Consecuencias del vertido en el Golfo de México
Desde que el 20 de abril se produjo el incendio y posterior explosión de la plataforma petrolífera “Deepwater Horizon” en el Golfo de México, se han vertido al mar la impresionante cantidad de 6,5 millones de litros de crudo. Esta cantidad de petroleo vertido supone prácticamente el doble de lo que había estimado la empresa British Petroleum, propietaria de la plataforma y responsable última del desastre que ha causado este accidente en todos los ámbitos de la vida para los habitantes, tanto humanos como fauna silvestre, en este rincón del globo.
Consecuencias medioambientales del vertido en el Golfo de México
Las consecuencias medioambientales de este vertido en un ecosistema, que ya sufría previamente un serio problema de degradación de las zonas costeras adyacentes a centros urbanos y turísticos, pueden ser irreparables. El Golfo de México es un frágil ecosistema, pero clave para la reproducción para miles de especies, sobre todo para aves y animales marinos.
Según la organización ecologista WWF Adena, este vertido puede afectar a entre 400 y 600 especies, sobre todo aves migratorias que pasan el invierno en esta zona, tortugas marinas, algunas especies de ballenas, atunes rojos y todo tipo de mariscos y crustáceos, que están en plena época de reproducción.
Todos hemos podido ver las imágenes de pelícanos embadurnados de crudo en la costa de Louisiana, sin duda la más afectada por la llegada de petroleo a sus costas. La contaminación ha llegado en primer lugar al delta del río Misisipi, donde existen varios enclaves protegidos y donde se calcula que viven unas 400 especies protegidas. Una de las especies más afectadas está siendo el pelícano pardo, el ave emblemática del estado de Louisiana, que recientemente había logrado salir de la lista de especies en peligro de extinción.
Repercusiones económicas del derrame en el Golfo de México
Cuando se analizan las consecuencias sociales de esta tragedia, hay que recordar en primer lugar que ha costado la vida a 11 trabajadores de la plataforma, que murieron en la explosión que marcó el principio del vertido. Estas pérdidas sí que son irreparables y es trágico que nadie se acuerde de ellos y de sus familias. La seguridad de los trabajadores en este tipo de estructuras es también un factor a analizar en el futuro para evitar que se reproduzcan situaciones similares.
Las economías ribereñas del Golfo de México se van a ver profundamente afectadas por el vertido. La industria pesquera va a ser, sin duda, la primera víctima. Unos 13000 barcos pesqueros de los estados de Louisiana, Florida y Alabama están amarrados en puerto sin que sepan cuando van a poder volver a faenar.
Los tres mil millones de dólares al año que genera esta industria en la zona están en el aire y las consecuencias de esta paralización pueden ser desastrosas para las economías locales, cuyo principal motor es la captura y comercialización de muchas de las especies hoy amenazadas por el vertido de crudo.
Otra consecuencia económica a tener en cuenta es la propia crisis particular de la petrolera British Petroleum. Su responsabilidad en este accidente, le hace acreedora de millones de dólares en gastos derivados del control del vertido e indemnizaciones. Esta inmensa deuda, que ya hubiese llevado a la quiebra a petroleras no tan importantes, ha hecho que la compañía caiga en picado en la bolsa de Londres, donde ha caído un 39,25% desde el 20 de abril, día de la explosión de la Deepwater Horizon.
Derivadas políticas de la irresponsabilidad de BP
La postura del presidente Barack Obama en este asunto ha sido desde el primer momento la de responsabilizar a la empresa BP de todo y exigir que sea la petrolera la que corra con los gastos de contención del vertido y de los intentos por evitar que el crudo impregne las costas estadounidenses.
El presidente Obama no quiere que se repita lo que le sucedió a su predecesor George W. Bush con el desastre del huracán Katrina en 2005. Entonces, la falta de una respuesta coordinada por parte de la Administración en el desastre que asoló la ciudad de New Orleans hizo caer en picado la popularidad y la credibilidad del presidente.
Obama ha anunciado también que se endurecerán los requisitos de seguridad para autorizar las operaciones de extracción de petróleo en alta mar y ya ha se han paralizado nuevas prospecciones petrolíferas en Alaska. Esta por ver si estas medidas son coyunturales o se prolongan en el tiempo. Lo que es evidente es que no han servido para acallar las críticas que ha recibido la Administración estadounidense en relación a su tardía reacción ante la magnitud del vertido.