 1270 kilogramos. Con el motor de combustión la masa es 1390 kg. El principal problema de los coches eléctricos es el elevado peso de las baterías de acumuladores disponibles para ser usadas en un automóvil con la tecnología actual. El volumen de las baterías también es un problema, pero no tan grande como su peso. El principal problema del peso es que influye negativamente en el consumo. Cuanto más pesado es un coche más consume, especialmente en ciudades, donde con las continuas arrancadas hay que acelerar la masa del coche continuamente y para acelerarla se requiere energía.
Debido a este problema, en BMW decidieron en 2007 fabricar un vehículo eléctrico con una carrocería realizada con fibras de carbono, sobre un chasis de aluminio. Una estructura de fibra de carbono pesa un 50% de lo que pesa una estructura de acero del mismo tamaño y de resistencia equivalente.
(estructura en fibra de carbono)