Uno de mis recuerdos más felices de la infancia era cuando salía con mi familia a carretera. En cuanto la ciudad quedaba atrás, mi mirada se perdía en la espesura de los pinares. Hoy, esos paisajes están transformados. Aquellas zonas boscosas han cedido rápidamente al empuje de la mancha urbana. Ahora, cada vez que tomo alguna autopista y compruebo cómo la urbe va terminando con las áreas verdes, me pregunto con desolación ¿hasta cuándo vamos a parar?
México se encuentra entre los diez países con mayor diversidad en plantas y animales pero, al mismo tiempo, ocupa el quinto lugar en niveles de deforestación, después de Brasil, Indonesia, Sudán y Zambia. De seguir con esta tendencia, en los próximos 60 años no quedará nada de nuestros bosques y selvas, según Alejandro Calvillo, director de Greenpeace. Esta asociación ambiental calcula que en las últimas 5 décadas, la República Mexicana perdió la mitad de su superficie forestal. Se estima que cada año desaparecen unas 785 mil hectáreas de árboles. Quizás esta cifra no nos diga mucho, pero, según cálculos de Greenpeace, es el equivalente a perder por minuto un territorio boscoso del tamaño de dos canchas de fútbol.
Las áreas urbanas van ocupando las de cultivo y éstas empujan a los bosques y selvas hasta confines cada vez más pequeños. Sin embargo, el crecimiento de las poblaciones no es la única causa de deforestación en el país. La tala ilegal es otro factor. Se calcula que el 70% de la madera que se comercializa en México, proviene de la tala clandestina. Otros agentes importantes son los incendios, originados en innumerables ocasiones por ineptitud. No obstante, quizá la razón principal del decremento de la floresta sea la carencia de una legislación que determine mayores áreas de reservas naturales, así como la falta de programas que combinen la conservación del ambiente con la subsistencia económica de las personas.
Según el doctor Carlos Galindo-Leal, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), la ecología nunca ha sido prioridad para el gobierno. Las políticas ambientales tendrían que ser aplicadas a largo plazo y no estar limitadas a un sexenio, como ocurre en México. José Luis B. Mota, también del WWF, dice que hacen falta programas sustentables, en donde las comunidades manejen legal y cuidadosamente sus bosques y selvas para su beneficio económico, pero que también, sean las encargadas de preservar estas áreas.
Por fortuna, no todo está perdido. Existen organismos como la WWF que promueven este tipo de proyectos. Por ejemplo, en Oaxaca hay comunidades que operan sus bosques de forma legal desde hace 25 años, donde además, han implementado otras alternativas como designar áreas comunitarias protegidas para el ecoturismo.
1_Empezar por revisar que aparezca el símbolo de reciclado en los productos derivados de la madera que consumimos
2_Promover el uso del papel reciclado; utilizar sólo las hojas que necesitamos y aprovecharlas al máximo
3_Separar papel y cartón para su reciclaje
4_Evitar fogatas y quemas en los bosques
5_Hacer uso moderado de servilletas, pañuelos desechables, papel de baño, bolsas de papel, etcétera, ya que todos estos artículos provienen de nuestros árboles