Los fabricantes tradicionales de coches pueden, de momento, respirar ante la amenaza de que Apple entre de lleno en el sector. Esto va a ocurrir, pero tardará tiempo. Eso es lo que dice un informe de la firma Sanford D. Bernstein.
La industria corre el peligro de sucumbir ante el peligro de la pujanza de las grandes empresas tecnológicas, pero Bernstein considera que esta situación, de suceder, sucedería a largo plazo.
Se cree que Apple está trabajando en un coche eléctrico que debería estar operativo en 2020, mientras que Google ya está probando su coche autónomo, con previsión de que se produzca en unos cinco años.
El verdadero peligro de Apple estriba en su increíble músculo financiero y en su capacidad de marketing para lanzar nuevos productos. La marca de la manzana ganó 18.000 millones de dólares en el primer trimestre, y tiene en caja otros 178.000 millones de dólares. Su valor en Bolsa supera el de los siete principales fabricantes de coches del mundo.
“La idea de que exista un iCar de Apple no es del todo excéntrica. Cuando Apple entra en un mercado, normalmente, es para dominarlo. Ello pasaría, sin embargo, porque superara un buen número de barreras técnicas y porque se produjeran una serie de desarrollos revolucionarios”, dice Bernstein en el informe. Es decir, tiene que pasar tiempo para que esa “dominación” de Apple fuera una realidad.
Para esta firma, lo más probable es que Apple esté en la etapa de diseñar un prototipo, y no tanto en un proceso que le llevaría a imponer su software en el sector de la automoción.
“El interés de Apple es creíble. Incluso teniendo en cuenta que la probabilidad de que entre de lleno en este sector es todavía bajo, los inversores deberían tomárselo en serio”, dice.
La apuesta es que su futuro coche será eléctrico y autónomo, y bajo un concepto que le permitiera fabricarlo y distribuirlo de manera sencilla. Bernstein apuesta que Apple atenderá con su coche a conductores de gama alta, tal y como ocurre con otros de sus productos.
La parte positiva de toda esta historia es que la llegada de este gigante va a introducir al sector en una auténtica carrera en investigación y desarrollo. Los fabricantes tradicionales, probablemente, se moverán mucho más rápidamente que ahora para desarrollar conectividad y coches potencialmente autónomos.