Esta es una pequeña reseña acerca del D.I.
Diseño inteligente es el termino utilizado para describir a la corriente religiosa que sostiene que el origen o evolución del Universo, la vida y el hombre, son el resultado de acciones racionales emprendidas de forma deliberada por uno o más agentes inteligentes. Es considerada una pseudociencia con características dogmáticas por la comunidad científica, y por las asociaciones escépticas.
Si bien sus partidarios proclaman que se trataría de una propuesta científica legítima, capaz de sustentar un programa de investigación metodológicamente riguroso, el diseño inteligente es considerado por la comunidad científica de las ciencias naturales afines al tema sólo como una justificación a posteriori de la creencia en un creador determinado (el Dios de las religiones monoteístas), presentada como una versión de creacionismo contemporáneo anti-evolución que trata de buscar la respetabilidad intelectual que el creacionismo clásico no ha sido capaz de obtener.
Argumentos
Los promotores del diseño inteligente argumentan que el modelo científico de la evolución por selección natural es insuficiente para explicar el origen, la complejidad y la diversidad de la vida y que el universo está demasiado bien adaptado para las criaturas vivientes como para pensar que es así por puro azar. La evolución es descrita por los científicos, sin embargo, como un proceso sistemático y orientado, basado en la selección; la cual trabaja, eso sí, sobre una variabilidad generada por procesos esencialmente aleatorios.
Los defensores del diseño inteligente no toman públicamente un partido explícito sobre la identidad del o de los creadores o sobre los medios que utilizaron para diseñar y luego crear la vida, pero son respaldados por la mayoría de los partidarios de la lectura literal de la Biblia y actúan al abrigo de instituciones explícitamente cristianas y fundamentalistas. Los argumentos que tratan de entregar en favor del llamado “diseño inteligente” se refieren sobre todo a los siguientes aspectos:
El "universo bien afinado"
Uno de los argumentos de los partidarios del diseño inteligente, que incluye elementos adicionales a la biología, es el que afirma que vivimos en un universo bien afinado, con muchas características que hacen posible la vida y que no pueden atribuirse a la suerte. Estas características incluyen los valores de las constantes físicas (como el valor de las interacciones nucleares) y muchos otros. Los defensores de este modelo, entre ellos el miembro del "Centro para la ciencia y la cultura" Guillermo González, argumentan que si alguno de estos valores fuera ligeramente diferente, el universo sería dramáticamente diferente, haciendo imposible la existencia de muchos elementos químicos y características del universo tales como las galaxias. De manera que, para que la vida exista, hace falta la presencia de un diseñador inteligente que asegure que las condiciones requeridas estuvieran presentes en su momento produciendo el resultado que este diseñador había previsto. La comunidad científica ha respondido de forma casi unánime que no es posible verificar este argumento, por lo que sólo puede ser base de especulaciones. Además, no existe evidencia suficiente que apoye este argumento.
Crítica al argumento del "universo bien afinado"
Los críticos del diseño inteligente y del principio antrópico alegan que estos argumentos son esencialmente tautológicos. Según su punto de vista, estos argumentos pueden resumirse en afirmar que la vida sólo es posible porque el universo la sustenta. La afirmación sobre la improbabilidad de un universo que sustente la vida también ha sido criticada al calificarla de un argumento de falta de imaginación por asumir la imposibilidad de la existencia de otras formas de vida. La vida, tal y como la conocemos, podría no existir en condiciones diferentes, pero formas diferentes de vida podrían existir en su lugar. Algunos críticos sugieren también que muchos de los parámetros que definen nuestro universo no son mutuamente independientes, como abusivamente se presenta, y que los cálculos matemáticos muestran que la emergencia de un universo similar al nuestro, en cuanto a las oportunidades de producir sistemas complejos y formas de vida, es en realidad bastante probable.
Por otro lado, la hipótesis del multiverso originada a través de la teoría M, según la cual existirían múltiples universos paralelos que se diferenciarían sólo por diferenciales de cualquier magnitud del universo, si llega a ser completada y corroborada, simplemente desbarajustaría el argumento porque da a entender que este universo es tan probable como cualquier otro de la infinidad que existen. Ello ya que permitiría un finito pero gran número de universos, en los que la probabilidad impone que el surgimiento de un universo apto para producir vida inteligente sí sería prácticamente igual a 1. Así sólo sería posible hacerse preguntas sobre la razón de la posibilidad de vida en aquellas dimensiones en que puedan existir las características para crearla (principio antrópico), lo cual sí hace que la probabilidad de vida/hablar de ella sea superior.
Igualmente, si realmente otras condiciones no permitieran el sustento de la vida, esto no significa que realmente existe un diseño inteligente, ya que si la probabilidad aún fuera en contra de la vida por millones de veces a uno, es sólo una probabilidad matemática que no descarta la posibilidad de la creación de la vida sin una fuente divina, puesto que no excluye completamente que se hayan producido justo las condiciones (universo bien afinado) para la vida, a pesar de la hipotética enorme probabilidad en contra.
Otros sostienen que el universo no está tan bien afinado como se cree. La ciencia concuerda en que la aparición de la vida fue un hecho aleatorio y extremadamente poco probable. Sin embargo, como se dice más arriba, esa probabilidad es mayor que cero. Ni el universo muestra un supuesto orden que permitió la existencia de la vida, ni la vida es tan perfecta. Los organismos evolucionan a partir de sus antecesores y conservan rasgos pasados que ya no se utilizan, características dañinas para su supervivencia, etc. Si todo estuviera afinado, ¿no esperaríamos que los organismos fueran realmente perfectos?. Aunque esta pregunta posee una connotacion evolucionista abre una brecha en este argumento.
La "complejidad irreductible"
Formulada por el bioquímico M. J. Behe en términos de “complejidad bioquímica irreducible”, se puede plantear así:
...Un sistema integrado compuesto de varias partes que interactúan, contribuyendo a la función básica, en donde al eliminar alguna de ellas se produce la interrupción de la funciones del sistema.
(Behe, Molecular Machines: Experimental Support for the Design Inference)
Behe utiliza la trampa para ratones como ejemplo para ilustrar el concepto. Una trampa para ratones está compuesta por varias piezas que interactúan — la base, la trampa, el resorte, el martillo — todas ellas deben estar en su puesto para que la trampa para ratones funcione. Al eliminar uno de ellos, el objeto deja de ser funcional. En el diseño inteligente se afirma que la selección natural no podría crear sistemas complejos irreductibles, debido a que la función de selección se aplica luego que el sistema complejo ya está armado. Los ejemplos de complejidad irreductible propuestos por Behe incluyen mecanismos biológicos como el de las bacterias E. coli, el cilio y el mecanismo adaptativo del sistema inmunitario.
Se trata de una reedición de un argumento usado contra el darwinismo desde antiguo, por ejemplo con respecto a la complejidad del ojo. Behe lo ha intentado renovar con respecto a agregados macromoleculares funcionales como el flagelo bacteriano. Alega que la complejidad de una estructura de este tipo, donde no se observa redundancia, es irreducible, porque la alteración de cualquiera de las partes destruye por completo la funcionalidad del conjunto (lo que es cierto). Alega (sin argumentos) que este hecho inhabilita a la selección natural (el mecanismo esencial darwiniano de la evolución) para darle origen. Efectivamente la selección natural trabaja sobre pequeñas diferencias fenotípicas, basadas a su vez en pequeñas diferencias genéticas, y la coincidencia por azar y de una vez de todas las innovaciones evolutivas implicadas en la compleja estructura del flagelo, es tan improbable que debe declararse increíble.
Crítica al argumento de la "complejidad irreductible"
Los críticos indican que este argumento es falaz porque ni el cilio eucariótico, ni el flagelo bacteriano, ni ninguna otra estructura compleja aparece evolutivamente de una sola vez. Lo que hay que desentrañar son las etapas sucesivas de su evolución, explicando o demostrando la verosimilitud de cada una de ellas en lo tocante a su determinación genética, su desarrollo ontogenético y su función, y por lo tanto justificando qué presiones selectivas han promovido cada uno de los pasos. Es muy importante recordar que muchas estructuras biológicas pasan por estadios de doble función, en los que, después de haber evolucionado para un uso, empiezan a verse sometidas a nuevas presiones selectivas para un segundo uso. Si nos fijamos sólo en este último, el origen del órgano puede volverse incomprensible. El carácter prensil de la mano humana apareció en relación con una vida arborícola, ha sido aprovechado por innumerables especies de primates para la manipulación y, con esta segunda función, se ha convertido en el grupo biológico humano en una de sus adaptaciones más características. Las vías verosímiles de la evolución del ojo se aclararon gracias a la anatomía comparada y a la embriología, y para sus etapas existen ejemplos en los animales actuales. En cuanto a la evolución de maquinarias moleculares complejas, como el cilio eucariótico, las últimas décadas han proporcionado ya muchos de los argumentos equivalentes, aunque para este caso no contamos con términos de comparación tan adecuados, porque no queda ningún eucarionte que no tenga cilios o derive de un antepasado ciliado (sí existen sin embargo algunas versiones incompletas pero funcionales de cilios, como en Pelomyxa, que rebaten el argumento principal). Los componentes moleculares de los cilios están presentes fuera de ellos, en el citoesqueleto superficial contiguo a la membrana plasmática, donde trabajan en la movilidad sin formar estructuras tan elaboradas, y de sus componentes existen formas homólogas incluso en procariontes. Lo mismo pasa con el flagelo bacteriano, cuyos componentes moleculares guardan homología con otros componentes funcionales de la célula y, en grado variable, entre sí; probablemente habiendo funcionado primero, en una versión mucho más sencilla, como bomba iónica antes de hacerse más complejo para la locomoción.
Así actualmente la biología molecular, la bioquímica y otras disciplinas pueden explicar cada vez con mayor facilidad estos casos de supuesta complejidad irreductible.
La "complejidad específica"
El concepto de complejidad específica en diseño inteligente fue desarrollado por el matemático, filósofo y teólogo William A. Dembski. Dembski afirma que cuando algo tiene complejidad específica se puede asumir que fue producido por una causa inteligente (es decir, fue diseñado) en lugar de ser el producto de un proceso natural. Para entender el concepto propone los siguientes ejemplos: "Una sola letra de un alfabeto es específica sin ser compleja. Una larga frase de letras escogidas de forma aleatoria es compleja pero no específica. Un soneto de Shakespeare es complejo y específico." Dembski afirma que los detalles de los seres vivientes tienen esa misma característica, especialmente los patrones de secuencias moleculares en las moléculas biológicas funcionales como el ADN.
Dembski define el concepto de información compleja específica como cualquier cosa que tenga menos de una oportunidad en 10150 de ocurrir de forma espontánea.
Crítica al argumento de la "complejidad específica"
Los críticos dicen que en si misma, la definición del concepto hace que el argumento sea una tautología; ya que se postularía que la Información Compleja Específica (ICE) no ocurriría naturalmente, solo porque Dembski la definió así. Por ello la verdadera pregunta es si existen instancias de ICE en la naturaleza, hecho que realmente no puede explicar o responder Dembski, porque no es especialista en evolución y/o temas relacionados.
Así, la coherencia conceptual del argumento ICE de Dembski es fuertemente disputada por la comunidad científica. Todavía debe mostrarse que la complejidad específica tiene amplias aplicaciones en otros campos, como lo afirma Dembski. John Wilkins y Wesley Elsberry califican al filtro explicativo de Dembski como eliminatorio, debido a que elimina las explicaciones de forma secuencial: primero la regularidad, luego la suerte para finalmente tomar el diseño como opción por defecto. Argumentan que este procedimiento no califica como modelo para la inferencia científica debido a la forma asimétrica en que trata las posibles explicaciones alternas, haciéndolo susceptible de obtener falsas conclusiones.
Igualmente a nivel biológico, a pesar de la inmensa cantidad de nucleótidos que forman el ADN, el cual conforma el genoma con su "naturaleza compleja y específica"; es que en el proceso descrito en la síntesis evolutiva moderna, su naturaleza es producida realmente por la "mutación genética aleatoria". En ella se explica que los procesos naturales involucrados en la evolución de los seres vivos tienden a acumular cambios positivos, y descartar cambios negativos en el ADN. Siendo esta la verdadera razón que lleva a que el genoma de los seres vivos, en una forma "natural" con el paso de las generaciones, haya cambiado y aún cambie a una naturaleza que se define como más compleja y específica. Igualmente destaca el hecho de que la información para codificar un aminoácido está expresada en solo 64 codones (grupo de 3 nucleótidos, en combinaciones a partir de 4 nucleótidos).
Estrategia de la "cuña"
El Discovery Institute presentó esta estrategia por medio de un manifiesto conocido como el documento de la cuña, el cual describe una amplia agenda social, política y académica cuyo objetivo último sería el tratar de revertir una supuesta sofocante visión del mundo materialista al "derrotar el materialismo científico"; que según esta organización estaría representado por la enseñanza de la evolución biológica, y sustituirla por una supuesta ciencia de índole religiosa acorde con las convicciones cristianas teístas que profesa el Discovery Institute" y con ello "afirmar la realidad de Dios"., siendo su objetivo "renovar" la cultura americana, al tratar de moldear la política pública de forma que sólo refleje las creencias y los valores cristianos conservadores que son aceptados por el Discovery Institute.
Crítica a la estrategia de la "cuña"
A pesar de lo indicado por el Discovery Institute, la comunidad científica indica que este argumento es sólo la estrategia de esta organización que realmente trata de inculcar un ideal religioso no científico, el cual desea promover la creencia pseudocientífica y creacionista del llamado diseño inteligente; y con ello no reconocer los descubrimientos científicos que corroboran la existencia de la evolución a través de la Síntesis evolutiva moderna.
El diseñador
Respecto al diseñador, los argumentos de quienes proponen el diseño inteligente están formulados de forma que no hacen mención al diseñador ni a su naturaleza, sólo concluyen su existencia. La idea obligatoriamente no se asocia con el concepto de Dios, si bien en algunos casos se le asignan igualmente características que las religiones generalmente asocian con Dios. Así, los principales proponentes del diseño inteligente igualmente han afirmado frente a sus seguidores que creen que el diseñador es el Dios del cristianismo.
Algunos que son partidarios de la existencia de un diseñador explican que tal como hay inteligencia detrás de cualquier logro que la industria humana produce, así estructuras complejas como la célula, y el átomo, con estructuras y funcionamiento ordenados y complejos, tienen que haber sido igualmente producidos por alguien. De igual modo, tal como se requiere una formación e inteligencia para legislar leyes humanas, que ordenan las sociedades, así también, es necesaria una inteligencia para establecer las complejas leyes que rigen el universo observadas por astrofísicos, bioquímicos, ingenieros, y otros científicos.
Otro argumento es que sin inteligencia, tanto artistas, artesanos, y diseñadores en diferentes campos, no pueden producir ni crear sus trabajos. Por tanto, el diseñador de la vida debe poseer una inteligencia superior a la inteligencia humana para producir estructuras para la vida que no pueden ser reproducidas en el laboratorio por seres humanos inteligentes.
Cuando los críticos van más allá del argumento de que el diseño inteligente no tiene base realmente científica, algunos críticos además argumentan que la evidencia existente hace que la hipótesis del diseñador sea improbable, independientemente de su posición en el mundo de la ciencia. Por ejemplo, Jerry Coyne, de la Universidad de Chicago, cuando se pregunta por qué un diseñador "nos daría la forma de producir vitamina C para luego destruirla al inhabilitar una de sus enzimas" y por qué no ubicó reptiles, mamíferos, anfibios y peces de agua dulce en islas aisladas con un ambiente adecuado para esas especies." Coyne también señala que el hecho de que "la flora y la fauna de estas islas se parece mucho a la de las tierras continentales cercanas, aun cuando su ambiente es muy diferente" es evidencia de que las especies no fueron ubicadas allí por un diseñador.
Para defenderse de estos argumentos, los partidarios del diseño inteligente han argumentado el desconocimiento de los motivos del diseñador. Por ejemplo, Behe escribió en la La caja negra de Darwin que sencillamente no tenemos posibilidad de entender las motivaciones del diseñador, de manera que no podemos responder a esas preguntas de manera definitiva. Los diseños con defecto podrían por ejemplo haber sido incluidos por el diseñador por razones artísticas, o para un propósito que todavía no hemos comprendido u otras razones. Coyne responde que en vista de la evidencia, "la vida resultó no de un diseño inteligente sino de la evolución o bien, el diseñador es un ente cósmico que diseñó todo para que luciera como si hubiera sido creado como consecuencia de un proceso de evolución". Otros seguidores de este movimiento afirman que quizá el diseñador utilizó las caracteríasticas del universo para direccionar la evolución, y así esculpir la vida que en un principio plantó.
Así, los críticos indican que al necesitar el Diseño inteligente el argumento del desconocimiento de las intenciones del diseñador; realmente este hecho se presenta sólo como una forma de falacia, o una simple creencia religiosa.
Paradoja del diseñador
Al afirmarse la necesidad de un diseñador, naturalmente se abre la posibilidad y surge con ello también la paradoja de poder preguntarse ¿quién diseñó al diseñador?.
Partidarios como Dembski en The Design Inference especulan que el rol de diseñador lo pudo haber cumplido un extraterrestre o extrauniverso culto. La descripción oficial del diseño inteligente establece explícitamente que el universo muestra características producidas por diseño. Por ello, al admitir la "paradoja del diseñador diseñado", Dembski concluye que "ningún agente inteligente de naturaleza estrictamente física pudo haber realizado el diseño del universo o de la vida desde su inicio."
Sin embargo, la gran mayoría de los proponentes del diseño inteligente solo responden que la pregunta sería irrelevante o estaría fuera del tema de la discusión del diseño inteligente. Richard Wein responde que debe haber balance entre las preguntas sin respuesta que una teoría abre y las explicaciones que aporta al fenómeno que estudia.
Así los críticos indican que el diseño inteligente, al necesitar el argumento de un ser inexplicable para explicar el origen de otros (nosotros), realmente se presenta sólo como otra forma más de falacia dentro de esta ideología. Este hecho hace que la nueva pregunta que plantea la explicación es al menos tan problemática como la pregunta que trata de responder."
Un número de críticos también ve que la afirmación de "que el diseñador no necesita ser explicado como una contribución al conocimiento, sino más bien como una equivocada o falsa resolución de una disputa aplicando un cliché". La ausencia de evidencia observable y medible, la esencia de la pregunta sobre ¿Quién diseño al diseñador?, conduce a una regresión infinita de la que los proponentes del diseño inteligente sólo pueden escapar con contradicciones lógicas, recurriendo a dogmas de fe religiosos, o respondiendo a la paradoja a través de conceptos filosóficos (por ejemplo, a partir de las ideas de Aristóteles, cuando propone la existencia metafísica de un Primer Motor Inmóvil). Esta respuesta, en cualquier caso, habría que buscarla fuera del campo de la ciencia natural.
De esta forma vemos que el D.I. tiene sus bases en meras tautologias y falacias, por lo que se gana el titulo de:
"una simple extencion del creacionismo"
Diseño inteligente es el termino utilizado para describir a la corriente religiosa que sostiene que el origen o evolución del Universo, la vida y el hombre, son el resultado de acciones racionales emprendidas de forma deliberada por uno o más agentes inteligentes. Es considerada una pseudociencia con características dogmáticas por la comunidad científica, y por las asociaciones escépticas.
Si bien sus partidarios proclaman que se trataría de una propuesta científica legítima, capaz de sustentar un programa de investigación metodológicamente riguroso, el diseño inteligente es considerado por la comunidad científica de las ciencias naturales afines al tema sólo como una justificación a posteriori de la creencia en un creador determinado (el Dios de las religiones monoteístas), presentada como una versión de creacionismo contemporáneo anti-evolución que trata de buscar la respetabilidad intelectual que el creacionismo clásico no ha sido capaz de obtener.
Argumentos
Los promotores del diseño inteligente argumentan que el modelo científico de la evolución por selección natural es insuficiente para explicar el origen, la complejidad y la diversidad de la vida y que el universo está demasiado bien adaptado para las criaturas vivientes como para pensar que es así por puro azar. La evolución es descrita por los científicos, sin embargo, como un proceso sistemático y orientado, basado en la selección; la cual trabaja, eso sí, sobre una variabilidad generada por procesos esencialmente aleatorios.
Los defensores del diseño inteligente no toman públicamente un partido explícito sobre la identidad del o de los creadores o sobre los medios que utilizaron para diseñar y luego crear la vida, pero son respaldados por la mayoría de los partidarios de la lectura literal de la Biblia y actúan al abrigo de instituciones explícitamente cristianas y fundamentalistas. Los argumentos que tratan de entregar en favor del llamado “diseño inteligente” se refieren sobre todo a los siguientes aspectos:
El "universo bien afinado"
Uno de los argumentos de los partidarios del diseño inteligente, que incluye elementos adicionales a la biología, es el que afirma que vivimos en un universo bien afinado, con muchas características que hacen posible la vida y que no pueden atribuirse a la suerte. Estas características incluyen los valores de las constantes físicas (como el valor de las interacciones nucleares) y muchos otros. Los defensores de este modelo, entre ellos el miembro del "Centro para la ciencia y la cultura" Guillermo González, argumentan que si alguno de estos valores fuera ligeramente diferente, el universo sería dramáticamente diferente, haciendo imposible la existencia de muchos elementos químicos y características del universo tales como las galaxias. De manera que, para que la vida exista, hace falta la presencia de un diseñador inteligente que asegure que las condiciones requeridas estuvieran presentes en su momento produciendo el resultado que este diseñador había previsto. La comunidad científica ha respondido de forma casi unánime que no es posible verificar este argumento, por lo que sólo puede ser base de especulaciones. Además, no existe evidencia suficiente que apoye este argumento.
Crítica al argumento del "universo bien afinado"
Los críticos del diseño inteligente y del principio antrópico alegan que estos argumentos son esencialmente tautológicos. Según su punto de vista, estos argumentos pueden resumirse en afirmar que la vida sólo es posible porque el universo la sustenta. La afirmación sobre la improbabilidad de un universo que sustente la vida también ha sido criticada al calificarla de un argumento de falta de imaginación por asumir la imposibilidad de la existencia de otras formas de vida. La vida, tal y como la conocemos, podría no existir en condiciones diferentes, pero formas diferentes de vida podrían existir en su lugar. Algunos críticos sugieren también que muchos de los parámetros que definen nuestro universo no son mutuamente independientes, como abusivamente se presenta, y que los cálculos matemáticos muestran que la emergencia de un universo similar al nuestro, en cuanto a las oportunidades de producir sistemas complejos y formas de vida, es en realidad bastante probable.
Por otro lado, la hipótesis del multiverso originada a través de la teoría M, según la cual existirían múltiples universos paralelos que se diferenciarían sólo por diferenciales de cualquier magnitud del universo, si llega a ser completada y corroborada, simplemente desbarajustaría el argumento porque da a entender que este universo es tan probable como cualquier otro de la infinidad que existen. Ello ya que permitiría un finito pero gran número de universos, en los que la probabilidad impone que el surgimiento de un universo apto para producir vida inteligente sí sería prácticamente igual a 1. Así sólo sería posible hacerse preguntas sobre la razón de la posibilidad de vida en aquellas dimensiones en que puedan existir las características para crearla (principio antrópico), lo cual sí hace que la probabilidad de vida/hablar de ella sea superior.
Igualmente, si realmente otras condiciones no permitieran el sustento de la vida, esto no significa que realmente existe un diseño inteligente, ya que si la probabilidad aún fuera en contra de la vida por millones de veces a uno, es sólo una probabilidad matemática que no descarta la posibilidad de la creación de la vida sin una fuente divina, puesto que no excluye completamente que se hayan producido justo las condiciones (universo bien afinado) para la vida, a pesar de la hipotética enorme probabilidad en contra.
Otros sostienen que el universo no está tan bien afinado como se cree. La ciencia concuerda en que la aparición de la vida fue un hecho aleatorio y extremadamente poco probable. Sin embargo, como se dice más arriba, esa probabilidad es mayor que cero. Ni el universo muestra un supuesto orden que permitió la existencia de la vida, ni la vida es tan perfecta. Los organismos evolucionan a partir de sus antecesores y conservan rasgos pasados que ya no se utilizan, características dañinas para su supervivencia, etc. Si todo estuviera afinado, ¿no esperaríamos que los organismos fueran realmente perfectos?. Aunque esta pregunta posee una connotacion evolucionista abre una brecha en este argumento.
La "complejidad irreductible"
Formulada por el bioquímico M. J. Behe en términos de “complejidad bioquímica irreducible”, se puede plantear así:
...Un sistema integrado compuesto de varias partes que interactúan, contribuyendo a la función básica, en donde al eliminar alguna de ellas se produce la interrupción de la funciones del sistema.
(Behe, Molecular Machines: Experimental Support for the Design Inference)
Behe utiliza la trampa para ratones como ejemplo para ilustrar el concepto. Una trampa para ratones está compuesta por varias piezas que interactúan — la base, la trampa, el resorte, el martillo — todas ellas deben estar en su puesto para que la trampa para ratones funcione. Al eliminar uno de ellos, el objeto deja de ser funcional. En el diseño inteligente se afirma que la selección natural no podría crear sistemas complejos irreductibles, debido a que la función de selección se aplica luego que el sistema complejo ya está armado. Los ejemplos de complejidad irreductible propuestos por Behe incluyen mecanismos biológicos como el de las bacterias E. coli, el cilio y el mecanismo adaptativo del sistema inmunitario.
Se trata de una reedición de un argumento usado contra el darwinismo desde antiguo, por ejemplo con respecto a la complejidad del ojo. Behe lo ha intentado renovar con respecto a agregados macromoleculares funcionales como el flagelo bacteriano. Alega que la complejidad de una estructura de este tipo, donde no se observa redundancia, es irreducible, porque la alteración de cualquiera de las partes destruye por completo la funcionalidad del conjunto (lo que es cierto). Alega (sin argumentos) que este hecho inhabilita a la selección natural (el mecanismo esencial darwiniano de la evolución) para darle origen. Efectivamente la selección natural trabaja sobre pequeñas diferencias fenotípicas, basadas a su vez en pequeñas diferencias genéticas, y la coincidencia por azar y de una vez de todas las innovaciones evolutivas implicadas en la compleja estructura del flagelo, es tan improbable que debe declararse increíble.
Crítica al argumento de la "complejidad irreductible"
Los críticos indican que este argumento es falaz porque ni el cilio eucariótico, ni el flagelo bacteriano, ni ninguna otra estructura compleja aparece evolutivamente de una sola vez. Lo que hay que desentrañar son las etapas sucesivas de su evolución, explicando o demostrando la verosimilitud de cada una de ellas en lo tocante a su determinación genética, su desarrollo ontogenético y su función, y por lo tanto justificando qué presiones selectivas han promovido cada uno de los pasos. Es muy importante recordar que muchas estructuras biológicas pasan por estadios de doble función, en los que, después de haber evolucionado para un uso, empiezan a verse sometidas a nuevas presiones selectivas para un segundo uso. Si nos fijamos sólo en este último, el origen del órgano puede volverse incomprensible. El carácter prensil de la mano humana apareció en relación con una vida arborícola, ha sido aprovechado por innumerables especies de primates para la manipulación y, con esta segunda función, se ha convertido en el grupo biológico humano en una de sus adaptaciones más características. Las vías verosímiles de la evolución del ojo se aclararon gracias a la anatomía comparada y a la embriología, y para sus etapas existen ejemplos en los animales actuales. En cuanto a la evolución de maquinarias moleculares complejas, como el cilio eucariótico, las últimas décadas han proporcionado ya muchos de los argumentos equivalentes, aunque para este caso no contamos con términos de comparación tan adecuados, porque no queda ningún eucarionte que no tenga cilios o derive de un antepasado ciliado (sí existen sin embargo algunas versiones incompletas pero funcionales de cilios, como en Pelomyxa, que rebaten el argumento principal). Los componentes moleculares de los cilios están presentes fuera de ellos, en el citoesqueleto superficial contiguo a la membrana plasmática, donde trabajan en la movilidad sin formar estructuras tan elaboradas, y de sus componentes existen formas homólogas incluso en procariontes. Lo mismo pasa con el flagelo bacteriano, cuyos componentes moleculares guardan homología con otros componentes funcionales de la célula y, en grado variable, entre sí; probablemente habiendo funcionado primero, en una versión mucho más sencilla, como bomba iónica antes de hacerse más complejo para la locomoción.
Así actualmente la biología molecular, la bioquímica y otras disciplinas pueden explicar cada vez con mayor facilidad estos casos de supuesta complejidad irreductible.
La "complejidad específica"
El concepto de complejidad específica en diseño inteligente fue desarrollado por el matemático, filósofo y teólogo William A. Dembski. Dembski afirma que cuando algo tiene complejidad específica se puede asumir que fue producido por una causa inteligente (es decir, fue diseñado) en lugar de ser el producto de un proceso natural. Para entender el concepto propone los siguientes ejemplos: "Una sola letra de un alfabeto es específica sin ser compleja. Una larga frase de letras escogidas de forma aleatoria es compleja pero no específica. Un soneto de Shakespeare es complejo y específico." Dembski afirma que los detalles de los seres vivientes tienen esa misma característica, especialmente los patrones de secuencias moleculares en las moléculas biológicas funcionales como el ADN.
Dembski define el concepto de información compleja específica como cualquier cosa que tenga menos de una oportunidad en 10150 de ocurrir de forma espontánea.
Crítica al argumento de la "complejidad específica"
Los críticos dicen que en si misma, la definición del concepto hace que el argumento sea una tautología; ya que se postularía que la Información Compleja Específica (ICE) no ocurriría naturalmente, solo porque Dembski la definió así. Por ello la verdadera pregunta es si existen instancias de ICE en la naturaleza, hecho que realmente no puede explicar o responder Dembski, porque no es especialista en evolución y/o temas relacionados.
Así, la coherencia conceptual del argumento ICE de Dembski es fuertemente disputada por la comunidad científica. Todavía debe mostrarse que la complejidad específica tiene amplias aplicaciones en otros campos, como lo afirma Dembski. John Wilkins y Wesley Elsberry califican al filtro explicativo de Dembski como eliminatorio, debido a que elimina las explicaciones de forma secuencial: primero la regularidad, luego la suerte para finalmente tomar el diseño como opción por defecto. Argumentan que este procedimiento no califica como modelo para la inferencia científica debido a la forma asimétrica en que trata las posibles explicaciones alternas, haciéndolo susceptible de obtener falsas conclusiones.
Igualmente a nivel biológico, a pesar de la inmensa cantidad de nucleótidos que forman el ADN, el cual conforma el genoma con su "naturaleza compleja y específica"; es que en el proceso descrito en la síntesis evolutiva moderna, su naturaleza es producida realmente por la "mutación genética aleatoria". En ella se explica que los procesos naturales involucrados en la evolución de los seres vivos tienden a acumular cambios positivos, y descartar cambios negativos en el ADN. Siendo esta la verdadera razón que lleva a que el genoma de los seres vivos, en una forma "natural" con el paso de las generaciones, haya cambiado y aún cambie a una naturaleza que se define como más compleja y específica. Igualmente destaca el hecho de que la información para codificar un aminoácido está expresada en solo 64 codones (grupo de 3 nucleótidos, en combinaciones a partir de 4 nucleótidos).
Estrategia de la "cuña"
El Discovery Institute presentó esta estrategia por medio de un manifiesto conocido como el documento de la cuña, el cual describe una amplia agenda social, política y académica cuyo objetivo último sería el tratar de revertir una supuesta sofocante visión del mundo materialista al "derrotar el materialismo científico"; que según esta organización estaría representado por la enseñanza de la evolución biológica, y sustituirla por una supuesta ciencia de índole religiosa acorde con las convicciones cristianas teístas que profesa el Discovery Institute" y con ello "afirmar la realidad de Dios"., siendo su objetivo "renovar" la cultura americana, al tratar de moldear la política pública de forma que sólo refleje las creencias y los valores cristianos conservadores que son aceptados por el Discovery Institute.
Crítica a la estrategia de la "cuña"
A pesar de lo indicado por el Discovery Institute, la comunidad científica indica que este argumento es sólo la estrategia de esta organización que realmente trata de inculcar un ideal religioso no científico, el cual desea promover la creencia pseudocientífica y creacionista del llamado diseño inteligente; y con ello no reconocer los descubrimientos científicos que corroboran la existencia de la evolución a través de la Síntesis evolutiva moderna.
El diseñador
Respecto al diseñador, los argumentos de quienes proponen el diseño inteligente están formulados de forma que no hacen mención al diseñador ni a su naturaleza, sólo concluyen su existencia. La idea obligatoriamente no se asocia con el concepto de Dios, si bien en algunos casos se le asignan igualmente características que las religiones generalmente asocian con Dios. Así, los principales proponentes del diseño inteligente igualmente han afirmado frente a sus seguidores que creen que el diseñador es el Dios del cristianismo.
Algunos que son partidarios de la existencia de un diseñador explican que tal como hay inteligencia detrás de cualquier logro que la industria humana produce, así estructuras complejas como la célula, y el átomo, con estructuras y funcionamiento ordenados y complejos, tienen que haber sido igualmente producidos por alguien. De igual modo, tal como se requiere una formación e inteligencia para legislar leyes humanas, que ordenan las sociedades, así también, es necesaria una inteligencia para establecer las complejas leyes que rigen el universo observadas por astrofísicos, bioquímicos, ingenieros, y otros científicos.
Otro argumento es que sin inteligencia, tanto artistas, artesanos, y diseñadores en diferentes campos, no pueden producir ni crear sus trabajos. Por tanto, el diseñador de la vida debe poseer una inteligencia superior a la inteligencia humana para producir estructuras para la vida que no pueden ser reproducidas en el laboratorio por seres humanos inteligentes.
Cuando los críticos van más allá del argumento de que el diseño inteligente no tiene base realmente científica, algunos críticos además argumentan que la evidencia existente hace que la hipótesis del diseñador sea improbable, independientemente de su posición en el mundo de la ciencia. Por ejemplo, Jerry Coyne, de la Universidad de Chicago, cuando se pregunta por qué un diseñador "nos daría la forma de producir vitamina C para luego destruirla al inhabilitar una de sus enzimas" y por qué no ubicó reptiles, mamíferos, anfibios y peces de agua dulce en islas aisladas con un ambiente adecuado para esas especies." Coyne también señala que el hecho de que "la flora y la fauna de estas islas se parece mucho a la de las tierras continentales cercanas, aun cuando su ambiente es muy diferente" es evidencia de que las especies no fueron ubicadas allí por un diseñador.
Para defenderse de estos argumentos, los partidarios del diseño inteligente han argumentado el desconocimiento de los motivos del diseñador. Por ejemplo, Behe escribió en la La caja negra de Darwin que sencillamente no tenemos posibilidad de entender las motivaciones del diseñador, de manera que no podemos responder a esas preguntas de manera definitiva. Los diseños con defecto podrían por ejemplo haber sido incluidos por el diseñador por razones artísticas, o para un propósito que todavía no hemos comprendido u otras razones. Coyne responde que en vista de la evidencia, "la vida resultó no de un diseño inteligente sino de la evolución o bien, el diseñador es un ente cósmico que diseñó todo para que luciera como si hubiera sido creado como consecuencia de un proceso de evolución". Otros seguidores de este movimiento afirman que quizá el diseñador utilizó las caracteríasticas del universo para direccionar la evolución, y así esculpir la vida que en un principio plantó.
Así, los críticos indican que al necesitar el Diseño inteligente el argumento del desconocimiento de las intenciones del diseñador; realmente este hecho se presenta sólo como una forma de falacia, o una simple creencia religiosa.
Paradoja del diseñador
Al afirmarse la necesidad de un diseñador, naturalmente se abre la posibilidad y surge con ello también la paradoja de poder preguntarse ¿quién diseñó al diseñador?.
Partidarios como Dembski en The Design Inference especulan que el rol de diseñador lo pudo haber cumplido un extraterrestre o extrauniverso culto. La descripción oficial del diseño inteligente establece explícitamente que el universo muestra características producidas por diseño. Por ello, al admitir la "paradoja del diseñador diseñado", Dembski concluye que "ningún agente inteligente de naturaleza estrictamente física pudo haber realizado el diseño del universo o de la vida desde su inicio."
Sin embargo, la gran mayoría de los proponentes del diseño inteligente solo responden que la pregunta sería irrelevante o estaría fuera del tema de la discusión del diseño inteligente. Richard Wein responde que debe haber balance entre las preguntas sin respuesta que una teoría abre y las explicaciones que aporta al fenómeno que estudia.
Así los críticos indican que el diseño inteligente, al necesitar el argumento de un ser inexplicable para explicar el origen de otros (nosotros), realmente se presenta sólo como otra forma más de falacia dentro de esta ideología. Este hecho hace que la nueva pregunta que plantea la explicación es al menos tan problemática como la pregunta que trata de responder."
Un número de críticos también ve que la afirmación de "que el diseñador no necesita ser explicado como una contribución al conocimiento, sino más bien como una equivocada o falsa resolución de una disputa aplicando un cliché". La ausencia de evidencia observable y medible, la esencia de la pregunta sobre ¿Quién diseño al diseñador?, conduce a una regresión infinita de la que los proponentes del diseño inteligente sólo pueden escapar con contradicciones lógicas, recurriendo a dogmas de fe religiosos, o respondiendo a la paradoja a través de conceptos filosóficos (por ejemplo, a partir de las ideas de Aristóteles, cuando propone la existencia metafísica de un Primer Motor Inmóvil). Esta respuesta, en cualquier caso, habría que buscarla fuera del campo de la ciencia natural.
De esta forma vemos que el D.I. tiene sus bases en meras tautologias y falacias, por lo que se gana el titulo de:
"una simple extencion del creacionismo"