MÚSICA DEL POST
Ser fanático de los autos en un país super, ultra, hiper futbolero como Argentina es bastante dificil. Sobre todo en las ciudades grandes como Buenos Aires o Rosario, donde de lo único que se habla es de fútbol.
Para un público reducido como el fierrero es jodido ver que casi no se hable de otra cosa, y que los medios "nacionales" no le den casi nada de bola a eventos de índole mundial, cada vez más frecuentes en nuestro país.
Moto GP, Formula E, WTCC, WRC, y Dakar, son algunos de los eventos motor más importantes que Argentina viene hospedando. Se viene hablando de la posible llegada de la F1, de la mano de los rumores de las obras de Velociudad, un nuevo autódromo en Zárate; la adecuación del autódromo de Termas de Río Hondo también está pensada para este propósito aunque no hay nada cierto.
No hay nada cierto porque la desidia del retorno de la máxima a la Argentina, creo tiene que ver con lo que voy a explayar a continuación.
Yo como tantos otros pocos, prefiero el automovilismo al fútbol. Principalmente por estas razones puntuales:
1) Esfuerzo físico y mental, combinados en asociación colectiva de equipo.
Llevar adelante un "cacho de fierro con ruedas", además del esfuerzo económico que implica, conlleva un enorme trabajo de equipo, mucho mayor que el del fútbol. Las mejores mentes tienen que pensar la manera más óptima de sacar el mayor provecho posible al auto, desde el tablero de diseño hasta la pista. No hay detalles sin considerar, y cada puntualidad que se corrige, son segundos ganados, o perdidos en función de los aciertos o los errores. El esfuerzo colectivo de ingenieros, managers, personal de boxes, y pilotos, es lo que determina el éxito, o el fracaso.
2) Fomenta el desarrollo experimental de nuevas tecnologías.
Las mejores mentes, traen consigo nuevas ideas, que muchas veces salen de la pista y llegan a los autos de calle. Gracias a la Fórmula 1, por ejemplo, apareció la implementación de estudios cada vez más exhaustivos sobre aerodinámica, recuperación de energía, y las diversas formas de sacar el mayor rendimiento posible en pos del consumo de combustible.
Además aparecen el uso de materiales especiales como la fibra de carbono, el titanio..
3) Unifica al público mucho más que el fútbol, bajo una sola premisa.
Es muy dificil, por no decir imposible, ver incidentes entre el publico fierrero. Si bien todos tenemos preferencia por algun piloto, marca o equipo, no existe el manejo político que se hace con el fútbol, ni esa bananería de fomentar la violencia hacia tal o cual trapo. Todos van al autódromo a lo mismo: escuchar motores, y deleitarse. Es uno de las pocas disciplinas que todavía se puede disfrutar en familia.
4) La mística del show.
Esto se nota más que nada en el Rally (evento al que sumamente les recomiendo ir). En las sierras de Córdoba el rally tiene su esencia, su folclore. Implica acampar y pasar la noche al aire libre, arrancar el día con unos choris, y llegado el mediodía disfrutar de un cojudo asado, un groso Fernet, y del delirante pasar de los autos. Eso es insuperable.
Las otras disciplinas también tienen sus respectivas místicas... Las promotoras, las pruebas de motores, el color de las publicidades, la decoración de los autos. Algo indescriptible en palabras y que solo se vive en persona.
5) La música de los motores.
El mayor logro de la mecánica y la ingeniería es hacer que un pedazo de fundición suene tan poético y melódico como lo hace. Y cuando entran varios autos a la pista, y suena esa orquesta... Mameta...
7) Un premio a la verdadera destreza, un desafío a los límites humanos.
La proeza de llegar primero implica que tu percepción, tu estado mental, tu preparación tanto física como emocional sean óptimas, y de preferencia mejor que la de tus rivales. No podría ni en pedo describir lo que es ver a un tipo como Sebastien Loeb o Colin Mcrae en persona, dominando un auto en calles de ripio de 2 metros y medio de ancho, por encima de los 150 km/h, mientras derrapa y vuela en muchas ocasiones.
8) En el fondo, el éxito no importa
Es verdad que en el automovilismo todos corren para ganar, nadie quiere llegar segundo, ni mucho menos último. Aún así, cualquier piloto al que le preguntes "por qué lo hace" te va a responder, que no hay nada más lindo que subir a un auto y salir a la pista. Por más pedorra e insignificante que sea la categoría, la mayoría no forma parte del ruedo para ser algo más, tener guita, casarse con una botinera y ser el ídolo de la sociedad, como en esta sociedad se publicita como prototipo de éxito.
Creo que fui lo suficientemente gráfico en cuanto a por qué prefiero los autos al fútbol.
Ojo! No juzgo ni al fútbol ni a sus fanáticos, pero viendo el estado crítico en el cual está el deporte en nuestro país, con imbéciles periodistas que se la dan de que saben todo, con instituciones que fomentan la violencia todo el tiempo, y con eventos que casi no se pueden disfrutar en familia a no ser que pagues fortunas por entradas en lugares VIP, porque las populares están colmadas de faloperos, barras y demás...
En otra vida quizás, sería futbolero, pero viendo lo que es el "folclore" del fútbol acá, prefiero los autos.