link: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=PbSDxA9q21I
Ficha Técnica:
Titulo original: Re-Animator.
Año: 1985.
País: Estados Unidos.
Duración: 86 min.
Director: Stuart Gordon.
Guión: Dennis Paoli, William Norris, Stuart Gordon (Novela Herbert West: Reanimador de H.P. Lovecraft.
Producción: Brian Yuzna.
Fotografía: Mac Ahlberg .
Música: Richard Band.
Montaje: Lee Percy.
Diseño de producción: Robert A. Burns.
Reparto: Jeffrey Combs (Dr. Herbert West), Bruce Abbott (Dan Cain), Barbara Crampton (Meg Halsey), David Gale (Dr. Carl Hill), Robert Sampson (Dean Alan).
Sinopsis:
Herbert West es un estudiante de medicina que investiga en Europa sobre la posibilidad de reanimar cuerpos fallecidos devolviéndolos a la vida. Tras fallecer Hans Gruber, el doctor junto al que West estudiaba, este se traslada a la prestigiosa universidad de Miskatonic, en Arkham, donde continúa con unos experimentos que traen consigo trágicas consecuencias.
Crítica:
Hay ciertas películas que con el paso de los años quedan inmortalizadas en su marco y tiempo. Re-Animator es una de ellas, clásico imperecedero del Cine de Terror de los años 80 y por ende, inamovible tótem de la Empire. Muchas pueden ser las razones por las que una película modesta como esta, venerada con cierta exaltación entre los aficionados, disfrute de un culto inamovible y más cuando su precariedad de medios y condición nata de Film Underground no auguraban un circuito más allá de los cines de barrio en sesiones de madrugada. Lo que ocasionó el Film fue un éxito inesperado, una condición abrupta de clásico del género y hasta sorpresivos coqueteos con el cine de su género más comercial, convirtiéndose casi hasta el momento en pieza angular del Cine de Terror de los años 80. En mucho, o posiblemente todo, tenga algo que ver con sus dos cabezas pensantes.
Stuart Gordon y Brian Yuzna son dos cineastas cuya valoración global de sendas filmografías no dan más allá que dos o tres películas realmente destacables en el género, pero han dejado una lealtad indestructible hacia el género que las ha hecho ganar la añoranza del aficionado. Porque ante todo, lejos de las calificaciones posibles que se puedan a hacer a sus obras, Gordon y Yuzna son dos artesanos del terror, al que dedican oficio, cariño, adoración y devoción, todo palpable hasta en lo más execrable de su obra. Fidelidad autoral, que puedan decir algunos, característica que basta para al menos admirar la pasión de los viejos artesanos del cine de género y de consumo popular, los mismos que anteponen su pasión al clasicismo del mismo antes que una mecanización mercantil del producto, principal problema de gran parte de la producción actual en el campo. Antes de hacer una valoración más profunda, conviene recordar que el culto a Re-Animator viene justificado, en gran parte, por el empeño y tesón de esos dos jóvenes que proclamaron el entusiasmo del joven cineasta de guerrilla.
O, lo que es lo mismo, la postura insolente, cínica y ampliamente descarada de seguir una serie de patrones convencionales desafiando al género con una de esas piezas nacidas del atrevimiento y la osadía de divulgar un Cine de Terror diferente y mordaz, siempre dentro de las normas habituales de los bajos presupuestos. La apuesta por mezclar un referente profundamente clasicista como H.P. Lovecraft con el reiterado Splatter de la época, unido a unos tintes cómicos algo más sutiles de lo que parecen, ya es todo un elemento fascinador para el aficionado, cuyo entusiasmo es el objetivo claro de todas esas balas de encanto que la película de Gordon descarga.
Re-Animator hereda la noción del Mad Doctor que H.P. Lovecraft delineó en su historia corta Herbert West: El Reanimador, una división de seis capítulos en las que el asistente de un doctor que busca la solución para revivir cadáveres cuenta las andanzas de este en sus descubrimientos y las funestas consecuencias. No laureado popularmente dentro de las obras más glorificadas del genio de Providence, este relato escrito en 1922 era una revisión pormenorizada del Frankenstein de Mary Shelley, cuyo Moderno Prometeo ya definía las formas en las que la ciencia desatada por las ampulosas intenciones de un hombre dispuesto a dominarla acaban trayendo consecuencias trágicas y una fatalidad para él y quien le rodea. Aún así, Lovecraft, quizá consciente del carácter actualizador de su obra, afronta la profundización de la temática de Herbert West apoyándose en su consabida fluidez narrativa y habilidades descriptivas, no inmiscuyéndose en una posible reversión del mito ni tampoco al intentar amplificar el contexto técnico científico. Tratándose de una de esas obras donde el autor se alejó de los terrores abstractos que lo definieron por un horror de características mucho más tangible y material, su adaptación al medio fílmico gozó en manos de Stuart Gordon de una fidelidad bastante libérrima, enfrascando la historia en el guión cinematográfico bajo el principal apoyo argumental de los experimentos de West y su fatalista legado.
El éxito de una propuesta como Re-Animator quizá recale en la facilidad de la película de ofrecer un explosivo cóctel que aglutina junto al terror unos elementos tan exquisitos para el aficionado como la comedia, la violencia y el erotismo. Componentes cuya conjugación para/ con el terror pocas veces gozan de los resultados esperados, aunque las proposiciones artísticas de Stuart Gordon y Brian Yuzna sí consiguieron aquí que esas características funcionen en la película como un guante. La obra respeta con más o menos fidelidad la historia original de Lovecraft, aunque también se permite ciertas licencias ampliando su universo con multitud de situaciones y personajes, además de transportar una trama literaria enmarcada en un funesto cuadro de fatalidad a una oleada de mordacidad que ya comienza con su personaje principal. Herbert West, la satírica y Cartoonesca recreación de la figura del Mad Doctor, aquí llevando al extremo su predisposición de dinamitar todo tipo de barreras morales única y exclusivamente para lograr su objetivo, que no es otro que el de revivir a los muertos. Para esto se vale de un suero verde, simplemente citado por Lovecraft como mero recurso argumental pero que aquí se presenta con la exquisita ambigüedad del McGuffin además de componer un recurso visual con cierto encanto.
Cabe analizar Re-Animator bajo la profundización de un término que podría resumir perfectamente aquello donde la película de Gordon salvaguarda todo ese encanto que la ha convertido en todo un emblema del género: el equilibrio. El horror retratado con cierta acritud mordaz, el espanto dibujado con la virulencia de quien se toma el género con el suficiente punto de respeto que se permite hasta insuflarlo de carcajadas. Re-Animator es en el fondo una historia cruel, repleta de fatalidad y que no deja de mostrar los horrores morales de un ser mezquino y codicioso, pero que se revierte para pasar a ser una especie de espectáculo circense donde bajo una ceremonia erótica-festiva se muestran cada uno de los puntos de conexión del Film con el clasicismo del género. Así, observamos una gran dualidad entre la risa y sobresalto, el jolgorio y lo nauseabundo o la mordacidad con la crueldad.
La estabilización de la película entre estas dos formas de afrontar el terror es donde conquista al aficionado, apostando por una concepción del horror que sin perder fidelidad al género se permite el coqueteo descarado con lo paródico de sus estereotipos, respetando firmemente los estandartes más clásicos. Estas intenciones artísticas se comparten con otras muchas propuestas de la época: Estamos en los años 80 donde muchos artesanos del terror destilan tanto oficio por el género que se permiten el lujo de dibujar su pasión hacia él con un sentido del humor basado en el respeto y el sarcasmo, caricaturizando los argumentos más tradicionales. Por eso, después del cine de guerrilla trasgresor de los años 70, fueron muy habituales los toqueteos del género con la comedia, elevando al cubo los ligeros apuntes mordaces con los que los Hopper, Clark, Craven y compañía revestían algunos parajes argumentales de sus tramas. El ejemplo más claro viene de la mano de Sam Raimi y su Posesión Infernal (The Evil Dead, 1981), otra pieza de equilibrio entre el espanto y el divertimento Grand guignolesco que, como la obra de Gordon, logra una conexión tan estrecha con el espectador convierte a ambas en clásicos casi instantáneos.
Además, la película acierta en no esconder un espíritu que la mantiene en broma consigo misma en todo momento, aceptando esas bases apoyadas en el descaro de presentar la obra, pero fuera de toda Pretenciosidad que pudiera haber caído en conseguir. Por ejemplo, bien podía entrar dentro de las ambiciones artísticas una representación fidedigna y presuntuosa del universo Lovecraftiano. Aunque como decimos es recurrido casi como mero recurso argumental, no se ignora el hecho de ampliar o dar explicación a algunas de las maneras que en la obra literaria pasaban totalmente desapercibidas, como los detalles científicos que aquí son nombrados. Gordon y Yuzna son conscientes en todo momento del enorme chiste que realizan, apoyándose en esa desvergonzada forma de retratar el humor más macabro pero sin desprenderse de esas relaciones estrechas para con/el género como puedan ser la construcción de una tensión, el retrato de lo infausto y no desmereciendo algo que ya hemos mencionado líneas más atrás y que viene usurpado directamente de la obra original: la fatalidad, que en el Film se palpa en la atmósfera en una simbiosis con las dosis de diversión que hacen sentir lo siniestro en un jovial cachondeo repleto de mala baba y entusiasmo.
Lo que también hace a Re-Animator una obra fresca y notoria dentro de su estirpe fílmica es su gran número de influencias clásicas hacia las arquitecturas más tradicionales del Cine de Terror. Esto puede verse en el inicio, que no iba a ser rodado en primera instancia, en la que nuestro Mad Doctor es descubierto rodeado de algunas de las más funestas consecuencias de sus experimentos. Una escena fuerte, potente, enmarcada en los excesos más clasicistas del género y que sirve como perfecto preámbulo, dotándose del nervio imperante en el Film y el estilo kamikaze del resto de la narración. También puede notarse en sus ínfulas de fidelidad hacia el terror la importancia que se le da a la escena como concepto, siempre dentro de una clara tendencia de explotación hacia el Splatter: Re-Animator no duda en buscar la comicidad de la nausea y la repulsión de sus Set Pieces con algunos momentos de exquisita sordidez. Ello regala, además, algunas secuencias de potente iconografía visual, como la de la cabeza mutilada de un Dr. Hill cometiendo fechorías sexuales sobre una indefensa joven.
Esta, Barbara Crampton aupada a los iconos fetichistas de los amantes de la serie B, pone a disposición de su personaje la dulzura y encanto que la caracterizan. Toda una potenciación de la figura femenina en el género, que aunque aquí no vaya más allá de cuadrar el bizarro triángulo amoroso de la cinta (Con un Bruce Abbott cumplidor y un David Gale exquisito en su papel), ofrece esa porción de erotismo picante que se añade a lo desvergonzado de la propuesta. Esto ya queda patente en la presentación del personaje, a la cual se tarda muy poco en desnudar. También, dentro de las conexiones de Re-Animator con su género, se puede destacar como la figura del Zombie en sus raíces más tradicionales es utilizada para dramatizar a los cuerpos revividos. El Muerto Viviente, en un estado de latente locura, como consecuencia de unos hechos moralmente cuestionados, pero siempre dentro de un clasicismo a todas luces buscado. Tal es así que la escena final, todo un derroche de demencia, es donde más se utiliza esta dramatización del monstruo en una medida alocada, pero sin entrar a dinamitar y sobredimensionar las característica del subgénero Zombie, tendencia al alza coincidente con el gran despliegue de tramas acerca de la temática que han llegado hasta ofrecer en la actualidad unas hiperbólicas nuevas miras hacia el subgénero.
Dentro de lo puramente cinematográfico cabe decir que el guión cumple en su objetivo de ofrecer una trama directa y sin contemplaciones, apoyándose para lograr esa dualidad de terror y comedia en unas influencias que deja en evidencia de manera claramente intencionada (Ya vimos en líneas atrás como la película hace guiños constantes a su multitud de referentes) y en el carisma de unos personajes totalmente icónicos. Ayudan para ello unas interpretaciones acertadas, de unos intérpretes en estado de gracia. Es ahí en donde se logra una clara conexión con el público y permite disfrutar aún más de todos esos toques de humor negrísimo presentes en la obra. Desde un Jeffrey Combs delicioso en su rol de corrosivo chiflado de la ciencia hasta la exquisita dicción y forma interpretativa de David Gale como el malvado de la función, en uno de esos personajes que resulta tan repugnante como encantador. La película además se ayuda de un ritmo ágil y veloz, que ofrece una proporcionada viveza a la narración que desembocará en la locura en el previamente mencionado Tour de force final, de exquisita enajenación resolutiva.
En definitiva, una película de culto con todas las consecuencias que esto puede traer consigo. Desde el cariño perpetuo por el aficionado, principal fuente de nutrición iconográfica por la que se alimentan estos clásicos modernos del género, hasta la siempre sobredimensionada reivindicación que pueda sufrir, lo que es innegable es que Re-Animator es una película totalmente comprometida con la Serie B, apoyada en unos arquetipos clave de la época en la que nació: frescura, diversión y nervio en sus formas.
Lo que también destacaría, como algo que influye directamente en el resultado final, son las ganas de pasárselo bien y de homenajear a su género predilecto por parte de un grupo de cineastas que vivían en aquellos momentos los deseos de dejar impreso en cada plano las intenciones de lascivo tributo a su pasión por el Cine de Terror en sus ínfulas más tradicionales.
ṡCómo se hizo?
Con Re-Animator nos encontramos ante la película más popular de la Empire. Las razones pueden ser infinitas, pero el culto que la rodea bien puede estar justificado por varias razones: Su origen en uno de los escritores de literatura fantástica más vanagloriados de nuestra época, como Howard Phillips Lovecraft; la unión de dos pesos pesados del Cine de Terror Underground norteamericano de los años 80 como Stuart Gordon y Brian Yuzna; lo bien suministrado y empeñado que están los precarios medios, utilizados con mucho corazón y amor por el fantástico; el nacimiento dentro de su reparto de un actor fetiche para el último fantástico como Jeffrey Combs, cuya filmografía quedaría para siempre anclada en el terror y que con este Dr. West encuentra su personaje más popular.
Jeffrey Combs puso todas las cartas sobre la mesa con esta película
Además de una Barbara Crampton para siempre encumbrada como diosa del género. Sea como fuere, la historia de este estudiante de medicina que acaba creando un suero para revivir a los muertos se ha convertido con los años en una de las piezas más veneradas del Cine Fantástico de la adorada década de los 80 y toda una pieza a la que se le rinde un incesante culto.
Yéndonos a los orígenes más remotos de Re-Animator, cabe mencionar la obra literaria en la que se basó la película. De entre toda la gran bibliografía de Howard Phillips Lovecraft y su exaltada imaginación, el autor de Providence tiene un relato de terror, que con una división de seis capítulos, llamada Herbert West: Reanimador. En él se relatan los experimentos y descubrimientos de un doctor cuya mayor ambición en la ciencia parece ser la de reanimar a los muertos. Aunque auto-conclusivos, los seis capítulos tienen una entidad global y fueron presentados bajo los títulos siguientes: De la Oscuridad, El Demonio de la Peste, Seis Disparos a la luz de la Luna, El Aullido del Muerto, El Horror de las Sombras y Las Legiones de la Tumba.
Escrito entre 1922 y publicado originalmente en la revista Home Brew, en el relato se distingue la habitual agilidad descriptiva del autor, con un ritmo bastante ligero y la potenciación de la imaginería de lo grotesco de la escena. Los seis capítulos son presentados cronológicamente como biografía de West: Desde sus inicios en la Universidad de Miskatonic, Arkham, donde comienza a sufrir las tétricas consecuencias de sus experimentos, hasta las clásicas búsquedas de cadáveres frescos con los problemas colaterales que ello conlleva; el traslado de sus investigaciones en un paraje rural ajeno a la civilización, con la concatenación del avance de su experimento y la relación anexa a la complicada psicología del personaje; también su experiencia en la denominada Gran Guerra, a la que se traslada y encuentra todo un festín de cadáveres recientes; e incluso, la persecución que sufrirá cuando las criaturas que ha creado busquen su venganza. Todo viene relatado en primera persona por el anónimo asistente de West, que parece contar la historia en un tono dramático y a modo de diario.
En realidad, el Dr. West de Lovecraft nunca se tildaría de lo más destacado de la obra del autor (Amparada en las reputadísimas En Las Montañas de la Locura o El Horror de Dunwich, entre otras), pero el interés que suscitó en él un joven director teatral llamado Stuart Gordon a principios de los 80, haría cambiar la fama de este curioso Mad Doctor literario. Nacido en Chicago el 11 de Agosto de 1947, los inicios de Stuart Gordon están totalmente relacionados con el teatro. Fue director durante 15 años de la compañía Organic, fundada junto a su mujer en 1969 gracias al dinero de su boda.
Dentro de su experiencia en el teatro, a modo anecdótico cabe decir que Gordon fue encarcelado con un cargo de obscenidad pública debido a una representación de la historia de Peter Pan que suponía una denuncia dentro de la revolución social contra la guerra de Vietnam. En ella, Peter Pan emergía como líder de un grupo de Hippies donde Campanilla era una lesbiana que viaja al País de Nunca Jamás tras un viaje de ácido. Pero su carrera en el teatro también le trajo gratas experiencias, como la de trabajar con actores del calibre de Joe Mantegna o Dennis Franz, entre otros intérpretes que posteriormente serían rostros habituales de Hollywood.
La idea de Gordon y su mujer Carlyn Purdy-Gordon era la de realizar una película aprovechando la colaboración que estaban teniendo con estos actores. En una reunión con unos amigos, a Stuart se le sugiere la realización de una película de terror, una recomendación seguramente apoyada en los éxitos recientes de películas como La Noche de los Muertos Vivientes (Night Of the Living Dead, George A. Romero, 1968), La Matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper, 1974) o La Noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978). El Cine de Terror independiente y Underground norteamericano refugiaba algunos de los éxitos económicos más destacados de la historia del cine, ya que unos escasísimos medios quedaban instantáneamente amortizados ante unos inesperados Taquillazos. Un amigo me recomendó hacer una película de terror, porque es un tipo de cine que al público le encanta. Siempre me ha gustado el Cine de Terror, sobretodo ṀFrankensteinṀ, así que mi amigo me dijo que hiciese algo parecido: personajes que reviven, declara Gordon. Ante la idea, el director comenzó a pensar en la trama de su ópera prima de la que ya tenía claro que trataría de personajes que vuelven de la muerte. Fue a la biblioteca a buscar fuentes de inspiración y encontró parte de la obra de Lovecraft, tras otra recomendación de su entorno. En especial le llamó la atención los relatos biográficos del Dr. West, cuya trama se asemejaba perfectamente con lo que estaba buscando y en los que vio una clara inspiración para elaborar su película: Las leí y me encantaron. Vi su potencial como película. Eran maravillosas, diferentes, con esas tramas maravillosas y ese personaje tan macabro.
Tras desechar una primera idea de llevar la historia al teatro, la división en capítulos de Herbert West: Reanimador hizo que Gordon pensase que lo más apropiado para su adaptación fuera una serie de televisión. Por ello contactó con los guionistas Dennis Paoli (Quien había escrito junto a varios intérpretes del teatro Organic Bleacher Burns, la dramaturgia que luego pasaría a ser un TeleFilm dirigido por el propio Gordon en 1979) y William Norris, para desarrollar un episodio piloto de media hora. Así se hizo, pero pronto se toparon con las negativas de varias productoras a llevar el proyecto adelante, mostrando mucho más interés en un posible largometraje. Ante esto, Norris consiguió adaptar el guión a este formato, trasladando y mezclando los dos primeros capítulos del relato de Lovecraft. En la escritura del libreto también colaborarían el propio Gordon además de Paoli, quien declara: Soy profesor y entre otras cosas, enseño a escribir Ciencia Ficción. Stuart sabía que yo dominaba el género así que me pidió que les echase una mano.
Paoli prosigue: Quería que lo hiciese más Gore pero barato. Era una buena oportunidad para hacer giros de guión hacerlo más violento, más agresivo. Lovecraft le da un impulso al género en términos literarios, así que teníamos que hacer lo mismo en términos cinematográficos. Paoli se ha convertido en el guionista predilecto de Gordon, colaborando en los libretos de Re-sonator (From Beyond, Stuart Gordon, 1986) y Dagon: La Secta del Mar (íd, Stuart Gordon, 2001) (En ambos se vuelve a incidir en el universo de Lovecraft) además de El Péndulo de la Muerte (The Pit And The Pendulum, 1991) y los capítulos que dirigió para la teleserie Masters Of Horror (íd, 2005-2007), donde Paoli adapta en cada uno de ellos, a Lovecraft y Edgar Allan Poe respectivamente. El guionista también fue uno de los trabajadores en nómina de la Empire, con Ghoulies II (íd, Albert Band, 1988), Spellcaster (íd, Rafal Zielinski, 1988) y Pulse Pounders (íd, Charles Band, 1988) en su historial, además de escribir posteriormente para Brian Yuzna, junto con Gordon y Charles Finch, su popular El Dentista (The Dentist, 1996). Será Re-Animator la obra más célebre de la filmografía de Paoli como guionista, del que siempre se ha destacado su predisposición de adaptar a Lovecraft al guión cinematográfico: Creo que Stuart, como director, es la persona responsable del lenguaje de la película y de sus imágenes. Estaba mucho más inmerso en Lovecraft que yo, porque él tenía que comprender y traducir la atmósfera. Yo traducía las historias y me encargaba de la adaptación literaria, pero él tenía que trasladar la atmósfera, algo que sólo se puede hacer en la puesta en escena. Creo que Brian, sólo por ser él, estaba también más inmerso yo, ya que le encanta el género de terror y sabe mucho del tema Creo que tiene un gran talento para producirlo, también para dirigirlo, declara Paoli sobre las dos mentes creativas de Re-Animator.
Bob Greenberg, técnico de efectos especiales que ha trabajado entre otras en Dark Star (íd, John Carpenter, 1974) y La Loca Historia del Mundo (History of The World: Part I, Mel Brooks, 1981) era amigo personal de Gordon y le recomendó encarecidamente intentar la adaptación dentro del mercado de las películas de terror de bajo presupuesto, presentándole a un colega que también quería meterse en esa industria: Brian Yuzna. Me metí en este proyecto cuando vivía en Carolina del Norte. Me encantaba el terror y estaba deseando hacer una película de bajo presupuesto No era el único. Se había hecho ya ese tipo de películas como ṀLa Noche de los Muertos Vivientes, que eran un éxito. Tenía algo de dinero ahorrado aunque también tuve que pedir prestado a unos amigos estaba muy interesado en el proyecto así que me mudé a Chicago, declara Yuzna. Brian Yuzna nació el 30 de Agosto de 1940 en Filipinas. Aficionado a la Ciencia Ficción y al terror desde que era un infante, su carrera cinematográfica, como productor o realizador, siempre ha estado ligada al fantástico. Vivió y creció en Panamá, Nicaragua y Puerto Rico antes de acabar en Estados Unidos en los años 60.
Allí iniciaría una profesión como carpintero que le permitiría ahorrar dinero para poder dar el salto a la industria cinematográfica, su gran pasión. Tras producir Re-Animator se convierte en compañero inseparable de Stuart Gordon con el que trabajó varios años para la Empire viviendo en primera persona la quiebra de la compañía. Ambos directores acaban trabajando para la Disney quien les compró el guión de Cariño, He encogido a los Niños (Honey, I Shrunk the Kids, Joe Johnston, 1989), que fue un absoluto éxito de taquilla. Como director, Yuzna dirige en 1989 Society (íd, Brian Yuzna), que supondría su ópera prima y la película más popularmente valorada de una filmografía dedicada enteramente al fantástico en la que destacan La Novia de Re-Animator (Bride of Re-Animator, Brian Yuzna, 1990), primera secuela que dirigirá de la ópera prima de Stuart Gordon; Mortal Zombie (Return Of The Living Dead 3, 1993) tercera parte de la saga Zombie iniciada por Dan OṀBannon con El Regreso de los Muertos Vivientes (The Returng of The Living Dead, 1985); o El Dentista (The Dentist, 1996), de la que haría una segunda parte poco después. En el cénit de su carrera funda en el año 2000 junto al productor catalán Julio Fernández la Fantastic Factory, una división de la compañía Filmax destinada a la elaboración de cine fantástico con entero capital español, para la que el director filipino dirigió 4 películas: Faust: La Venganza está en la Sangre (Faust, 2000), Beyond Re-Animator (íd, 2003), Rottweiler (íd, 2004) y Bajo Aguas Tranquilas (íd, 2005).
Yuzna, como productor de la cinta, fue el gran impulsador creativo de la película. Enseguida manifestó su interés de mezclar el terror con ciertos toques de erotismo, además de basarse en el terror de antaño a la hora de alimentar la entidad de Re-Animator. Él y Gordon se reunían cada fin de semana para ver clásicos del género y así alimentarse del espíritu transgresor y el estilo de guerrilla de iconos fílmicos como La Matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper, 1974) o El Asesino de la Caja de Herramientas (The Toolbox Murders, Dennis Donnelly, 1978), entre otras. En esas reuniones ya salían a relucir algunas de las intenciones cinematográficas para captar la suciedad lumínica de esas películas (Muy acorde a la brillante sordidez que las enriquecía) como la de rodar la película en 60mm y en blanco y negro en el teatro Organic, como sugirió Gordon. A través de Yuzna, Charles Band entró en el proyecto: La primera persona que conocí en Hollywood fue Oliver Band, y me llevó a ver a su hijo Charlie. A mí me gustaba mucho lo que él hacía, estaba empezando con la Empire, me encantaban ese tipo de películas que hacía.
Yuzna prosigue: Acordé con él hacer una película con Kim Dietch, aunque tiempo después acabaría en nada, ya que yo pagaría un dinero sin saber en que se invertiría. Charlie siempre tenía problemas de liquidez, así que me asocié con él para tratar de aportar financiación extra para algunos de sus proyectos, como Trancers, una película que me pareció muy buena. Me di cuenta que me estaba pidiendo bastante dinero que, probablemente, no iba a ver de vuelta. Así que cuando me involucré en Re-Animator, le comenté que iba a hacer una película de terror y él me dijo que podía hacer allí, con la Empire. Así, igualaríamos un poco las cuentas, contando los costes de oficinas y todo lo demás. Además, él me dijo que la podía distribuir. Le dije que adelante. Básicamente, le di a Charles Band la película para que la distribuyera. Luego me costaría unos cuantos años de procesos judiciales para solucionarlo, pero eso también forma parte de la experiencia en el mundo del cine. A la hora de vender el proyecto, Gordon y Yuzna se encontraron las trabas propias del Cine de Terror: Pocos productores estaban dispuestos a arriesgar su dinero en una película de terror.
Por lo tanto, el filipino se encargó prácticamente de la entera financiación de la película como productor principal. Como productores ejecutivos, encontramos a sus socios Michael Avery y Bruce William Curtis (Que harían lo propio en Re-sonator [From Beyond, Stuart Gordon, 1986]) Bob Greenberg y Charles Donald Storey. Una vez asumida la financiación, se dio mucha importancia a la hora de contratar el reparto de la película. Se quería sobretodo incidir que lo carismático de los personajes, algo muy importante en el resultado final, cayese en un grupo de intérpretes que supiesen captar esa mordacidad que rodea al Film. Para el personaje más icónico de la película, el estudiante de medicina Herbert West, se contrata a un por entonces desconocido Jeffrey Combs. Intérprete amateur proveniente del mundo del teatro, venía de trabajar en Un Genio con dos Cerebros (The Man With Two Brains, Carl Reiner, 1983) en un papel secundario. Su participación en Re-Animator no sólo le supuso el inicio en una carrera muy íntimamente ligada al género fantástico sino también el papel por el que siempre será recordado.
Poco después se conviviría junto a Gordon en un emblema para la Empire y Full Moon, haciendo juntos Re-sonator (From Beyond, Stuart Gordon, 1986), Robot Jox (íd, Stuart Gordon, 1989) y su versión de El Péndulo de la Muerte. Fuera de las factorías Band, Combs también aparecería en muchos de los repartos de Stuart Gordon como Fortaleza Infernal (Fortress, 1993), además de que la condición mitómana de algunos directores hacia el fantástico hiciesen rescatar el peculiar físico del actor en Films más populares para el gran público como Agárrame Esos Fantasmas (The Frighteners, Peter Jackson, 1996), Aún Sé lo Que Hicistéis el Último Verano (I Still Know What You Did Last Summer, Danny Cannon, 1999) o House On Haunted Hill (íd, William Malone, 1999). Con su trabajo casi siempre anclado a la Serie B y al Cine de Terror de bajo presupuesto, también es un constante trabajador del mundo televisivo, apareciendo en multitud de Teleseries desde los inicios de su carrera donde incluso realiza admirables trabajos de doblaje. Yo no hacía cine, sino teatro. Nunca había estado delante de una cámara o en un plató Era un papel muy importante. West es un joven científico loco, no le importa que el caos se apodere de él. Nos llama la atención de todas las maneras posibles, porque dice lo que piensa, declara el actor.
Barbara Crampton conquistaría a lo largo de los años el corazón de muchos aficionados al Cine de Terror a partir de su aparición en Re-Animator. Su melena rubia y ojos azules ya son casi un mito en el género, y el erotismo que la acompaña en este papel la convirtieron en uno de los rostros más característicos y una heroína del fantástico, gracias a su carisma y al encanto con el que afronta sus papeles. Crampton es una Neoyorquina de nacimiento que comenzó en la interpretación en las representaciones teatrales de su instituto, llegando incluso a actuar para compañías profesionales del medio. Tras algún que otro papel televisivo, la actriz aparece en Doble Cuerpo (Body Double, Brian De Palma, 1985) en un pequeño papel y tras algún que otro rol secundario, con Re-Animator le llega el personaje que la catapultaría a la etiqueta de musa del género. Me gusta mucho Megan, creo que es un personaje muy fuerte, y me encanta. Normalmente, las chicas de las películas Slasher no son muy inteligentes, pero Megan sí lo era. No es una cabeza-hueca Es astuta, lista, muy real. Todos nos metimos mucho en los personajes. Yo soy parte de ella y ella es parte de mí. Barbara protagoniza una de las escenas más memorables del Film, esa en la que un Dr. Hill decapitado se aprovecha de su personaje tocándole los senos sin ningún tipo de rubor.
Una de las secuencias más recordadas de Re-Animator y de la propia carrera de la actriz, convertida en todo un Sex-Symbol a partir de entonces. Para mí fue la escena más difícil de rodar. Estoy desnuda, atada, y tengo al lado una cabeza ensangrentada, me cuestioné mucho si estábamos llegando demasiado lejos. Había gente que me decía que no hiciese la escena, pero quería comprometerme con esta igual que con el resto de secuencias. Así que dije ṀA por ello. Me decidí y fui valiente. Rompí mis propias barreras sobre lo que se debía rodar y lo que no, señala la actriz. Poco después llegaría Re-sonator (From Beyond, Stuart Gordon, 1986), donde repite protagonismo con Jeffrey Combs, convirtiéndose en una de las actrices fetiches de la Empire y Full Moon (Pulse Pounders [íd, Charles Band, 1988] de nuevo con Jeffrey Combs o La Venganza de los Muñecos [Puppet Master, David Schmoeller, 1989], entre otras), además de colaborar en varias ocasiones con Stuart Gordon y otros directores tan unidos a la Serie B como Jim Wynorski. En los últimos tiempos su figura en el género viene siendo poderosamente reivindicada, como lo demuestra los rescates a modo de homenaje que hicieron Adam Wingard en Tú Eres el Siguiente (YouṀre Next, 2011) o Rob Zombie en The Lords Of Salem (íd, 2012) contando con ella en pequeños papeles.
Bruce Abbott interpreta a Dan Cain, personaje que acabará convirtiéndose prácticamente en el héroe de la cinta. Su carrera viene desempeñándose desde sus inicios en el mundo de la televisión, no abandonándola en ningún periplo de su carrera. De sus papeles en cine destaca su participación en Re-Animator y La Novia de Re-Animator (Bride of Re-Animator, Brian Yuzna, 1990), ya que su reducida carrera fuera de la pequeña pantalla estuvo encaminada a los productos de bajo presupuesto directos a Videoclub, como Visiones: 13 Años Después (Bad Dreams, Andrew Fleming, 1988) o Policía de Acero (The Demolitionist, Robert Kurtzman, 1995). Respecto a su papel en Re-Animator, por el cual será siempre recordado, el actor afirma: Cain es la respuesta que da el público a la película, se conectarán emocionalmente a través de él. Es un chico dulce y delicado, enseguida me identifiqué con él. Stuart Gordon también destaca la importancia de su papel, cuya inclusión parece tener el objetivo claro de empatizar con el público: Todos los personajes de la película tienen escenas importantes, pero Bruce Abott es el héroe de la película. Es el que carga todo su peso.
David Gale era el Dr. Hill, el malo de la función y otro de esos personajes inolvidables del Film. Suya es una de las imágenes más simbólicas de Re-Animator, esa en la que le vemos decapitado portando su cabeza con ambas manos. Antes de llegar al set de la película tenía tras de sí mucho trabajo televisivo en las décadas anteriores, siendo uno de los intérpretes con mayor talento del Film. Británico de nacimiento, su 1,87 de altura guardaba un peculiar físico de intensa presencia que le llevaría a encasillarse en papeles de villano, como el de este doctor que pretende robar la creación de West. Es uno de los actores que cuando lo conocí supe al instante que era él adecuado. Era igual que su personaje. Es difícil decirle a alguien que encaja muy bien en una película de terror () Cuando acabamos de rodar, se me acercó y me dijo: Stuart, muchas gracias. Esta película me ha resucitado a mí, afirma Gordon. Gale sufrió en sus carnes largas jornadas al servicio de los miembros del equipo de efectos especiales, para conseguir ver al doctor Hill decapitado haciendo de las suyas. Después de este papel su carrera en el cine se quedaría en pequeños papeles secundarios, no abandonando el mundo televisivo. También aparecería, doblemente reanimado, en La Novia de Re-Animator (Bride of Re-Animator, Brian Yuzna, 1990), poco antes de su inesperada muerte debido a una operación a corazón abierto en 1991. En uno de los primeros tratamientos de guión que se hicieron, el Dr. Hill iba a ser en realidad un sacerdote africano de vudú.
Robert Sampson interpreta a Dan Halsey, siendo el actor con mayor experiencia de todo el reparto. También venido del mundo televisivo, su carrera comienza en los años 50 apareciendo en las décadas posteriores en seriales tan prestigiosos como Alfred Hithcock presenta (Alfred Hitchcock presents, 1955-1962), El Virginiano (The Virginian, 1962-1971) o Misión Imposible (Mission: Impossible, 1966-1973) entre otras muchas. Alternaría también con papeles esporádicos en el cine, llegando incluso a trabajar con un emblema del Cine de Terror como Lucio Fulci en Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes (Paura nella città dei morti vivienti, 1980). Después de Re-Animator, abandonaría prácticamente la televisión apagándose su inagotable carrera en esporádicos papeles en largometrajes, repitiendo con Stuart Gordon en Robot Jox (íd, 1989)o apareciendo un agradable Sci-Fi como La Cara Oculta de la Luna (The Dark Side Of The Moon, D.J. Webster, 1990). Barbara Crampton, cuyo personaje es la hija del Dan Halsey de Sampson, guarda muy buen recuerdo de su compañero de reparto: Bob es perfecto para el papel de padre. Es el tipo de hombre al que todos nos gustaría tener como tu padre. Cuando actuaba con él lo sentía como mi padre. Es genial cuando pasa de ser un padre normal a un loco reanimado.
En el resto del reparto cabe nombrar a Peter Kent, quien interpreta a uno de los cadáveres reanimados. En el momento del rodaje de Re-Animator trabajaba en Terminator (The Terminator, James Cameron, 1984) haciendo de doble de Arnold Schwarzenegger, algo que volvería a hacer en un gran número de películas del actor austríaco. Ambos se convirtieron en inseparables amigos, desempeñando Kent, además de ser el doble oficial de Arnold para las escenas peligrosas, el Rol de compañero de entrenamiento y hasta instructor de diálogo en los rodajes. Tan ilusionado estaba Kent con su aparición en la película, que hizo que su amigo Arnold viese Re-Animator en las oficinas de la Empire, lo que trajo consigo una curiosa anécdota. Arnold vino a la Empire a ver la película y trajo con él a tres amigos. Comparado con ellos él parecía un niño, porque los tipos eran enormes. El ascensor del edificio era muy pequeño, pero entró todo el mundo. Queríamos ir al ascensor a saludar a Charlie, pero nos dimos cuenta que había una secretaría en la parte de atrás aplastada contra la esquina. Entonces, todos esos tíos se volvieron a mirarla. Arnold le gastó una broma a la chica. Le dijo en un tono muy serio: ṀDesnúdate, cuenta Gordon.
Gordon llevaba a los actores a su casa para ensayar bien la concepción de cada personaje y sus líneas de guión, al más puro estilo teatral. A los intérpretes les resultaba raro esto, sobretodo a los más experimentados, ya que es impropia esta conducta en una película de bajo presupuesto, donde habitualmente los tiempos de trabajo suelen ser muy cortos. No sería el único sitio donde reuniría a los actores, ya que ante todo el director querían que los intérpretes se empapasen del ambiente funesto de la película: Me llevé a los actores al depósito de cadáveres para que vieran como es ese mundo y como se siente, afirma el director.
Los efectos especiales y de maquillaje son uno de los puntos que Yuzna y Gordon veían como imprescindibles. Querían ante todo un toque realista, pero sin perder el espíritu de las viejas películas de bajo presupuesto de la Serie B. Se pretendía un alto contenido Gore pero con ciertos toques realistas, para ello los técnicos de efectos especiales consultaron manuales de disección de cadáveres, documentos gráficos de autopsias, entre otros recursos. Los principales encargados de la labor fueron Anthony Doublin y John Naulin, quienes dejaron patente en el proyecto todo su oficio. Ambos repitieron en la segunda película de la saga y serían requeridos también para la siguiente película de Gordon, también basada en el universo Lovecraftiano, Re-sonator (From Beyond, Stuart Gordon, 1986). Lo primero que hay que hacer es leer bien el guión. Cuando leo un guión me pongo a subrayar los efectos especiales que encuentro. () Stuart tiene un amigo forense que nos envió fotografías de sus autopsias. Nunca había visto algo así y me impresionó muchísimo. Querían que fuese todo muy realista, señala Doublin. Uno de los efectos especiales más recordados de la película es el de la cabeza del Dr. Hill, de un realismo asombroso.
El Dr. Hill lo atestigua: Fumar hace que pierdas la cabeza
Esta fue una obra venida directamente del talento de Doublin. También colaboraría en estas labores John Carl Buechler. Buechler es un prestigioso artesano de los efectos de maquillaje dentro del Cine de Terror Underground norteamericano, que además de haber participado en franquicias tan populares como las de La Noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978), Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham, 1980) -su aportación más famosa es Viernes 13 Parte 7: La Película (Friday the 13th Part VII: The New Blood, John Carl Buechler, 1988)- o Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street, Wes Craven, 1984), tiene en su haber varias colaboraciones con laEmpire. Sirvan de ejemplo Films tan significativos del imperio de Charles Band como Ghoulies (íd, Luca Bercovici, 1984), Terror Vision (íd, Ted Nicolau, 1986), El Ático (Crawlspace, David Schmoeller, 1986) o nuevamente con Stuart Gordon en Dolls (íd, 1987).
También sería uno de los principales miembros del equipo técnico de La Novia de Re-Animator (Bride of Re-Animator, Brian Yuzna, 1990). En Re-Animator, se encargó de los efectos especiales de, entra otras secuencias, la introducción de la película, que como veremos más tarde fue una escena que no estaba prevista su rodaje. Brian me llamó y me dijo que necesitamos una introducción. Fue muy divertido, ideé los efectos con sangre, vísceras y ojos. Le sacamos los ojos a un personaje Para ello creé un mecanismo para cada ojo. Básicamente se basaba en hinchar con aire ese aparato para que se le hinchasen y saliesen. Luego llenamos el mecanismo con sangre falsa, señala Buechler, quien deja bien claro la perfecta artesanía de su labor en los efectos, y del que cabe señalar que también tiene tras de sí algunos Films como director, labor que comenzó de la mano de Charles Band: Su primera experiencia tras las cámaras sería en la película episódica El Amo del Calabozo (Rage War, David Allen, Charles Band, John Carl Buechler, Steven Ford, Peter Manoogian, Ted Nicolau, Rosamarie Turko, 1984), a la que seguiría poco después otro de los títulos emblemáticos de la Empire: Torok el Troll (Troll, 1986).
La fotografía corrió a cargo de Mac Ahlberg. De nacionalidad sueca y gran prestigio en el medio, Ahlberg comenzó a trabajar en la cinematografía de su país para trasladarse a Los Ángeles durante la década de los 70. Tras experimentarse en la Serie B fotografiando producciones como Noche Infernal (Hell Night, Tom DeSimone, 1981) o Rejas Ardientes (Chained Heat, Paul Nicholas, 1983) (Ambas, curisosamente, con la presencia de Linda Blair), pronto entra en nómina con la Empire/Full Moon trabajando, a parte de en este Re-Animator, en otros Films de la factoría de Charles Band como varios de los que Stuart Gordon realizó para la productora (Dolls [íd, 1987], Robot Jox [íd, 1989]), Ghoulies (íd, Luca Bercovici, 1984), Eliminators (íd, Peter Manoogian, 1986) o Ghost Town (íd, Richard Governor, 1989), que acabaría co-dirigiendo de manera no acreditada, cuando Governor se fuese del rodaje indignado por los constantes cambios de guión. Además de ser uno de los hombres de confianza de Band, Ahlberg fue el director de fotografía fetiche de John Landis en varias de sus películas, además de participar como tal en la popular saga House.
Cuando la Empire entró en la producción del Film sugirieron para el puesto a Robert Ebinger, que venía de trabajar en proyectos modestos pero que parecía una joven promesa del medio. Ebinger estaría una semana en el rodaje de Re-Animator, siendo finalmente sustituido por Ahlberg. Aunque Gordon y Yuzna vieron como muy positivo el trabajo de Ebinger, ambos creyeron que Alhberg era una opción mucho mejor dada la experiencia del sueco en este tipo de producciones: Me llamaron por la noche para empezar la mañana siguiente. No conocía a Stuart Gordon de nada, pero fue llegar al plató y en media hora conectar con él. Es una persona maravillosa y tiene mucho talento, afirma Alhberg. Gordon encontró en el nuevo director de fotografía una especie de mentor que le guiase sobre los pasos correctos a seguir en el rodaje de una película.
Su inexperiencia en el plató era más que evidente, por lo que Alhberg fue quien le arropó con su sabiduría en el rodaje. Siempre digo que lo más importante para ser cineasta es saber morderte la lengua, exactamente como en el matrimonio. Recuerdo que cuando no estábamos de acuerdo en algo, yo le decía a Stuart ṀEres un testarudo, una persona demasiado terca para este mundo . Hacíamos todo de dos maneras: La suya y la mía. La mayoría de las veces siempre acababa dándome la razón, señala Alhberg, quien se convertiría desde entonces en el director de fotografía fetiche de Stuart Gordon. Él es mi maestro, sigo aprendiendo de él, señalaría Gordon poco antes de la muerte de Alhberg, fechada el 26 de octubre de 2012.
Richard Band compone la música. Hermanísimo de Charles Band, su carrera creció paralelamente a la del productor, ya que la mayor parte de su filmografía se nutrió de productos que llevasen la marca del propietario y magnate de la Empire. Comienza su andadura como compositor a finales de los 70 debutando en el Film El Rayo Destructor del Planeta Desconocido (Laserblast, Michael Rae, 1978), una de las primeras producciones de Charles. Luego seguirían, entre otras, algún producto B de cierto renombre como Siete Mujeres Atrapadas (The House Of Sorority Row, Mark Rosman, 1983) para luego dedicarse enteramente a componer scores para la Empire/Full Moon, llevando su nombre en las principales cintas de la compañía y convirtiéndose casi en un emblema para la Factoría Band. Sus composiciones para Re-Animator son probablemente de lo más recordado de su repertorio para el público, con un tema principal que homenajea sin ningún tipo de rubor y de manera Auto-Confesa al realizado por Bernard Herrmann en Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960). Yuzna afirma La música tenía que parecerse a la de Bernard Herrmanm Es muy importante en la película, sabe los momentos en los que ha de indicar comedia. Stuart Gordon añade: Richard se metió en un lío porque todo el mundo decía que había plagiado Psycho. A él le dolió mucho, porque solo quería hacer una versión.
Richard reconoce siempre que puede, y de manera muy abierta su fuente de inspiración, justificando su decisión: Desde mi punto de vista, mi primera intención sobre la película era averiguar qué banda sonora representaba por excelencia el género de terror. En mi opinión, y creo que en la de la mayoría de las personas, era la de Psicosis . Si podía usar esos motivos musicales, y adaptarlos, ya no serían los mismos de Psicosis, sino unos nuevos Pero la instrumentación y un par de motivos más están directamente inspirados en la película de Hitchcock. No es algo que yo pretende esconder, sino todo lo contrario Quería que fuera tan obvio que la gente dijera: ṡQué es eso? Al ser tan evidente, todos sabrían que me había inspirado en algo y lo había exagerado. Richard Band tenía la intención de dedicarle a Herrmann unas palabras de admiración y agradecimiento en los créditos finales de Re-Animator, para que quedase aún más claro las intenciones de homenajear uno de los Scores más famosos del músico.
Pero alguien se olvidó de incluir esa nota cuando se elaboraron los créditos, cosas que pasan en las películas de bajo presupuesto, dando inicio a la polémica sobre el supuesto plagio. Grabado en Roma por la orquesta Filarmónica de la ciudad, el Score está prácticamente compuesto de manera orquestal (Con ciertas influencias del Jazz y sin apenas arreglos electrónicos) y es posiblemente el trabajo más reputado del músico. Como nota anecdótica, decir que el compositor se excedió dos días del tiempo estipulado para grabar la música en Italia, por lo que tuvo que aportar 1.500 dólares de su propio bolsillo para finalizar la grabación.
El montaje corre a cargo de Lee Percy, quien se encontraba en esos momentos en los inicios de una carrera que ahora evoluciona en plena industria Hollywoodiense. Sus comienzos quedan íntimamente ligados a la Empire, para la que monta también Re-sonator (From Beyond, Stuart Gordon, 1986), Torok el Troll (Troll, John Carl Buechler, 1986) y Dolls (íd, Stuart Gordon,1987). Con la llegada de los 90 da el salto al cine más Mainstream convirtiéndose en la mano derecha de Barbert Schroeder en varias de sus películas (Mujer blanca soltera busca [Single White Female, 1992], El Sabor de la Muerte [Kiss Of Death, 1995], entre otras) y montando éxitos de crítica como Boys DonṀt Cry (íd, Kimberly Peirce, 1999) o María Llena E
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