link: http://www.youtube.com/watch?v=amDM-YvcV08 El hipopótamo pigmeo (Choeropsis liberiensis) es un gran mamífero originario de los bosques y marismas de África Occidental. Su nombre específico significa «de Liberia», ya que es en este país donde vive la inmensa mayoría de ejemplares de la especie. Es un animal solitario y nocturno y, junto con el hipopótamo común que es mucho más grande, una de las dos únicas especies vivientes de la familia de los hipopotámidos. Presenta numerosas adaptaciones al medio terrestre, pero al igual que el hipopótamo común, es semiacuático y vive en zonas próximas al agua con el fin de mantener su piel húmeda y refrigerarse de las altas temperaturas. Actividades tales como el apareamiento y parto se pueden realizar tanto en el agua como en tierra firme. Es herbívoro; se alimenta de helechos, otras plantas y frutos que encuentran en los bosques. Es una criatura nocturna del bosque, razón por la cual es un animal difícil de estudiar en estado salvaje. Los hipopótamos pigmeos eran desconocidos fuera del occidente africano hasta el siglo XIX. Fueron introducidos en zoológicos a comienzos del siglo XX, donde se reproducen con éxito y donde se lleva a cabo gran parte de la investigación sobre estos animales. La supervivencia de los ejemplares en cautividad está más asegurada que en estado salvaje: la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estima que hay menos de 3000 hipopótamos pigmeos en libertad. Se encuentran amenazados principalmente por la destrucción de su hábitat, ya que los bosques son eliminados y sustituidos por granjas y cultivos, por la caza —incluyendo la furtiva—, los depredadores naturales y las guerras. Descripción Los hipopótamos pigmeos tienen la misma forma general que los hipopótamos. Tienen un esqueleto que soporta el peso de un fornido cuerpo, con cuatro patas cortas y cuatro dedos en cada pie. Sin embargo, el hipopótamo pigmeo sólo mide la mitad de la altura del hipopótamo común y pesa menos de un cuarto de lo que pesa su pariente mayor. Miden unos 75-83 centímetros de alto hasta la cruz, tienen una longitud de 150-177 centímetros y pesan unos 180-275 kilogramos. Su longevidad en cautividad va de 30 a 55 años, aunque es improbable que vivan tanto tiempo en libertad. Su piel, de un color negro verdoso o marrón, cambia a un gris cremoso en la parte inferior del cuerpo; es muy similar a la del hipopótamo común, con una epidermis delgada por encima de una dermis de varios centímetros de grosor. Los hipopótamos pigmeos tienen el mismo sudor inusual que los comunes, que los tiñe de una tonalidad rosada —en ocasiones descrita como «sudor de sangre»—, aunque la secreción no es ni sudor ni sangre. Se cree que esta sustancia altamente alcalina tiene propiedades antisépticas y de protección solar. La piel de los hipopótamos se seca rápidamente y se agrieta, motivo por el cual ambas especies de hipopótamo pasan tanto tiempo en el agua. El esqueleto del pigmeo es más grácil que el del común, lo que significa que, en proporción, sus huesos son más delgados. La columna vertebral del común es paralela al suelo; mientras que la del pigmeo se inclina hacia adelante. Probablemente se trata de una adaptación para pasar más fácilmente por la densa vegetación de los bosques. En proporción, las patas y el cuello del pigmeo son más largos y la cabeza más pequeña. Las órbitas y las narinas del pigmeo son mucho menos pronunciadas, una adaptación al hecho de pasar menos tiempo en aguas profundas —donde unas órbitas y narinas pronunciadas ayudan al hipopótamo común a ver y respirar casi sin salir del agua—. Los pies de los hipopótamos pigmeos son menos anchos; pero los dedos están más extendidos y son menos palmeados, lo que les ayuda a moverse por el suelo del bosque. A pesar de las adaptaciones a una vida más terrestre que la del hipopótamo común, los pigmeos continúan siendo más acuáticos que cualquier otro artiodáctilo: sus orejas y narinas poseen unas válvulas musculares fuertes para ayudarles a sumergirse, y la fisiología de la piel depende de la disponibilidad de agua. Comportamiento El comportamiento del hipopótamo pigmeo difiere del hipopótamo común en muchos aspectos, guardando mayor relación con el del tapir, aunque ello sea efecto de la convergencia evolutiva. Mientras que el hipopótamo común es gregario, los pigmeos viven bien solos o bien en grupos pequeños, formados típicamente por una pareja sexual o una madre y su cría, y cuando se encuentran tienden a ignorarse más que a combatir. Estudios de campo han estimado que los territorios de los machos abarcan unos 2 km², mientras que los de las hembras sólo 0,5 km². Pasan gran parte del día escondidos en los ríos, reposando en el mismo lugar durante días seguidos antes de moverse a un nuevo lugar. Algunos utilizan guaridas o madrigueras que se forman en las orillas de los ríos y que no se sabe si ellos mismos contribuyen a excavar ni cuán extendido está su uso. Aunque nunca se ha observado a un hipopótamo pigmeo excavando, otros artiodáctilos, como los facóqueros, sí son excavadores. Dieta Al igual que el hipopótamo común, el hipopótamo pigmeo emerge del agua al atardecer para alimentarse. Aprovecha los senderos abiertos por otros animales para desplazarse a través de la densa vegetación de los bosques. Marca el rastro meneando la cola mientras defeca para esparcir así su estiércol. El hipopótamo pigmeo invierte unas seis horas al día en busca de alimento. Aunque son herbívoros, no se alimentan significativamente de vegetación acuática y raramente comen hierba, ya que esta escasea en los bosques densos donde viven. La mayor parte de su dieta se compone de helechos, plantas de hoja ancha y frutos caídos. La amplia variedad de plantas que se les ha visto consumir sugiere que son generalistas, consumiendo cualquier planta disponible. Esta dieta es de mayor calidad que la del hipopótamo común. Reproducción Nunca se ha llevado a cabo un estudio del comportamiento reproductivo de este animal en estado salvaje. Las condiciones artificiales en cautividad hacen suponer que el comportamiento observado de los hipopótamos pigmeos difiera de aquel en condiciones naturales. Alcanza la madurez sexual entre los tres y los cinco años de edad. La edad más temprana para parir conocida fue de tres años y tres meses en una hembra del Zoo de Basilea (Suiza). El ciclo estral de una hembra dura una media de 35,5 días y el estro en sí dura entre 24 y 48 horas. Los hipopótamos pigmeos se juntan para aparearse, pero la duración de la relación es desconocida; en los zoos, forman parejas monógamas. La cópula puede tener lugar tanto en tierra como en el agua y cada pareja copula entre una y cuatro veces durante un periodo estral. En cautividad se han concebido y dado a luz hipopótamos pigmeos en todos los meses del año. El periodo de gestación dura entre 190 y 210 días y habitualmente nace una sola cría, aunque se han conocido casos de partos de mellizos. El hipopótamo común sólo copula y da a luz dentro del agua, pero los hipopótamos pigmeos copulan y dan a luz tanto en tierra como en el agua. Nacen con un peso de entre 4,5 y 6,2 kg, pesando los machos unos 250 gramos más que las hembras. Las crías recién pueden nadar casi apenas nacen. Durante la lactancia la cría no acompaña a la madre cuando abandona el agua para buscar comida, sino que permanece sola escondida dentro del agua. La madre vuelve al escondite unas tres veces al día y la llama para que acuda a mamar con la madre recostada sobre un lado. El destete completo llega entre los seis y ocho meses de edad. Desde 1919, el 41% de los hipopótamos pigmeos nacidos en zoos han sido machos, por lo que el sex-ratio se encuentra en el 0,7, es decir, hay 0,7 machos por cada hembra. Conservación La amenaza más importante para la población restante del hipopótamo pigmeo es la destrucción de su hábitat. Los bosques donde viven los hipopótamos pigmeos llevan muchos años sujetos a la tala de árboles, los asentamientos y la conversión de su entorno en campos agrícolas, con pocos esfuerzos para hacer que la tala sea sostenible. A medida que los bosques disminuyen, las poblaciones se vuelven más fragmentadas, llevando a una menor diversidad genética en el conjunto de la población. Debido a su estilo de vida solitario, no son un objetivo de la caza de subsistencia, aunque los cazadores rurales los cazan de manera oportunista; parece que su carne es de una calidad excelente, como la de un jabalí. Los dientes del hipopótamo pigmeo carecen de valor, a diferencia de los del hipopótamo común. Se desconocen los efectos exactos de los conflictos civiles del África Occidental, pero es muy probable que sea otra gran amenaza para la especie. Los hipopótamos comunes adultos no tienen depredadores naturales, pero los pigmeos pueden ser presa de leopardos, pitones y cocodrilos, aunque se desconoce qué incidencia puede tener en las poblaciones. En 2007, C. liberiensis fue identificado como una de las diez primeras «especies objetivo» del proyecto Evolutionarily Distinct and Globally Endangered Species —EDGE Species— («Especies evolutivamente especiales y globalmente amenazadas». Las siglas «EDGE» en inglés significan «borde, filo, límite»). Este proyecto identifica especies que son evolutivamente distintas y que están muy amenazadas y, por tanto, necesitan una mayor protección para evitar su extinción. El hipopótamo pigmeo fue incluido en esa lista junto con el zagloso de Sir David, el solenodonte de La Española, el camello bactriano, el baiji, el loris esbelto, la hirola, la musaraña elefante de trompa dorada, el murciélago moscardón y el jerbo de orejas largas. El Zoo de Basilea tiene el registro de linajes internacional y coordina todas las poblaciones de hipopótamos pigmeos en cautividad, que se reproducen en zoológicos de todo el mundo. Entre 1970 y 1991 la población de hipopótamos pigmeos nacidos en cautividad se duplicó. La supervivencia de la especie en los zoos parece más probable que en estado salvaje. La esperanza de vida en cautividad —entre 42 y 55 años— es superior que en libertad. Historia y folclore Mientras que el hipopótamo común ya era conocido por los europeos desde la Antigüedad clásica, el hipopótamo pigmeo fue un ser desconocido fuera de su territorio hasta el siglo XIX. Debido a sus hábitos nocturos, huidizos y nemorosos tampoco era muy conocido entre los habitantes de su entorno. En Liberia, el animal era tradicionalmente llamado «vaca de agua». Los primeros informes de campo sobre el animal lo identificaron erróneamente como un jabalí. Se enviaron diversos cráneos de la especie al científico estadounidense Samuel George Morton cuando residía en Monrovia (Liberia). El primer espécimen completo se recogió como parte de una investigación detallada de la fauna de Liberia hecha en las décadas de 1870 y de 1880 por el Dr. Johann Büttikofer. Los especímenes se llevaron al Museo de Historia Natural de Leiden (Países Bajos). En 1873 se llevó el primer hipopótamo pigmeo a Europa, después de ser capturado en Sierra Leona por un miembro del Servicio Colonial Británico, pero murió poco después de llegar. A partir de 1911 fueron introducidos con éxito en los zoos europeos y americanos, primero llegaron a Alemania y después al Zoo del Bronx, en Nueva York. En 1927, Harvey Firestone, dueño de la compañía de neumáticos Firestone, regaló un hipopótamo pigmeo llamado Billy al presidente estadounidense Calvin Coolidge. Coolidge donó a Billy al Smithsonian National Zoological Park. Según el zoo, Billy es el antepasado común de la mayoría de hipopótamos pigmeos de los zoos estadounidenses actuales. Se conocen diversos cuentos populares sobre el hipopótamo pigmeo. Uno de ellos dice que los hipopótamos pigmeos llevan un diamante reluciente en la boca para ayudarlos a moverse por los densos bosques de noche; de día lo guardan en un escondite, así un cazador puede conseguir el diamante si caza al hipopótamo durante la noche. Los indígenas creían que los hipopótamos pigmeos bebés no mamaban, sino que lamían secreciones de la piel de la madre.
Hipopótamo pigmeo (Choeropsis liberiensis). Fauna. Video
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