InicioReviewsBatman: Top 5 de los peores



No, olvidate de estos…








En este post, vamos a ver algunas de las peores reinvenciones que los “cerebros creativos” del mundo del comic llevaron a la practica cuando ya no se les ocurría qué historia contar con un personaje que lleva apenas 70 años en vigencia.

Puesto 5: Batman Vampiro.

Batman es un tipo que se disfraza de murciélago. Pero… ¿qué pasaría si fuera de verdad un hombre murciélago?
La premisa, en sí, no es mala. No es la cúspide de la originalidad, es cierto, pero alguna buena historia podría concebirse a partir de ella.
Lamentablemente, el guionista del elseworld Batman & Drácula: Lluvia Roja, Doug Moench, no supo llevarla a buen puerta ni en este libro ni en sus dos innecesarias secuelas: Tormenta de Sangre y Niebla Carmesí (nótese que los títulos de las secuelas son otro atentado a la imaginación. “Agarramo’ un fenomeno meteorológico, le chantamo’ color rojo y yaaassstaa el título del comic.”)

En este comic, Bruce Wayne comienza como cualquier hijo de vecino millonario, con una infancia traumática por el asesinato de sus padres, que lo llevó a entrenar por todo el mundo para combatir al crimen de forma extravagante y poco práctica con un disfraz de murciélago. Pero toda esta coherente historia cambia cuando, un día, Wayne despierta con una mina en su cama mordiéndole el cuello. Nada que ninguno de nosotros no desearía, pero resulta que la flaca en cuestión es Tanya, una vampira desertora del ejército de Drácula que le pegó el tarascón a Bruce con el fin de otorgarle la fuerza necesaria para combatir a su antiguo jefe.

Bruce, por supuesto, está completamente de acuerdo con este proceder, ya que ¿a quien no le ha pasado que una vampiresa se meta en tu cama y te robe tu humanidad para que le hagas un favor?

Curiosamente, Batman adquiere más fuerza y poder, pero no necesita chupar sangre ni protegerse del sol, lo cual lo deja más cercano a uno de esos maricas de la saga Crepúsculo que a la criatura de Bram Stoker.

El último resquicio de seriedad que podía quedarle a esta historia se va al tacho cuando a Batman le crecen alas de murciélago y destroza a Drácula en un combate aéreo.





Las secuelas no hacen más que mostrar a Batman transformándose en un verdadero vampiro y matando a sus enemigos clásicos de la manera mas brutal y sanguinaria… como debería hacer siempre, aunque sin esos ridículos colmillos de tigre.


Puesto 4: Batman Nazi

Reutilizar a los nazis como villanos es un recurso tan gastado que sólo puede evidenciar una falta de ideas alarmante. Poner a los superhéroes en roles de villanos no es menos falto de imaginación. ¿Qué pasa cuando combinamos estos dos clichés? Una bosta como la presentada en Countdown to Adventure # 2, un comic distópico en el que los alemanes ganaron la Segunda Guerra y la Liga de la Justicia es la JLAxis, una suerte de SS hitleriana con superhéroes de DC. Por cierto, Hitler pregonaba la superioridad de la raza aria, pero su fuerza de choque estaba compuesta por… semidioses extraterrestres (¿?).
El asunto es que acá aparece un Batman villano, arrogante y cuya única alteración en su traje es una svástica roja chota en su sempiterno murciélago pectoral. Curiosamente, la protagonista de la historia es una extraterrestre calcada del Nightcrawler marveliano llamada Forerunner (¿lo que?), que odia a los nazis y que por esas cosas de la vida andaba por la tierra.
Los guionistas de este bodrio, no contentos con semejantes pavadas, hacen que el Batman nazi se caliente con la marciana y la invite a cenar. Después de un estúpido discurso en el que la alienígena explica que en su mundo “si un macho quiere forzar a una hembra, ella puede, por ley, castrarlo públicamente”, la mina termina pateándole el orto a esta Liga de la Justicia hitleriana y sin acudir a la romántica cena con el Batman nazi. Pobre Batman nazi.



Puesto 3: Batman Sacerdote

¿Qué clase de ácido vencido se tomaron los que pensaron que sería cool hacer que Bruce Wayne se ordene sacerdote para mitigar el dolor por la muerte de sus padres? Y eso sin contar que lo mismo se transforma en Batman. Claro que en un Batman llorón, con cara de mártir y lleno de culpas cada vez que le rompe la cara a alguno. Si a eso sumamos un guión con un científico loco que experimenta para crear al resto de los superhéroes del universo DC, esta historia se encarama como una de las más pestilentes jamás escrita.



La mirada del hombre murciélago que siembra el terror en los criminales.




San Bruno de Gótica.



Puesto 2: Batman Pirata

Sooooooomoooo loooooos piraaaaataaaaaaaas”. No, desafortunadamente no es una historia sobre las mejores parrandas de Bruce Wayne cuando actúa de playboy putañero para que nadie se de cuenta de que es Batman, sino un elseworld donde es el Capitán Leatherwing, un corsario al servicio de la Corona Británica que combate a los españoles.
Esto no pone a Batman del lado de los buenos precisamente, ya que las actividades del Imperio Inglés por esa época distaban mucho de ser loables y heroicas, pero bueh… lo peor está por venir.
Acá tenemos a un Batman con bandana, aros y camisa abierta, junto a un chiquillo llamado Robin Redblade, que más parece una nena marimacho que otra cosa. El elenco se completa con el sirviente italiano Alfredo, la Capitana Felina (Gatúbela, claro) y El Hombre que Ríe. ¿A que no adivinan de quién se trata?



Y así se ven nuestros “héroes”





Pero lo peor no es el ridículo aspecto de los protagonistas, sino que se incluyeron todos los clichés de las malas historias de piratas de antaño, inclusive el romance berreta!!!
Así, el Capitán Leatherwing salva a una muchacha y le regala un vestido, lo que, según las leyes de la isla Caimán, significa proponerle casamiento (¿?). Así, el batibucanero se ve en vísperas de su casamiento. Huelga decir que a ningún lector medianamente frecuente de Batman le importa un carajo su vida amorosa, mucho menos en medio de tanto rococó, pero estos guionistas parecen desconocer a su público.

Pasemos a la trama. El Guasón pirata hace una alianza con la Gatúbela pirata para descubrir la baticueva del Batman pirata y saquear todas sus riquezas. Hasta acá una historia de piratería común.
El tema es que para lograr tan macabro plan, el Guasón manda a la capitana Felina a seducir a Leatherwing. Sí, sí… el Guasón actúa lisa y llanamente como un proxeneta, lo cual explicaría el por qué de su vestimenta.



La cuestión es que, con un truco más viejo que el piso, la Capitana Felina finge estar ahogándose para que Leatherwing la salve, nada menos que dándole una patada subacuática a un tiburón. Hasta acá todo bien, pero Felina termina enamorándose en serio de Leatherwing (obviamente, es el Batman Pirata. ¿Cómo no te vas a enamorar del Batman Pirata?). El asunto se pone denso, como en la peor novela de la tarde, cuando vuelve a entrar en escena la prometida de nuestro héroe. Sí, aquella boluda del vestido.
La Capitana Felina se pone celosa y decide volver con el Guasón. En cualquier momento esperamos ver a Andrea del Boca o Gabriel Corrado, pero los guionistas ni siquiera se molestaron en cerrar este triángulo amoroso, que de todas formas no le importaba a nadie. En la batalla final, Batman ensarta con su sable al Guasón como churrasco de croto y a la mierda con toda esta cursilería.



Puesto 1: Batman Cowboy

- Uh ¿notaste que Bruce Wayne tiene el mismo apellido que el famosos actor de westerns John Wayne? ¿y si hacemos un comic en el que Batman es un cowboy?
- Me parece una idea estúpida. ¡Manos a la obra! ¿Cómo podríamos hacerla todavía más ridícula?
- Bueno… podríamos hacer que no sólo sea un cowboy sino que aparte ayude a… ¡el presidente Lincoln!
- ¡Genial! Ya está bordeando el límite de la boludez extrema. Pero ¿y sus compañeros?
- Eso es lo mejor. Robin va a ser… ¡un indio nativo americano que hable un inglés básico y entrecortado!
- ¡Eso! ¡Eso es la pelotudez que estábamos buscando! Hagamos ya ese comic.


Esta es la transcripción del (probable) diálogo entre el equipo creativo que publicó esta abominación intitulada “Batman: The Blue, the Gray and the Bat”.
En este elseworld, el presidente Abraham Lincoln tiene como aliado al Coronel Bruce Wayne, quien decide cumplir su deber… vestido con un rimbombante traje de murciélago.



De más está decir que bajo el abrasador calor del desierto de Nevada, llevar el traje de Batman es poco menos que un baño turco portátil. Nada de esto parece preocupar al coronel Wayne ni al presidente Lincoln, no obstante.



El larguirucho mandatario manda a Batman contra el ejército sureño (los antiabolicionistas de la esclavitud, por si no tenés idea de la historia de la Guerra Civil yanqui). En el transcurso de su aventura, el bativaquero deberá cumplir un cliché de los western y proteger a una adorable niña de dorados y rizados cabellos mientras se traslada en una diligencia acompañada de una tía vieja, obesa y malhumorada.



Por si fuera poco, el hombre murciélago con sombrero se alía con un mestizo llamado Redbird, de padre indio y madre blanca, que vendría a ser una suerte de Robín mezclado con el indio Toro, el patiño del Llanero Solitario.



Todo transita por caminos previsibles, hasta que los soldados del sur matan a balazos a Apocalipsis, el caballo negro de este Batman del lejano oeste. En un inexplicable y exagerado arranque de furia, el cowboy murciélago entra a cagar a tiros a todos los sureños, dando fin a al Guerra de la Secesión.





Como se puede ver, no se puede reinventar la rueda. si algo no está roto, no hace falta arreglarlo. Batman está bien tal cual es. Situarlo en otras épocas, con otros trajes, sólo logra, en la mayoría de los casos, comics vomitivos.
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