Si tienes tiempo léelo
Hola soy esperanza (el enfermo que está escribiendo por mí me puso así). Como perra de nadie, de ningún lugar deambulaba por las calles sobreviviendo a la vida que me toco. Sentí la tristeza de ser maltratada, marginada por no ser de "raza". Un día como cualquier otro cruzaba la calle para ir en busca de la cena, que a la gente con educación se les resbala de las manos. Durante ese transcurso, divise a un auto seguramente manejado por un hombre con complejo de schumacher de gran tamaño seguramente para disimular su cerebro de mosquito. Este individuo de dudosa procedencia en el mundo animal (para mi hijo de alguna camarada de la calle en celo) me atropello con la misma velocidad con la que descendió de su vehículo para arrojarme al costado del camino e irse (mientras yo con las pocas fuerzas que me quedaban lo mandaba al aparato reproductor de su hermana y si no era mucha molestia que en el camino de pasada le dé un saludo cordial a un poste con su parabrisas de mi parte) pero lamentablemente yerba mala nunca muere diría un buen argentino tomador de mate.
Volviendo a la escena del casi homicidio mientras aullaba del dolor y gritaba veía como la gente circulaba por al lado mío haciendo ojos ciegos, como es debido a nuestra cultura, a mi problema y en general a los problemas de los demás miraba al cielo asintiendo que nada peor me podría acontecer, pero la vida no entendió que mi interrogante era retórico y me hizo ver lo jodida que es. Al terminar de balbucear mentalmente la pregunta en un parpadear de segundos hice contacto visual con un chico de color que se aproximaba con un manta hacia mí. En ese instante me dije a mi misma que era mi fin, este ente extraño debe venir a acabar con mi vida pero afortunadamente para mi gusto este hombrecito se me acerco con la intención de ayudarme y así lo hizo; me traslado rápidamente a un lugar con cuatro paredes, una puerta y un par de ventanas (supuse que era su casa); al instante que me deposito cuidadosamente en el suelo apareció una rubia despampanante que él a los gritos denominaba "moni" al verlos juntos entendí que él debía ser su criado o quizás tan solo estaba sucio.
Retomando mi relato, los dos dejaron su instinto humano de lado siguiendo como lo haría un gran perro su corazón y me ayudaron incondicionalmente sin saber quién era.
Me sentí aliviada y por primera vez conocía lo que era ser un canino domestico rodeado de afecto. Me alimentaron y curaron mis heridas superficiales, eso me dolía pero a la vez me llenaba de júbilo saberme cuidada e importarle a alguien. Por todo esto decidí poner todo de mi aunque todo me jugara en contra y las chances de supervivencia pareciesen mínimas, pero inversamente a esto mi esperanza crecía.
Al día siguiente me despertó un extraño que llevaba con él un maletín, y siendo yo tan pesimista me espere lo peor "una inyección letal" y tan solo era un doctor que me aplico un tratamiento gracias al cual hoy por hoy estoy mejor.
Todo pintaba de colores día tras día sentía mi progreso y me veía rodeada de cariño pero lamentablemente no podía caminar, no sentía mis piernas y me desesperaba el hecho de no poder acercarme a la rubia y su hijo (tarde un poco en asimilarlo pero luego por diversas cosas lo entendí) así que con mi mejor cara me arrastraba con alegría hacia ellos y podría percibir una gran emoción en ellos y una controversial pena nose porque.
Paso el tiempo y me recupere al 100 % de todas mis heridas y mi enfermedad (moquillo nervioso) algo que pensé que se solucionaba con un pañuelito de tilo pero no, era una enfermedad compleja que requirió vacunas y pastillitas. Igualmente pese a esto no puedo caminar ya que poseo una parálisis trasera que no tiene cura, pensaran que esto me deprimió y en una mínima parte si pero por otro lado gane una familia, por lo que rebosaba de alegría.
Un día normal como todos se me aparecieron con un aparato con ruedas al cual me subieron, y si señores/ritas gracias a este pude volver a caminar por primera vez (aunque ahora regularmente) hacia mis dueños para demostrarle mi gran afecto, agradecimiento y una gran pena por haberlos prejuzgado de antepata.
Solo quería contarles mi historia para que sepan que no necesitan mucho
para cambiarle la vida a alguien solo ganas de ayudar.
Que sean muy felices. atte esperanza
ACA LES DEJO UNAS FOTOS DE ELLA