Las bombillas CFL (sigla inglesa de “Compact Fluorescent Light”, que significa “compactas de iluminación fluorescente”) consumen hasta el 75% menos de energía y duran hasta diez veces más que las bombillas incandescentes. Sin embargo, las bombillas CFL contienen una pequeña cantidad de mercurio, por lo que no se deben desechar en la basura común. Si bien la cantidad de mercurio de una sola bombilla es extremadamente pequeña, se dañará el medio ambiente si se depositan grandes cantidades de bombillas en los vertederos. A medida que aumenta la popularidad de la iluminación que economiza energía, es importante eliminar los productos de manera segura y responsable.
Datos sobre el mercurio
El mercurio es un componente fundamental de las bombillas CFL y es lo que permite que sean una fuente de iluminación eficiente. No se libera cantidad alguna de mercurio cuando las bombillas están intactas o en uso. Cada bombilla contiene unos 5 miligramos de mercurio que viene sellado dentro del tubo de vidrio. Por su parte, los antiguos termómetros contenían alrededor de 1,000 miligramos. Los fabricantes están adoptando medidas para reducir el mercurio en sus productos de iluminación fluorescente; algunas bombillas CFL ahora contienen apenas 2 miligramos.
El reciclaje de las bombillas CFL ayuda al medio ambiente
Cuando se recicla, una bombilla CFL se descompone en los siguientes elementos: metal, vidrio y polvo de fósforo/mercurio. Estos se reciclan y reutilizan en otros productos.
Dónde reciclar los productos de iluminación fluorescentes?
Hay lugares en su zona que ofrecen reciclaje de bombillas CFL y tubos fluorescentes rectos, muchos de los cuales son gratuitos. Puedes buscarlos en el siguiente mapa: