El mal genio podría ser bueno. La mayoría de nosotros asume que estar de mal humor es algo totalmente negativo. Pero ¿qué pasaría si te contáramos que puede ofrecerte algunos beneficios? De hecho, un estudio del profesor Joseph P. Forgas de la Escuela de psicología de la Universidad de Nueva Gales, publicado en la revista científica Current Directions in Psychological Science, demostró que los malos estados de ánimo podrían ser beneficiosos para nuestro cerebro.
Nos ayuda a tomar mejores decisiones. Las personas que se sienten felices tienden a ser demasiado entusiastas y a guiarse mucho por sus primeras impresiones, señala el estudio. Además son más propensas a no registrar los pequeños detalles o a olvidarlos. Así, estar de mal humor podría hacernos permanecer más atentos y ser más críticos en el análisis de la información. Entérate de más ventajas.
Nos hace más perseverantes. Estar de mal humor afectaría de forma positiva a nuestra motivación. La gente triste o malhumorada puede ser más decidida, alcanzar más rápido sus objetivos y obtener mejores resultados.
Nos torna menos ingenuos. Al hacernos más precisos en nuestros juicios, el mal humor también nos volvería más escépticos. Además, Forgas descubrió que las personas malhumoradas o más pesimistas, son menos propensas a creer en rumores o leyendas urbanas.
Nos vuelve más persuasivos. Una persona de mal humor sería más influyente que alguien feliz. Ocurre que cuando estamos tristes prestamos más atención a la información externa, por lo que nuestra capacidad para generar empatía crece y, con ella, nuestra capacidad de convencer a los demás para que acepten nuestro punto de vista.
Nos hace más amables. Aunque no lo creas, otro de los descubrimientos del investigador fue que la gente de mal humor actúa de una forma más cortés. Esto podría deberse a que cuando tenemos mal genio, somos conscientes de nuestro humor y tratamos de compensarlo al interactuar con otros.
Aumenta nuestra concentración. Las emociones negativas podrían ayudarnos a focalizarnos. Por ejemplo, si estás a punto de hacer un agujero en la pared, es muy probable que prestes atención y midas cada cosa que haces, incluso la posición en que pones tus manos. Esto se debe a que se produce un grado de ansiedad asociado al riesgo, y justamente es esta emoción la que influirá para que des en el punto indicado con el taladro, tal como lo mencionan los psicólogos Robert Biswas-Diener y Todd Kadshan en un artículo de Science of Us, el sitio de noticias científicas de la revista New York. Lee otra de sus sugerencias a continuación.
Puede tornarnos más eficaces. Cuando estamos de mal humor tendríamos más agilidad psicológica, lo que nos ayudaría a enfocarnos más en conseguir lo que queremos.